Inicio Conciertos Crónica y Fotos de BLUES PILLS, KADAVAR y STRAY TRAIN de Barcelona

Crónica y Fotos de BLUES PILLS, KADAVAR y STRAY TRAIN de Barcelona

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Century Media - PAIN OF SALVATION
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+ KADAVAR + STRAY TRAIN

Viernes 28 de Octubre de 2016 – Sala Apolo – Barcelona

BLUES PILLS continúan con su meteórica ascensión hacía el estrellato. Pocas bandas hay que consigan trasladarnos con su música a otra época como lo hace la formación capitaneada por la vocalista sueca Elin Larsson. Si hace tan solo unos meses la banda ya nos dejó una buena muestra de su potencial en un Apolo 2 abarrotado, ahora con su nueva obra bajo el brazo, “Lady In Gold”, el quinteto regresaba a la Sala grande del Apolo para montarnos en su peculiar maquina del tiempo y ofrecernos otra explosión de música, actitud y blues-rock. No llegaban solos BLUES PILLS a su reencuentro con el público catalán, ya que como compañeros de viaje contarían con el concurso de KADAVAR, que nos presentarían las composiciones de su última entrega “Berlin”. Para poner la guinda a una velada que estaría marcada por la densidad sonora de los germanos y la luminosidad que nos propondrían las estrellas de la noche contaríamos con el concurso de STRAY TRAIN, quienes nos ofrecerían un detallado repaso a su debut “Just´Cause You Got The Monkey Off Your Back Doesn´t Mean The Circus Has Left Town”.

 Poco conocidos todavía por estos lares los eslovenos STRAY TRAIN salieron a escena con las pilas bien cargadas y dispuestos a ratificar su predilección por los sonidos clásicos. Sin duda lo más llamativo de su propuesta fue el compacto sonido de guitarras que nos ofrecieron Jure Golobic y Boban Milunovic, dejando que los potentes riffs de la inicial “Soulseller”, se convirtieran en la excusa perfecta para que los más animados se dejaran seducir por su contagioso estribillo. Pese a su juventud la banda también dio buena cuenta de sus influencias bluesy en ” I Wish I Cold Be Free”.

Aunque la banda lleva en activo desde 2015, lo cierto es que el quinteto se mostró como un colectivo sólido y perfectamente conjuntado, consiguiendo que las composiciones de su debut sonasen potentes y elegantes, dejando unas buenas sensaciones al atacar piezas como “Wander Man”, que personalmente me recordó a la mejor época de los británicos Thunder. Uno de los momentos culminantes de su presentación llegaría cuando su vocalista, Luka Lamut, nos presentó el que será su próximo single “Green Card Paradise”, para posteriormente adentrarnos en los desarrollos mas funkies del setentero “Blow”.

Con el público cada vez más animado y ante una sala que ya empezaba a tomar colorido, los eslovenos encararían la recta final del show confiando en la garra roquera de “Plastic Princess”, y los fantásticos estribillos del pegadizo “Dead Romance”. Mientras que para finiquitar sus cuarenta minutos sobre las tablas optarían por el despampanante “Man Or Stone”, que nos sorprendía a todos con esas subidas instrumentales al más puro estilo   Aerosmith. Una buena colección de composiciones junto a una actitud marchosa y honesta fue lo que nos ofrecieron STRAY TRAIN para inaugurar la velada.

Los siguientes en aparecer en escena serían los chicos de KADAVAR. Disco a disco y gira a gira, el trío germano ha visto como su popularidad iba creciendo dentro del panorama europeo, vendiendo cada vez más discos y llevando sus presentaciones a locales de mayor aforo. Muchas ganas había de tener por aquí a los berlineses, y más cuando su anterior visita se vio truncada por los problemas de salud de Christoph “Lupus” Lindemann. Pese a no ser el acto principal de la noche, lo cierto es que me sorprendió el arraigo y la tirada que tienen los alemanes. Y es que, -al igual que BLUES PILLS-, la banda ha descargado en varias ocasiones en la capital catalana, y eso se notó no solo en el cálido recibimiento que le tributó la audiencia barcelonesa, sino también en lo concurrido que estuvo su puesto de merchandising a lo largo de toda la noche.

En apenas seis años KADAVAR han conseguido que su nombre resuene con fuerza entre todos los seguidores del stoner. Sin duda su peculiar imagen y su acusada personalidad “retro” han sido claves para que el trío se diera a conocer con su rotunda mezcla de psicodelia, rock setentero y potentes riffs que parecen sacados del libro de estilo del maestro Iommi. Con la batería dominando el centro del escenario, las luces se apagaban para dejar que una larga introducción sirviera como preámbulo para el primer numero de la noche “Come Back Life”, que hacia explotar al público mientras la banda se adentraba en esos densos desarrollos que se han convertido en su principal seña de identidad.

Aunque el mencionado Christoph “Lupus” Lindemann fue quien ejerció como maestro de ceremonias durante el show, lo cierto es que el centro de todas las miradas fue su compañero Christoph “Tiger” Bartelt, que no dejó de agitar su cabellera mientras castigaba su escueto kit durante los desérticos desarrollos del infeccioso “Pale Blue Eyes”. Esa esencia sabbathica que destila la propuesta de los germanos quedaría plasmada a lo largo de los mastodónticos riffs que dominaron “Last Living Dinosaur”, que completaba   la primera dupla dedicada a su último plástico “Berlin”.

Curiosamente el show de esta noche no se centró en el material de su última obra, ya que el repertorio giró en torno a su debut homónimo de 2012. De modo que no faltarían los psicodélicos dibujos de guitarra que marcarían “Living In Your Head”, que contaría con un fantástico juego de luces para convertirse en el primer gran momento de su actuación, con la gente rugiendo intensamente mientras “Lupus” se adentraba en un ejercicio de acida psicodelia. El momento de rebajar el nivel de revoluciones y adentrarnos en derroteros más melódicos llegaría con “Broken Wings” que se convertiría en la excusa perfecta para que todos acompañáramos con palmas.

Si durante los primeros compases del show KADAVAR habían conseguido conquistar a la audiencia, ahora tocaba demostrar su facilidad para jugar con la intensidad y las diferentes ambientaciones. Así que la elegida para sumergirnos de lleno en su particular montaña rusa de emociones sería la camaleónica “Black Sun”, que nos dejaba a la pertinaz base rítmica marcando el paso para posteriormente rematarnos con la rotundidad de su tormentosa guitarra. Con el escenario sumido en la penumbra y bajo una densa neblina que ocultaba la figura de los músicos arrancaba “Forgotten Past”, que volvía a dirigirnos hacia tesituras más densas y pantanosas mientras las primeras filas no podían dejar de mover la cabeza siguiendo su cadencioso desarrollo.

El momento de que toda la sala se apuntara a cantar llegaría con la inconfundible melodía de “The Old Man”, que acabaría dejando paso al ejercicio de rotunda psicodelia que significó la primeriza “Creature Of The Demon”, que nos dejaba otro implacable duelo entre la guitarra de “Lupus” y el saturado bajo de Simon “Dragon” Bouteloup. Para poner el broche de oro a su presentación el trío germano nos tenía preparada una suculenta sorpresa en forma de cover, atacando una fantástica versión del clásico de The Beatless “Helter Skelter”. En resumen, KADAVAR llegaron, aplastaron con la contundencia de su sonido y triunfaron.

Desde que BLUES PILLS debutaran con aquel prometedor “Bliss” en 2012 no han parado de trabajar y girar intensamente. Sin duda una formación que es capaz de convencer en la intimidad de los pequeños clubs y en la amplitud de los grandes festivales es una banda que tiene algo especial. Pues bien, en este caso, creo que lo que hace verdaderamente especiales a BLUES PILLS es la garra, el magnetismo   y la actitud que irradia su vocalista Elin Larsson. Pero esto no significa que todo gire en torno a la vocalista sueca, sino que ella es el canalizador perfecto para que su música acabe calando entre sus seguidores.

de una rotunda ovación el quinteto tomaba posiciones para darnos las buenas noches y presentarnos la pieza que abre y titula su último redondo, “Lady In Gold”. Descalza, vestida de negro, moviendo su larga melena rubia y luciendo una amplia sonrisa, Elin tardó apenas unos segundos en cautivarnos con su voz y su arrolladora puesta en escena. Afortunadamente, no es la vocalista el único arma que esgrimieron unos BLUES PILLS cada vez más maduros y técnicos. Y es que mientras la vocalista es la imagen de la banda, el guitarrista Dorian Sorriaux es el cerebro a la sombra, siempre sobrio, elegante y perfecto al ejecutar cada uno de sus solos, dando el toque perfecto a temas como el soulero “Little Boy Preacher”.

La noche había comenzado por todo lo alto, con la banda rayando a un excelente nivel y con la gente dejándose arrastrar por su contagiosa propuesta. Así que un demoledor redoble de batería sería el encargado de anunciarnos la llegada de la funkera “Bad Talkers”, que provocaba que la gente siguiera moviendo las caderas mientras la base rítmica que forman el bajista Zack Anderson y el batería André Kvarnström se dejaba notar con fuerza. La encargada de cerrar este primer capítulo dedicado a “Lady In Gold” sería la elegante “Won´t Go Back”, que nos dejaba a la vocalista clavada en el centro del escenario para firmar una soberbia interpretación antes de desmelenarse con la llegada de su arrollador estribillo.

Si este primer tramo de actuación había estado marcado por la inmediatez y la pegada de sus composiciones más recientes, el segundo acto estaría más versado en torno a la figura Dorian Sorriaux, ya que temas como el delicioso “Black Smoke”, servirían para dar un rotundo giro a la velada y adentrarnos en terrenos más introspectivos y melódicos, dejando que el guitarrista francés nos ofreciera un alarde de elegancia y sensibilidad. Tras recabar una rotunda ovación de un público cada vez más entregado, Elin volvería a blandir su pandereta para ponernos a todos a bailar con una de sus composiciones más celebradas “Bliss”, que conseguía que la sala se viniera abajo siguiendo esos pasajes cargados de vibrante psicodelia. El contrapunto lo pondrían los aromas más sosegados del monumental “Little Sun”, que con su característica percusión tribal y otra sobresaliente interpretación de Elin serviría para tocarnos la fibra sensible a más de uno con sus demoledores increscendos.

Como ya sucediera en sus anteriores visitas, BLUES PILLS no desaprovecharían la ocasión para pasar por su particular tamiz algún viejo clásico, siendo el escogido para la ocasión el “Elements And Things” de Tony Joe White, que han grabado para “Lady In Gold”. No abandonarían el material de su último redondo para sumergirnos de lleno en la camaleónica “You Gotta Try”, que nos hacia vibrar con la pegada de sus estribillos y la impetuosa puesta en escena de una Elin que no paró de contornearse por el escenario buscando la complicidad de las primeras filas.

Tras habernos puesto a bailar en repetidas ocasiones, la incombustible vocalista decidió que había llegado el momento de hacernos cantar. Así que tras dedicar el siguiente tema a todas las chicas presentes tocaba entonar el estribillo de una de sus composiciones más conocidas “High Class Woman”, todo un derroche de garra roquera que fue correspondido con la entrega de una enfervorecida audiencia. Para permitirnos recuperar el aliento y poner el toque melancólico a la velada la banda optaría por el emotivo “Ain´t No Change”, que culminaría con otro desarrollo instrumental a cargo de Dorian Sorriaux. El momento más vibrante de la noche llegaría durante el tramo final del show, cuando Elin a capela nos anunciaba   la adictiva “Devil Man”, que volvía a desatar a un público que cantó cada estrofa como si le fuera la vida en ello.

Para dar el pistoletazo de salida a los bises la vocalista aparecería sola en escena para sentarse tras los teclados y marcarse una desgarradora versión de “I Felt A Change”. El sprint final con toda la gente saltando junto a la banda estaría reservado para dos composiciones de nuevo cuño: “Rejection”, y la etérea y majestuosa “Gone So Long”.

Imparables, BLUES PILLS continúan creciendo y afianzándose como una de las formaciones más en forma dentro del panorama europeo. Eso si, creo que Elin y sus muchachos deberían plantearse el tomarse un respiro y apartarse una temporada de los escenarios, ya que corren el riesgo de acabar perdiendo la chispa y la frescura que les hace ser tan atractivos.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)

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