Inicio Conciertos Crónica de CORELEONI + MAXXWELL en Madrid y fotos de Villava,...

Crónica de CORELEONI + MAXXWELL en Madrid y fotos de Villava, Navarra

1
Century Media - Triptikon
Century Media - Triptikon

 

CORELEONI

+ MAXXWELL

Sábado 21 de Diciembre de 2019 – Sala Shoko – Madrid

A poca distancia de los días navideños que a tantos gustan y a otros tanto repelen, no se puede decir que la oferta madrileña de conciertos sea pequeña. Pero si hay uno que jugaba con el factor "nostalgia" a favor, ese era el de CORELEONI, y lo hacía por varios motivos, aunque el principal fuese el recordar lo que era un concierto de GOTTHARD en todo su esplendor, sin Nic Maeder al frente (que supo calzarse los zapatos que se requerían, aunque en lo personal creo que todavía le quedan grandes), y con un Steve Lee seduciendo, haciendo gala de carisma y cantando como nadie.

Así era él, y así nos hubiese gustado seguir disfrutando de su presencia de no haber sufrido la tragedia que le malogró. Por ello, es decir, ese recuerdo especial a una etapa única, la sala Shoko presentaba, dadas las fechas y siendo además fin de semana, una más que respetable entrada.

Alegría el entrar y poder ver que somos muchos los que pensamos que el alma de GOTTHARD es Leo Leoni, y confiamos en que su "tributo" será algo más que eso, por supuesto, con un respeto hacia su ex-compañero siempre presente en cada nota, y acompañado de una banda de lujo entre la que además está el nombre de Ronnie Romero, lo que todavía creó una expectación mayor, pues  ya sabéis lo querido que resulta el chileno por estos lares.

Algunos siguiendo su carrera desde que vino a España, y otros desde que "el jefe" decidió ascenderle, pero se siente una admiración, y se siente como  nuestro, lo que parece llenar de orgullo y la boca de todos aquellos que le siguieron en esta o aquella etapa. Y en esta ocasión podríamos ver como se desenvolvía con los temas de los suizos, tarea difícil para cualquier mortal, todo sea dicho.

 

MAXXWELL

Para abrir boca (y no cerrarla), los suizos MAXXWELL se encargaron de abrir la velada. Con cuatro discos en su haber, la banda se mueve en unas tesituras muy a la americana, de sonido poderoso, en un metal cargado de melodía que convenció por la buena calidad de las composiciones, puesta en escena y sobre todo, energía.

Casi podría decir que lo que les vendría como anillo al dedo sería una gira junto a pesos pesados como Disturbed, Five Finger Death Punch, e incluso Volbeat. Referencias más actuales con las que llegarían a público mucho más cercano a lo que presentan, lo que no quita que entretuviesen al personal que había ido a ver a un clásico de la escena hard como es Leoni, porque los comentarios posteriores de la gente solo fueron buenas palabras hacia su actuación, lo que hace pensar que la mente generalizada del rock va abriéndose, y ya podemos disfrutar de dos géneros "diferentes" en una misma noche, sin que el público los vea incompatibles.

Venían presentando "Metalized", su disco de 2018, e hicieron un guiño a su corta pero intensa historia con temazos como la inicial "She is Mine", con un sonido que acompañó, y una veteranía sobre las tablas que quedó muy marcada, pues Gilberto Melendéz, su vocalista, no es nuevo en la escena precisamente, al igual que el resto de miembros, de los cuales ninguno bajaba del rango de notable alto.

Dieron cancha a su nuevo disco en trallazos como "Hurricane", "The Temple" o "Monsterball", en la que incluso en alguna tonalidad vocal, podían llegar a recordarnos a Rage. Repasaron su discografía, aunque brevemente, en cortes como "Slapshot" (del Ep de mismo nombre, del que también cayó "Don’t You Bite") o la final "Queen of the Night", que parece haberse convertido en el gran clásico de su carrera, y cerrando un círculo de temas que en bloque sirven para que un público tan exigente como el del hard rock, quedase saciado hasta el "next stage". El plato estrella de la cena se vio precedido por unos MAXXWELL que ya se habrán ganado un hueco entre el público que se acercó a ver su actuación, aunque fuese de rebote y teloneando a la banda suiza por excelencia, o parte de ella.

 

CORELEONI

En el mural de pantallas de Shoko ya estaba proyectado el logotipo de CORELEONI, y la sala presentaba una entrada de más de tres cuartos de su aforo completo, con lo que ya estábamos preparados para recibir a la banda tras "Waltz No.2", la intro de su segundo disco.

"Standing in the Light" fue el primer clásico en sonar, tema apertura del primer álbum de GOTTHARD, que con un sonido exquisito desde el inicio servía de carta de presentación para una formación conformada por Leo Leoni, Ronnie Romero, Igor Gianola a la guitarra (a quien hemos podido ver en bandas de altura como la de Jorn), Mila Merker al bajo y Alex Motta a la batería. 

Fue escuchar la primera estrofa del tema, emanada de las cuerdas de Romero, y un acompañante y yo nos miramos con gesto de "¡¿qué es esto?!". Jamás pensé que alguien podría "relevar" con tanta elegancia la voz de Steve Lee, y aún imprimiendo esa personalidad ya conocida por todos de la voz del chileno, puedo asegurar que cerrando los ojos, casi podías viajar en el pasado, a alguno de los múltiples conciertos que pudimos disfrutar de Gotthard en las salas más emblemáticas…y además, ¡qué banda!. Sonando perfecta, dando al show una fuerza y energía arrolladora. 

No podía empezar mejor la cosa, hasta que comenzaron a caer clásicos como "Love for Money" de Dial Hard, segundo disco de Gotthard de 1994, y casi os digo que tengo que parar de escribir cada vez que me acuerdo de los agudos y vozarrón que derrochó Ronnie en el estribillo, con esa cadencia Coverdale del tema (con la que además bromeó minutos después), demostrando haberse convertido en un frontman con una gran personalidad, desparpajo, y haciendo gala de un abanico de movimientos que visualmente le convierten en todo un showman. Incluso algunos gestos a lo Mercury pude deducir, y lo más importante…¡qué voz!. Leo Leoni mostraba la mejor de sus caras, y no se le podía ver más feliz, pues realmente, estos son los Gotthard que queremos ver.

Público ya extasiado, caras de felicidad, y seguimos con Dial Hard en un machacón y guitarrero "Open Fire" que sonó espectacular, grandioso…Steve Lee haría sonrojar al mismo Coverdale en su versión original, pero con la voz de Ronnie no es para menos, y si la dupla guitarrera está conformada por Leo e Igor, la cosa se pone que arde al instante. De veras creo que los bafles y amplificadores de Shoko echaban chispas al ritmo de la música, que entonó al público en todo momento, creando además una comunión banda-fans sobresaliente.

Una química que se mantuvo durante todo el show…pues incluso a un pesado de las primeras filas que decía a Ronnie que el sonido acoplaba, este le comentó con mucha elegancia que "fuese a la mesa y lo hiciese él". NO había acoples, ni deficiencia alguna…el sonido era PERFECTO, como muy pocas veces he podido ver en un concierto de estas tesituras. Bueno sí…justamente viendo a Gotthard 15 años atrás, en estado de gracia. Por supuesto, se necesitaba un respiro urgente ante tal torrente de emociones y "Angel" del debut hizo que el alma de Lee sobrevolara Shoko, y se escapase alguna lágrima generalizada, pues, con todos los respetos hacia Nic Maeder, ahora sí podemos revivir la magia de los suizos en todo su esplendor.

Tras el éxtasis y epifanía que supusieron los primeros temas, "Queen of Hearts" es la muestra de que podremos disfrutar de nuevos temas de la banda a la altura de los clásicos, pues podría haber sido un éxito de cualquiera de los discos más venerados de Gotthard. Pero es sonar "Firedance" y recorrer nuestro cuerpo un mariposeo inigualable, pues uno de los mejores temas de la primera etapa de la banda estaba sonando como nunca, en un ambiente perfecto.

Por supuesto, como ya hiciese la banda madre en el pasado, invitaron a que Leo se retirase del escenario para darse un paseo con su guitarra por la sala, momento en el que el propio Ronnie bajó también de las tablas para hacer lo mismo, y dejar otro momento imborrable para los asistentes, encuadrado en uno de los temas estandarte del hard rock de todos los tiempos. Para calmar un poco la taquicardia, presentaron "Cheat & Hide", de Gottahrd, y "Don’t Get Me Wrong", otra nueva composición totalmente amoldada al particular estilo vocal de Ronnie, que no desentonó en el set en absoluto.

Pero fue cuando Leo probó su "talk box" cuando supimos que volvíamos a los clásicos con "I’m Your Travelin’ Man" de Dial Hard, así como la conocida por todos, y celebrada a tope, "Mountain Mama". Y es que después de las charlas Leo-Ronnie, hacernos cantar villancicos y mil historias divertidas más, cualquier cosa que tocasen era una verdadera fiesta. Muy cerca cayó el solo de Álex, demostrando ser un batería de lo más solvente, que sin demasiados alardes, es perfecto para CORELEONI.

Armónica en mano, o mejor dicho, en boca, Romero introduce el mejor tramo del concierto (¿podía ser mejor?…¡parece ser que sí!) para dar cabida a "Sister Moon" del álbum G. (probablemente mi favorito), y la sala se viene abajo con el enorme estribillo. Continuó en el mismo orden que en el disco "Make My Day", en la que un bonito juego de baquetas entre Ronnie y Leo, en el que el primero golpeaba al son del "cencerro" la cabeza del segundo, daba lugar a uno de los momentazos de la noche, para continuar la orgía hard con "She Goes Down", de Dial Hard de nuevo.

Justo antes de los bises, hizo las delicias "First in Your Face" de G., y la versión de Dylan "Quinn the Eskimo (The Mighty Quinn)", que condujo el concierto a las clásicas bromas de la formación, haciendo creer que todo había acabado, aunque bien sabíamos todos que "el show debía continuar".

"Hunter" del primer álbum hizo las delicias de los más entrados en edad, para despedirse con "I’m On My Way”, momento en el que más pudimos sentir ese respeto y absoluta admiración de la banda por Lee, dedicándole el tema y haciendo sentir al personal que esto no se trata de un tributo, sino de una encarnación actual de lo que debería ser Gotthard, de haber seguido la senda de los primeros discazos de la banda.

Quedaron varias cosas y cuestiones cristalinas…clarísimas. Una es que Coreleoni es toda una realidad y no un proyecto pasajero. Otra, que Ronnie Romero se ha convertido en un auténtico monstruo de las cuerdas vocales y el dominio del escenario, y una última…¡no me pierdo sus futuras actuaciones por nada del mundo!. Un concierto para recordar en un futuro, que nos hizo a todos viajar al pasado de la mejor de las maneras. Lo que son las cosas…

Texto: José Rojo

Fotos: Carlos Fabian (Correspondientes al concierto del Viernes 20 de Diciembre – Sala Totem – Villava, Navarra)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 


Galería de Fotos:

 

MAXXWELL

 

 

 

1 COMENTARIO