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EVERGREY + BLOODRED HOURGLASS + GENUS ORDINIS DEI – Crónica y fotos de Barcelona

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EVERGREY

+ BLOODRED HOURGLASS + GENUS ORDINIS DEI

Martes 26 de Marzo de 2019 – Sala Bóveda – Barcelona

Nunca fueron una banda al uso. Si algo ha caracterizado la trayectoria  de EVERGREY es que siempre han seguido su propia senda, quizás alejándose de los cánones y los patrones que dictaba el mercado dependiendo de la época y las modas. Pero eso ha sido precisamente lo que les ha acabado concediendo ese aura especial que les hace ser un rara-avis dentro de la escena metálica internacional, y que les ha servido para granjearse una sólida y fiel base de incondicionales. Tal vez algunos de sus seguidores se quejen, y no sin razón, de que los suecos no se han prodigado en exceso en los escenarios de nuestro país durante los  últimos años, pero afortunadamente esa sequía se zanjó el pasado verano con su aparición  en el marco del  ROCK FEST BARCELONA. Así que la buena acogida que obtuvieron Tom Englund y sus muchachos ha acabado  siendo clave para que la banda incluyera 4 fechas en nuestro país dentro de la gira de presentación de  su undécima entrega discográfica “The Atlantic”.

Para materializar su regreso al circuito de salas de la capital catalana, -si la memoria no me falla su última visita se remontaba a 2006 junto a unos jovencísimos Avatar-, el combo sueco escogió la sala Bóveda. Sorpresivamente para dar el pistoletazo de salida a la velada  el combo de Goteborg contó  con el concurso de dos formaciones que, a priori, poco tenían  que ver con su propuesta ya que esquinaban su sonido hacia derroteros más oscuros y agresivos. Así que para inaugurar  las actuaciones  en esta tarde noche de viernes  contaríamos con el concurso de los italianos GENUS ORDINIS DEI. Mientras que para ayudarnos a paliar la espera antes de que los indiscutibles protagonistas de la noche tomaran el escenario tendríamos ocasión de presenciar la descarga de los finlandeses BLOODRED HOURGLASS, quienes dieron buena cuenta de su enérgico death metal salpicado de   pinceladas melódicas.

Provenientes de tierras italianas, concretamente de Crema, arribaban GENUS ORDINIS DEI. La formación que capitanea el gigantón Niccolò Cadregari aprovechó su escaso tiempo sobre las tablas para dejar patente que en poco más de una década han acumulado bagaje y tablas suficientes para convertirse en un apetitoso bocado para cualquier seguidor del death metal sinfónico. Irrumpieron en escena vistiendo largos ropajes negros, muy motivados, especialmente su frontman, para desplegar una actitud y una determinación que les permitió captar la atención del respetable  desde que abrieron fuego con la implacable rotundidad de  “You Die In Rome”.

Me gustó mucho su puesta en escena, con todos moviéndose ágilmente por el escenario mientras Niccolò no paraba de gesticular ostensiblemente y hacer muecas a la vez que nos espetaba con absoluta voracidad los oscuros versos  del demoledor “Embracing The Earth”. Pese a la contundencia de su propuesta el cuarteto italiano también nos ofreció algunas pinceladas de tamiz melódico dando buena cuenta de los desarrollos que incluyeron temas como “Halls Of Human Delights”, con la que acercaban  su propuesta a la de sus compatriotas Fleshgod Apocalypse.

Aunque me dio la sensación de que la gran mayoría de los presentes no conocían las composiciones de GENUS ORDINIS DEI, lo cierto es que acabaron consiguiendo que los más animados se pusieran a agitar  la cabeza siguiendo sus endiabladas progresiones. Pero indudablemente el mejor momento de su presentación llegó cuando Niccolò nos anunció que el siguiente tema todos lo conoceríamos. De modo que todos prestamos atención hasta que descubrimos que el tema en cuestión era el clásico de Manowar “Hail & Kill”, lo que acabó provocando la explosión de euforia del personal. Al igual que sucede por aquí, Italia es un país muy futbolero, así que el frontman no pudo evitar hacer una referencia al inminente derbi catalán justo antes de atacar “Red Snake”, que era la escogida para invitarnos a echar la vista atrás hasta su EP homónimo de 2014.

Para finiquitar una presentación que acabó resultando demasiado corta , y que fue claramente de menos a más, el combo italiano confió en la arrolladora pegada de “Roots And Idols Of Cement”. En definitiva que la noche arrancó de la mejor forma  posible, con unos GENUS ORDINIS DEI que mostraron actitud, hambre, y muchas ganas de darse a conocer y mover al personal.

Para el siguiente acto de la noche, la descarga de BLOODRED HOURGLASS tuvimos que esperar más de lo habitual, ya que sus pruebas de sonido se acabaron demorando más de lo que nos hubiera gustado. Pocas referencias tenía del combo finlandés más allá de que cuentan en sus filas como guitarrista rítmico con el concurso del bajista de WOLFHEART, Lauri Silvonen. Con más de una década de andadura a sus espaldas y habiendo editado hasta el momento 3 EPs y tres largos, el último de ellos “Heal” a finales del pasado 2017, el quinteto de Mikkeli sorprendió a más de uno con una propuesta muy influenciada por el sonido Goteborg, retrotrayéndonos al sonido que a mediados de los noventa practicaban bandas como AT THE GATES, THE HAUNTED o IN FLAMES.

A las puertas de publicar su nuevo trabajo “Godsend”, que verá la luz a finales del próximo mes de Mayo, BLOODRED HOURGLASS se presentaron ante la audiencia barcelonesa con las pilas bien cargadas y con su maquinaria perfectamente engrasada. Así que tras una bucólica introducción llegó  una corrosiva sucesión de potentes y afilados riffs  que serían los encargados de flanquearnos el paso hacia “Quiet Complaint”, dejando claro  desde el mismo arranque su predilección por   un death metal ágil, enérgico y cargado de rotundas pinceladas melódicas. Pese a que sonaron de forma convincente, lo cierto es que no me acabaron de convencer los coros que nos brindó Lauri Silvonen en temas como “Six Feet Savior”, ya que sonaron algo deslavazados y excesivamente chillones.

No obstante, la propuesta del combo finlandés pareció contar con el beneplácito de un respetable que se fue animando a medida que avanzaba el show, agitando la cabeza siguiendo el ritmo que el quinteto nos propuso en temas como “Valkyrie”, que era la escogida para realizar una primera aproximación a su segunda entrega de 2015 “Where The Oceans Burn”. Otro detalle que me gustaría destacar fue la labor de su frontman Jarkko Koukonen, que se mostró como el nexo de unión perfecto entre sus compañeros y unas primeras filas que no dejaron de moverse siguiendo sus indicaciones mientras daba buena cuenta de temas como el envolvente “Times We Had”.

La simbiosis perfecta entre contundencia y melodías etéreas y envolventes  llegaría con otra de las composiciones de su última entrega “Heal”, haciendo que “The Last Of Us”, fuera la elegida para que Antti Nenonen nos mostrara algunas de sus habilidades técnicas antes de abocarnos sobre una rotunda andanada final.

El asalto final para la descarga de los finlandeses estuvo reservada para “Where The Sinners Crawl”, una composición que resume a la perfección su propuesta, ya que aúna unos ágiles y trepidantes riffs, unos rotundos y explosivos cambios de ritmo, y una cadencia en sus líneas vocales que propician que los pogos y el headbanging no se detengan en los aledaños del escenario.

Resumiendo buena descarga de unos BLOODRED HOURGLASS que personalmente me dejaron con la sensación de que deberían de arriesgar un poco más de cara al futuro, ya que sino corren el riesgo de acabar sonando como una banda demasiado previsible. Así que habrá que estar atento al inminente lanzamiento de su nuevo trabajo “Godsend”.

Seguramente una formación como EVERGREY hubiera merecido por su bagaje, su calidad, y su trayectoria tocar en un recinto más grande. Pero no sólo por ellos, sino también para que sus fans hubieran tenido ocasión de disfrutarles  en un escenario más grande y acorde con su estatus. Pero desafortunadamente los cosas son como son, y parece que a día de hoy la propuesta de Tom Englund y sus muchachos no acaba de contar con  el respaldo mayoritario y unánime dentro de la gran familia metalera. No obstante, me sorprendió muy positivamente la entrega y la lealtad que mostraron unos seguidores que se volcaron al máximo con ellos, mostrando una complicidad y una conexión que sirvió para llevarles en volandas y ayudar a que el quinteto acabara redondeando una fantástica actuación.

Evidentemente el repertorio pudo ser diferente. Creo que no fui el único que echó en falta más material de sus primeras entregas, ya que  la selección escogida para el presente tour se centra básicamente en las composiciones de sus tres últimas entregas. Quizás la gran incógnita de la velada giraba en torno a comprobar como sonarían en directo. Pues bien, cabe remarcar que el sonido fue bastante bueno en líneas generales, permitiéndonos disfrutar del  derroche de intensidad, potencia,  elegancia, y, como no, fiereza metalera que nos brindaron EVERGREY.

Había muchas ganas de ver en vivo de nuevo a la formación sueca, así que la impaciencia, y la tensión podían palparse en el ambiente. Parapetados por un gran telón de fondo y flanqueados por sendas banderas situadas a los lados del escenario EVERGREY irrumpieron escena. El arranque fue fulgurante, explosivo, con la banda dando buena cuenta de la pieza que inaugura su última entrega “A Silent Arc”, que servía para que comprobáramos que Tom Englund sigue estando  en un fantástico estado de forma, transmitiendo emociones y matices con su particular registro mientras la base rítmica reforzaba la sólida estructura de la imponente pieza de apertura.

Un escueto “Buenas Noches” fue el saludo que nos brindó la banda. Así que tras un rápido cambio de guitarras tocaba seguir indagando en el material de “The Atlantic”, y para ello que mejor que adentrarnos en los camaleónicos cambios de ritmo “Weightless”, que combinaba magistralmente pasajes de alto octanaje melódico, introducidos por los teclados de Rikard Zander, y esos descomunales increscendos  que nos acabarían guiando hacia el primer gran solo de un Henrik Danhage que se mostró absolutamente intratable a lo largo de todo el show, intercalando afilados e hirientes riffs con desarrollos técnicos preñados de elegancia, melodía,  y buen gusto.

Tras haber roto el hielo de forma magistral con dos composiciones de nuevo cuño los suecos habían logrado meterse al respetable en el bolsillo, tal y como quedó reflejado con los cánticos unánimes que el público les tributó justo antes del arranque de “Distance”, que se iniciaba con una ración de inquietantes teclados antes de que el resto de la banda  desplegara toda su contundencia metalera, ofreciéndonos  argumentos de peso  para que agitáramos la cabeza antes de caer rendidos ante  la elegancia de sus atmosféricas melodías.

Otro detalle que me gustó especialmente, y que no me querría  dejar pasar por alto, fue que los suecos optaron por imprimir al show un ritmo muy dinámico, sin apenas interrupciones entre tema y tema. De modo que no hubo tiempo para charlas, ni largas presentaciones. Así que casi fundido con el final del tema anterior se iniciaba “ Passing Through”, que ponía de  manifiesto la capacidad de EVERGREY  para no quedarse anclados en el pasado y seguir evolucionando, explorando nuevas sonoridades para  no acabar quedando presos de una fórmula.

Como una auténtica apisonadora, haciendo retumbar los cimientos de local, así fue como martillearon en nuestra cabeza los épicos redobles que sirvieron  como introducción para “The Fire”, que se acabó convirtiendo en uno de los números más celebrados de la noche, con Tom rasgando sus cuerdas vocales para imprimir feeling y dramatismo a su interpretación antes de invitarnos a que nos sumáramos a su coral melodía mientras la tripleta de cuerda se adueñaba del centro del escenario para moverse de forma sincronizada.

Como si de un viaje retrospectivo se tratara EVERGREY siguieron retrocediendo en el tiempo para proponernos en esta ocasión una primera incursión en el material de “Glorious Collision”, del que rescataron un “Leave It Behind Us” que les quedó de absoluto lujo, intercalando fraseos de corte metalero y unos evocadores teclados que sirvieron para poner el contrapunto a tanta contundencia. Sin duda para los seguidores que prefieran la vertiente más introspectiva y minimalista de la banda uno de los momentos de la noche llegó con “Black Undertow”, que nos invitaba a transitar a través de una intrigante catarata de emociones  mientras la guitarra de Danhage y los omnipresentes teclados de Zander nos conducían hacia su catarsis final.

No tardaron mucho en volver a recuperar su vertiente más contundente  para hacernos agitar  la cabeza durante los compases iniciales de “My Allied Ocean”, antes de dejar que los coros infantiles se convirtieran en la puerta de entrada para un impactante ataque sonoro que acabó poniendo la sala literalmente patas arriba. Antes de poner el punto y  seguido a la velada el quinteto de Goteborg todavía tuvo ocasión de ponernos, una vez más, los pelos de punta. En esta ocasión fue con otra  pieza de nuevo cuño como es “All I Have”, que introducida por las trepidantes líneas de bajo de Johan Neimann nos acabó  abocando hacia una sucesión de aterciopeladas melodías y una nueva exhibición de Danhage.

Nadie se movió de sus sitio. Todos intuíamos que los suecos no tardarían mucho en regresar a escena. Así que tras unos minutos que estuvieron marcados por los constantes cánticos de unos  incondicionales que demandaron con efusividad su retorno sobre las tablas, por fin EVERGREY volvieron a empuñar sus instrumentos. Tocaba rematar por todo lo alto la velada. El planteamiento hasta ahora había sido arriesgado y ambicioso, con un repertorio muy bien escogido. De modo que para dar el pistoletazo de salida a esta segunda parte del show que mejor que un trallazo como “The Grand Collapse” que dejaba patente, por si alguien tenía alguna duda, la polivalencia y las habilidades técnicas de unos músicos que consiguen hacer que sus composiciones parezcan fáciles  de tocar en directo. Debo admitirlo, me pilló por sorpresa. No me lo esperaba, así que al escuchar  los potentes y entrecortados riffs que nos invitaban a entrar en “Recreation Day” , no pude más que dejarme arrastrar por sus tormentosas melodías.

Durante el show tanto los teclados de Zander como la guitarra de Danhage fueron dos pilares fundamentales para el sonido del quinteto. Así que no me extrañó que el tándem disfrutará de su momento de protagonismo durante los prolegómenos de “A Touch Of Blessing”, que era la elegida para dejarnos unas candentes notas de clasicismo gracias a ese compacto juego de guitarras dobladas que dejó al  público coreando la melodía. El asalto final para la descomunal descarga de los suecos estuvo reservado para el  apabullante “King Of Errors”.

Pocas veces unas letras tan reflexivas, oscuras e introspectivas sirvieron para hacer vibrar  tanto a unos seguidores que se entregaron y disfrutaron al máximo de la calidad de una banda que al igual que el buen vino parece mejorar con el paso de los años. Y por cierto, su andadura se acerca ya al cuarto de siglo. 

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Gerard Brull

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