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Critica del CD de DREAM THEATER – Distance Over Time

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DREAM THEATER – Distance Over Time

Discográfica: InsideOutMusic/ Sony Music

Puntuación Popular

(4 votos) 8.75/10

 DREAM THEATER - Distance Over Time Tras la edición del que fuera un álbum complejo, largo, cargado de canciones y con una historia enrevesada, parece que DREAM THEATER se propusieron dar un giro importante de cara al que iba a ser su próximo movimiento discográfico, dando como fruto este “Distance Over Time” que hoy nos ocupa.

No me entiendan mal. “The Astonishing” es un álbum que me encanta y no pretendo criticarlo gratuitamente. De hecho, ahí está la favorable reseña que hice de él en su día para esta casa y he de decir que con el paso del tiempo, lo he escuchado muy de seguido (hace pocos días de la última vez que lo hice, de hecho) y me encanta. Pero como crítico musical también debo mirar mi entorno y las opiniones de unos fans que, divididos, acertaban a pensar que el resultado era tedioso, aunque a mí me parezca todo lo contrario, tanto a nivel musical como por la historia intrínseca que da como resultado todo un canto a lo maravillosa que es la música como elemento dentro del arte. Pero intento meterme dentro de las cabezas de los músicos, viendo estas mismas reacciones y pensando qué hacer a continuación para enderezas esas opiniones. Muchas de ellas espoleadas por el sentimiento de muchos que critican aquello de “no han sacado un disco bueno desde la marcha de Mike Portnoy” o “desde hace X años”. Argumentos que, todo sea dicho, tampoco comparto.

El resultado, por tanto, es un disco más ligero y asimilable. “Distance Over Time” es un álbum donde los temas no son tan largos a como nos tenían acostumbrados en sus obras anteriores. Se trata, como me decía el propio John Petrucci en la entrevista que mantuvimos a primeros de diciembre, de un “let’s get to the point”; vayamos al meollo del asunto, quitando pasajes innecesarios y regresemos al concepto de banda de rock.

“Distance Over Time” es, además, una oda a la melodía. Se busca esta de manera incansable, trabajándola, haciéndola vistosa y original. El vocalista James LaBrie es “responsable” de buena parte de ello. Además, se ha buscado el consenso y la participación de todos los miembros de la banda, siempre supervisados por las dos cabezas pensantes -Petrucci y Ruddes- pero dando participación a todos y cabida a diversas ideas, lo cual ha nutrido de diversidad al álbum.

A nivel de producción, sólo lo puedo definir como cristalino. Todo suena impoluto, nítido; tan blanco e inmaculado como el que preside sobre la robótica representación de “Hamlet” de la portada.

A continuación, paso a desglosar el contenido de cada una de las canciones…

“Untethered Time” inicia con un pequeño arpegio en tonalidad menor que rápidamente da paso a un riff muy metalero, “muy Petrucci”, para a continuación construir la estrofa a base de ritmos entrecortados con un tímido colchón de teclados de fondo. Tiene una onda muy a lo “Six Degrees of Inner Turbulence” aunque desde un espectro más melódico. Sorprende la producción más nítida que nunca, con una voz principal marcada por el alto nivel de reverb, casi como si la rodeara un halo de misticismo.

“Paralyzed” es otro tema muy basado en la guitarra, con un sencillo riff de Petrucci que va siendo elaborado para construir tanto las estrofas como el sencillo estribillo. La parte intermedia, con el solo, es más atmosférica, evocativa incluso, hasta que vuelven las guitarras para iniciar el último puente y coro. Es un tema sencillo en cuanto a estructura, apto para quienes no son fans acérrimos de los desarrollos complejos ni técnicos.

“Fall into the Light” está basado en un riff pentatónico menor, que se repite continuamente. Su desarrollo es más ortodoxo, en la línea melódica de DREAM THEATER, si bien usan el mencionado riff de inicio como nexo cada vez que inician una nueva estrofa tras cada estribillo. Tiene una parte central muy ambiental en el que la guitarra toma el protagonismo, siempre melódica, con el colchón de teclados variando las tónicas, rompiendo en velocidad para el solo de Jordan, a toda velocidad y retomando con el último de sus estribillos, en el tempo original. El final es puro metal, a toda velocidad, rubricando con uno de esos break de batería, guitarra, bajo y teclados tan marca de la casa. Es el primero de los dos temas largos y complejos del disco junto a “Pale Blue Dot” y hará las delicias de aquellos músicos y amantes de los DT ultra enrevesados.

Con “Barstool Warrior”, por fin tenemos a los THEATER más progresivos, trabajando cada parte y cambiándolas entre sí, quitando y añadiendo notas cada vez que se repite cada línea, con ese pequeño toque sinfónico tan característico y con un LaBrie enorme en cuanto a interpretación. el solo inicial de John es fantástico, evocador, aunando sentimiento y técnica a partes iguales, creciendo en melodía, yendo poco a poco hasta llegar a lo más alto. Me encanta también la parte central con el piano y John sacando esos preciosos “cantos de delfín” de su guitarra mientras juega con el control de volumen de ésta.

“Room 137” tiene un ritmo muy a lo “The Beautiful People” de MARILYN MANSON aunque  pasado por el tamiz DT, sin reminiscencias de sonido industrial. Una vez más rompen de plano con lo establecido en su introducción, con otro puente altamente melódico donde los teclados de fondo añaden profundidad al conjunto.

“S2N” (siglas de “Signal To Noise”) inicia con una línea funky de bajo a la que pronto se unirán el resto de los instrumentos. La canción va cambiando entre esa propuesta funky con otra totalmente melódica, en línea con lo que es la propuesta general de este disco, combinado con desarrollos instrumentales y solos por parte de Jordan y Petrucci. Es un tema donde John Myung lleva el peso, muy en la línea de “Panic Attack”.

“At Wit’s End” es puro DREAM THEATER clásico, con los piques de solos, esos ligados interpretados a toda velocidad con guitarra y teclados doblándose a terceras, los cambios rítmicos imposibles y las distintas atmósferas hiladas entre sí, con un LaBrie sacando partido de cada una de sus apariciones para no quedar a la zaga de sus compañeros instrumentistas.

“Out of Reach” es la balada, con un piano protagonista al principio y unos bonitos solos de relleno entre sus estrofas por parte de John. El estribillo tira más hacia el pop, hecho con muy buen gusto.

“Pale Blue Dot” tiene los riffs más metaleros de la obra, muy en la onda de aquellos que presidían aquella machacona “Enigma Machine”. Sus puentes melódicos vuelven a acentuar la idiosincrasia de este disco, muy a lo RUSH, con unos teclados que rellenan más que destacan, aunque su desarrollo posterior es deleite técnico y enrevesado marca de la casa. Es el tema épico, largo y progresivo netamente DREAM THEATER que pone el colofón a la obra.

Y como regalo, el bonus track es la sorpresa del disco; “Viper King” va a llamar mucho la atención por su ritmo y estructura cercanas al funk-rock, con un dibujo muy animado -que a veces me recuerda mucho a los que hacía Joe Satriani en CHICKENFOOT- que va dejando el acorde principal al aire, sin ritmo de batería, cada vez que entra la voz en las estrofas. Su desarrollo de rock&roll subiendo el tono de la línea principal para el pique de solos y vuelta al estribillo principal, más el uso del hammond hacen hincapié en lo evocadora que es hacia los sonidos más rockeros de los años setenta.

En definitiva, nos encontramos ante un disco con el que intentan recuperar el beneplácito de aquellos fans descontentos con los devenires del pasado más reciente.

Reconozco, no obstante, que “Distance Over Time” es un álbum que me ha costado asimilar y sacarle el jugo, quizás porque me esperaba algo más dentro de la línea clásica de DREAM THEATER, necesitando varias escuchar para irle cogiendo el gusto y poder adentrarme en la idiosincrasia de cada uno de los temas. ¿Paradójico, siendo estos menos complejos de lo que me esperaba? ¡No digo que no! Lo que sí es seguro es que dará que hablar. A fin de cuentas, sólo una banda de su altura es capaz de generar ese nivel de discusión, opiniones enfrentadas y controversia. Siempre dentro del ámbito meramente musical, por supuesto.

J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Lista de Temas:

  1. Untethered Angel
  2. Paralyzed
  3. Fall Into The Light
  4. Barstool Warrior
  5. Room 137
  6. S2N
  7. At Wit’s End
  8. Out Of Reach
  9. Pale Blue Dot
  10. Viper King (Tema extra)

 

 

 

 

14 COMENTARIOS

      • Vaya,se me «rallo» el movil. Continuo: a mi tambien me parecio muy bueno,lo que pasa es que es un album muy diferente y dificil de asimilar dada su estructura,para ponertelo en momentos muy concretos,y estando con ganas de sumergirte en el,no es para ponerte dos o tres temas sueltos, ni mientras vas en coche a trabajar,o de fondo mientras haces otra cosa,quiza por eso a la gente no le haya entrado,no siempre tenemos el tiempo ni la cabeza para ponerte un album de casi dos horas y prestarle el 100% de tu atencion,sin ir mas lejos yo me lo deje aparcado mucho tiempo porque me di cuenta que tenia que cogerlo en un momento oportuno y poder valorarlo y disfrutarlo como es debido. Es mi opinion. En cuanto al nuevo,pues tengo muchas ganas de escucharlo,DT nunca me defraudan.

          • Sin ánimo de ofender, ese argumento es tan banal como la gratuidad de tu insulto hacia los que pensamos que no es un gran trabajo. Quizás D.T. han escuchado más al necio que al sabio y han decidido hacer un nuevo trabajo tan diferente a lo anteriormente publicado. Aunque mucho me temo que; ni nosotros los necios ni vosotros los sabios, conoceremos nunca sus motivos reales.
            Solo espero que sea un gran trabajo y poder disfrutarlo tanto como lo harían los sabios.

  1. Disco excelente, directo, refrescante y que se vuelve más adictivo con cada nueva escucha. Es relativamente simple pero sin omitir partes intrincadas, solos y cambios. Aún así se extraña una suite final que le hubiera puesto broche de oro a la obra. Pero los buenos discos te dejan con ganas de escuchar más ¿No es así? Una vez dicho lo anterior debo confesar que extraño a Portnoy. Evidentemente Mangini es un baterista de antología -y parece que es magnífica persona (aunque esto es irrelevante no dejo d emensionarlo)- pero suena como computadora, como programa de bits; Dicen que es más técnico que Portnoy pero la verdad es que ambos son tan técnicos que ya a ese nivel sólo un friki de la batería lo notaría. La batería de Portnoy sonaba más «acústica», más protagonista, quiero decir más destacada sonoramente hablando -tengo en la cabeza sus «tz, tz, tz», con los que suele mercar los destiempos-. Sin desearle nada malo al buen Mangini, ojalá regrese Portnoy a Dream Theater algún día. Saludos.

  2. Con el progresivo en general, y con DT en particular, me ha ocurrido siempre lo que a casi todo el mundo: discos que en la primera escucha no te dicen nada y con cada sucesiva va ganando enteros, hasta convertirse en un discazo. Este disco me ha dejado, a la primera, una magnífica impresión. Me froto las manos 🙂