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Crónica y Fotos del LEYENDAS DEL ROCK. Jueves día 11: ANTHRAX, STRATOVARIUS, AT THE GATES, LEO JIMÉNEZ, CRISIX, HAMLET, DRAGONFORCE, SKYCLAD, KORPIKLAANI, D-A-D, BOMBUS, HOLY MOSES, URIAH HEEP, CATTLE DECAPITATION, STEEL PANTHER, SALVADOR DOMÍNGUEZ, CELTIBEERIAN, BADANA,etc

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ROCK THE NIGHT FESTIVAL

ESCENA ROCK FESTIVAL

PACO VENTURA - Madre Tierra

 

LEYENDAS DEL ROCK

Miercoles 9, Jueves 10, Viernes 11, Sábado 12 y Domingo 13 de Agosto de 2016 – Policeportivo Municipal – Villena – Alicante

+ D-A-D + BOMBUS + DRAGONFORCE + SKYCLAD + KORPIKLAANI + CELTIBEERIAN
+ STRATOVARIUS + HOLY MOSES + URIAH HEEP + CATTLE DECAPITATION
+ STEEL PANTHER + SALVADOR DOMÍNGUEZ + ANTHRAX
+ AT THE GATES + BADANA + LEO JIMÉNEZ + CRISIX + HAMLET

Jueves 11 de Agosto

D-A-D

La banda procedente de Copenhague eran los encargados de abrir los escenarios principales con su hard rock macarra y divertido.

A pesar del calor D.A.D salieron desafiantes con su elegante vestimenta, pero el centro de atención recaía sobre Stig Pedersen, quien ataviado como Napoleón no paró de moverse por el escenario además de lucir sus ya peculiares bajos.

Pese al excentricismo que lucen, su música no fue por ello secundaria y consiguieron que los valientes que se pusieron bajo el sol en las primeras filas alzaran los puños y se divirtieran con canciones como "Jihad", "D-Law",  "Overmuch"  "Girl Nation" o la divertida "Sleeping My Dad Away".

El hecho de que D.A.D no sea una banda que pase mucho por España, se agradeció su paso por el festival y desde luego su actuación agradó a los presentes y sobre todo a los amantes del hard rock.

Texto: Alejandro Alapont

 


BOMBUS

Mientras la gente accedía parsimoniosamente al recinto para dar el pistoletazo de salida a la jornada del jueves, muchos fueron los que decidieron buscar una buena sombra para cobijarse del sol acudiendo a las gradas del escenario  Mark Reale-Riot. Poco conocidos en nuestro país los encargados de hacernos sucumbir ante la aspereza de sus composiciones y el sonido sucio y rudo de sus abrasivos  riffs  serían los suecos BOMBUS, quienes llegaban dispuestos a ofrecernos un buen repaso a su tercera y última entrega "Repeat Until Death", que veía la luz a principios de este mismo año.

No tendrían dificultades para captar la atención de muchos de los curiosos que se acercaron para conocerles, dejando clara su apuesta por un tipo de heavy metal potente y con algunos pasajes más oscuros y melódicos, siendo la mejor representación de su propuesta el contraste que supusieron piezas como el envolvente "Let Her Die" y el hard roquero "Rust", que con ese ataque a dos voces se acabaría convirtiendo en uno de los momentos más destacados del show.

Algo más lineales y previsibles resultaron "Hordes Of Flies", con un resultón estribillo que sirvió para que los más animados se sumaran a la hora de corearlo, o el machacón "Deadweight". Mientras que su faceta más envolvente estaría reservada para las oscuras melodías del primerizo "Biblical", que se acabaría convirtiendo en la única referencia que se permitieron a su debut homónimo de 2010.

Una nueva mirada sobre su ultimo plástico nos abocaría sobre "Repeat Until Death", para la que contarían con el apoyo del respetable, convirtiendo las primeras filas en un mar de brazos alzados que  apuntaban hacia el escenario. Para el final se guardarían dos de las composiciones que formaban parte de su anterior trabajo "The Poet And The Parrot", el corrosivo "Enter The Night" y el intrigante y oscuro  "Into The Fire".

Texto: Alfonso Díaz

 


 

DRAGONFORCE

Mala hora les tocó pasar a los británicos DRAGONFORCE ofreciendo su show a las 17:20 un día parcialmente nubloso pero inevitablemente caluroso. La prestigiosa banda de power metal demostró poseer un ejercito de fans que entonaron y danzaron sus vertiginosas melodías durante los ocho cortes que ofrecieron, un set enconsertado y reducido debido a los 50 minutos de actuación que se esfumaron en un suspiro. Comprendo la envergadura de otros grupos powermetaleros que se prodigaron por el festival, pero considero que DRAGONFORCE debería disponer de, por lo menos, 70 minutos para deglutir debidamente su actuación.

Uno de los azotes que sufrió el grupo fue la ausencia de su cantante Marc Hudson quien, debido a una hospitalización, fue sustituido por el vocalista Alessio Garavello, voz de A New Tomorrow, quien desempeñó una labor genial. El registro vocal del cantante coincide con las demandas de la banda. El set plasmó las canciones reiteradas en sus últimos conciertos donde trallazos como "Holding On" arrasaron completamente. El grupo se mostró expeditivo y profesional en todo momento, dado que sus directos suelen distar de la magnificiencia que desprenden en los discos de estudio los cuales catalogo de muy saturados. En directo la naturalidad del grupo vence con creces a la excesiva maquillación del estudio confiriéndole un aspecto más creíble y armonioso.

El aire risueño de Herman Li, responsable de la vertiginosidad del grupo y de sus sorprendentes solos, se percibió en todo momento. Su aptitud y actitud guitarril resultan francamente asombrosas, sabe lidiar con las obligaciones del grupo y no flaquea en ningún momento. Con "Hores of our times" se enfervorizó el ambiente y el gran power maravilló a los asistentes. La entereza con la que afrontaron los temas todos los músicos es digna de elogio, aunque el cantante se notaba más tenso y menos participativo con el público dado su carácter "extraoficial" en la banda.

A pesar de algún error técnico puntual, el concierto gozó de un sonido correcto, aunque siempre insisto en que a esta banda le favorece la actuación cerrada, en salas. Al aire libre están sometidos a los riesgos ambientales que pueden entorpecer algunos acordes, solos o melodías, pero en sala la concentración del sonido deja deglutir con mayor intensidad todos los matices que, sin incidir en la sobresaturación del estudio, resultan muy apetecibles.

Temas como "Symphony of the night" o "Cry Thunder" terminaron de caldear el ambiente. Pero el clímax y culmen llegó con el himno indistinguible de la banda. "Through the fire and flames" puso punto y final a la magistral actuación de un grupo que, a pesar de sus contratiempos, nos ofreció una buena sesión de power.

Texto: Jorge Albalate

 


 

SKYCLAD

Durante los últimos años el folk metal se ha convertido en un estilo muy popular entre las nuevas generaciones. A pesar de que muchas son las formaciones que reconocen la influencia de SKYCLAD en sus composiciones, lo cierto es que la formación de Newcastle nunca gozó de la popularidad que sin duda merecía, especialmente durante su época más prolífica, la década de los noventa. Pese a ello, no fueron pocos los que se acercaron para ver la descarga de estos veteranos juglares británicos.

Luciendo una sonrisa de oreja de oreja y dejando que fuera el violín de Georgina Biddle el que se convirtiera en protagonista de los primeros compases del show, la descarga de los británicos convertiría el recinto que albergaba el escenario Mark Reale-Riot en un mar de cuerpos que danzaban alocadamente siguiendo las perturbadoras melodías que nos proponían temas  como "Land Of The Rising Slum", o los aromas medievales de "Another Fine Mess", para los que Kevin Ridley se encargaría de empuñar la acústica para acompañar a sus compañeros.

Aunque los británicos nos ofrecieron una actuación de lo más simpática y distendida no se olvidarían de la actual situación política durante la presentación del irónico  "The Parliament Of Fools", que arrancó con la banda cantando la introducción a capela antes de ponernos a todos a dar palmas para acompañar su desarrollo. Aprovechando la euforia y el buen rollo llegaba el momento de desmelenarse con ese himno a la fiesta que es "Anotherdrinkingsong", que nos dejaría la imagen de los congregados elevando sus bebidas al aire para brindar a la salud de los músicos.

Tampoco faltarían las alusiones al pasado de la banda y a la conmemoración de su vigesimoquinto aniversario justo antes de atacar "The Declaration Of Indefference", que nos permitía  viajar atrás en el tiempo, concretamente hasta su segundo trabajo "A Burnt Offering For The Bone Idol", y rescatar así su faceta más netamente metalera.

Entre bailes, sorpresas, bromas y brindis, la  actuación de los británicos se nos pasó en un suspiro. Pero antes de finiquitar su descarga definitivamente todavía tendrían ocasión de hacernos mover los pies con el marchoso "Thinking Allowed?" y su particular versión del clásico de THIN LIZZY "Emerald", que conseguía  que todos aunáramos nuestra voces para corear su estribillo ante la cara de satisfacción de unos músicos complacidos.

Texto: Alfonso Díaz

 


KORPIKLAANI

KORPIKLAANI es una de esas bandas que consigue reunir a una gran número de fieles allá donde vayan y su paso por el Leyendas no fue la excepción. El escenario Azucena se llenó de gente que se volcó desde el primer minuto con la banda finesa que gracias a su folk metal convirtieron en una auténtica fiesta el recinto con la gente bailando y saltando.

Con eso ganado, aprovecharon para ofrecer un repertorio más centrado en canciones folk y en presentar los temas de su último trabajo "Noita" como "A Man With A Plan", con la que comenzaron el concierto, las festivas "Sathi" y "Pilli On Pajusta Tehty" o la más calmada "Lempo"

La banda no paró de moverse por el escenario y Jonne Järvelä ejerció como maestro de ceremonias siendo el principal encargado de mantener la intensidad del concierto siempre arriba.

Junto a las canciones nuevas, la banda supo ofrecer cortes más conocidos como "Journey Man", "Erämaan Ärjyt", "Rauta", la cual fue coreada por todo el público, "Wooden Pints" y como fin de fiesta "Vodka" y "Beer Beer" que puso patas arriba a los presentes con los últimos bailes.

KORPIKLAANI no defraudó a sus seguidores y fueron posiblemente junto con STEEL PANTHER el grupo más festivo de la jornada.

Texto: Alejandro Alapont

 

 

 


 

STRATOVARIUS

Desde luego STRATOVARIUS no las tuvieron consigo en cuanto al sonido, los teclados y la batería tapaban al resto de instrumentos impidiendo que las canciones sonaran con claridad, empañando su actuación. No obstante supieron salir del paso gracias a su colección de temas clásicos que no dudaron en interpretar para ganarse con facilidad a sus entusiastas que cantaron una a una todas las piezas más conocidas de su carrera que intercalaron con los temas de su último disco "Eternal".

"My Eternal Dream" dio el pistoletazo de salida para rápidamente dar paso al primer himno del concierto que fue "Eagleheart". En cuanto al estado vocal de Timo Kotipelto, he de decir que el cantante ya no arriesga con su voz, bajando la intensidad de sus agudos para así garantizar que su interpretación sea correcta aunque no luzca como lo hacía antaño.

"Phoenix" siguió con la lluvia de clásicos haciendo que el público se volcara con la banda, que apostaron a lo seguro. "SOS" o "Against The Wind" destacaban  contrastando con la desapercibida "Shine In The Dark".

Jens Johansson ofreció un breve solo de teclados, preludio de la siempre aclamada "Black Diamond" que puso a cantar al respetable. Como colofón final, "Unbreakable" y la infalible "Hunting High And Low" dieron por finalizado un concierto correcto que pese a los fallos en el sonido consiguieron salir airosos de la situación.

Texto: Alejandro Alapont

 


HOLY MOSES

Lamantablemente no pudimos ver a HOLY MOSES por coincidencias, como pasó con CELTIBERIAN.

Pedimos disculpas a las bandas y a sus seguidores.

Al menos si tenemos algunas fotos de HOLY MOSES

 

 

 


 

URIAH HEEP

Uno de los platos fuertes dentro de la jornada del jueves en los escenarios principales era la presencia de los veteranos URIAH HEEP. Aunque a los más jóvenes el nombre de la mítica formación londinense les dirá más bien poco, la banda del guitarrista Mick Box fue una de las formaciones más influyentes y respetadas dentro del hard rock de los setenta con álbumes como "Look At Yourself"(1971), "Demons & Wizards"(1972), o "The Magician´s Birthday"(1972), en los que con el vocalista David Byron al frente dieron forma a un estilo personal y reconocible, en el que confluían la potencia del  hard rock y la elegancia de los desarrollos progresivos.

Con los teclados de Phil Lanzon dándonos la bienvenida iban apareciendo uno a uno sus compañeros para adueñarse del escenario y dejar que los últimos rayos del sol fueran el marco perfecto para "Gypsy". Como no podía ser de otra forma, la apertura con semejante clásico sirvió para que la gente diera un paso al frente y quedara embelesada con los rotundos duelos que se marcaron  Lanzon y Box.  Aunque debo admitir que se notó la ausencia del mítico Byron, lo cierto es que Bernie Shaw supo defender con eficiencia cortes emblemáticos como "Look At Yourself", imprimiendo  esa contagiosa garra roquera que acabó poniendo a gran parte del recinto a dar palmas.

Pero si alguien pensaba que los británicos habían llegado hasta Villena para ofrecernos un show basado únicamente en la nostalgia no podía estar más equivocado, ya que las composiciones de su último redondo "Outsider", gozaron de una buena representación en el repertorio de esta noche. La primera en hacer acto de presencia sería la marchosa "The Law", que con su potente estribillo ponía de manifiesto que la banda, lejos de estancarse, sigue intentando expandir su sonido hacia nuevos horizontes, aunque sin renunciar a su identidad. Muy bien recibida fue también "The Outsider", que hacia subir las revoluciones del personal gracias a su ritmo más acelerado y a los toques épicos que imprimió Shaw en sus rotundos increscendos.

Los suculentos aromas setenteros volverían de la mano de "Stealin´" que representaría al material contenido en su sexto opus "Sweet Freedom" de 1973, siendo al escogido para otro alarde de Box antes de que la banda al completo se concentrara en dar la replica a un Shaw que no paró de recorrer el escenario mientras buscaba al complicidad del respetable. El momento cumbre de la actuación llegaría cuando tras una larga charla, -en la que el vocalista nos comentó los cambios que sufrió el negocio musical a principios de los setenta-, el quinteto se abalanzó sobre la grandilocuente "The Magician´s Birthday".

El retorno sobre su última entrega discográfica estaría marcado por los elegantes pasajes del pegadizo "One Minute", todo un derroche de clase y distinción conducido por el bajista zurdo Dave Rimmer y los omnipresentes teclados de Phil Lanzon. El momento emotivo de la noche llegaría cuando el vocalista se sentó en uno de los  monitores para interpretar la delicada  "July Morning". Tras agradecernos el propio Box nuestro apoyo durante todos estos años los londinenses pondrían el fin de fiesta definitivo con otra de sus piezas imprescindibles "Easy Livin´", que con su invitación a mover los pies servía como brillante punto y final a una destacadísima actuación.

Texto: Alfonso Díaz

 


 

CATTLE DECAPITATION

Para los seguidores de las tendencias más oscuras y extremas la descarga de  los americanos CATTLE DECAPITATION resultaba una cita ineludible para pasar un buen rato con su Grind/Death salpicado de brutalidad y algunos giros progresivos. Más de dos décadas lleva el vocalista Travis Ryan, -único miembro original de la banda-,  plasmando su ideología a favor de los derechos de los animales en unas letras duras, criticas y explicitas, que incitan a la reflexión y que se ven potenciadas a su máxima expresión por la brutalidad instrumental del quinteto.

Aunque los americanos tienen un amplio catalogo a sus espaldas, lo cierto es que su presentación en esta undécima edición del Leyendas estuvo copada por  el material de sus dos  últimas entregas "Monolith Of Inhumanity"(2012) y "The Anthropocene Extinction"(2015), lo que nos privó de escuchar viejas favoritas como "Into The Public Bath" o "Testicular Manslaughter". Pese a ello, la descarga de los de San Diego fue un compendio de fuerza, visceralidad  y una actitud salvaje que  acabó contagiándose a unas primeras filas que se dejaron arrastrar sin contemplaciones ante la sobredosis de velocidad y riffs demoniacos contenidos en piezas como "Manufactured Extinct" o "The Prophets Of Loss".

Durante todo el show CATTLE DECAPITATION se mostraron rotundos y expeditivos concediendo a su presentación un ritmo vivaz y vertiginoso, enlazando cada una de sus composiciones sin apenas  concedernos ni un segundo de tregua. Casi siguiendo el mismo orden que en su último trabajo se sucederían  temas como "Circus Inhumanistas",  "The Burden Of Seven Billion" o "Not Suitable For Life", que servirían para que Travis se doblara hacia atrás mientras sacaba de sus cuerdas vocales esos desquiciantes alaridos que se han convertido en seña de identidad de la banda.

Pero que nadie piense que la descarga de los americanos fue un compendio de ritmos vertiginosos y rugidos sin sentido, ya que si algo caracteriza  la propuesta de CATTLE DECAPITATION son esos rotundos cambios de ritmo que nos adentran en derroteros más técnicos, tal y como dejaron patente en piezas como "Pacific Grim" o la desoladora "Kingdom Of Tyrants", que propiciaban que los circle-pits no pararan de sucederse frente al escenario. Fieles a su estilo y a su personalidad Travis Ryan y sus muchachos pasaron por Villena dejándonos unas magnificas sensaciones  y un pitido ensordecedor en los oídos.

Texto: Alfonso Díaz

 


 

STEEL PANTHER

STEEL PANTHER se han convertido en una de esas formaciones que uno ama u odia. Desde luego su propuesta a caballo entre banda parodia donde explotan los tópicos del glam y formación de hard rock americano no deja a nadie indistinto, generando su paso por el festival una serie de debates en los que no voy a entrar.

Centrándome en lo musical he de decir que ellos sí que gozaron de un sonido impecable y por mucho que a algunos les moleste su actitud o sus exageradas poses, STEEL PANTHER son unos excelentes músicos. La única pega es el uso de coros pregrabados que no engañan a nadie pero que compensan con canciones que divierten a la vez tienen ese aroma al hard rock ochentero que muchos añoran.

Salieron al escenario entre ovaciones para arrancar con "Eyes Of A Panther" de su primer álbum "Feel The Steel" del cual tocaron muchos temas, siendo su disco más aclamado. Ya al empezar se podía ver al vocalista Michael Starr contonearse y dirigirse al público o al bajista Lexxi Foxx con su andrógina pose maquillarse o echarse laca entre canción y canción. Canciones como "Tomorrow Night" o "Fat Girl" se intercalaban con pequeños monólogos o gags donde la banda bromeaba diciendo que habían consultado Wikipedia y habían comprobado que la cocaína era legal en España o que en los camerinos habían estado de fiesta con ANTHRAX.

Temas como "Party Like Tomorrow Is The End Of The World" consiguieron transformar el festival en una auténtica fiesta rockera mientras la banda jugaba a chapurrear el castellano. Asian Hooker dio paso al impresionante solo de guitarra de Satchel el cual intercalaba riffs de otras bandas como DEEP PURPLE, METALLICA, GUNS N’ ROSES o IRON MAIDEN mientras a su vez tocaba el bombo de la batería.

Tampoco faltó el momento en el que la banda hizo subir a una explosiva rubia al escenario (todo más que preparado y sobreactuado) para tocar la acústica "Girl From Oklahoma" para después invitar a las mujeres del público a subir al escenario en el tema "17 Girls In A Row"

"Gloryhole" y su hit "Community Property" ponían fin a la actuación no sin antes despedirse con las cañeras "Fuck All Day" y "Death To All But Metal" en un concierto que fue para muchos lo mejor del jueves. Desde luego la apuesta de STEEL PANTHER parece agradar al público y dejando de lado debates sobre si son o no una banda seria, desde luego triunfaron con creces.

Texto: Alejandro Alapont

 


SALVADOR DOMÍNGUEZ

 

No pudimos ver la actuación de SALVADOR, pero si os podemos mostrar algunas fotos:

 

 

 

 


 

ANTHRAX

Con la noche ya bien entrada el escenario Azucena se preparaba para acoger la visita de los míticos ANTHRAX. Durante los últimos meses un servidor ha tenido  oportunidad de ver a Scott Ian y sus acólitos en diferentes ocasiones, y siempre la sensación ha sido la misma: los neoyorquinos son una autentica apisonadora en directo. Quizás pequen de tener un repertorio demasiado previsible, siempre recurriendo a esos himnos clásicos que les convirtieron en piedra angular del thrash metal, pero aun así siempre resulta gratificante  ver en directo a una banda que se entrega a tope sobre las tablas.

Opiniones muy encontradas ha suscitado "For All Kings", un plástico que marca un cierto distanciamiento con su anterior "Worship Music", dejando claro que los neoyorquino quieren seguir evolucionando en su propuesta. Un imponente telón de fondo con la portada de su último trabajo y sendas pantallas laterales en las que podían apreciarse sendas estrellas de cinco puntas serían todo el montaje escénico que utilizarían Anthrax, ya que los thashers neoyorquinos fiarían todo su potencial a trallazos incontestables como "You Gotta Believe", que les servía para abrir fuego y empezar a hacer rugir a una audiencia que no paró de correr en círculos durante todo el show.

En cuanto a la banda, la principal novedad era la presencia de Charlie Benante que se había perdido las últimas giras por nuestro país a causa de una lesión en el túnel carpiano. Pero sin duda el autentico protagonista de la descarga  fue el vocalista Joey Belladona, quien se mostró absolutamente insultante, comandando en todo momento a sus compañeros mientras dirigía el coro que acompañó al primer gran clásico de la noche "Caught In A Mosh". Su compañero a las seis cuerdas, Scott Ian, fue quien volvió a ejercer como indiscutible jefe del quinteto, llevando las riendas con sus aplastantes riffs mientras que Jonathan Donais, cada vez más integrado,  se mostraba absolutamente desatado quemando su mástil en los incendiarios solos de "Madhouse".

Pero sin duda el motor, el autentico pulmón de la banda volvió a ser el incombustible Frank Bello, que no paró de aporrear su bajo mientras hacía headbanging y nos deleitaba con su  colección de muecas imposibles en los compases iniciales de "Got The Time", que significó su primer y único recuerdo hacia el material grabado durante la década de los noventa. Con Joey corriendo como un descosido, la puesta en escena de "Fight´Em Til You Can´t" fue de las mejores de todo el show, con la tripleta formada por Donais, Ian y Bello copando el centro del escenario en un final absolutamente arrollador.

Una nueva escala en "For All Kings", serviría para que el quinteto nos presentara la pieza que sirvió como adelanto para el álbum "Evil Twin", que volvería a dejarnos con Scott dando vueltas en otro de sus bizarros bailes. La sorpresa de la noche sería  para "Medusa", que formaba parte del segundo trabajo de los neoyorquinos "Spreading The Disease" y marcó el debut junto a sus compañeros del vocalista de Oswego.

Con Belladonna fuera de escena sería Scott quien se pondría al frente de la nave durante el oscuro "March Of The S.O.D.", que se convertirá en la antesala perfecta para la dosis de épica que significó "In The End", en la que los pentagramas de las pantallas laterales fueron reemplazados por las efigies de Ronnie James Dio y Dimebag Darrell. Tras el emotivo homenaje llegaba el momento de volver a convertir el recinto en una autentica fiesta, y que mejor elección que el clásico de los franceses Trust "Antisocial", que hacia que la gente se dejara la voz  coreando su conocidísimo estribillo.

Con el escenario sumido en la mas absoluta oscuridad y con la tensión palpándose en el ambiente Scott Ian no tardaría en regresar sobre las tablas para proponernos el riff de la novedosa "Breathing Lightning". La locura se desataría nuevamente cuando la batería de Benante empezó a escupir a discreción el devastador ritmo de "I´m The Man" mientras Bello e Ian se encargaban de repartirse las tareas vocales ante el despiporre generalizado. La última bala en la recamara de los thashers neoyorquinos estaría reservada para "Indians", que con Joey recorriendo el escenario incansablemente nos hacia cantar a todos. Antes de abandonar definitivamente las tablas Ian nos prometió que la banda volvería a nuestro país el próximo año liderando su propio show.

Veteranía, experiencia y una colección de clásicos imprescindibles que fue lo que exhibieron ANTHRAX en una actuación que convenció al personal y que se hizo muy corta.

Texto: Alfonso Díaz

 


 

AT THE GATES

Casi dos décadas después de la publicación de su anterior trabajo "Slaughter Of The Soul" la mítica formación precursora del sonido Göteborg regresaba en 2014 con "At War With Reality", un disco que colmaba las expectativas de sus seguidores y representaba su vuelta por la puerta grande  con  la misma formación que grabó su aclamadísimo "Slaughter Of The Soul". Con semejantes antecedentes parecía claro  que los suecos tenían todos los elementos para dar una fantástica actuación, aunque, evidentemente, sería muy difícil superar el  conciertazo que nos acababan de ofrecer  ANTHRAX.

Con un montaje bastante más modesto en cuanto a luces y escenografía At The Gates salieron a escena con el cuchillo entre los dientes, dispuestos a dejar claro su posición dentro de la escena europea y ratificar, una vez más, que su regreso ha sido con todas las consecuencias, ya que tienen una fe ciega en las composiciones de su último redondo. Y es que el grueso de su repertorio  estuvo centrado en el material de "At War With Reality" y "Slaughter Of The Soul".

La introducción "El  Altar del Dios Desconocido" marcaria la entrada de los músicos sobre las tablas para atacar ante el delirio de sus incondicionales "Death And The Labyrinth". Ataviado con su inseparable gorra Tomas Lindberg se convirtió en el nexo de unión perfecto entre banda y público, haciéndonos participes de temas como "Slaughter Of The Soul" o "Cold", que llevaban al éxtasis a los fans más veteranos gracias a esa  sucesión  de riffs rápidos y cortantes.

Pero no todo sería velocidad y headbanging, ya que la banda también indagaría en su faceta más netamente death metalera con los crujientes y melódicos desarrollos que marcarían piezas como  "At War With Reality". Una de las pocas concesiones que se permitieron al material de los dos trabajos anteriormente citados sería "The Swarm", todo un alarde de rotunda intensidad metalera  extraído de su trabajo de 1994,  "Terminal Spirit Disease".

Con la gente coreando intensamente el nombre de la banda un fugaz guiño al "South Of Heaven" de Slayer serviría para que los suecos volvieran a centrar su objetivo sobre su más reciente entrega discográfica de manos de "The Circular Ruins", que hacia subir el nivel de intensidad mientras la gente se arremolinaba en círculos frente al escenario. Aunque cabe remarcar que las nuevas composiciones disfrutaron de una fantástica acogida, lo cierto es que temas como "Under A Serpent Sun" o el demoledor "Suicide Nation" fueron los que provocaron las respuestas más enérgicas del respetable.

Sería el tenebroso arpegio inicial de "Heroes And Tombs" el que nos haría recobrar  el aliento mientras la banda nos conducía a través de  terrenos más envolventes y melódicos. No dudaría mucho la calma, ya que los suecos volverían a pisar el acelerador al máximo para hacernos sucumbir bajo la tormentosa "Nausea", cuyo estribillo fue coreado con absoluta devoción por una audiencia que parecía enloquecida.

No bajarían el nivel de intensidad y para afrontar la recta final del  show apostarían por dos piezas de nuevo cuño como son "Eater Of Gods", dominada por esas progresiones que siempre les han caracterizado, y "The Book Of Sand (The Abomination)" con banda y público castigando intensamente sus cervicales en cada una de sus incendiarias acometidas. Más cercano y comunicativo que en anteriores visitas, Lindberg se dirigió al publico en varias ocasiones para agradecernos nuestra presencia esta noche y recordó su ultima visita a nuestro país justo antes de atacar la aplastante dupla final que conformaron "Blinded By Fear" y la envolvente "The Night Eternal", que marcaba el equilibrio perfecto entre melodía, brutalidad y contundencia.

Texto: Alfonso Díaz

 


 

BADANA

La banda alicantina es una de esas formaciones que se niegan a morir en el olvido y que a pesar de no tener el reconocimiento que tuvieron otras formaciones de rock en los años 80, de vez en cuando reaparecen en el Leyendas del Rock para ofrecer una dosis de nostalgia a sus seguidores.

La banda liderada por Luis Miguel Rico ofrecieron sus canciones más míticas como "El Dictador", "Un Día me Largo a Madrid", la siempre aclamada "Parecían Tontas" o "La Gracia del Bufón" en un concierto que volvió a emocionar a los seguidores de la banda.

Texto: Alejandro Alapont

 


LEO JIMÉNEZ

Los dos últimos conciertos de la jornada corrieron a cargo de insignias nacionales. Por enésima vez y con su incombustible voz, Leo Jiménez nos deleito con su particular show cargado de adrenalina y bestialidad. Las dos de la mañana son horas intempestivas, como la propia bestia remarcó, donde los asistentes permanecen exhaustos ante el ajetreo acumulado. No obstante, Leo sabe animar al público y no dejó de motivar mientras se desenvolvía con su apoteósica puesta en escena.

La polivalencia de Leo y su proliferación por distintas bandas de renombre en nuestro país engrosan la posibilidad de confeccionar un repertorio diferente. El último año que actuó Leo en el Leyendas recuerdo que profundizó en toda su trayectoria musical, aunque disponía de 90 minutos para congraciar a un público muy variado. Esta vez, no obstante, la bestia incidió mucho en su época más reciente repasando canciones ya consolidadas como iconos. Entre sus apuestas más novedosas no pasó desapercibida "Con razón o sin razón", de su último plástico Factoría del contraste. El tema sonó fenomenal en directo y el público acompañó al artista durante toda la canción, enfatizando el estribillo, simple pero efectista. Tampoco faltaron temas de su debut en solitario (ya desvinculado del nombre 037) Animal Solitario, donde "Misantropía" y "Vuela alto" ya configuran elementos indispensables de todos sus bolos. La calidad del cantante, empeñado en sostener la guitarra en los primeros temas, es inequívoca. Su voz se conserva plenamente, y sus alaridos siguen tan poderosos como de costumbre, sin desgañitarse ni reducir las exigencias. Por otra parte, su labor en las cinco cuerdas energiza los temas, pero ensombrece su actitud de "frontman" tan característica.

El resto del grupo estuvo genial, y no debemos olvidar que parte de la garra que proyectan las canciones se la debemos a Antonio Pino, un veterano guitarrista que ha demostrado ser valeroso portador de los riff que proyectan las canciones de Leo. Los solos lucieron de fábula, y su desenvoltura no admite reproches.

De su pasada con "037" también rememoró algunos temas como "Caminos de agua". Pero la mayor activación del público despegó con el sempiterno "Resurrección", aclamada canción de SARATOGA que lleva la insignia de Leo. Los primeros riff agitaron a un público que pasó de un estado de ensimismamiento a un clímax sin precedentes en todo show. Para terminar la noche, el artista nos ofreció su polivalente voz con "Hijo de la luna", con la indistinguible suavidad inicial que crece exponencialmente mientras progresa la canción. Personalmente hubiera invertido el orden de los dos últimos temas para crear una atmósfera creciente, pero la digna actuación de ambas canciones lo compensó. Finalmente, y con una precisión temporal encomiable, Leo le cedió la última sesión a HAMLET, grupo novel en el festival.

Texto: Jorge Albalate

 


 

CRISIX

Sin duda era una de las bandas que más público iba a congregar en el escenario Mark Reale a pesar de tocar a última hora de la noche y es que  CRISIX en cuestión de poco tiempo se han convertido en una de las formaciones con más proyección de nuestro país, con una gira europea a punto de arrancar.

Por desgracia y como fue la tónica en todo el festival, el sonido del Mark Reale no fue precisamente el mejor, haciendo que el volumen sonara en mi opinión excesivamente alto y que los instrumentos no se escucharan con claridad, pero los de Igualada capearon el temporal con un concierto intenso que revolucionó a todos los allí presentes.

Con su tercer disco "From Blue To Black" bajo el brazo, la banda presentó algunos de sus temas como "Conspiranoia", "Strange" o "The Great Metal Motherfucker"

Tampoco faltaron a la cita otros temas como "Rise… Then Rest", la siempre épica "Frieza The Tyrant" o "Brutal Gadget" Además la banda tuvo el detalle de pedir unos segundos de silencio para honrar la memoria de recientemente fallecido promotor musical Javier Ezquerro. Para finalizar no faltó el ya típico "Football of Death" en el tema "Bring’Em To The Pit" y "Ultra Thrash" que puso final a una descarga de puro thrash metal de una banda que fue la triunfadora en el tercer escenario y que sin duda se han ganado con creces tocar en el Leyendas del Rock en uno de los principales.

Texto: Alejandro Alapont

 


HAMLET

A pesar de ser una apuesta nueva en el Leyendas, HAMLET manifestó una actitud implecable. El estilo del grupo casa en muchos festivales, tanto nacionales como internacionales. Su sonido hardcore con una guitarra atronadora y, sobre todo, la entereza del vocalista José Moliner que con 51 años se comporta como un jovenzuelo dando brincos y corriendo por el escenario mientras esgrime sus rugidos retumbantes que fomentan los saltos y los pogos, son una fórmula exitosa en sus conciertos. Y a pesar de sobrepasar las 3 de la madrugada la gente sucumbió al caos sano que suscita la banda.

HAMLET compartió canciones de todas sus épocas. Temas como "Limítate", "Tu medicina" o la vitoreada "Ser o no ser" invadieron el ambiente con rugidos y magnitud. Lo más reseñable de la actuación residió en la favorable inquietud de Moliner, quien no deja de danzar, cantar, correr, saltar e interactuar con el público subiéndose en las vallas y propiciando una proximidad poco visible en el festival.

Entre rugidos y desnudos hubo tiempo de agradecimientos ante la espectacular asistencia a su primer concierto en el festival.

Deduzco que repetirán en próximas ediciones, ya no solo por el beneplácito del público sino por su convincente agrado al Leyendas. Se notaron enérgicos desde el principio y dispuestos a meterse al público en el bolsillo, y así lucieron triunfantes durante los más de 70 minutos de actuación.

Texto: Jorge Albalate

Fotos: Juan Ramon Felipe Mateo (www.musifota.com)

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