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Cronica de MACHINE HEAD en Madrid

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MACHINE HEAD

Lunes 2 de abril de 2018 – Sala La Riviera – MADRID

Los californianos MACHINE HEAD están de vuelta. Cada dos años tenemos el placer de poder volver a disfrutar de uno de los directos más potentes y contundentes en la actualidad, y hay que aprovechar cuando vienen a las salas a tocar, ya que como muchos sabréis dijeron “no” a hacer más festivales para dedicarse en cuerpo y alma a sus fans de verdad en shows propios de la banda, discutible pero respetable.

Como digo, a pesar de que vienen cada dos años aproximadamente, es tremendo el tirón que tienen en nuestro país, con un ambiente de las grandes noches siempre y en toda una sala La Riviera, además con ellos como únicos protagonistas de la noche, sin ningún grupo telonero. En esta ocasión, la banda de Oakland nos presenta su noveno disco de estudio, “Catharsis”, que ha supuesto otro movimiento más en cuanto a sonido en su carrera, y es que comenzaron más como un combo de nu metal y groove metal con ciertas reminiscencias más thrash metal y heavy metal en sus siguientes pasos, y perdiéndose entre varias influencias en estos dos últimos trabajos.

Este “Catharsis” como digo no ha tenido una acogida al nivel de otros plásticos de los norteamericanos como “Unto The Locust” o “The Blackening”, y si más cercana a su predecesor “Bloodstone & Diamonds”, pero la producción del álbum como es habitual en ellos es excelente y ahora toca ver cómo defienden esos temas nuevos en directo. Ahora y desde hace cinco años MACHINE HEAD son Robb Flynn a la voz y guitarra, Phil Demmel a la otra guitarra y coros,  Jared MacEachern al bajo y coros, y Dave McClain a la batería.

MACHINE HEAD

A eso de las 21 de la noche, se apagaban las luces y sonaba “Diary of a Madman” de Ozzy Osbourne a modo de intro, dando paso a los cuatro protagonistas a ritmo de McClain tras los platos con la archiconocida “Imperium”, desatando la locura en la pista, y continuando con la primera de las nuevas, una “Volatile” que sonaba veloz y muy precisa, de lo mejorcito del último trabajo. Inicio poderosísimo, ahora con los violines sonando, señal inequívoca de “Now We Die”, otro torrente sonoro que no deja indiferente a nadie.

“Beautiful Mourning” nos vuelve a demostrar la base rítimica tan impecable con un Jared que se ha adaptado perfectamente al trabajo de Dave en la percusión. “The Blood, the Sweat, the Tears” nos acerca a su época más nu metalera, mientras “Kaleidoscope” supone otro soplo gigante de aire fresco con Robb pidiéndonos levantar el dedo corazón a lo alto, frenética en su estrofa, y dejando un estribillo más melódico en líneas vocales e instrumentales. Turno para un solo de guitarra de Phil que da paso a una de esas piezas que te eriza los pelos en directo, y es que “Darkness Within” ya es grandiosa en estudio, pero en vivo coge una dimensión enorme, una pieza en la que Robb arranca con la acústica y la deja de lado para ponerse la eléctrica y destrozarnos con un medio tiempo de lo más emotivo, un corte que va “in crescendo” hasta alcanzar una comunión total con el público que corea esa parte final a una sola voz, creando una atmósfera mágica, uno de los momentos de la noche para una grandísima composición.

“Catharsis” es de una complejidad técnica importante y la banda la solventó a la perfección una vez más, para los seguidores de la banda un tanto blandita sobre todo en ese estribillo un tanto light, aunque poco después vuelve a reinar la contundencia. La elección del setlist estaba siendo formidable, y es que te meten las canciones que menos respuesta van a tener en medio de otros clásicos que funcionan siempre. La siguiente en llegar nos devolvía a su “The Burning Red” , concretamente a “From This Day”, con ese sonido más nu metal de nuevo, con un groove muy notable, y con voces rapeadas por parte de Flynn. Gran protagonismo de un Jared muy carismático que se ha terminado por consolidar en la banda, como queda demostrada en la densa y poderosa “Ten Ton Hammer”. Robb estaba hablando incluso poco para lo que es él, pero ahora llegaba otro momento de agradecimiento para su público antes de “Is There Anybody Out There?”, con un estribillo muy coreado y pegadizo, y un sonido no tan habitual para lo que es la banda, pero con una recepción también bastante buena.

La dinámica estaba siendo bastante buena durante todo el concierto, sin prácticamente descanso, y ahora además llegaba “Locust”, otra pieza maestra de los americanos, melodías deslumbrantes ya desde el inicio dando paso a una locomotora llamada Dave tras los platos, y dando paso a uno de los últimos grandes hits de esta banda, y es que “Unto The Locust” fue un pelotazo tremendo desde su primer hasta su último tema. Como decía, dinámica ganadora que se ve revertida de repente con una “Bastards” que supone un parón terrible con Robb acústica en mano y cambiándose a la eléctrica para después retornar a ella, la verdad es que es un corte que como en el disco no funciona.

A eso le tenemos que sumar un solo de batería excesivamente largo de Dave McClain, del cual me quedo con la segunda parte, dando paso a una brutal “Bulldozer” que en el inicio me sigue recordando al “Hell Awaits” de Slayer, y que cuenta con unos grandes contrastes sonoros que en directo siempre son efectivos, pura potencia sonora de nuevo. Vuelta a su penúltimo disco con “Killers & Kings”, una de las que también podemos salvar claramente de este trabajo, y en directo vuelve a funcionar perfectamente. El final lo marca al famoso grito de “headbang motherfucker” una de las más efectivas como es “Davidian” con de nuevo la base rítmica funcionando con una solidad pasmosa, y con un circle pit que reinaba en una pista inundada de sudor y cerveza, con esto se despedían momentáneamente.

Otro de los peros que ponemos a la actuación, a pesar de ser de dos horas y tres cuartos de hora, es que eran constantes las salidas y entradas de MACHINE HEAD en escena. El cuarteto retornaba para regalarnos una balada del nuevo LP como “Behind a Mask”, que volvía a suponer otro parón importante, y más en los bises, como sucede con “None but My Own”, demasiado densa para un servidor en este momento del concierto. Por suerte, se volvía a pisar el acelerador con una magistral “Aesthetics of Hate” puro thrash metal para volver a poner patas arriba una pista exhausta, que ya no tendría respiro, ahora con “Game Over”, otro de sus grandes aciertos para este final.

Otra pequeña salida del combo para disparar sus últimas balas, y qué cañonazo con “Blood for Blood” de nuevo subiendo el pistón un poco más, pura agresividad y poca clemencia en la pista, con algún animado crowdsurfer, con un circle pit muy numeroso a pesar de las más de dos horas y media ya de concierto, y es que otra cosa no, pero es muy difícil no pasárselo como un enano en un concierto de esta gente. Para finalizar, cómo no, la composición por excelencia del cuarteto norteamericano, hablamos de “Halo”, melodías dobladas, solos formidables, cambios de ritmo constantes, y un público entregando cantando y coreando cada nota de cada solo, final apoteósico como no podía ser de otra forma con esta obra. Así se despedían sin ninguna prisa de nosotros unos MACHINE HEAD que nunca defraudan, aunque sí es cierto que está bien que toquen casi tres horas, algo cada vez más difícil de ver, pero creo que un concierto de dos horas sin tanto parón innecesario habría sido incluso mejor. Para el gusto de un servidor no supera el concierto de hace dos años, ni el de hace cuatro, pero MACHINE HEAD sigue siendo un tren sin frenos en directo y siempre es un gustazo disfrutar de ellos, aunque el material que vengan a presentar en esta ocasión no sea el más aclamado por así decirlo.

Óscar Gil Escobar

Foto: Facebook de MACHINE HEAD

Ndr.: Una vez más los Sres de MACHINE HEAD no dejaron hacer fotos de su actuación. Ya pasó la pasada gira. Desconocemos las causas. No vamos a entrar a discutir, ni vamos a criticarles por ello. Solo sentimos que por su decisión, vosotros, los fans, no podáis disfrutar de fotos de su actuación. También lo sentimos por nuestro fotógrafo Óscar Gil que tenía especial ilusión por fotografiarles. Gracias a Live Nation por intentar que pudieramos hacer fotos, hasta última hora.

 

 

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