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Crónica y Fotos de DEVIN TOWNSEND PROJECT, BETWEEN THE BURIED AND ME y LEPROUS en Madrid

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DEVIN TOWNSEND PROJECT

+ BETWEEN THE BURIED AND ME + LEPROUS

Viernes 3 de Febrero de 2017 – Sala La Riviera – Madrid 

Ineludible cita la que teníamos el pasado 3 de Febrero para todos los amantes del metal progresivo, con el artista canadiense Devin Townsend, quien no sólo traía bajo el brazo un formidable trabajo -otro más- como es “Transcendence”, sino dos grandes bandas como eran BETWEEN THE BURIED AND ME y LEPROUS como acompañantes, haciendo más atractivo si cabe el cartel.

La Riviera albergó un aforo de casi tres cuartos de su capacidad, lejos de lo que me esperaba (creí que incluso pudiera haber sold out), pero no obstante, con fieles deseosos de disfrutar de las tres formaciones, con la mayoría de asistentes ya expectantes desde los primeros compases del concierto, animando y pasando una velada deliciosa en cuanto a música y ambiente, con un sonido perfecto en cada uno de los tres tramos y un juego de luces que fue creciendo de menos a más hasta llegar al cabeza de cartel.

LEPROUS harían acto de presencia de impoluto negro, con camisa y caras de niños buenos, desgranando buena parte de su set con total tranquilidad, dejando que fueran las emociones las que nos inundaran gracias a su cuidada y melódica música, la cual sonó rayando la perfección.

Con Einar Soberg presidiendo el escenario con sus teclados y pie de micrófono delante, haciendo gala de esa voz tan particular suya y sin escatimar en sus gorgoritos y falsetes, dieron un señor recital con temas como “Foe” o “Third Law”, que servirían para ir entrando en calor, mientras que “The Price” nos encantaría con sus juegos rítmicos y esa guitarra cálida y apenas perceptible por debajo.

“Rewind” fue una pasada, con esa mezcla de ambientes tranquilos, donde los focos apuntando hacia la banda y el mellotron fueron fundamentales, hasta el final desatando su furia y dando el resto. Por su parte, “Slave” sería la perfecta guinda para una actuación que a muchos se nos hizo cortísima.

No tardaríamos en tener en escena el tercer acto de la noche, unos BETWEEN THE BURIED AND ME que, personalmente, no me dijeron gran cosa, pese a lo técnico de su propuesta. Pero esa mezcla de metal progresivo con metalcore y música circense, sinceramente no es lo mío, aunque para ser justos, vi a gran parte del respetable disfrutando de ellos, así como cantando sus canciones.

Además, tocar todo el concierto de seguido, sin parar de comienzo a fin, no ayudó a mejorar mi percepción, aunque alabo la intención de los estadounidenses de aprovechar cada minuto en aras de tocar el máximo posible para su público.

Temas como “Fossil Genera – A Feed from Cloud Mountain” tenían cierto aire a los Mr. Bungle de Mike Patton y no cayeron nada mal, así como la original “The Coma Machine”. Aunque cuando la cosa fue subiendo de tono con “Lay Your Ghosts to Rest”, mi interés fue decreciendo.

“Option Oblivion” y “Life in Velvet” pondrían el punto y final a una actuación de la que saldrían victoriosos, aupados por un público que fue de menos a más con ellos, llevándose los primeros vítores de la noche.

La espera para la descarga de DEVIN TOWNSEND fue amenizada por el mismísimo Ziltoid The Omniscient, escuchando su programa de radio mientras pinchaba sus temas favoritos, que no era otra cosa que una grabación donde DEVIN contaba chistes presentando algunas canciones de metal.

No tardaría en salir toda la banda de entre el humo escénico y las luces moradas para atacar con la primera maravilla de la noche, un “Rejoice” precioso, con ese toque atmosférico y melódico, como de banda sonora, idílico. Me encantó “Night” con ese ritmo suyo que hipnotiza, tanto que no tardaría en conseguir que todos diéramos palmas al compás. ¡Y es que qué maravilla de riff con ese pequeño arpegio de teclado!

Para “Stormbending”, DEVIN no pararía de solicitar que todas las miraras se posaran sobre su guitarrista Dave Young mientras marcaba esas preciosas notas de tapping. Por su parte “Failure” sería la mezcla perfecta entre la calma del tema y los golpes de batería, guitarra y bajo marcando compases y tónicas, mientras TOWNSEND desgranaba su particular manera de cantar, tirando de falsetes agudos, calcados a los del disco. ¡Y qué precioso estribillo!

Primera parada para hacer gala de su buen sentido del humor, pidiendo perdón por el poco español que es capaz de hablar, el cual se limita a las palabras “por favor”, “gracias” y “La Rana Gustavo”. Mostrándose agradecido por poder dedicarse a la música y estar allí esta noche con nosotros -no cabe duda de que es un señor con todas sus letras- nos regalaría “Hyperdrive”, recordando la primera parte de “Ziltoid”.

“Where we Belong” sería el primer momento calmado de la noche, sonando bellísima. Recordando su trabajo a lo largo de veinticinco álbumes, volvería a agradecernos estar ahí esa noche con “Planet of the Apes”, sacando su preciosa guitarra de flecha con puente iluminado y haciendo que moviéramos las manos de izquierda a derecha durante la parte lenta central. Aunque no tardaría en asegurar que ahora se volverían más heavy metal para atacar “Ziltoid Goes Home”.

Todos corearíamos al son marcado por la banda y su frontman gracias a “Suicide”, alucináriamos con “Supercrash!” ¡y qué decir de la increíble “March of the Poozers”! Una pasada deleitarse con ella en directo y hacer el monosílabo de guerra que gritan los simpáticos -y peligrosos, sobre todo por su reina- seres rosáceos.

“Kingdom” fue presentada como lo que en Canadá se entiende por una canción de amor, momento en el que se retirarían de escena, amenazando con no volver si no gritábamos lo suficiente. Afortunadamente, no cumplirían su amenaza (o salimos bien parados de la prueba), pues TOWNSEND no tardaría en aparecer, guitarra acústica en ristre, para protagonizar el momento más divertido de la noche, interpretando “Ih-Ah!” mientras jugaba con nosotros, prohibiendo que diéramos palmas (porque le hacía perder el compás), fallando una nota aposta (y llamándose estúpido a sí mismo varias veces para más tarde darse un refuerzo positivo y continuar) o avisando que se va a poner tierno antes de usar el falsete y subir hasta sus límites (y son bastante amplios en cuanto a rango, por lo que pude chequear, aunque éste no sea su estilo de canto habitual).

Poco tardarían el resto de músicos en unirse a su jefe, mientras éste agradecería no sólo a ellos, sino a toda su cuadrilla de trabajadores el estar allí desde las 10:00 a.m. para prepararlo todo y hacer posible lo que allí estábamos viviendo. “Higher” fue sublime, una pasada, brillando por todo lo alto y suponiendo el perfecto broche de oro a un concierto increíble, lleno de magia y, sobre todo, buena música.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Alvaro Ochoa

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