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Critica del CD de OPETH – In Cauda Venenum

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OPETH – In Cauda Venenum

Discográfica:  Nuclear Blast

Puntuación Popular

(1 votos) 9/10

OPETH - In Cauda Venenum El nuevo camino musical iniciado en 2011 por OPETH continúa con la que es ya su cuarta incursión en el rock progresivo de corte setentero. Y lo hace con un “In Cauda Venenum” que se adentra sin tapujos en la exploración de la melodía como hilo conductor, arropado por las cálidas guitarras acústicas que tanto juego les han dado en los últimos ocho años. Siguen sin darnos pincelada alguna de lo que fue su etapa primigenia, ni siquiera de aquella intermedia en la que death metal y metal progresivo se daban la mano.

Encaro la escucha de “In Cauda Venenum” con las expectativas propias de quien ha escuchado los dos adelantos previos, siendo estos unas soberbias piezas de metal progresivo. Dos magistrales canciones sacadas del prodigioso cerebro creativo de Mikael Åkerfeldt. A través de las distintas reproducciones, me deleito con cada uno de sus pasajes y aunque no sea motivo que me impida apreciar todo lo bueno que me ofrece tener el disco entero delante, sí he de reconocer que ambas canciones son las mejores del álbum. ¿Supone esto una decepción? En absoluto. Pero sí cierta sensación de que se deberían haber reservado un as en la manga. Las primeras cartas que muestras nunca deberían ser las más altas, pese a que lo que venga después sea también sobresaliente.

Como viene siendo habitual, han trabajado con el artista Travis Smith para la elaboración de la preciosa portada en la que se refleja una mansión victoriana, con la silueta de los miembros asomada en diferentes ventanas, así como una fuente, un carruaje y dos caballos frente a ésta.

Sobre el disco en sí y como aventuraba en mis palabras iniciales, es toda una continuación del trabajo realizado en sus tres álbumes anteriores. Personalmente lo veo desde una perspectiva algo más melódica. Aunque ese halo melancólico de OPETH continúa intacto, así como esa manera de desarrollar las canciones ajena a clichés establecidos. La producción está cuidada hasta el mínimo detalle. Me encanta el sonido de la batería, las percusiones, las guitarras jugando con sonidos acústicos, semi acústicos, distorsiones de todo tipo, el tratamiento de las voces y coros, los hermosos teclados, hammond, el uso del mellotron, la manera en la que el bajo está presente en cada una de las fases rítmicas. En definitiva, éste es uno de esos redondos hechos para escuchar en vinilo, en una tarde lluviosa, disfrutando de la deliciosa melancolía que nos propone.

Ya he hablado, aunque por encima, de las dos piezas de adelanto, que son también las primeras en el disco, tras la lacónica y simplista introducción denominada “Garden of Earthly Delights”. Tanto “Dignity” como “Heart in Hand” son una buena muestra de lo que vamos a encontrar en el disco. De hecho, para el que firma, son sus máximos exponentes. Todo un ejercicio de cómo llevar el rock progresivo de los setenta a un paso más allá de complejidad, con un excelso nivel de producción. La primera de ellas vista desde un espectro más melódico, la segunda con más pesadez en las guitarras, así como un trabajo más virtuoso en cuanto a la ejecución de éstas. En ambas se da más preponderancia a las partes instrumentales que a las cantadas, con multitud de solos, parones, juegos entre pasajes y la búsqueda siempre de llevar cada canción un paso más allá de lo meramente establecido. Me encanta en este sentido el trabajo de Fredrik Åkesson, lo conjuntada que suena su guitarra junto a la de Åkerfeldt, la conjunción de los solos interpretados por ambos, las armonías…

“Next of Kin” está dominada por un cadente riff muy en la escuela BLACK SABBATH jugando una vez más con los pasajes a medio tempo donde las acústicas vuelven a desempeñar un papel determinante para, a posteriori, volver con el mismo riff del inicio añadiéndole notas y complejidad armónica. La voz va siguiendo cada una de las notas como si de un mantra se tratara y sólo se siente libre de explorar sus propias melodías cuando llegan las acústicas. ¡Una preciosidad! Por su lado, “Lovelorn Crime” es una balada donde el piano juega un papel muy especial. Es hermosa, pero a la vez muy triste. Una vez la melodía vocal entra, te engancha ¡y de qué manera! Me recuerda mucho al estilo del disco “Damnation”, aunque llevada a su nuevo estilo de producción. El final es un solo largo, de varios minutos, donde algunos coros se superponen en ocasiones. Algo parecido en lo que hicieron para aquella sublime pieza denominada “Burden”.

Volvemos al rock progresivo, los ritmos complejos (lo de Axenrot y Méndez es muy grande), las imposibles armonías de guitarras y teclado, así como los distintos tipos de compás combinados entre sí con un complejo “Charlatan” que va a ser de los que más van a gustar de este disco, así como probablemente de los que más juego les puedan dar en directo. “Universal Truth”, sin embargo, es otro tema donde acústicas y riffs pesados se combinan y donde una vez más, las melodías de voz y teclados llevan la batuta, desarrollando en siete minutos y medio otra gran pieza.

“The Garroter” es la gran sorpresa del disco. Tras un solo de guitarra española en modo jónico, nos introducen a lo que es un tema de jazz en toda regla. Con Axenrot tocando su batería con escobillas, piano y bajo llevando un dinámico ritmo que es la piedra angular de todo y una bonita orquestación que va pincelando la melodía vocal (atentos a ese solo de guitarra del final tarareado en falsete) de las estrofas, estamos ante toda una revolución en el sonido OPETH que, el tiempo dirá, ya veremos si tiene continuación a futuro.

“Continuum” es otra curiosa pieza donde un rasgueo acústico llega el peso de las estrofas con un ritmo de batería que consta de charles y redobles de caja bastante novedoso. Al poco rompe en otro riff de guitarras pesadísimas con un colchón de hammond. Posee uno de los estribillos más complejos del disco.

Y terminamos con “All Things Will Pass”, una monumental pieza de rock progresivo donde una vez más esos riffs de la escuela SABBATH están muy presentes, así como también lo están las estrofas acústicas, los teclados marcando melodías, el mellotron, la delicada introducción donde los sonidos e instrumentos van apareciendo poco a poco -tan marca de la casa- y una coda final monumental donde van haciendo variaciones sobre la misma melodía añadiendo letra, instrumentos, cambios armónicos y en definitiva, acabando un gran disco por todo lo alto.

No quiero pasar por alto que, para la ocasión, van a sacar el álbum en dos versiones: la grabada en inglés (en la que está basada la presente review) y la cantada en sueco. Musicalmente son similares y, ante la barrera idiomática que me supone la segunda, más allá de darle una escucha para verificar que no hubiera elementos distintos en la música (no he apreciado ninguno), me he decantado por dar el resto de escuchas a la inglesa.

Sin duda, un nuevo gran acierto en la carrera progresiva de OPETH. “In Cauda Venenum” (del latín: “El veneno en la cola”) continúa donde su predecesor lo dejara, explorando las melodías y llevándolas un paso más allá.

J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

    Lista de Temas:

    1. Livet’s Trädgård / Garden Of Earthly Delights (Intro)       
    2. Svekets Prins / Dignity    
    3. Hjärtat Vet Vad Handen Gör / Heart In Hand       
    4. De Närmast Sörjande / Next Of Kin        
    5. Minnets Yta / Lovelorn Crime     
    6. Charlatan
    7. Ingen Sanning Är Allas / Universal Truth
    8. Banemannen / The Garroter         
    9. Kontinuerlig Drift / Continuum    
    10. Allting Tar Slut / All Things Will Pass

     

     

1 COMENTARIO

  1. Estoy de acuerdo con esta review, aunque a medias. Estoy de acuerdo en todo lo positivo que se dice. No estoy de acuerdo en que los dos temas de anticipo sean los mejores, aunque tampoco estoy en desacuerdo. Para hacer una aseveración de ese tipo necesito mucho más tiempo con la obra. Sí diré que el principio de Dignity es de los mejores solos que he escuchado en mucho tiempo.