Inicio Conciertos Crónica y fotos de DESERTFEST en Londres – CANDLEMASS, JOHN GARCÍA BAND,...

Crónica y fotos de DESERTFEST en Londres – CANDLEMASS, JOHN GARCÍA BAND, ST. VITUS, THE PICTUREBOOKS, etc

16

 

DESERTFEST

+ THE PICTUREBOOKS + STEAK + SLO BURN + LOWRIDER
+ GLOWSUN + BLACK SPIDERS + HARK + JOHN GARCÍA BAND
+ MONOLITHIAN + SONIC GYPSY + TURBONEGRO
+ BONGZILLA + CANDLEMASS + SLEEP + ST. VITUS + WEAR YOUR WOUNDS

DESERTFEST LONDON 2017

Viernes 28, Sábado 29 y Domingo 30 de Abril de 2017 – Camden Town – Londres

Nueva edición para el DESERTFEST londinense, aquel que en su día fue germen y principal valedor del festival bajo el que ahora se afincan nada menos que cuatro ediciones anuales, repartidas por emblemáticas ciudades del continente europeo.

Fue allí, en Londres, donde una serie de jóvenes e inquietos apasionados de este mundo, encabezados por Reece Tee y Jake Farey, montaron la promotora Desertscene como medio para conseguir acercar hasta su ciudad ciertas bandas que no eran fáciles de ver por allí, o que no contaban con un mayúsculo número de seguidores que hiciera a otras promotoras de primera línea plantearse su rentabilidad. De esto hace ya casi diez años, pero hace seis, el devenir de Desertscene cambió por completo con la intención de crear para los suyos un evento singular, fuertemente inspirado en el ROADBURN neerlandés, que algún día alcanzara su trascendencia… Así, en verano de 2011 se hizo el anuncio oficial de la primera edición del DESERTFEST London para 2012, y poco después, ese mismo año, la adhesión a la promotora alemana Sounds of Liberation para crear también el equivalente alemán, el DESERTFEST Berlín.

 Desde entonces, dichos dos festivales se han ido convirtiendo poco a poco en dos colosos de la escena europea aumentando su oferta tanto cuantitativa como cualitativamente, y cada vez son más los amantes del stoner, doom o sludge que no quieren perderse al menos alguna de las entregas de éste festival de referencia para el género. Así, edición tras edición llegamos a 2017, cuando ya forman parte del DESERTFEST ciudades como Amberes en Bélgica o más recientemente desde el año pasado Atenas, nos encontramos celebrando de forma simultánea el sexto aniversario de los dos primogénitos durante el último fin de semana de abril.

En nuestro caso, y como primera aventura dentro de este festi, nos decantamos por Londres esta vez, principalmente por proximidad, ya que aunque cada ciudad o mejor dicho, cada promotora, gozan de gran autonomía para llevar a cabo su festival, también es cierto que ambos dos casi comparten más similitudes que diferencias, tanto dentro del propio cartel, como a nivel organizativo: ambos se desarrollan íntegramente en salas de diferentes aforos, situadas en zonas de fuerte calado cultural alternativo dentro de sus respectivas ciudades, dotando al festival, en el caso de Londres al menos, de una nueva dimensión turística o sociocultural que contribuyen a un mayor enriquecimiento del evento; además, no son pocas las bandas que han volado Berlín-Londres, o viceversa, con las horas contadas para su siguiente actuación, desde los principales nombres como SLEEP, SAINT VITUS o JOHN GARCÍA, a grupos menos conocidos pero de gran potencial: 1000 Mods, Elephant Tree o The Well. Pero sin ninguna duda, el punto de encuentro que mejor ejemplifica la filosofía y finalidad del DESERTFEST, en cualquiera de sus vertientes, es el inestimable apoyo a las bandas más emergentes, tanto por parte de la organización a la hora de configurar el cartel, como por parte de los propios asistentes, quedando demostrado ese amparo por el continuo aforo completo que sufrían las salas más pequeñas, que daban cabida a las bandas más desconocidas o a grupos locales incipientes, lo que conforma quizá la parte más interesante y a la vez más inaccesible del festival.  

Además, todo esto tiene relación con una de las pocas pegas que se le pueden seguir poniendo al festival, la elección de los aforos, porque alguna hay que poner, ya que es algo muy difícil de gestionar en un festival “indoor”… El festival se desarrolló principalmente en torno a tres emblemáticas salas con las que cuenta el londinense barrio de Camden, de menor a mayor tamaño: The Black Heart, un más que acogedor bar inglés modestamente acondicionado para albergar pequeños conciertos en un piso superior, fue el escenario que ubicamos primero y ya desde aquel primer momento supimos que ver un concierto allí iba a ser prácticamente imposible, por el reducido espacio y por la siempre amplia asistencia, y no nos equivocamos, entre solapamientos y desplazamientos no pudimos disfrutar de bandas como ZOMBI, banda encargada de acompañar a GHOST en su nueva gira, o a unos suecos muy cañeros, DEAD LORD, que fueron los encargados de cerrar el festival para esa sala; la siguiente en tamaño sería The Underworld, un establecimiento bastante más amplio, englobado dentro del “resort” The World’s End, con restaurante y pub de noche a pie de calle y con dicha sala soterrada en un nivel inferior, un sitio muy bien montado con el bar y el merch a la entrada y los conciertos al fondo, pero con un gran fallo de diseño en mi opinión, más allá de que el escenario esté colocado literalmente en una esquina del local, el espacio para el público estaba dispuesto en dos alturas, pero el sistema no funcionaba bien ya que al amontonarse la gente en el nivel superior se obstruía el acceso al nivel de la pista; y por último, la gran parte de los platos fuertes del festival tocarían desde The Electric Ballroom, una sala bastante más acondicionada, también con dos niveles, con un espacio considerablemente más amplio para presenciar las actuaciones y con un sonido sobresaliente salvo alguna rara excepción. Además, The Devonsire Arms, un anacrónico pub de muy interesante cerveza cercano al resto de salas también encontraría su sitio en el festival, ofreciendo pequeños conciertos enmarcados dentro del festival, gratuitos eso sí, como si de un fin de semana cualquiera se tratase. Y por último, y como principal novedad para esta edición, parte de la jornada del domingo discurrió sobre el escenario de la majestuosa y circular sala The Roundhouse, toda una verdadera joya que aunque algo más alejada del resto, clausuró el festival de forma inmejorable. Solo queda esperar que su uso prevalezca, y que se extienda al resto de días para los próximos años, seguro que convirtiéndola en sala principal para todos los días y ajustando un poco el horario para traslados de una sala a otra, se ahorrarían el tener a gente esperando colas por aforo completo para entrar al Underworld o al Black Heart, con la esperanza de que alguien saliera de la sala y pudieran ocupar su lugar.

Tras instalarnos, y hacer un breve reconocimiento del terreno, nos fuimos de lleno a por nuestro primer contacto con este festival que no fue otro que unos ya casi acabando 1000 Mods, de los que apenas pudimos ver una serie de temas de su más reciente “Repeated exposure to…” como Electric Carve o On A Stone y los otros dos áridos temas que acaban su set desde hace ya tiempo, Vidage y Super Van Vacation del álbum homónimo. No necesitaron más los griegos para confirmarme toda la actitud y aptitud que se desprende de sus trabajos de estudio, y seguro que cualquiera de los que tuvierais oportunidad de verles en alguna de sus seis fechas peninsulares de semanas anteriores opinará lo mismo. Tras ellos, terminamos de ubicar los servicios de primera necesidad como las barras con las colas más cortas o los puestos de merchandising, decidimos esperar en el propio Electric Ballroom los apenas quince minutos que distaban de la siguiente actuación, sin terminar de olvidar que los que deberíamos estar esperando  eran STONED JESUS, de no ser por su repentina cancelación esa misma semana por problemas personales de uno de sus miembros. En su lugar, GLOWSUN aparecieron en escena, con una propuesta más alejada de los ucranianos, con temas instrumentales (excepto Against the Clock) de corte más blusero y psicodélico, pero sin renunciar a la versatilidad de sus músicos o a sonidos distorsionados, con canciones como Shadow of Dreams, que roza el doom.  El trío de Lille se escudó en su último trabajo, “Beyond the Wall of Time”, uno de los pocos que han grabado en sus ya veinte años de trayectoria, para regalarnos sus paisajes de rock psicodélico como en Behind the Moon, una de sus grandes creaciones que Napalm Records llevó al videoclip para ser el eje centrar de la campaña publicitaria de la banda bajo su amparo.

Tras ellos, llegó la hora de nuestro primer trasbordo de sala hasta el Underworld para ver en su medio natural a unos locales STEAK, que rara vez faltan a esta cita. Rodeados de infinidad de amigos, en esta que es su casa, y con un nuevo trabajo que aunque no había llegado a ver la luz, ya estaba completamente listo para la ocasión… No se me ocurre mejor forma para disfrutar de ellos y con ellos.  Desde la primera, Acid Dave, su groove te mete al momento en el concierto con esa atmósfera agónica y densa que generan sus temas, contrastada con sobresaltos guitarreros con tufillo a óxido, al igual que en Pisser, un verdadero trance de su trabajo anterior en la que, al igual que me pasó en Madrid hace unos años cuando vinieron acompañándole por España, eché de menos la colaboración vocal de John García, quien sí que aparece en el disco que les abrió Europa, “Slab City”, y seguro que no andaba muy lejos… Ahora, después de haber escuchado algunos de los nuevos temas en directo, como Coke Dick o Rough House, me reafirmo en mi  infinita devoción por esta modesta banda que, entre sus contactos y su buen hacer, seguro estoy de que seguirán firmando trabajos del nivel de este “No God To Save” por mucho tiempo, así como cerrando conciertos para enmarcar con ese regusto fiestero que te deja Hanoid al final, inmejorables.

Después, tocó vuelta al escenario principal para encauzar la recta final de la primera noche de festival, y es que aún nos quedaban por delante dos de las actuaciones más esperadas de todo el festival. Me refiero a dos bandas de gran calado para el género, separadas por el atlántico pero que comparten una gran brecha temporal en sus respectivas carreras. En primero lugar, unos europeizados LOWRIDER que tras inaugurar el nuevo milenio con un único y no poco meritorio trabajo, “Ode to lO”, tras el que desaparecieron casi por completo dejando a  sus seguidores con la esperanza anunciada de un nuevo trabajo. Desde entonces, apenas se han juntado un par de veces para el propio DESERTFEST o el Hellfest en años anteriores, sin ninguna continuidad, pero parece que es ahora, casi quince años después, cuando la refundación es definitiva y cuentan ya, como así presentaron ante la excesiva asistencia que tuvieron, con temas nuevos que se intercalaron con los ya clásicos Dust Settlin’, Texas Pt. I + II o la final Convoy V.

Los suecos dejaron claro con talante y ejecución minuciosa que vuelven con fuerza para quedarse, como esperamos que también ocurra con la otra reaparición estelar de la noche… Pero antes, un poquito de THE PICTUREBOOKS para aguantar los nervios, con su tan oxidado y rítmico blues que no deja a nadie indiferente en directo. Este singular dúo, con su aún más particular propuesta, sorprendió y se ganó al respetable con el vigor y la garra de sus primeros y más conocidos temas como The Rabbit And The Wolf o Your Kisses Burn Like Fire, reservados para el final, pero sin olvidar que tienen un disco nuevo recién sacado sobre el que versó el resto del visual espectáculo, como la coreada Cactus o su single I Need That Oooh, dos buenos ejemplos de lo que podemos encontrar dentro de “Home is a Hearthache”, si es que no lo descubristeis en su reciente gira por nuestro país acompañando a MOSNTER TRUCK.

 Y así, con el ánimo por las nubes tras los incendiarios alemanes, retornamos a un Electric Ballroom rebosante para presenciar, con educación inglesa eso sí, uno de los principales atractivos con los que este DESERTFEST contaba para este año desde que el mastodóntico elefante inundara las redes sociales. Veinte años han pasado desde su último concierto, y más aún desde que se presentara el único EP, de apenas quince minutos, que tienen en su haber.

Solo cuatro temas les bastaron para erigirse hasta el Olimpo del stoner o desert rock californiano como una de las primeras bandas formadas en la era post-KYUSS… ¿Necesitan más pistas? Supongo que no, pues no son otros que unos originales SLO BURN: Chris, Bradi y Damon, capitaneados por el sumo patriarca de la escena míster John García, que pasarían a la historia como el primer y más escueto proyecto del idolatrado vocalista tras la disolución de KYUSS. Enorme sorpresa supuso el anuncio de este reencuentro de la formación original con el respetable, como también lo han sido el resto de sus confirmaciones (Freak Valley, Psycho Las Vegas…), pero para mí, la mayor impresión de todas, fue poder apreciar de primera mano y como su nueva primera vez, el extraordinario estado de forma en el que vuelven: con un show trabajado y preparado hasta la saciedad; con un sonido atronador, compacto y actualizado fruto de cooperación y esfuerzo; pero sobre todo con el altísimo nivel vocal del señor García en esta ocasión y su innegable e intacta habilidad para hacerse con el control del público a base de hipnóticos movimientos y penetrantes miradas al horizonte, constantes durante todo el concierto.  

Sin duda un gran espectáculo, de los más visuales, con uno de los mejores juegos de luces de todo el festival y un set list plagado de maravillas: sonaron intercalados todos y cada uno de los temas de su más desconocida demo y de su colosal “Amusing the Amazing” mezclados con jameos infinitos o parloteos de John, además de algún tema no editado (Son of God). La inicial Muezli desató la locura aún comedida, para dar paso a Wheelfall, Roundtrip, Positiva o Cactus Jumper entre otras, pero sin duda los puntos álgidos del show en los que el público no midió su efervescencia llegaron primero de la mano de The Prizefighter, con ese hedor a FU MANCHU, y más tarde con July antes de explotar definitivamente con el bis, no sin antes hacerse un poquito de rogar. Bis que no necesita ni necesitó de presentación, cuya intro no abandonó mi cabeza durante el resto del fin de semana (“I said a pilot, a pilot… I said a pilot the dune!”), así como la satisfactoria sensación de haber asistido a un concierto realmente único. No se me ocurre forma de dar por finalizada la primera jornada.

Después de emplear toda la mañana en una obligada visita a los lugares más emblemáticos de Camden Town y de patear largo rato por su inmenso mercado; nos topamos, ante un Underworld vacío, con un viejo veterano del rock que se hace llamar a sí mismo y a su actual banda SONIC GYPSY. Su nombre es Mickey Banks, a quien le es bien conocida esta sala, y no es más que un superviviente, que ya intentaba ganarse la vida con la música en los noventa con SCORPIO RISING, con los que grabó varios discos como cantante. Pero las cosas no le fueron demasiado bien, y se ha pasado los últimos años tocando en junto a su compañero de andaduras Sploote Lead en pequeños bares de Manchester y Liverpool, ya como THE SONIC GYPSY.

Y allí estaban, varios años y un disco después abriendo la segunda jornada de este DESERTFEST frente a literalmente cuatro amigos, presentando su propuesta de blues rock chirriante y macarra, harmónica incluida.  Los siguientes elegidos fueron otros auténticos veteranos de la escena rockera británica, de quienes se dice que en los sesenta ya se hacían llamar THE GROUNDHOGS y llegaron incluso a telonear a John Lee Hooker en aquella época. Ahora en 2017, después de un sinfín de formaciones distintas, varias idas y venidas, solo Tony McPhee resiste de aquella original y sigue deslumbrando con su blues clásico y brillante al mundo, aunque aquella tarde se vio seriamente deslucido por un sonido pobre e impreciso, que supuso una de las primeras decepciones sonoras del festival.

Tal era el desaliño, que en apenas cinco temas ya nos habíamos acercado a ver a MONOLITHIAN, que empezaban sobre la misma hora. No les conocía, y acabaron siendo una de las grandes sorpresas para mí. Al llegar, ya me chocó la formación, otro dúo, pero batería y bajo esta vez: Shannon y Simon respectivamente. Jamás imaginé que se pudiera hacer tanto con tan poco, esta siniestra pareja de Falmouth se sobró y se bastó para pasarnos a todos los presentes por encima a base de su demoledor y abrasivo doom crudo y contundente, simple pero efectivo, que poco le costó hacerme olvidar el haber tenido que dejar el Electric Ballroom por su desatinado sonido.  

 Por suerte, aquel esperpento no duró demasiado, con los siguientes AVON el audio volvió a ser el que cabe esperar de una sala como esa. Y menos mal, porque solo un intento truncado por las colas de ver a CELESTE nos separó del Electric en lo que quedaba de día.  Allí estaban, la nueva formación de otro peso pesado de Palm Desert, Alfredo Hernández, conocido batería muy ligado siempre a la escena más desértica de California. KYUSS, MONDO GENERATOR o CHE son algunas de las más notables bandas con las que ha trabajado, incluso Josh Homme quiso contar con él para el LP debut de QOSA. Es curioso, pero de un tema de aquel disco homónimo nace el nombre de esta nueva banda, AVON, que ha formado junto a dos músicos consolidados: James Childs (AIRBUS) a la voz y guitarra, y Charles Pasarell (WAXY) al bajo. Así, los tres presentaron, como llevan haciendo durante el último año, su EP propio “Mad Marco” y alguna que otra versión incluída Avon, en un cocierto mucho más hardrockero y melódico de lo que estamos acostumbrados a escuchar a cualquiera de sus miembros, más cercano a sonoridades propias de QOSA que al stoner más denso, pero no se olvidaron del todo de ello al interpretar Hurricane, como aperitivo de lo que sería después la segunda gloriosa venida de Jhon García en este DESERTFEST.

Pero antes, aun nos quedaba una importante parada con una de sus idolatradas bandas patrias, en un concierto muy especial. No es para menos, pues aquella noche unos sensacionales BLACK SPIDERS se despedirían indefinidamente del público londinense al anunciar ésta como su última gira, tras casi diez años trabajando a un ritmo frenético.

Los de Sheffield han decidido tomarse un descanso sin final definido, y quién sabe si seguir caminos separados; lo que quedó claro es que no iban a dejar al público de este DESERTFEST sin una justa y merecida despedida en forma de bolazo, repasando gran parte de su discografía pero centrándose principalmente en “Sons of the North”, del que sonaron Sí, el Diablo o KISS Tried to Kill Me al inicio, o grandes himnos hardrockeros como Just Like a Woman o Stay Down como colofón final. Perfecta ejecución e incondicional apoyo del público en uno de los conciertos más emotivos y sobresalientes de todo el evento, solo queda esperar que vuelvan lo antes posible para poder seguir disfrutándoles en tardes como aquella.

Segundo día y segunda oportunidad de escuchar la mayestática voz de John García que, con su proyecto en solitario esta vez, logró volver a arrasar con el Electric Ballroom a fuerza de grandes clásicos para convertirse (que me perdonen Mr. Pike y compañía) en el gran triunfador de este DESERTFEST. En esta ocasión, nos topamos con un García más relajado, en un ambiente más distendido y emotivo, ya sin la presión de la vuelta a los escenarios de SLO BURN y con él y su meticulosamente formado tupé como únicos protagonistas, esto es, García en su más pura, desértica y chulesca esencia. Hace apenas unos meses que el indomable vocalista presentó un nuevo trabajo, con temas nuevos y versiones por igual, en un formato completamente acústico. Pero García sabe bien que el Desert es una fiesta continua y supo dar a la gente lo que se esperaba de él: un minucioso repaso a los temas más icónicos de su discografía, desde los jóvenes e inmaduros KYUSS, pasando por HERMANO, hasta las finas piezas que compone a día de hoy.

Un set muy acertado, que abre con Tangy Zizzle y solo hace que ir a más, con un público verdaderamente entregado, especialmente enloquecido con los temas de la etapa KYUSS como One Inch Men o Gardenia, con esas intros tan características; al igual que con los potentes temas de HERMANO, Kentucky o Cowboys Suck  sobre todo; pero algo más apaciguados en sus temas más recientes o desconocidos, como The Hollingsworth Session, que suena realmente bien en eléctrico, o el homenaje inédito que le rinde a Jim Morrison en sus conciertos con la emocional Jim Whiskers, que anunciaba el principio del fin. Solo Thumb y El Rodeo distaban del trío final, por eso no se la jugó mucho cuándo pregunto qué queríamos escuchar ahora… El referéndum fue unánime: Green Machine, uno de los cortes más reclamados siempre, aunque esto es algo que no termino de compartir. En conclusión, un show calculado y con las versiones de los temas bien preparadas, con uno de los únicos espectáculos visuales destacables en cuanto a luces (fuera del Roundhouse) y con la clase y carisma de nuestro protagonista desbordando por todo el lugar. La guinda, pues una dupla perfectamente elegida que ejemplifica y resume el concepto del concierto, el pasado y presente de la leyenda que sigue forjando: Kyle, de su más reciente “The Coyote Who Spoke in Tonges”; y como no podía ser de otra manera, Whitewater (precedida por un arreglo de Molten Universe) de aquel icónico y venerado “Wellcome to Sky Valley”. Solo espero que en el KRISTONFEST se le dé la mitad de bien que aquí, porque será increíble.

Tras el coloso del desierto californiano, no fueron pocos los que abandonaron el Electric, bien dando por concluida la jornada o bien en favor de un especial y singular concierto de BONGZILLA, que acabó antes de lo previsto a falta de droga. Los que nos quedamos, disfrutamos de más de una veintena de temas de lo más animados y jaraneros patrocinados por el personal “deathpunk” que profesan los noruegos algo pirados que se hacen llamar TURBONEGRO desde hace cerca de treinta años. Sin duda uno de los nombre más extraños del cartel, o por lo menos de los más alejados en cuanto a estilo general del festi, pero aún así un buen puñado animales de fiesta no quisieron perderse el jolgorio que montan las melodías de Hot for Nietzsche, Blow Me (Like the Wind), All My Friends Are Dead, You Give Me Worms, City Of Satan, Get It On, y un largísimo etcétera hasta llegar al colofón con I Got Erection

Última jornada, el día “grande” del festival había llegado y por fin conoceríamos la majestuosa Roundhouse en todo su esplendor. Las cinco bandas más renombradas del día actuarían allí por primera vez en la historia de este festival, con el considerable precio a pagar de renunciar la siguiente sala en decencia, el Electric Ballroom no abriría sus puertas aquella tarde dejando el resto del festival algo descolgado. Era el primer año, y había que probar. Entiendo la necesidad de contar con un espacio más amplio como es el Roundhouse para albergar ciertas bandas, con el sobrecoste que eso supone, pero algunas bandas como YURI GAGARIN o SAMSARA BLUES EXPERIMENT y sobre todo el público habríamos agradecido el disponer también del Electric Ballroom para este último día, tanto por aforo como por calidad. 

Nuestra primera visita al Roundhouse londinense, tras haberlo ubicado por la mañana, fue para ver a unos humeantes y olorosos BONGZILLA, que no tuvieron suficiente con la noche anterior. La verdad que es un recinto muy bien preparado, originalmente utilizado como almacén de motores ferroviarios (Roundhouse, “casa de maquinas”) hace más de 150 años, pero ahora está completamente acondicionado y destinado íntegramente a conciertos y espectáculos, con una amplia zona de pista y una pequeña grada en el piso superior (reservada para las entradas de día), con capacidad para unas cinco mil personas. Un verdadero edificio histórico que puede presumir orgulloso de haber albergado en su interior el único concierto que THE DOORS ofreció en Reino Unido (1968) y ahora de ser parte activa e importante de este DESERTFEST cada vez más reputado.

Pues bien, allí estaban unos sus compatriotas BONGZILLA, casi 50 años después, inaugurando con su aura verdosa tan emblemático recinto para el festival. Desde la primera, Greenthumb, las luces verdes inundaron cada rincón durante la actuación de estos devotos marihuaneros, casi monotemáticos, que difunden su mensaje de paz y esperanza bajo el lema “carga tu bong y no tu arma”. Segundo concierto de los americanos en este festival: el primero, del día anterior, estuvo más centrado en sus primeros pasos como banda, interpretando temas de “Stash” y “Apogee”; el segundo que ahora nos ocupa, sin embargo, fue el set que presenta habitualmente que hace hincapié en su álbum predilecto, “Gateway”, del que sonaron Stone a Pig, Sunnshine Green o 666lb. Bongsession, entre otras, o Keefmaster y Hashdealer, con las que dieron por acabada su hora de éxtasis densamente sonoro, un buen calentamiento para todo weedian deseoso de su sesión de Dopesmoker.

A partir de aquí, entramos en un imparable vorágine de graves vibraciones y distorsiones extremas en una verdadera oda a la historia de todo un género, la historia del doom.  Pues, cada uno desde su parcela propia, tanto SAINT VITUS, como CANDLEMASS o SLEEP forman parte de la viva historia de ese género, y por suerte todo apunta a que así seguirá siendo por bastante tiempo. En primer lugar, los más veteranos, SAINT VITUS, aquellos que prácticamente presenciaron la gestación y contribuyeron activamente a consolidar y definir el género siguiendo las bases marcadas por BLACK SABBATH, y más tarde, en su propio continente, por bandas como BEDEMON en un principio o PENTAGRAM después.

Allí llegaban, casi con la formación original, aunque a veces ésta no sea la más querida. Solo Henry falla, el batería, y cierra la formación un recién reincorporado Scott Reagers, tras la salida de Wino para centrarse plenamente en THE OBSESSED. Por allí apareció el viejo greñudo, el último de todos, con una buena taza de té pasadas las cinco, pura empatía con el respetable inglés. Chandler no iba a ser menos e hizo lo propio con una cerveza, acabada entre las primeras Dark World y One Mind. Tengo que decir, que desde donde estaba prácticamente no distinguí la voz de Scott hasta War Is Our Destiny, donde el sonido en general mejoró bastante, pero la cosa no iba a quedar ahí… Mira que el tipo se esforzaba en hacerlo bien, renunciando incluso al pinganillo para afinar perfectamente, pero nada, ni en White Magic/Black Magic ni en Zombie Hunger consiguieron que su voz no fuera absorbida por el resto de instrumentos.

Apenas en White Stallions se pudieron apreciar esos potentes agudos como se merecen. Y así, casi sin darnos cuenta, y a petición popular, se adelantó la traca final que les despide: Sloth, Saint Vitus y, como único tema interpretado  que no haya grabado el propio Reagers, Born Too Late, para cerrar un concierto correcto, seriamente damnificado, pero lleno de clásicos que consiguen aunar frente a ellos jóvenes y sobre todo a no tan jóvenes.

Carlos Esteban

 


 

Mientras ST. VITUS acaparaban la mayor parte de la atención en el Roundhouse, WEAR YOUR WOUNDS hacían su primera aparición en Londres liderados por un Jacob Bannon (CONVERGE) sabedor de lo importante de la oportunidad que suponía este ‘slot’ en DESERTFEST para dar a conocer a su nuevo retoño.

Como siempre, el Underworld presentaba un lleno absoluto, y aunque se podía apreciar algún que otro hueco, la sensación era de agobio y también de proximidad con una banda sumida en un trance perpetuo mientras desgranaban “WYW”, donde Bannon da rienda suelta a su vena más ambiental, más íntima, sin haber inventado nada tampoco, que todo hay que decirlo.

Fue un concierto entretenido en su mayor parte, quizás un pelín pesado por momentos, donde vi a los músicos algo agarrotados sobre un escenario demasiado pequeño, pero con un Bannon convencido y convincente al bajo explorando paisajes y efectos a su antojo, frente a un público ya algo cansado y acalorado.

Texto: Jorge del Amo Mazarío

Fotos: Jessica Lotti

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 


 

La cosa se iba acabando, y se notaba. El apurar hasta el último momento para hacer las respectivas compras nos hizo perdernos gran parte del verdadero recital sonoro que descargaron PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS desde las entrañas del Underworld. Llegaban con su “Feed the Rats” calentito debajo del brazo, un disco muy a tener en cuenta este año, repleto de riffs pantanosos e hipnóticos, de temas que juegan con el caos psicodélico y de guitarras que destilan sonoridades influenciadas de forma evidente por figuras como la del señor Pike, que andaría ya pensando qué camisa ponerse para la ocasión. 

 Menos mal, que el tipo decide rápido, porque solo la voz de Mats Levén y el buen hacer de Leif Edling y los suyos pudieron hacernos olvidar que el siguiente en salir era él. Menudo fichaje se han tirado los CANDLEMASS con Levén, un paso más hacia la excelencia con otro compatriota y amigo que vuelve a sus filas ahora de forma permanente, y que trae consigo un EP con cuatro temas grabados con él a la voz, “Death Thy  Lover”, para celebrar los treinta años de la banda en el doom. Así que desde aquí, a sentar y disfrutar, literal. Born in a Tank, Bewitched o  Dark Reflections  pasaron con cierta premura aunque perfectamente llevadas a cabo, confirmando y demostrando lo bien que empasta la voz de Mats con la banda (y casi con cualquiera…).

Un concierto que pasó rápido y discreto, sin florituras, pero aún así, uno de los mejores conciertos que se pudieron disfrutar en todo el festival, con un sonido meritorio y una banda siempre entregada a un más que receptivo público que recibía absorto temas de lo más granado de la discografía de los suecos: The Well of Souls, A Cry from the Crypt o At the Gallows End hacían saltar la reserva de energías a los ya rendidos asistentes, que desfondaron con Crystal Ball  y Solitudek, sabedores de que a este DESERTFEST solo le quedaba por delante el hipnótico y relajante viaje a la “tierra llena de riffs” de SLEEP.

La excitación era palpable en las zonas de descanso en los minutos previos al último concierto para este recién inaugurado Roundhouse, la impaciencia mezclada con la aflicción por ver cerca el final revelaba una sensación agridulce que el legendario trío californiano se encargaría de arrancarnos de la cabeza con el primer rasgue de Holy Mountain. Es innegable que gran parte de la culpa del sold out es suya, y es que esta serie de conciertos y el ya anunciado próximo trabajo de la banda han puesto en alerta a toda la escena stoner-doom. En realidad ni siquiera sé como describir  de forma fidedigna y honrosa lo acontecido pasadas las nueve de la noche de aquel glorioso domingo, porque creo que es imposible expresarlo con palabras. Es típico de decir, ¿verdad? Pero realmente hay que sentir la bomba sónica que desprende la imponente pared de oranges y ampegs para entender qué es SLEEP; hay que vivir, más allá de unos cascos, esa mole sonora que lo inunda todo a su paso, esa atmósfera que crea el desaliñado de Cisneros cuando machaca su bajo reiterando riffs hiper densos hasta la saciedad, siempre al unísono del  su compañero Matt Pike. Todo ello, bajo la supervisión y la mesura de Jason Roeder (NEUROSIS) a la batería, que me dejó verdaderamente impresionado con su capacidad técnica, el tío es un hacha. Mucho se habla de lo difícil que es para un baterista el tocar rápido y los dobles bombos vertiginosos, pero a veces resulta más complicado dirigir melodías tan ralentizadas y no perder el tempo ni la cabeza en el intento, chapo por él y por el don que Cronos le regaló.

Ante bandas así, qué se puede decir, solo queda rendirse ante ellos y embelesarse con la sobredosis de vibración de The Clarity o Dragonaut entre otras, aunque bien poco importan sus nombres porque todas y cada una de ellas te someten bajo su absoluto dominio y te arrastran a base de lentas mecidas hacia su humeante paraíso. Canciones que se convierten en un verdadero ejercicio de evasión, el culmen inmejorable a un fin de semana repleto de viajes musicales distorsionados y psicodélicos. Aquarian  o la inédita Antarctican’s Thawed siguieron anulando la voluntad de la gente y acercándonos, cada vez más, al éxtasis que pondría punto final a esta excepcional andadura, pues nos fue imposible entrar a SAMSARA BLUES EXPERIMENT después. Clase magistral la de estos tres colosos a los que poco, o más bien nada les puedo reprochar sobre aquella noche, ni quiero, porque con su final nos dejaron los oídos vacios, pero el camino de vuelta al hotel estuvo lleno de sensaciones tras esos más de quince minutos de comunión con el final de su icónico y catedralicio “Dopesmoker”. No imagino despedida mejor para este DESERTFEST que esa procesión de felices vagantes bajo la leve lluvia, atónitos e incrédulos ante lo recién presenciado, peregrinos automáticos condenados a difundir esta mística experiencia hasta la lejana llegada del DESERTFEST LONDON 2018.

Texto: Carlos Esteban (@mapexvsmeinl)

Fotos: Jorge del Amo Mazarío (Jorge_del_amo@rafabasa.com) – Twitter: @Jorge_del_amo

Fotos: Thanira Rates Ambiente, LOWRIDER, GLOWSUN, BLACK SPIDERS, JOHN GARCÍA BAND y TURBONEGRO

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

16 COMENTARIOS

      • El foro nos lleva dando problemas desde hace meses. Ahora mismo lo tenemos inactivo porque da fallos informáticos muy serios y ha causado que la web haya estado inactiva bastantes veces por problemas producidos por el foro.
        Dependemos ahora mismo de lo que nos aconseje nuestro informático. En breve habrá noticias.
        De todas formas, los comentarios de las noticias invitan a todos nuestros lectores a comentar lo que deseen.
        Salud y metal
        Rafa Basa

        • “lo tenemos inactivo porque da fallos informáticos muy serios y ha causado que la web haya estado inactiva bastantes veces por problemas producidos por el foro”

          Esta cerrado, ¿o no?. Yo de esa frase entiendo que se ha decidido cerrarlo, vale, de momento.

          Pero no se, me temo que esos problemas informaticos que da, no se van a poder resolver, y mas cuando se anima a que participemos en los comentarios de las noticias, comentarios, que llevan ya muchos meses “muertos” en comparación con el movimiento que tenian hace un año, dos. Hoy en dia es rara la noticia que tenga algún comentario, y hoy los que hay es por esto del foro. Quizas deberias de hacer algún tipo de reflexión sobre ello y el porqué.

          Que en cualquier caso, Rafa, que no tengo absolutamente nada que reprochar, ni quiero que se tome asi estos comentarios. Es mas, que agradezco que hayas tenido ese espacio abierto durante tantos años para que unos cuantos, que pertenecemos todos a este rollo, como os gusta decir tanto en la web, tengamos contacto y contemos y aportemos, cada uno a su modo, sus historias y opiniones sobre lo que sea. Que ha sido muy bonito mientras duró, que el juguete es tuyo y con él haces lo que quieras, pero que no puedo evitar que me de pena que se zanje de esta manera el contacto que teniamos algunos desde hace tantos y tantos años. Y es que además, era el unico contacto que teniamos entre muchos nosotros, y así, como quien no quiere la cosa, ha volado.

          Sin mas.

          Saludos.

    • El foro nos lleva dando problemas desde hace meses. Ahora mismo lo tenemos inactivo porque da fallos informáticos muy serios y ha causado que la web haya estado inactiva bastantes veces por problemas producidos por el foro.
      Dependemos ahora mismo de lo que nos aconseje nuestro informático. En breve habrá noticias.
      De todas formas, los comentarios de las noticias invitan a todos nuestros lectores a comentar lo que deseen.
      Salud y metal
      Rafa Basa

    • El foro nos lleva dando problemas desde hace meses. Ahora mismo lo tenemos inactivo porque da fallos informáticos muy serios y ha causado que la web haya estado inactiva bastantes veces por problemas producidos por el foro.
      Dependemos ahora mismo de lo que nos aconseje nuestro informático. En breve habrá noticias.
      De todas formas, los comentarios de las noticias invitan a todos nuestros lectores a comentar lo que deseen.
      Salud y metal
      Rafa Basa