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Crónica y fotos de SLASH + BISHOP GUNN en Madrid

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ROCK N ROCK
Madness Live!
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SLASH

+ BISHOP GUNN

Miércoles 13 de Marzo de 2019 – Wizink Center – Madrid

Con millones de discos vendidos y, a pesar de haber regresado a la casa que le dio a conocer, una de las bandas más canallas del rock&roll estadounidense (y a la que adoramos), GUNS N’ ROSES, siempre es un placer comprobar cómo SLASH vuelve con su banda en solitario para dar conciertos más minimalistas con su “compinche”, el magnífico vocalista Myles Kennedy junto a los CONSPIRATORS.

El madrileño Wizink Center presentaba un aforo de un 60% aproximado en cuanto a ocupación, siendo éste limitado únicamente a la zona de la pista, sin gradas. Disfrutamos entre semana de un gran concierto, con una banda pletórica, donde destaco, al margen del protagonista de sempiterna chistera y al cantante Myles, a unos músicos entregados, formando piña como una banda, más que del proyecto en solitario de SLASH. Me quedo sobre todo con el bajista Todd Kerns quien, tanto por su manera de tocar como por su entrega, actitud y sobre todo, magnífica voz, supuso una vez más todo un espectáculo en sí mismo.

Antes de eso, tendríamos la primera sorpresa de la noche en forma de banda telonera. Desde Natzchez, Mississippi, teníamos a BISHOP GUNN presentando el disco que se llama igual que la ciudad que los vio nacer. Los americanos practican un blues rock cargado de feeling y buen gusto, a veces con ciertos ramalazos a LED ZEPPELIN. Sonaron de lujo y fueron toda una delicia. ¡Gran descubrimiento para este que firma!

Con Travis McReady al frente, arrancaron con la rockera “Southern Discomfort”, poniendo notas de color a la vez que jugaban con el control de intensidad de sus instrumentos en varios puntos del show.

Con “Bank of the River”, su vocalista dejaría la guitarra para soltarse la melena con la armónica, paseándose a lo largo y ancho del escenario soltando pluma y chulería, arrodillándose y provocando los primeros vítores de la velada. Aprovechando que ya tenían al público cogido, la rockera “Silver Street” terminaría por constatar que aquello no había sido una casualidad.

Hubo momento para cambiar de atmósfera gracias a la preciosa balada “Makin’ It”, con toques country gracias al slide de Drew Smithers a la guitarra.

Terminaron haciendo dar palmas a todo el WIZINK con la animada “Let the People Know”.

Me encantó el detalle además de que su vocalista, nada más bajar del escenario, se fue a una de las barras a estar con la gente, dando vueltas por la zona de merchandising, haciéndose fotos y firmando discos a todos aquellos que nos lo compramos.

Tengo que decir que el del miércoles, fuera posiblemente el mejor de los cuatro conciertos que he visto de SLASH en solitario. El guitarrista está mucho más asentado en su carrera junto a Myles Kennedy y ya no tiene la necesidad de basar el 40% o 50% de su repertorio en temas de GUNS N’ ROSES. De hecho en Madrid sólo tocó uno. Por el contrario, hace hincapié en su ya dilatada carrera como solista, ahondando en unos temas por lo general directos, melódicos y divertidos, sin dejar de lado su faceta como guitar hero.

El apagado de luces junto a la música de la película “Halloween” denotaban que las dos horas y media de hard rock que teníamos por delante estaban a punto de comenzar. ¡Y vaya si lo hizo con ese poderoso inicio que supone “The Call of the Wild” donde la banda salió a comérselo! “Halo” continuaría con la fiesta mientras el guitarrista, complacido, daba saltitos sobre su sección del escenario a la vez que Myles hacía “de las suyas”, cantando como sólo él sabe. “Standing in the Sun” siguió con la fiesta gracias a esos riffs dinámicos que pusieron a todos a bailar.

Primer vistazo a su primer álbum en solitario con “Ghost”, esa pasada de canción que lo iniciaba y que me parece una pasada desde la primera vez que la escuché, con ese marcado ritmo de batería, el sencillo lick de guitarra “marca de la casa” y esas líneas vocales donde Kennedy emuló a la perfección el trabajo que originariamente realizara Ian Astbury.

Con las luces apagadas, alumbrando únicamente a Myles y SLASH para acometer la intro, llegaría la blusera “Back from Cali”. A continuación, momento para seguir moviendo los pies gracias al ritmo rasgado de “My Antidote” marcado por Frank Sidoris mientras el de la chistera atacaba los arpegios. Me encanta cómo el vocalista y el bajista realizan los falsetes del inicio, con un buen gusto exquisito. El tema se muestra intimista hasta que rompe en el puente y termina por darlo todo en el estribillo, energía que se transmite de inmediato al público.

“Serve you Right” pronto nos conquistó con ese riff que bien podría haber firmado el mismísimo Malcolm Young, D.E.P. Por su lado, “Boulevard of Broken Hearts” fue el momento melódico por excelencia, llegando al momento de cambiar de vocalista principal, tomando las riendas del micrófono Todd Kerns para encarar la vacilona “We’re all gonna Die” y “Doctor Alibi” en la que no faltó el recuerdo a Lemmy Kilmister, D.E.P.

Con Myles de Kennedy de vuelta llegaría el momento intimista de la preciosa “The One you Loved is Gone” en la que SLASH luciría su guitarra de doble mástil (con seis cuerdas en el inferior y doce en el superior), alargando el final con el guitarrista haciendo su solo en la típica pose de apoyar el cuerpo del instrumento sobre su muslo derecho.

“Wicked Stone” les quedó bien, pero se les hizo bastante pesada por el solo final donde en diez minutos aquello llegó a un punto divertido a ratos, pero que en otros pareciera que no iba a terminar nunca. “Mind your Manners” retomaría el pulso junto al single “Driving Rain” al que siguió el potente “By the Sword”, una de las canciones mágicas -y más difíciles de cantar- de su discografía en solitario.

Y llegó el momento de hacer el guiño a GUNS N’ ROSES. Sonó “Nightrain” y aquello se puso patas arriba, con todos bailando, saltando y cantando el gran himno rockero, interpretado a la perfección tanto por los músicos como por un cantante que lo borda; aún más que su vocalista original a día de hoy, todo sea dicho.

“You’re a Lie” es ya todo un clásico y como tal sonó en la noche del miércoles. Quizás sea la canción más reconocida a día de hoy de su carrera en solitario. Una pasada en todos los sentidos…

“World on Fire” fue alargada, quizás en exceso, para hacer cantar al público y presentar a la banda. Hubo un pequeño mutis tras el que arrancaron con “Slow Grind” y con otra de sus piezas fundamentales, un “Anastasia” donde técnica y sentimiento se dan la mano como nunca a través de la Gibson del artista.

En definitiva, toda una fiesta del rock en todo su más amplio esplendor. Esperemos que los éxitos, giras y nuevos discos con GUNS no nos priven de más álbumes y conciertos de SLASH en solitario.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Óscar LaFox

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