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Crónica y Fotos de Biffy Clyro y Frank Carter & The Rattlesnakes en Madrid

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Biffy Clyro

+ Frank Carter & The Rattlesnakes

Jueves 26 de Enero de 2017 – WiZink Center (antiguo Palacio de los Deportes) – Madrid

El fenómeno Biffy Clyro sigue creciendo a pasos agigantados. La banda escocesa formada por Simon Neil a la guitarra y voz principal, James Johnston al bajo y voces y Ben Johnston a la batería y voces ha dado un salto más en su carrera con su séptimo LP de estudio “Ellipsis”, y es que si su “Puzzle” en 2007 supuso su primer paso adelante en su carrera, con este nuevo álbum el trío escocés ha logrado encabezar un cartel tan prestigioso como el Download inglés o ser allí desde su entrada número 1 en ventas, entre otros muchos logros.

En España cada vez son más los seguidores de Biffy Clyro, algo que se palpa en una noche como la que se presentaba en el renombrado hace poco WiZink Center de Madrid (antiguo Palacio de los Deportes). El pabellón transformado en ‘Ring’ (uno de los tres formatos del recinto y el segundo en capacidad), recibía a esta banda británica que tantas ganas teníamos de recibir en nuestras tierras y además con un artista invitado de renombre, hablamos de Frank Carter & The Rattlesnakes.

A eso de las ocho y media y con una hora tras la apertura de puertas, aparecían en escena Frank Carter & The Rattlesnakes. El bueno de Frank, a pesar de no ser precisamente la voz más perfecta y melódica es todo un showman, un frontman que da un toque aún más gamberro al punk rock y rock alternativo de su banda, y que trata de levantar e interactuar constantemente con el público, actitud a raudales. Lo que sí es cierto es que el directo de Frank Carter y los suyos es realmente apabullante, no tiene nada que ver con lo que puedas escuchar suyo desde tu casa, hay que vivirlo para descubrir lo que es esta banda.

Buen ejemplo de ello son “Juggernaut” y sobre todo “Lullaby”, de lo mejor de su actuación con un sonido que te embestía con fiereza. La agresiva “Devil Inside Of Me”, la muy bien secundada por el público “Vampires”, y la definitiva y traducida al español en directo por Frank “I Hate You” calentaban a un público que ni siquiera copaba aún la mitad de la pista, pero que disfrutaba de un gran show del ex- Gallows.

Una pena que no se le haya dado tanta bola a este artista invitado, y es que muchos de los asistentes desconocían la existencia de un telonero (muchos de ellos se enteraban a última hora o según accedían al recinto) y otros muchos entraban al palacio a eso de las 21 de la noche, una verdadera lástima porque para muchos ha sido todo un descubrimiento este proyecto, y es que algunos ya conocíamos cómo se las gastaba en directo, pero otros muchos perdieron la oportunidad de ver al combo inglés que nos dejó con un gran sabor de boca.

Nueve y media y se apagan las luces para recibir a Biffy Clyro, quienes tras una impactante intro mostrando su espectacular juego de luces aparecían en escena para estallar a ritmo de “Wolves of Winter” riff potente con Simon y James moviéndose de lado a lado del escenario llenándolo ellos dos solos, y es que a pesar de ser una canción nueva, es capaz de alborotar a todos los presentes quienes no paran de saltar y corear ese estribillo, incluso los riffs y solos, maravilloso inicio. La galopada inicial de Neil a la guitarra es señal de que llega “Living Is a Problem Because Everything Dies”, ritmos imposibles y armonías perfectas, de las más curiosas sin duda, alcanzando un gran estribillo en el que confluye con mucha solidez toda la banda. Otra de las nuevas “Howl” no tarda en llegar, pieza rítmica que arranca las palmas del público que crece hasta alcanzar un estribillo en el que Simon encuentra ayuda y respuesta en los coros de Ben y James. Hablando de grandes estribillos, “Biblical” es magia, todo un himno de los escoceses con un final épico y muy coreado.

Y la fiesta se nos echaba encima con “Victory Over The Sun” en la que la pista no paraba de poguear y saltar, ¡qué buena pieza recuperada para la ocasión, vaya subidón vivirla en directo! Bajan las revoluciones con la enorme balada “God & Satan”, pero poco dudaría ya que “Bubbles” volvía a reventar el pabellón, y es que es un tema que crece poco a poco hasta toparnos con un estribillo apoteósico en el que todos los brazos y voces se alzan a lo más alto, de las mejores de la noche. “Booooom, Blast & Ruin” muy rítmica, y es que no solo hacen música rebuscada los británicos, aunque no tuvo tan buena recepción como le sucedió también a la nueva “Friends and Enemies”, que solo remontaba en el estribillo.

La banda vuelve a hacer gala de una gran potencia sonora con “Modern Magic Formula”, y aunque hubo tramos de concierto en el que los graves estaban excesivamente altos o simplemente había una gran saturación sonora, la mayoría del show contó con un sonido aplastante y bastante nítido para lo que nos tiene acostumbrado este recinto. Turno para la mágica “Black Chandelier” que desde el inicio con ese ‘drip, drip, drip’ desataba la locura de los asistentes, siendo una de las más vibrantes de la velada sin lugar a dudas, uno de esos momentos que se quedan en la memoria durante largo tiempo.

Volvíamos al nuevo material con la lenta “Re-Arrange”, composición bella y cuidada que llevada al directo alcanza una atmósfera inmejorable con el juego de luces, aunque no terminó de calar en un público bastante pasivo en esta ocasión. La impredecible “Herex”, otra de las nuevas, muestra perfectamente ese lado tan impredecible y curioso que hace único a este trío.

Simon Neil brilla con luz propia, y más cuando coge su guitarra acústica y se planta frente al Palacio de Deportes de Madrid e interpreta “Medicine” él solo, miento, con otras tantas miles de gargantas que acompañaban al líder del grupo. Tras ello y como si de una sesión de música electrónica se tratara, “Glitter and Trauma” arrancaba sin dejar ningún tímpano indiferente, para dejar paso a otro clásico como “Mountains” coreado con fuerza por parte del público en ese estribillo único que provoca una comunión completa entre banda y fans.

La rockera “In the Name of the Wee Man” y sobre todo el toque funk de la interpretada por primera vez esta noche “Flammable” hacía estallar a un público que disfrutaba de lo lindo con dos de las mejores canciones que podemos encontrar en su último LP, y es que todas las nuevas (o casi todas) pasaron con buena nota el examen del público madrileño. Adrenalina pura es “That Golden Rule”, avasalladora desde el inicio con ese ritmo infernal que imprime Ben desde detrás de los platos, suena como un verdadero cañón en directo, nos hizo perder la cabeza por completo. Y nos acercamos sin quererlo y tras hora y media de concierto al final del show con “Many of Horror”, una de sus piezas maestras y en la que Simon Neil y James nos cedían el micro para cantar al unísono y sólo con nuestra voz buena parte de la canción, ese silencio instrumental que da paso a las miles de voces de la sala es algo impagable y que cada día eriza más nuestro vello, magistral tanto la banda como el público, como sucedió durante toda la actuación.

Con ello se despedían momentáneamente, pero aún faltaban tres bises, como la acústica “Machines”, con Neil volviendo a tocar nuestra fibra sensible, y lo hacía de nuevo él solo con su voz y su guitarra acústica. Las canciones lentas son muy bonitas y coreables, pero teníamos ganas de fiesta, y “Animal Style” nos daba una gran dosis de ella con toda la pista saltando y con un sonido que nos permitía disfrutar esta vez sí de una banda que estaba brindando un show espectacular con como digo una puesta en escena que nunca habían traído a nuestro país. El final cómo no llegaría ahora sí con “Stingin’ Belle”, agresiva y con esos cambios de ritmo característicos, expresa a la perfección lo que es esta banda que suena tan rotunda en directo, riffs repetitivos y ritmos variantes contrastando con momentos más relajados y emotivos. Es un combo que lo tiene todo para convertirse en uno de los referentes musicales de los próximos años.

En definitiva, da gusto escuchar sonar así de potente este recinto y más con una banda que necesitaba tanto ese sonido demoledor para que nos pasara por encima como han hecho esta maravillosa noche. Biffy Clyro es un grupo que es capaz de unir a personas con gustos muy distintos en una misma sala como ha vuelto a quedar comprobado, y lo hacen con un sonido único y una solidez tremenda que no deja ningún resquicio en un directo que será de los mejores del año sin lugar a dudas. Es cierto que quizás ha podido haber algún altibajo con algún tema, pero generalmente es un set con el que la mayoría del público tiene que salir satisfecho sí o sí tras hora y cuarenta y cinco minutos de show. Biffy Clyro y Frank Carter & The Rattlesnakes completaron una noche de sobresaliente ante un numerosísimo público que abarrotaba el famoso ‘ring’ de Madrid.

Texto: Óscar Gil Escobar

Fotos: Yalinku Melero

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