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MANOWAR – Crónica de su concierto en Dörtmund, Alemania, dentro de su THE LAST BATTLE TOUR

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MANOWAR – Crónica de su concierto en Dörtmund, Alemania, dentro de su THE LAST BATTLE TOUR

Sábado 30 de marzo. Westfallenhalle, Dörtmund, Alemania

Nuestro redactor y amigo J. José Jiménez viajó a Dortmund, Alemania, para ver a MANOWAR, dentro de su THE LAST BATTLE TOUR. Esta es su crónica de lo vivido:

Siempre he pensado que hay dos maneras de ver a MANOWAR. Una de ellas, la de esa banda arrogante, que se autodenominan reyes del metal, dicen ser los que más sexo tienen con sus groupies, defensores a ultranza del verdadero heavy metal y lanzan los discos con la música más poderosa que se pueda llegar a escuchar desde las composiciones de Richard Wagner. La otra, la de un grupo que ensalza la hermandad, habla de amistad y superación personal ante todos los inconvenientes, instando a sus fans a vencer sobre cada obstáculo de los muchos que la vida nos pone por delante. Esa segunda faceta fue la que me decidí a vivir en Alemania, país con el que la banda mantiene una relación especial desde sus inicios.

¡Y vaya si lo conseguí! Siempre quise saber el por qué los de Joey DeMaio eran tan grandes en esa tierra y experimentarlo en mis propias carnes. Motivo por el cual, meses atrás, comencé a planear el viaje desde Madrid. Llegamos sobre las 14:00 del mismo sábado al hotel en el que nos hospedábamos junto al aeropuerto y, una vez realizado el check-in, nos dirigimos a WESTFALLENHALLE, recinto de eventos parecido en cuanto a estructura al Palacio de los Deportes de la Comunidad Autónoma de Madrid (ahora rebautizado como Wizink Center por acuerdos de patrocinio) y en cuanto a capacidad al también madrileño Palacio Vistalegre.

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Ya desde horas antes del concierto, nos encontramos con la camaredería de un público feliz y expectante, con el que tuvimos ocasión de departir largo y tendido sobre las veces que habíamos visto anteriormente a la banda, nuestras canciones favoritas, el repertorio que iban a interpretar, los temas que echábamos en falta o la pasión que MANOWAR insuflan en sus fans. Fue una pasada compartir palabras y cervezas no sólo con teutones, sino también con fans austriacos, estonios, griegos, polacos, italianos, incluso conocimos gente proveniente de Malasia. Un recuerdo especial para Paco del bar La Boca del Lobo en Murcia y sus amigos, a quienes conocimos allí y con los que estuvimos haciendo «la previa» hablando del viaje y la música en general.

La primera gesta de la noche no se libró desde el escenario, ni por parte de la banda y sus aguerridas letras. ¡Fue en la zona de merchandising!¿Os imagináis lo que es pelear por llegar a la susodicha entre unos doscientos corpulentos alemanes cargados de adrenalina y cerveza? Máxime cuando el que escribe, no es especialmente alto. No obstante, tanto mi chica como yo conseguimos nuestro merecido recuerdo en forma de camiseta. Aunque no fue nada fácil…

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Sobre el espectáculo en sí, lo primero que hay que decir es que para este «The Last Battle Tour» (que el tiempo dirá cuánto se alargará, si tendrá algún intermedio y luego seguirán o si realmente será su última gira) MANOWAR lucen la producción más espectacular de su carrera. Un enorme escenario con rocas, volcanes, un puente bajo el que está la batería con sendos yunques a sus lados y una espectacular pantalla curva con efecto 3D al fondo del escenario, son los elementos principales a nivel visual. El espectáculo de luces y el pirotécnico son una pasada, así como los momentos en los que sale humo cargado de luz roja de los cráteres. El sonido, durante toda la velada, fue notable, destacando el hecho de que, al menos esa noche, no tocaron a ese volumen brutal al que nos tienen acostumbrados; no, definitivamente en WESTFALLENHALLE no sentimos ese repiqueteo en el pecho.

Sobre la banda en sí, hay que ser muy conscientes de que tanto Joey DeMaio como Eric Adams pasan ya de los sesenta años. Las canciones están bajadas de tono para que el segundo pueda llegar a ellas con mayor soltura. En todo caso, yo les vi bastante en forma, sobre todo al vocalista, quien dio todo lo que tenía en las casi dos horas de actuación, sin dejar de lado sus famosos agudos y cantando con esa clase que posee. Anders Johansson estuvo correcto, sin más. Todos los que le hemos visto en HAMMERFALL o hemos escuchado su etapa junto a YNGWIE MALMSTEEN sabemos que el sueco es capaz de mucho más y aquí se está limitando a tocar los temas sin florituras. Por su parte, el joven guitarrista E.V. Martel me sorprendió, calcando cada ritmo, cada solo tal y como fueron concebidos por sus antecesores en los discos. Había visto algún video del inicio de la gira en el que no me terminaba de convencer, pero se nota que a día de hoy está bastante más rodado. Está viviendo su sueño, tocando junto a su banda favorita y labrándose un nombre dentro de la escena y eso se notaba en su mirada, pese a que su actuación estaba, lógicamente, en un segundo plano con respecto al bajista y al cantante, que eran quienes se llevaban la mayor parte de las miradas y gestos del público.

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Fuimos tomando posiciones dentro del recinto y pronto conocimos a más gente con la que terminaríamos viendo el concierto, yendo cada vez más cerca del escenario, hasta terminar en las primeras filas. Una vez apagadas las luces, aquello se convirtió en un clamor mientras un vídeo promocional aparecía en las pantallas con Joey DeMaio hablándonos de sus patrocinadores en la presente gira. Al poco, sonaría por la P.A. la introducción de su nuevo E.P. editado el día anterior al del concierto. Me encantó «March of the Heroes Into Valhalla» con la parte alta del escenario repleta de tipos vestidos como vikingos, con espadas y escudos en alto justo antes de sonar el poderoso «Manowar» con el que históricamente abren sus conciertos. «Call to Arms» la cantamos con pasión, como la declaración de intenciones que es, todo un himno sobre el no rendirse y pasar por encima de todos aquellos que pretendan hacerte de menos. «Brothers of Metal Pt.1» fue una pasada, con todos coreando puño en alto, viviéndola a miles de kilómetros de mi hogar pero a la vez sintiéndome como en casa.

Con «Thor (The Powerhead)» comenzaban los efectos visuales, con la pantalla mostrando rayos y truenos mientras Adams invocaba a uno de los dioses más poderosos de la mitología nórdica cantando con fiereza y pasión. «Blood of my Enemies», por su lado, nos dejaría maravillados con toda la potencia del estadounidense vocalista, no escatimando ninguno de sus gritos mientras de fondo veíamos la impresionante portada de «The Triumph of Steel» proyectada en alta definición.

La gran decepción de la noche llegaría con una descafeinada «The Gods Made Heavy Metal». Aún siendo un tema que me encanta, para esta gira la han montado de una manera extraña, repleta de variaciones en las que la base rítmica para y Eric la canta casi como si fuera una balada hasta que se unen el resto de sus compañeros. ¡Una pena!

Sin embargo, «Hand of Doom» es un tema que nunca me ha dicho gran cosa y en la noche del sábado, sonó de escándalo, con un E.V. Martel magnífico al ejecutar las técnicas de shredding y sweep picking. Incluso la balada «Swords in the Wind», que siempre me pareció el tema lento más flojo de su historia, me encantó, con una escenografía brutal en la que volvieron los vikingos del inicio cargados de antorchas mientras la pantalla proyectaba campos verdes interminables y cientos de drakkars navegando con el crepúsculo de fondo. Sencillamente preciosa. Siguieron con la intensidad en su punto álgido gracias a «House of Death» y su trepidante ritmo mientras los volcanes expelían llamaradas y humo. Y otro tema que tampoco es de mis favoritos pero les quedó de lujo, «Sons of Odin», consiguiendo la complicidad del respetable.

Llegó el momento del solo de bajo, con esas escalas tan típicas de Joey rescatadas de la escuela de guitarra clásica española. ¡Qué ironía cuando un alemán que tenía a mi lado, con el que estuve hablando antes del concierto y que conocía mi procedencia, me decía «has venido desde tu tierra a Alemania para escuchar flamenco»! Él y yo nos reíamos justo cuando DeMaio enlazaba con su archiconocida «Sting of the Bumblebee.

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«Fighting the World» fue ese himno del heavy metal que todos reconocimos y cantamos al instante, nada más comenzar. Me encantó la fuera de Eric, estirando sus cuerdas vocales al máximo.

¿Mi momento favorito de la noche? «The Power of thy Sword», sin duda alguna. ¡Qué grandísima canción! ¡Ya era hora de que la incluyeran en el repertorio! Para hacer su final lo más fiel posible a la versión de estudio, utilizaron delays de voces disparados desde la mesa de sonido. Eric la resolvió con solvencia, demostrando lo gran cantante que sigue siendo a día de hoy.

Con la gente ya metida en su bolsillo, qué mejor manera que dejar caer otro clásico como «Kings of Metal», donde aquello se venía abajo llenando el escenario de humo y fuego.

Vivir un concierto más «Warriors of the World United» en directo fue aún más grande gracias a los portadores de banderas de varios países en la parte alta del escenario, ondeándolas, con la estadounidense y la alemana a izquierda y derecha.

Pequeña retirada ante el clamor popular para la aparición de Joey, sin bajo y cerveza en mano. En su discurso nos habló de su comunión con Alemania y de cómo le emocionó la primera vez que la visitó, cuando aún trabajaba como técnico de BLACK SABBATH. De cómo Ronnie James Dio -D.E.P.- le hablaba de ese país y de cómo fue la primera vez que tocó con MANOWAR allí.

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Tras echarse por encima la lata de cerveza, aparecerían el resto de miembros. Una vez sonaron los primeros acordes de «Hail and Kill», aquello se desató y de qué manera. Mirara donde mirara, todo era gente feliz, cantando, saltando, dándolo todo.

Y como opus final, «Black Wind, Fire and Steel»… Recuerdo una persona que tenía a mi izquierda, con la que no había cruzado ni una sola palabra, pasarme su vaso de cerveza a la mitad para hacer headbanging a continuación.

Al final se despidieron, dejando constancia de su venida con la bandera alemana en la pantalla y una inscripción recordando el día que muchos no olvidaremos.

¿Vendrán a España? Sinceramente, lo desconozco. Lo que sí tengo claro es que si lo hicieran, repetiría. Ésta es una de esas giras que hay que ver. Y no me importaría hacerlo dos veces.

 

 

14 COMENTARIOS

  1. Genial crónica; tras la decepción del ep que han sacado, me gusta ver que en directo todavía pueden emocionar. Lo de las dos facetas de Manowar es algo inevitable en esta banda, en mi caso con los años ha ido primando solo la parte musical, y para mí tienen auténticos himnos. Eso sí, viendo el EP, pueden descansar la parte compositora

  2. el redactor ya venía predispuesto a fliparlo, eh? me alegro de que el concierto fuera tan bueno, joer. por encima de pegarse el viaje, como para que se quedara uno con cara de estafa. por otra parte, lamento que el demaio siga dando la chapa restando tiempo de canciones, y por encima esta vez con doble sesión (la intro). luego ya lo de echarse la birra por encima…hombre, será muy de «full metal manowarrior», pero a mí me parece una cerdada!!

  3. Entre la intro genérica y el horrible tema cantado con la espantosa voz de Joey, quedan dos temas que no están mal, sobretodo Blood and Steel. Y la producción esta vez es decente. Pero sabe a muy poco. Dos temas pasables, uno de los cuales es una balada, no sé si ha sido buena idea sacar por partes el disco.

  4. cuidado, eh? recordemos: «El poder bruto de estas cuatro canciones es alucinante. Simplemente no podíamos sacar más canciones de una tacada, es demasiado. Queríamos dar a nuestros fans la oportunidad de asimilar cada nota, cada palabra…» luego vas y escuchas de primero el tema que «canta» aquí el fenómeno del demaio y cuando recuperas el habla, no puedes por menos que bramar QUÉ PUTA MIERDA VERGONZANTE ES ESTO???? manowarriors, se está riendo en vuestra puta cara. que no os venda que sois comandos de élite cuando os trata como en la puta mili!