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Crónica y Fotos del MADRID STONER FEST

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MADRID STONER FEST 2016

Viernes 9 y Sábado 10 de Septiembre de 2016 – Salas El planeta de los wattios y Gruta 77 – Madrid

 

9 de Septiembre

+ SATURNIA + LÍBIDO FUZZ + SANTO ROSTRO + TASER + WITCHSHAIR + AHKMAJEEDA

Con el verano ya pegando sus últimos coletazos y para aprovechar uno de los últimos fines de semana de temperatura aún desinhibida, no pudimos dejar de acercarnos hasta la capital del reino para disfrutar de su particular homenaje a los sonidos más desérticos y farragosos propios de este idolatrado género nominado stoner, en un apasionante viaje astral a través sus distintas vertientes y estilos. 

En esta su cuarta edición, el festival presentaba ciertas novedades que lo hacían aún más interesante; lo que sumando a los importantes protagonistas elegidos para ambas veladas hizo que el festival diera un importante paso hacia delante tanto cuantitativo como cualitativo. Ya sabemos que las cosas de palacio van despacio, pero a pesar de todo, no pude dejar de reafirmarme en mi descontento porque un festival de estas características y con esta calidad siga apenas chapoteando en la superficie de la popularidad y no se sumerja de lleno en nuestras agendas anuales. Esperemos que el trabajo tan duro y las virguerías que la productora Desert Sons hace año tras año (y este prácticamente en exclusiva) para sacarlo adelante algún día se vea recompensado como se merece, con grandes espacios (incluso al aire libre, por qué no) y cantidades ingentes de greñudos dispuestos a disfrutar de este tipo de eventos como se hace por toda la geografía europea ya sea bajo el nombre Stoner o Desert Fest.

Metiéndonos ya en faena, la principal novedad de este año fue pasar de uno a dos días de festival, lo que evidentemente se traduce en un mayor número de bandas; además de ser septiembre el mes elegido para su realización y no en primavera como las dos últimas ediciones. El formato también gozaba de cierta originalidad e innovación, al igual que harían el año pasado con el cambio de sala a mitad de festi. En este caso, se ha mantenido el reparto en dos salas siendo lo singular el itinerario del evento: la jornada del viernes en horario diurno (desde media tarde hasta la media noche), y el sábado en formato nocturno, acabando a altas horas de la madrugada. 

La cosa pintaba bien, la primera etapa era una verdadera apología de los sonidos nacionales a todos los niveles. Desde lo más novel e inaudito como podían ser los encargados de inaugurar el evento, AHKMAJEDA, cuatro alcalaínos con cuyos temas llenos de paisajes épicos y psicodélicos nos introdujeron en la legendaria historia que hay detrás de la banda, aunque aún tendremos que esperar para degustar su fabula en CD. Buena forma para empezar a absorber todos y cada uno de los fibrosos estruendos que esa tarde soportaría El Planeta de los Wattios, nombre de la curiosa sala que este año acogía la jornada de apertura. Para empezar, el tema bebercio supuso algo así como una especie de self service que consistía en hacer gasto en los comercios aledaños (sin duda hicieron el agosto tardío a base de birra fría) y consumirlo en el interior, ya que dentro no se disponía de refresco alguno.

Además, cuando me quise dar cuenta, estaba apoyado sobre un considerable escenario viendo en frente de mí a unos renovados TEASER desplegar su potencial y subir una marcha más desde el mismo suelo. Estar al mismo nivel desde luego que contribuyo a una mejor comunión público-bandas y aunque seguro que el tamaño de la sala y la contigüidad con nosotros supusieron más de un quebradero de cabeza para los técnicos de sonido.

Como con la desbordante batería de Ger, que eclipsaría por momentos la singular mezcolanza de stoner con afinaciones y cortes más propios de estilos de aire progresivo presentes en The Electric Storm, el más reciente EP del cuarteto madrileño, que ya anda trabajando en nuevo material tras las incorporaciones de Santi y Zahra, como mostrarían en su tema de despedida.

El ambiente familiar era innegable, solo enturbiado por la evanescencia del aire acondicionado durante el cambio dos de los grandes culpables de colgar el cartel de “no hay entradas, pero calor nos sobra” esa noche. No son otros que los jiennenses SANTO ROSTRO y el cuarteto barceloní SATURNA, tan dispares en su afincamiento como en la música que profesan, siendo el denominador común la altísima calidad de sus respetivos trabajos.

Pasadas ya las ocho y media de la tarde los componentes del mastodóntico trío SANTO ROSTRO empezaron su portentoso recital repleto de agresividad y potencia, así como de evocadores pasajes que sólo se pueden dar en la cabeza de Matt Pike y de estos tres pedazos de genios, como se pudo apreciar desde la primera Hunt It Down. Desde luego que aquella noche se terminaron de ganar toda mi admiración y respeto a base de actitud y ganas, porque hay que tenerlos bien puestos para pasarte toda la tarde en el coche y prácticamente nada más bajarte te pones a desgranar lo más selecto y fangoso de tu discografía con esta entrega y devoción. Tras sobrevivir a la precisa y biensonante descarga de temazos como Cannonbal o Forever The Queen, les tocaba despedirse no sin antes regalarnos un corte de lo más espacial e instrumental como Cut My Hand, que desde luego les augura un prometedor futuro con su nuevo trabajo aún pendiente de presentación.

Turno para una de mis primeras sorpresas en el festival, SATURNA es uno de esos grupos que siempre he tenido pendiente pero por una cosa u otra nunca me los he trabajado como se merecen, y vaya si me lo recriminaron con una buena bofetada de realidad desde el minuto uno de su actuación. Poco menos de una hora duró la compartida inmersión en su particular atmósfera llena de grandes riffs clasicotes y extasiantes líneas vocales de lo más oldies.

La comunión de todos los presentes con la banda era evidente, la euforia por aquellas horas estaba ya por las nubes y los bailoteos convulsos con cada mecida de sus más recientes cortes como All Has Been Great o Disease eran la tónica dominante de la fiesta, que no podía tener mejores directores en ese momento.  Introspectiva retrospectiva  que acabó con el cuarteto barcelonés chorreando fluidos y estridentes ondas que no hizo más que ratificar la gran riqueza cultural que atesoran aquellos lares. Una vez abierta la veda, esperemos que no cueste tanto volver a verles por el centro peninsular.

La primera jornada de este MSF llegaba a su fin, solo unos enérgicos y macarras LIBIDO FUZZ distaban aquella noche de echar el telón abajo. Los franceses supondrían el primer contraste internacional del evento, ya que el grueso de las actuaciones extrafronterizas se concentraba en el día siguiente. The Last Psychedelic Blues fue toda una declaración de intenciones que deja bien el espectro cromático de sonidos y modulaciones que son capaces de enjaular en sus temas. Heavy, psych, boogie, blues, etc.; todo un sinfín de influencias y detalles de lo más setenteros salían de cada poro de su organismo inundando el lugar de un ambiente ácido y etéreo de lo más agradable. Sweet Hours, Violence Of The Sea o Enter The Occult nos acercaban cada vez más a un final que ninguno deseábamos, y es que un carismático Pierre se marcó un mayestático concierto capitaneando la banda que no dejó a nadie indiferente.

Doce cuerdas en Haight Ashbury y un sinfín de acrobacias guitarreras tuvieron como colofón el paseo que se pegó el colega sobre los brazos del respetable lo que agradeció, y de qué manera, incendiando (literalmente) su negra telecaster con los últimos acordes de Sunset, pasada ya la media noche. No imagino final mejor para el primer asalto de esta maratoniana edición del festival.

 

10 de Septiembre

+ YAWNING MAN + DEAD MEADOW + ASTEROID + THE MACHINE + SONS OF MORPHEUM + ELECTRIC VALLEY + SOLEBURN

El nivel había quedado muy arriba la tarde anterior, pero la noche del sábado se nos presentaba como plato fuerte del festival y tras haber repuesto energías volvimos a acercarnos hasta la capital madrileña para deleitarnos con el extraordinario desenlace del evento. Esta vez, nos dirigimos a la también reducida pero no menos potente Gruta 77, y no fueron pocos los que decidieron sumarse a esta segunda jornada cuyo cartel concentraba casi en exclusiva protagonistas internacionales. Solo dos de siete serían conjuntos patrios en esta ocasión, SOLEBURN y ELECTRIC VALLEY.

Guadalajareños y madrileños respetivamente tuvieron como misión caldear el ambiente en las primeras horas, así como hacerse un hueco dentro de nuestras competencias musicales, ¡y vaya si lo hicieron! Ambos defendieron un stoner de lo más clásico y pesado frente a un público todavía escaso pero que no pudo hacer más que rendirse a destellos como la increíble voz de Miky o su potente bajo defendiendo temas de su reciente “Multiverse”. 

A continuación, recién llegados desde Ourense, les tocaría el turno a unos jóvenes suizos que se hacen llamar SONS OF MORPHEUS, un verdadero power trio de lo más animado del evento. En la penúltima fecha de las ocho que tenían programadas en nuestro país, no dejaron que el desgaste pesara y se marcaron un señor concierto cargado de carácter y gancho, logrando atrapar a cada uno de nosotros con esa mezcla tan bien acompasada de blues y rock repleto de psicodelia e imaginación. 

Pray For Me abría la veda de un sensitivo viaje a lo largo de su LP homónimo repleto de joyas como Seed o Tsunami con las que dejaron bien clara la habilidad de Manuel a las seis cuerdas o la potencia de Rudy tras los palos. Muchos de los presentes coincidimos antes incluso de que acabaran que sería uno de los mejores conciertos de esta edición, y lamentamos mucho que les robaran ese cuarto de hora al final… Aun así, nada les impidió sorprendernos con un tema inédito antes del instrumental desenlace de Psilocybin.

Y por fin, había llegado la hora. El principal atractivo del festival aparecía sobre el minúsculo escenario para empezar a preparar con mimo y paciencia el sinfín de pedaleras y displays que general el sonido de la mítica banda YAWNING MAN. Considerado como firme deidad dentro de los sonidos más desérticos, los estadounidenses visitaron nuestro país celebrando sus ya treinta años de formación dentro del denominado “Perpetual Desert Tour” y con su nuevo trabajo “Historial Graffiti” bien fresco bajo el brazo. Germen de la revolución sonora acaecida en Palm Desert a principios de los noventa que tanto amamos los presentes, la guitarra de Gary Arce nos repasó aquella noche sus décadas de experiencia.

En esta ocasión, la formación la cerrarían el batería Bill Stinson y la joven instrumentista Justine Ruiz, así como la agradable sorpresa que nos dieron hace unas pocas semanas con la incorporación del también polivalente y fundador Mario Lalli, todo un señor regalo que demostró su imponencia y buen hacer desde el minuto cero, abriendo él mismo el concierto con los fraseos de bajo de Far Off Aventure.  A partir de aquí, solo pudimos rendirnos a sus pies y dejar que los californianos echaran a volar nuestra imaginación, embelesándonos con su mágica y lisérgica forma de interpretar sus temas de rock instrumental tan personal.  The Wild Cries Edalyn y The Secret Languague of Elephants fueron los dos únicos temas de su más reciente trabajo presentado a principios de mes; pero para compensar ya estaban ahí temas como Perpetual Oyster o Stoney Lonesome para abstraernos de lo terrenal e introducirnos en su estimulante atmosfera sensitiva. Hora justa de esplendoroso directo que probablemente supo a poco pero que deja claro que esta gente aún tiene mucho que decir, y eso reconforta.

Tras la inusual bofetada de aire caliente de Gary y compañía, vendría otra hora de voladura de cabeza de la mano de sus compatriotas DEAD MEADOW, tras una distendida prueba de sonido eso sí, la prisa no va con ellos. Con una modesta escenografía, el concierto básicamente podría definirse como una extendida jam sesion de voces difusas en la que Jason Simon da rienda suelta a todo lo que su cabeza puede transcribir por medio de efectos modulantes de guitarra y distorsiones súper saturadas. Los de Washington se marcaron un bolo de lo más abrasivo y narcótico, bajo la batuta del recién incorporado Juan Londono (quién realmente parecía un director de orquesta tras la batería, con esa forma tan raquítica que tiene de tocar, más visual que efectiva) y con el inestimable apoyo de Steve Kille a cargo de las frecuencias más graves. Así, entre nubes de humo y slides de guitarra el trío nos deleitó con temas de lo más selecto de su discografía, como Good Moaning o Me & Devil Blues, cuyo último lanzamiento queda un poco lejos ya. Esperemos de aquí a poco podamos disfrutar de nuevas composiciones de la banda tan catedralicias como Sleepy Silver Door con la que despidieron su andadura por la capital.

La el festi llegaba a su fin, solo dos bandas restaban aquella noche para la no deseada por nadie clausura del evento: ASTEROID, y unos perjudicados THE MACHINE a los que se les fue arrebatado prácticamente la mitad del concierto por una supuesta patrulla de policía que nunca llegó a aparecer, llegando al extremo de serles cortada la luz y la amplificación cuando intentaban acabar su show prematuramente. El retraso acarreado apenas era de diez minutos, pero la sala decidió que no había tiempo para más media hora antes del final previsto, algo muy poco profesional y que decepcionó bastante, sobre todo a la organización como es compresible, así como la propia banda, que tuvo que resignarse a tocar un pequeño puñado de temas, eso sí,  de lo más densos y ruidosos, pasando a veces de rozar el sludge a coquetear con sonidos de lo más grungies.

Para finalizar, merecen mención aparte los ya mencionados suecos ASTEROID, lo que hacen tanto en estudio como sobre un escenario no tiene nombre, y aquella noche, no iba a ser menos. Siendo apenas su primera visita a nuestro país, lograron erigirse como los grandes triunfadores del festival cuajando a mi parecer la actuación más sobresaliente, enigmática, depurada y trabajada de todo el fin de semana. Su sola apariencia ya encandila, imagínense cuando empiezan a transmitir de una manera tan pura y entregada como ellos suelen hacer. Abrieron el recital con los dos temas que también dan inicio su recién acabado trabajo, “III”, que está en vías de publicación: Pale Moon y Last Days, de marcado carácter espacial y acertado groove, desde las que ya pudimos apreciar el gran trabajo vocal que realizan a dúo Robin Hirse, y sobre todo Johannes Nilsson (menuda voz tiene el tipo), alternándose o consonándose según tocara. Quizá les suene el apellido del segundo, porque no es ni más ni menos que el hermano del guitarrista y también cantante del recién disuelto grupo GRAVEYARD, menudos genes. La riqueza y la calidad musical que atesora su país natal quedó una vez más (si es que hacía falta) ratificada con joyas perfectamente interpretadas como Sim-Sala-Bim o Supernova presentes en un LP grabado junto a sus coterráneos BLOWBACK. Además, pudimos disfrutar en primicia de un tema todavía inédito también presente en su nuevo trabajo como fue Hexan, simple y clásico rock con gancho.

Para acabar, Time proclamaba el principio del fin de un mayestático festival que despediría THE MACHINE como buenamente les dejaron. Desde aquí, no podemos dejar de agradecer a la organización tanto la gran apuesta cultural que supone este evento como su criterio para brindarnos cada año la posibilidad de descubrir las grandes bandas que se están gestando dentro de nuestras fronteras, así como de disfrutar con grupos foráneos que atesoran una incalculable calidad y que por desgracia no son nada accesibles en nuestro país.

Texto: Carlos Esteban (@mapexvsmeinl)

Fotos: Jorge del Amo Mazarío (Jorge_del_amo@rafabasa.com) – Twitter: @Jorge_del_amo

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