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Crónica de GHOST + ALL THEM WITCHES + TRIBULATION en Madrid y fotos de Barcelona

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Century Media - Triptikon
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GHOST

+ ALL THEM WITCHES + TRIBULATION

THE ULTIMATE TOUR NAMED DEATH

Miércoles 11 de Diciembre de 2019 – Wizink Center – Madrid

Pocas bandas han amortizado de una manera tan rentable su paso por la industria discográfica en los últimos diez años. Cada lanzamiento discográfico, cada Ep, cada gira, incluso cada polémica alrededor de la banda, ha sido aprovechada inteligentemente para conseguir que GHOST crecieran hasta límites insospechados para su alma mater, Tobias Forge.

Y esto parece que no ha hecho más que empezar. Se han posicionado como una de esas bandas candidatas a obtener el relevo de las clásicas. Con su particular estética y con esa manera de componer bebiendo de clásicos como BLACK SABBATH, BLUE ÖYSTER CULT o THE BEATLES entre otros, sumando esa habilitad tan netamente sueca de crear melodías tan complicadas de imaginar y a la vez tan sencilla a la hora de llegar a todo el mundo recogiendo el testigo dejado por sus compatriotas ABBA, la fiebre por la banda se muestra como imparable. Poco importan a estas alturas los juicios, los que están en contra de ellos por su mensaje claramente satánico o quiénes están tras las máscaras de los cada vez más mayoritarios Nameless Ghouls (todos unos profesionales como músicos, por cierto). Toda relevancia tiene, sin embargo, ese continuo espaldarazo de METALLICA y sobre todo de su vocalista James Hetfield y esa imperante moda que rodea al combo. No hay más que echar un vistazo a su merchandising repleto no sólo de camisetas, sino también de pósteres, banderas, máscaras y la manera en la que éste se vende. GHOST están en boga y van a seguir dando mucho que hablar a lo largo de los venideros años.

El aquelarre musical daría inicio a las 18:30 con TRIBULATION. Con sus máscaras y túnicas, el perenne humo que llenaba el escenario y la tétrica iluminación monocromática, consiguieron la perfecta ambientación para presentar su música, aderezada por un corrosivo sonido que hizo las delicias de cada uno de los asistentes.

Dieron un somero repaso a sus dos últimos álbumes de estudio, con temas como la atmosférica “Nightbound”, “Melancholia” o “The Lament”, en las que las únicas concesiones melódicas venían propiciadas por la guitarra de Jonathan Hultén, mientras que el resto de miembros de TRIBULATION creaban la atmósfera ideal para que nos adentráramos en un mundo de tinieblas y ocultismo, preparándonos para el plato fuerte de la velada.

Con “Cries From the Underworld” nos acercaron al black metal más clásico. Con “The Motherhood of God” los arpegios darían el perfecto juego siniestro acorde a la ocasión, poniendo el broche con “Strange Gateways Beckon” en la que con su órgano de iglesia, así como con el extenso desarrollo instrumental terminaron por rubricar una magnífica actuación.

Y si TRIBULATION fueron los perfectos teloneros, ALL THEM WITCHES serían los que nos sacarían del contexto, suponiendo todo un bajón. Y es que los de Tennessee no eran, ni mucho menos, lo más acorde para estar tocando entre dos bandas tan oscuras. Con su rock stoner con ciertos aires setenteros, no pegaban demasiado.

A la vez que sonaba el “War Pigs” de BLACK SABBATH, el trío estadounidense iba tomando posiciones sobre el escenario, arrancando con un “Funeral for a Great Drunken Bird” que comenzaba por expandir la sobre de la duda sobre los allí congregados. Y es que pese a que Charles, Robby y Ben lo intentaron, cuanto más minutos pasaban, mayor era el grado de indiferencia que causaban entre el respetable.

Ni siquiera el gracioso lick de guitarra protagonista de “1×1” sirvió para animar al público y ni mucho menos lo haría la parsimoniosa “Diamond” que nos iba adentrando en terrenos rítmicos tan lentos que casi podríamos denominarlos como agónicos.

Con estas premisas, la interesante “Blood and Sand” con sus interesantes cambios rítmicos y esa manera de llevar la voz medio hablada como haciendo una especie de homenaje a Lou Reed, cayó en saco roto. Algo más gustó “When God Comes Back” siendo un buen ejercicio de rock psicodélico con reminiscencias country.

Pusieron punto y final con la alargada “Swallowed by the Sea” en la que se recrearon instrumentalmente hasta los casi diez minutos dejando al público frío y mirando la hora a la espera de que los cabezas de cartel hicieran acto de presencia.

Son ya muchas las veces que he tenido oportunidad de ver a GHOST. De hecho, les he visto al menos una vez en cada una de las giras de presentación de cada uno de sus discos. Por lo que esa progresión de la que hablaba al comienzo de mi artículo, he podido experimentarla en primera persona. Y no cabe duda de que, a nivel de espectáculo, han ido creciendo exponencialmente. Desde esos primigenios maquillajes con los que Tobias Forge diera vida al Papa Emeritus I para su primer álbum “Opus Eponymus”, a la cada vez más elaboradas túnicas y parafernalia de Emeritus II en “Infestissuman”, al comienzo de la sofisticación que supuso “Meliora” con unos escenarios cada vez más complejos y una mejora de la propuesta donde Tobias cantaba cada vez mejor (lejos de aquellos desafines de las dos primeras giras en las que se evidenciaba que tendría que mejorar, ¡y vaya si lo hizo!) a romper con el personaje que él mismo había creado, proponiendo la sucesión y ascenso del Cardinal Copia. Y es que, aunque siempre haya estado la misma persona tras las sotanas y máscaras, la manera de interpretar cada personaje ha enriquecido la imaginería alrededor de la banda y, de una manera u otra, ha supuesto la imagen en la que cada etapa de la banda se ha visto representada.

Hace unos meses, teloneando a METALLICA, vi el mejor concierto que hasta ese momento había presenciado de GHOST a nivel técnico, por lo que mi expectación ahora que iba a presenciar su gira como cabezas de cartel, era máxima. Hasta siete Nameless Ghouls le acompañan en los directos: tres guitarristas (uno de ellos haciendo coros y segundas voces constantemente, amén de algunas percusiones), bajo, dos teclistas femeninas y el batería. Todos ellos con un nivel más que sobrado como intérpretes, pero a la vez, aportando distintas personalidades a cada personaje. Han ganado no sólo instrumentalmente, sino también a nivel vocal. Los apoyos de voces pregrabadas han disminuido -que no desaparecido- considerablemente. Si a esto le sumamos un enorme telón de fondo emulando una vidriera a tres partes con los motivos y colores que encontramos en la portada de “Prequelle”, un juego de luces que fue técnicamente lo mejor de su actuación, tres escalinatas (una central y dos laterales), dos plataformas y una pasarela central trasera, el espectáculo está más que asegurado.

Sobre el concierto en sí, fue espectacular aunque, en mi opinión, falto de ritmo en algunos momentos. Y esto último, principalmente debido a dos factores: el planteamiento del espectáculo en sí con los múltiples mutis del Cardenal Copia, ya fuera para descansar la voz o para cambiarse de ropa y las excesivamente alargadas charlas, arengas y momentos de reflexión que el personaje ideado por Tobias Forge protagonizara (recordándome mucho a cierto tocayo suyo alemán). Estos factores no sólo ralentizaron el concierto en varios momentos, sino que hicieron que el tiempo desperdiciado bien hubiera podido ser empleado en tocar, como poco, dos canciones más.

El inicio fue potente. Una vez caído el enorme telón que tapaba el escenario y con los Nameless Ghouls tocando el fragmento final de “Ashes” para arrancar con la triunfadora “Rats”, en la que al poco se pondría de manifiesto que aquello iba a convertirse en una buena fiesta. Máxime cuando en su tramo final, todo el público acompañó con las palmas el ritmo de clavicordio.

Continuaron con la melódica “Absolution”, con un estribillo súper coreado por todos, acompañada de petardos en su tramo final. Y de seguido “Faith”, el tema más heavy de su última obra, a la que siguió la primera gran sorpresa de la noche, con un “Mary on a Cross” que, si bien fue lanzada hace sólo unas semanas (forma parte de su último Ep “Seven Inches of Satanic Panic”), a Copia sólo le hizo falta apuntar con su micrófono hacia nosotros para que todos cantáramos su coro, haciendo gala de lo inteligentemente bien compuestas que están las melodías de esta banda.

El primer escollo vino a continuación, con la primera salida de Copia del escenario. Los músicos tocan la introducción “Devil Church” y tras ella, hay un pique entre los dos guitarristas principales que, si bien al principio tuvo gracias verle retándose sobre la escala de Mi menor, según iban pasando los minutos aquello se fue enfriando, ¡y de qué manera! Demasiado tardó en salir el frontman para encarar un “Cirice” bien recibido, pero que llegó diez minutos después que el anterior tema, entre unas cosas y otras.

Unas figuras ataviadas de riguroso negro, con máscaras de pájaro como los médicos en la época de la peste, daban la bienvenida al instrumental “Miasma”, donde los músicos se desempeñaron con sobresaliente, teniendo como colofón el solo de saxofón por parte del Papa Nihil, principal mecenas, ideólogo y testigo de los relevos generacionales en los vocalistas de GHOST según la ficción que la propia banda ha montado alrededor de los vídeos que de vez en cuando pone en circulación. Resultó gracioso ver cómo Nihil salía pese a las reticencias de sus cuidadores, tocaba, se caía hacia atrás y le levantaban para, finalmente, terminar su solo tan exhausto como extasiado.

Aparecería Copia con su primer cambio de vestuario, pasando del riguroso rojo al inmaculado blanco, montado en un triciclo y haciendo su primer -y largo- discurso de la noche, con lo que el ritmo del concierto volvía a decaer. Finalmente, tras varias arengas, encararon un “Guleh/Zombie Queen” que sigue siendo uno de los incontestables himnos de la banda. Como anécdota, comentar que a partir de aquí y hasta el final del concierto, noté el sonido de los teclados algo más bajo de lo que estaba antes.

Tras una nueva instrumental, “Helvetesfönster”, aunque esta vez cercenada en cuanto a duración, volvería Copia, ahora vestido de sotana y gorro de cardenal negros para regalarnos una dupla basada a su álbum anterior, compuesta por “Spirit” (en la que las columnas de humo repartidas pro todo el escenario harían acto de presencia por vez primera) y “From the Pinacle to the Pit”.

Y fue aquí cuando el concierto cogió ritmo, aprovechando además el repaso que dieron a su ópera prima con dos temazos: “Ritual” y la alargada “Satan Prayer”. Toda una fiesta ambas.

Comenzaron a sonar los coros de “Year Zero” y la fiesta continuaba, con fuegos, llenando el escenario de llamaradas por doquier. “He Is” me encantó. Su particular balada satánica deudora musicalmente de SIMON AND GARFUNKEL nos hizo cantar a todos con ese mágico y aterrador estribillo mientras nos bañaba en confeti.

¿Y qué decir de “Mummy Dust”? Sus teclados sincopados, su tétrico estribillo (donde alguna voz sampleada pudimos escuchar para redondear el ambiente), salió vencedora como la gran pieza musical que es.

Íbamos llegando al final, por lo que, tras otro interminable discurso de Copia, era buena la ocasión para presentar el otro tema del nuevo Ep, “Kiss the Go-Goat” que fue recibida ya como un nuevo clásico por parte del personal. A continuación, “Dance Macabre” nos puso a todos a bailar, cantar y disfrutar, poniendo el colofón con uno de sus mejores temas, “Square Hammer”, mientras la segunda lluvia de confeti caía sobre nuestras cabezas.

En definitiva, GHOST han hecho la apuesta de ofrecer un espectáculo cada vez más completo, llegando al equilibrio entre las propuestas musical y visual, aunque con un sentido del ritmo cuestionable. Cómo continuará la evolución de la banda es algo que sólo el paso de los años nos dirá. Aunque todo apunta a que están destinados a ser uno de los relevos generacionales a futuro.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography) (Correspondientes al concierto del Domingo 8 de Diciembre de 2019 – Sant Jordi Club – Barcelona)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

9 COMENTARIOS

    • Ese guitarra tiene mucho carisma y un estilo bastante personal, nada más lo ves sabes que no es un guitarra cualquiera. Sus discos van y viene con mejores y no tan mejores canciones, pero juntas todas las buenas para su directo y te sale una banda no de futuro sino de presente, para disfrutarla ya.

  1. Seré de los raros pero no le encuentro el qué a este grupo. Desde que lo escuché por primera vez, creo que fue el tema “Rats” que no me ha entrado de ninguna manera.. será que no es mi estilo. Pero se le da un bombo como si fueran a romper la escena (como en su dia The Darkness que tampoco fue tanto..) imagino que la publicidad hace mucho, también en esta web (no lo critico) cada 2×3 leo noticias de su lider que ha dicho esto o aquello.. en fin.

  2. Están muy sobrevalorados, sí. Tienen buenas canciones, también. Prequelle me parece muy buen disco todo entero, el único. Con ellos hay que aceptar que no son heavy metal, ni hard rock, son una mezcla de pop, rock y synth pop. Quizás el problema con ellos es que se promociona aquí y en revistas y medios similares a este cuando su música está alejada de lo que se suele escuchar en estos mismos medios. Yo al menos los escucho como parte de mis gustos alejados de lo habitual, como Leonard Cohen o Lacrimosa y Prequelle me gustó mucho , los anteriores solo temas sueltos.

    • Pues tienen muchísimos riffs que beben directamente de Black Sabbath o King Diamond. Cierto es que tienen canciones muy poperas y melódicas pero también los Scorpions, Def Leppard, Toto, Van Halen, Bon Jovi y un largo etc que Afortunadamente también se promocionan aquí. El rock es muy amplio. Esta no es una página exclusiva de Heavy Metal.