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Crónica y fotos de BLACK LABEL SOCIETY + MONOLORD en Madrid

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BLACK LABEL SOCIETY

+ MONOLORD

Martes 13 de Marzo de 2018 – La Riviera – Madrid 

Este martes, en nuestro eterno peregrinaje hacia Viveiro, hacia el RESURRECTION FEST, encontrábamos una parada irrenunciable y siempre en rojo en nuestro calendario por lo realmente complicado que se ha vuelto ver a Zakk Wylde con BLACK LABEL SOCIETY en una sala en nuestro país; tanto que no recuerdo la última vez, aunque sí que Mr. Wylde nos ha visitado en festivales con BLS e incluso en solitario en salas no hace demasiado. Quizás un martes no era ni muchísimo menos el mejor día, pero ya se sabe, cada vez es más habitual este tipo de cosas, por lo que tocaba arremangarse y emprender el divino sacrificio de apartarnos por unas horas de la cotidianidad para disfrutar de lo que prometía ser un despilfarro de metal americano de primer orden. Hace tiempo que Wylde sentó la cabeza y alcanzó la madurez en muchos sentidos, por lo que verle hoy en día suele ser sinónimo de calidad. Ya adelanto que, con matices, la de anoche no fue una excepción.

Abriendo fuego encontrábamos una elección personal de Wylde, que en los últimos tiempos ha mostrado un creciente interés por el ‘doom’ y los sonidos más lentos y lisérgicos en general, unos MONOLORD que no en vano son una de las mejores noticias que le han contado al género en el último lustro y que ya no son ningunos desconocidos, sino más bien todo lo contrario. Tenerles en Madrid presentando “Rust”, aunque fuese de teloneros, fue para muchos un verdadero regalo, y el trío sueco aprovechó el espacio que se les dió para evangelizar a base de ‘riff’s’ demenciales y un poquito de lo mejor de su repertorio, en los 40 minutos más o menos de que dispusieron. El sonido fue sencillamente espectacular desde “Where Death Meets The Sea”, sencillo y atronador, con una voz de Thomas Jäger que inundaba una sala todavía con una entrada muy pobre dadas las horas que eran. En general, creo que la gente se quedó un poco fría con la descarga de los suecos, o por lo menos muy expectante ante una banda que como es lógico tiene diferencias importantes con BLS, aunque no tantas como podría parecer a simple vista (u oído). Sonaron además “Lord Of Suffering”, sorpresa perteneciente al single homónimo de 2016, “Rust” para regresar a su nuevo trabajo, y cómo no, cerraron con “Empress Rising”, su himno de 12 minutos que fue un verdadero viaje y que da nombre a su aclamado primer LP. Gran forma de calentar sin duda…

Ya a la hora prevista, el telón negro con el gigantesco logo de BLACK LABEL SOCIETY caía para dejar al descubierto un escenario que se llenaba de músicos entre el griterío inicial, y un ‘mashup’ muy llamativo entre en “Whole Lotta Love de los ZEPPELIN y el “War Pigs” de los BLACK SABBATH que utilizaron a modo de intro. La noche comenzaba con un “Genocide Junkies” demasiado embarullado, donde en su primera mitad apenas si podía escucharse la voz de Zakk Wylde. Esto es un clásico, tan clásico como molesto, de hecho. Conforme avanzaba el tema se fue solucionando con los ajustes oportunos, y para cuando llegaba “Funeral Bell” ya el sonido era prácticamente perfecto, con una contundencia extraordinaria y un Zakk que había salido con ganas de comerse el mundo, a golpe de riffs y solos, que ya empezó a esgrimir al final de tema.

En general, BLACK LABEL superaron con notable el examen de Madrid, como la banda fiable y solvente que realmente son, aunque siempre se puede mejorar. Hay que recordar que venían presentando “Grimmest Hits”, su úlimo y recién editado LP, en el que por cierto no se apoyaron más de la cuenta, un buen trabajo que tengo la sensación de que aun así no ha calado del todo dentro de una base de fans que, a juzgar por lo visto anoche en la Riviera, sigue quizás demasiado anclada a los clásicos del grupo mucho más que a lo nuevo que han ido editando, a pesar de que la banda, o el propio Zakk, se esfuerza por no encasillarse en los setlist y por avanzar musicalmente con BLS.

Por ejemplo, me llamó poderosamente la atención de que se olvidasen de “Order Of The Black”, para mí el mejor trabajo que han grabado esta década, o que de “Shot To Hell” o de su último “Catacombs Of The Black Vatican” sólo sonase un tema de cada uno…

Aun así, musicalmente BLS funcionaron como una máquina, con un Wylde realmente bien de voz y un John DeServio que se ha convertido en el mejor escudero con el que Zakk podía soñar, con el que tiene ya una compenetración que sólo dan los años aunque no interactúen en el escenario ni lo más mínimo el uno con el otro. Después de “Suffering Overdue” llegó el primer repecho de la noche, un “Bleed For Me” con el que la gente paró de partirse el cuello para cantar un poderoso estribillo, seguida de “Heart Of Darkness”, donde gracias a unos tonos cálidos y suaves pudimos apreciar lo espectacular del telón de fondo que llevaba la banda, sencillo pero efectivo, y que todo lo llenaba.

“Suicide Messiah” fue otro momentazo, con un miembro de la ‘crew’ de BLS empuñando un megáfono para cantar la última parte del estribillo junto al público. A partir de ahí tocaba presentar como es debido su último trabajo, y Zakk prefirió quitárselo de encima casi de un arreón, lo que no le sentó demasiado bien al ritmo del concierto a juzgar por las reacciones del público. Primero caía “Trampled Down Below”, que sonó “gorda” y cañera de pelotas, con perdón, y después un “All That Once Shined” , que tuvo un parón entre medias en el que Zakk espoleó a la gente un poco para retomar y finalizar el tema.

Turno después para las oportunas presentaciones, cada músico con su mote, y un “Room Of Nightmares” bastante evitable, desde mi punto de vista, que cerraba el trío de temas del nuevo disco. Todavía falaba poco después un “A Love Unreal” todavía más evitable. Desde “Room Of Nightmares”, creo que BLS sumieron su concierto en un bache quizás demasiado pronunciado que fue sin duda lo más reprochable de su descarga. A continuación vino la parte de piano, primero con John DeServio con “Bridge To Cross” y Zakk a la guitarra, y después con la esperada “In This River”, que desde ya hace muchos años Wylde interpreta de forma libre perdiendose toda la emotividad del tema por el camino. Eso sí, muy guay las lonas en ambas pantallas con la foto de Dimebag Darrell para que, al menos, el significado de tan precioso tema no se pierda. “The Blessed Hellride” fue un pequeño oasis en es bache de energía por el que atravesaba el show, y fue después cuando vino “A Love Unreal”, cerrando un rato largo que, sinceramente, se me hizo algo tedioso.

A partir de ahí entrábamos en la recta final del show, y todo se precipitó. Primero, “Fire It Up” entró como un tiro en las cabezas de la gente desatando la fiesta con chorros de humo incluídos, y cuando nos quisimos dar cuenta, Zakk estaba paseandose por toda la Riviera, de delante a detrás, entre el público, tocando un solo eterno de espaldas, para después seguir con otro himno como “Concrete Jungle”.

“Stillborn” cerraba el “Spanish Chapter” a su paso por Madrid del modo más digno posible, con una auténtica fiesta y una sensación más dulce que agria, la de haber visto a un genio con una banda que cada vez se nos hace menos usual ver en Europa. Más que correctos, aunque siempre mejorables.

Setlist BLACK LABEL SOCIETY:

  1. Genocide Junkies
  2. Funeral Bell
  3. Suffering Overdue
  4. Bleed for Me
  5. Heart of Darkness
  6. Suicide Messiah
  7. Trampled Down Below
  8. All That Once Shined
  9. Room of Nightmares
  10. Bridge to Cross
  11. In This River
  12. The Blessed Hellride
  13. A Love Unreal
  14. Fire it Up
  15. Concrete Jungle
  16. Stillborn

Texto: Jorge del Amo Mazarío (Jorge_del_amo@rafabasa.com)
Twitter: @Jorge_del_amo

Fotos: Óscar Gil Escobar

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