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Crónica y Fotos de ROCK FEST BARCELONA del domingo día 17: WHITESNAKE, TWISTED SISTER, SLAYER, ANTHRAX, AMON AMARTH, THIN LIZZY, ALYANZA, ECLIPSE, THE ANSWER, CANDLEMASS, CICLONAUTAS, OBITUARY, IMPELLITTERI, THUNDERMOTHER

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Viernes 15, Sábado 16 y Domingo 17 de Julio – Parc de Can Zam – Santa Coloma de Gramenet – Barcelona

+ ALYANZA + ECLIPSE + THE ANSWER + CANDLEMASS + CICLONAUTAS
+ OBITUARY + IMPELLITTERI + ANTHRAX + AMON AMARTH + THIN LIZZY
+ WHITESNAKE + TWISTED SISTER + SLAYER + THUNDERMOTHER

DOMINGO 17 Dd Julio

ALYANZA

Al igual que sucediera en la jornada inaugural, para abrir en este tercer y último día de festival contaríamos con el concurso de un grupo local, los thrashers ALYANZA. Aunque debido al retraso en la apertura de puertas muchos no pudimos presenciar los primeros compases de su actuación, lo cierto es que los catalanes supieron aprovechar al máximo sus treinta minutos de show. Bien respaldados por una nutrida representación de familiares y amigos, el cuarteto nos ofreció un repertorio basado en las composiciones de su segundo trabajo “A New Beginning”.

Sobreponiéndose al intenso calor, a las dimensiones del escenario, y a un recinto prácticamente vacío, los badaloneses nos dejaron una buena muestra de su thrash metal “old school”, ofreciéndonos una sucesión de abrasivos riffs que nos hicieron mover la cabeza intensamente siguiendo temas  como “Soul Wandering” o “We Are Dead”, poniendo de manifiesto la influencia de bandas como KREATOR.

De su debut “Mind Control” rescatarían “Lost Behind The Silence”, e incluso tendrían tiempo para ofrecernos un adelanto del material que formara parte de su próximo trabajo con el tema “We Are All”. Varias fueron las ocasiones en las que su vocalista y bajista, Andrés, se dirigió a los presentes para agradecernos nuestra presencia, como sucedió antes del sprint final que protagonizaron la incendiaria “Revolution” y “My Ashes Reborn”.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver


 

ECLIPSE

Sin duda la primera cita ineludible para todos los seguidores del hard rock melódico era la presencia de los suecos ECLIPSE. Poco a poco y sin hacer mucho ruido la formación capitaneada por el vocalista Erik Martensson y el guitarrista Magnus Henriksson está consiguiendo hacerse un hueco dentro de la escena europea, algo que se notó en la numerosa cantidad de seguidores que desafiando el intenso calor se dieron cita para seguir su actuación.

Con su último trabajo “Armageddonize” ya muy rodado el cuarteto de Estocolmo consiguió enganchar a la gente gracias a la calidad de sus composiciones y a los incontestables estribillos contenidos en piezas como la inicial “I Don´t Wanna Say I´m Sorry”, que se convertiría en la excusa perfecta para que Erik aunara nuestras voces. No sería este el único momento del show en el que el vocalista solicitaría nuestra colaboración, ya que en temas como “Battlegrounds” o “Blood Enemies” el concurso del público resultó fundamental.

Mientras Erik, -ataviado con chaqueta negra y gafas de sol-, se convirtió en el centro de gran parte de las miradas, gracias a su enérgica puesta en escena; el encargado de poner la nota de distinción y clase fue su compañero Magnus Henriksson, dejando muestra de su calidad con los aromas sureños contenidos en la deliciosa “Breakdown”, o en el fantástico solo que nos ofreció a lo largo de “The Storm”.

La faceta más potente del combo sueco quedaría rubrica por los potentes riffs de la vitalista “Ain´t Dead Yet”, mientras que la escogida para ponernos a todos nuevamente a saltar sería una de la bazas fuertes de su anterior redondo, “Bleed & Scream”. El tándem escogido para rubricar su fantástica actuación estaría formado por “Runaways”, protagonizada por la entrega de un Erik que no paró de correr por el escenario buscando la complicidad de la audiencia, y la inevitable “Breaking My Heart Again”.

Tienen clase, calidad y unos temas con gancho que consiguen contagiar de buen rollo y vitalidad al oyente. Sí siguen por esta senda están llamados, junto a sus compatriotas H.e.a.t, a convertirse en la punta de lanza del hard rock europeo. En definitiva, que el combo sueco consiguió colmar las expectativas de sus seguidores y llamar la atención de los que todavía no les conocían.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver


 

THE ANSWER

Parece mentira como pasa el tiempo. Aún recuerdo como unos jovencísimos THE ANSWER se presentaron en Barcelona acompañando a los míticos AC/DC. Durante aquellos conciertos fuimos muchos los que nos quedamos con el nombre de una banda que proponía un sonido a medio camino entre el blues, el rock y la psicodelia, todo ello aderezado por un fantástico vocalista que parecía sacado directamente de una comuna hippie. Pese a que la banda ha seguido publicando trabajos como “Revival”, “New Horizon” o “Raise A Little Hell”, lo cierto es que los norirlandeses parecen haber dejado pasar el tren de las grandes oportunidades y actualmente tienen que conformarse con tocar ante audiencias más reducidas y selectas.

Precisamente a lo largo de este 2016 se conmemora el décimo aniversario de su debut “Rise” y para celebrarlo junto a sus seguidores el carismático Cormac Neeson y sus muchachos nos tenían preparado un vibrante show que estaría marcado por el material que contenía su opera prima. Con un escueto “Hola” y luciendo un sombrero, el vocalista aparecía en escena para poner a la gente en movimiento con “Under The Sky”, dejando claro que el tema ha conseguido superar el inexorable paso del tiempo, ya que sigue sonando igual de marchoso y adictivo que antaño.

Tras los habituales saludos el show proseguiría con los aromas setenteros de “Never Too Late”, con la que nos traerían al recuerdo a bandas como los añorados THE BLACK CROWES. Incansable y muy dinámico, el vocalista no dejó de deleitarnos con sus espasmódicos bailes mientras nos invitaba a sumarnos a la fiesta en temas como el eléctrico “Come Follow Me”. Pese a que debo reconocer que me hubiera encantado escuchar cortes como "Demon Eyes” o “On And On”, ambos de su segundo trabajo “Everyday Demons”, lo cierto es que el cuarteto acabó completando una descarga de lo más compacta y entretenida, consiguiendo mantener el nivel de intensidad durante todo el show gracias a los rotundos estribillos de temas como “Into The Gutter”.

Pero no todo iban a ser guitarrazos de esencia hard roquera, de modo que para equilibrar su descarga no faltarían los aromas sureños contenidos en “Preachin´”, ni las ambientaciones más intimistas y casi souleras de la novedosa “Thief Of Light”. No sería esta la única pieza que los de Newcastle nos presentaron de lo que será su nuevo trabajo que vera la luz el próximo mes de octubre, ya que para rubricar su descarga optarían por la composiciones que le prestará título, “Solas”.

Grata sorpresa la que representó para muchos este reencuentro con THE ANSWER tras perderles la pista después de sus conciertos abriendo para la banda de los hermanos Young. Esperemos que las buenas sensaciones que dejaron a su paso por esta tercera edición del ROCK FEST sirvan para que los norirlandeses puedan tocar en salas de mayor aforo cuando regresen el próximo mes de Diciembre para presentar su nuevo trabajo “Solas”.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver

 


 

CANDLEMASS

Si las primeras actuaciones de bandas internaciones en esta tercera jornada habían estado marcadas por las sonoridades hard roqueras, con la llegada de los suecos CANDLEMASS la cosa cambiaria radicalmente de registro, ya que los maestros de la oscuridad aparecerían en escena, a plena luz del día, para reivindicarse como uno de los precursores de las sonoridades más tétricas y doom metaleras. En esta ocasión el motivo de su visita era la edición de su último EP “Death Thy Lover”, que han grabado junto al polifacético vocalista Mats Levén (AB/CD, Krux, Ludor…).

Paradójicamente, el quinteto de Estocolmo no descargó ninguna de sus nuevas composiciones y preparó un repertorio pensado para el disfrute de sus más fieles incondicionales. Impregnando el recinto de ese aroma desolador y mortecino la introducción “Marche Funebre” nos adentraba en el universo del combo sueco para profundizar en piezas como la intrigante “Mirror Mirror” o “Demon´s Gate”, que con el bajo de Leif Edling retumbando con fuerza fue escenificada a la perfección por un Levén que no dudó en arrodillarse para conceder unas mayores cuotas de dramatismo a su interpretación.

Aunque la oscuridad y los tempos cadenciosos siempre han formado parte de la singular propuesta de los suecos, lo cierto es que también han sabido conjugar dentro de su estilo esos giros más teatrales y épicos, tal y como demostraron en temas como “The Dying Ilussion” o ” Ancient Dreams”, en las que la banda abandonó su habitual cadencia instrumental para intercalar desarrollos más rápidos y dinámicos.

Una de las pocas concesiones que se permitieron al material facturado durante la última década llegaría con el demoniaco “Emperor Of The Void”, que volvía a hundirnos en el averno, para posteriormente dejar paso a “At The Gallows End”. Pese a que no dispusieron de mucho tiempo, no podían despedirse sin dejarnos con la miel en los labios al rescatar dos gemas del primerizo “Epicus Doomicus Matallicus”, el monumental “Crystal Ball” y la sabbathica “Solitude”. Corta, muy corta resultó la descarga del combo sueco, de modo que esperemos que no tarden en regresar para presentarnos su show completo.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa


 

CICLONAUTAS

 

Para seros sinceros, no había escuchado anteriormente al trio CICLONAUTAS. Me habían comentado que era una formación de Rock Urbano, lo cual me pareció extraño, pues formaban parte del cartel del ROCK FEST Barcelona, un festival en el que nunca esperaría toparme con una banda de este estilo.

Sin embargo, el trio conformado por el argentino Mariano ‘Mai’ Medina y los españoles Javier ‘Txo’ Pintor y Alén Ayerdi llevan desde el 2013 cosechando buenas criticas, y tendrían la oportunidad de presentar su propuesta en el Stage Fest del Barcelona ROCK FEST.

 El trio contó con unos 40 minutos, en los que tocaron temas como “Bienvenidos los muertos” o “Kamikaze del nido”, ofreciendo, en mi opinión, un show diferente, sobretodo tomando en cuenta el bolazo que ofrecieron, justo antes de ellos, los suecos CANDLEMASS, probablemente debido a que, como dijo el cantante Mariano ‘Mai’ Medina, la noche anterior se fueron de desmadre y eso siempre merma en el directo de un grupo.

A pesar de ello, no fueron pocos los que se acercaron al Stage Fest para disfrutar de los ocho temas que ofrecieron al público del del Parc de Can Zam.

Texto y fotos: Alvaro Ochoa


 

 OBITUARY

Seguramente las cinco de la tarde no era la mejor hora para un concierto de OBITUARY. Pero ya sabe son cosas propias de los horarios de los festivales. La formación de los hermanos Tardy siempre se ha mantenido fiel a su personalidad y su sonido primigenio, regalándonos álbumes imprescindibles para el death metal y unos directos salvajes y arrolladores que les han granjeado una excelente reputación entre los seguidores del género.

Con un enorme telón de fondo que reproducía su logotipo clásico y bajo un sol de justicia la banda aparecía en escena para empezar a trepanar nuestros cerebros con los corrosivos desarrollos del instrumental “Redneck Stomp”. Tras el tema inicial no tardaría mucho en aparecer en escena el carismático John Tardy para aferrarse a su pie de micro y recorrer el escenario mientras torturaba sus cuerdas vocales con “Centuries Of Lies”.

Aunque Tardy siempre me ha parecido un tipo frio y algo distante, lo cierto es que en esta ocasión le vi un poco más abierto y comunicativo, dirigiéndose en repetidas ocasiones a la audiencia durante las presentaciones. En cuanto al resto de sus compañeros demostraron ser una apisonadora, especialmente potente sonó el tándem que formaron Trevor Peres y Kenny Andrews en temas como el fantasmagórico “Visions In My Head”. Tras haber testado la reacción de sus seguidores con su material más reciente era un buen momento para rescatar la ferocidad thrashera de “Intoxicated”, provocando que los pogos y los circle pits se sucedieran frente al escenario.

Esos tempos oscuros, densos y pesadumbrosos, que siempre les han acompañado volverían a hacer acto de presencia durante los demoniacos desarrollos de “Bloodsoaked”, para que posteriormente el incombustible Donald Tardy comandara una nueva acometida marca de la casa. Con Jhon perdiéndose entre bambalinas ambos hachas volverían a ser los encargados de llevar el peso de “Dying”, para que el vocalista retornara durante la parte final para rematar el tema de  forma expeditiva.

No levantarían el pie de acelerador y el intenso rugido de la tormenta sería el encargado de anunciarnos la inminente llegada de uno de los temas más rápidos de su repertorio “Find The Arise”, que dejaría paso al primer y único recuerdo que se permitieron a su álbum de 1994 “World Demise”, del que rescatarían su tema de apertura, “Don´t Care”, que ralentizaba mínimamente el ritmo que estaba llevando el show para centrar nuestro objetivo sobre unos riffs más densos y machacones.

Como ya sucediera en sus anteriores visitas, pese a no dejar de lado el material de su último trabajo “Inked In Blood”, la descarga de los deathers americanos estuvo muy centrada en su material más clásico, de modo que para la recta final del show se reservarían trallazos incontestables como “Chopped In Half” o “Turned Inside Out”,- ambos extraídos del “Cause Of Death”-, dejando que la ultima andanada estuviera protagonizada por la icónica pieza que prestaba título a su debut de finales de los ochenta, “Slowly We Rot”. Simplemente perfectos, los hermanos Tardy y sus secuaces demostraron, una vez más, que son unos auténticos maestros en esto del death metal. La única pega que se puede poner a un show casi perfecto fue que no se animaran a rescatar ningún corte de aquel fantástico “The End Complete”.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

IMPELLITTERI

El combo liderado por el virtuoso guitarrista Chris Impellitteri era uno de los platos fuertes del domingo, congregando a multitud de fans que le han seguido durante todas sus épocas. Tuvieron un sonido un tanto irregular durante casi toda su actuación, de hecho bastante mal ecualizado durante los primeros temas, donde instrumentos iban y venían constantemente y con una voz que casi se intuía más que escuchaba por momentos.

Me llamó la atención la disposición escénica, con Chris al frente, al borde del escenario incluso tapando visualmente a algunos de sus compañeros (sobre todo a Rob Rock) y bueno, bien es cierto que la banda lleva su nombre y él es el artífice principal de todo, pero considero que es una imagen superada hace años. De hecho me llamó bastante la atención como fue el mismo guitarrista el que hizo su propia prueba de sonido ataviado en un mono y una especie de bufanda que le cubría la cara, de un extravagante incógnito que nadie se creyó, ya que no paraba de ejecutar sus solos y licks a alta velocidad, fácilmente reconocible en cuanto a estilo.

No obstante, la banda se mostró cumplidora -que no sobresaliente- y pese al pequeño traspiés sufrido por Chris al comienzo (que casi se cae al dar un paso hacia atrás), sacaron adelante la actuación, aunque para ser justos, Rob pasó algún que otro apuro en los momentos más  exigentes.

“The King is Rising” y “Speed Demon” fueron su carta de presentación, mejorando el sonido con “Warrior” aunque sin llegar a las cotas deseadas. En “Garden of Eden” saldría del apuro pasando el micrófono al público para que fuéramos quienes le ayudáramos en las notas más altas.

“Wicked Maiden” tuvo como colofón un fragmento de “Heaven and Hell” como recuerdo homenaje a Dio, subiendo la velocidad con “Lost in the Rain” primero y “Time Machine” a continuación.

Finalizaron con la poderosa “Answer to the Master”, llegando a lo mejor de una actuación que fue de menos a más, sabiendo a poco tanto a los más acérrimos como a los que esperábamos un tanto más de la banda.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Carlos Oliver


 

ANTHRAX

Tras un IMPELLITERI que demostró ser un guitarrista de galones, clase y mucho nivel, llegó uno de los que para mí fue uno de los mejores y más directos conciertos de esta edición. ANTHRAX, como ya hicieron en Madrid en la pasada gira de SLAYER hace meses, salieron a matar, fueron un rodillo aniquilador.

A pesar del calor y el abundante sudor, la banda lo dio todo. Vestidos de negro, con camisas iguales con las iniciales de su nuevo disco, “For All Kings”, un Cd con varios temas thrash, pero con otros cortes más noventeros y a medio tiempo y profundos como el que da título al larga duración.

El show fue rápido, directo, sin fisuras ni despistes innecesarios, con Scott Ian como centro de atención y liderazgo, feliz y entregado, junto a un Belladonna ciclópeo, cantando perfecto, siendo el dueño del escenario y tirando de la banda. Sigue teniendo un corro de voz brutal, y así lo demostró!!!!

John Dette sustituyó a un Charlie Benante que no termina de estar en condiciones para salir de gira. Dette tocó de maravilla. El bajista Frank Bello estuvo incansable y entregadísimo y me gustó bastante el guitarrista Jonathan Donais, quien yo particularmente prefiero más que al saliente Rob Caggiano, ahora en VOLBEAT. Donais es “más heavy” y eso me gustó. Además ANTHRAX parece que con el paso de los años han olvidado el sonido más alternativo que les caracterizó en los 90 en la era John Bush y han vuelvo al Thrash Metal, al menos en directo, y para ello Jonathan pega más que Caggiano, en mi opinión.

El show fue de una hora, pero a mí se me pasó volando, a pesar del calor y las birras que hicieron más llevadero el momento tórrido de la tarde.

You Gotta Believe uno de los cortes más directos del nuevo disco, el clásico Caught in a Mosh y el machacante Got the Time, con ese bajo bestial, fueron los tres primeros aguijones. El público se entregó desde el principio, y eso a la banda le encantó porque no pararon de meter caña, y a la vez sudar y sudar, aunque no les pareció importarles. La cara de Belladonna brillaba y era sonriente. Joey cantaba muy bien y no paró ni un segundo quieto a ritmo de thrash.

Madhouse hizo que todos nos enloqueciéramos, y nunca mejor dicho, definitivamente. Fue el punto álgido de la actuación, que reposó un poco con Fight ‘Em ‘Til You Can’t de su álbum Worship Music, y volvió arriba con el que fue el primer single del último disco, Evil Twin, presentado efusivamente por Joey y Ian.

La banda estaba en su salsa y el público entregado cuando tocaron el himno Antisocial para llegar al final con Breathing Lightning y una versión de Indians que dejó en alto el show.

¡¡Brutales!!

Texto: Rafa Basa

Fotos: Alvaro Ochoa


 

AMON AMARTH

Siempre resulta un reto difícil para las bandas de death metal ir un paso más allá en su sonido sin perder por el camino el respaldo de algunos de sus primeros seguidores. Afortunadamente en el caso de AMON AMARTH esa transición parece que esta teniendo los resultados deseados. Si ya en su anterior trabajo "Deceiver Of the Gods" los vikingos suecos ampliaban sus horizontes hacia sonoridades más tradicionales, su nueva entrega conceptual "Jomsviking" ha supuesto su asalto definitivo al Valhalla y su aproximación más ambiciosa a la gran familia metálica dejando a un lado estilos y etiquetas.

Además, para hacer todavía más atractiva su propuesta los suecos presentarían un cuidado montaje escénico, con un drakkar situado en el centro del escenario, donde se ubicaría el kit de su nuevo batería Jocke Wallgren. Como fondo un enorme telón que desde la perspectiva frontal parecía la avanzadilla de una flota que se dirigía hacia la audiencia. Con los últimos rayos del sol bañando el horizonte el escuadrón de Tumba tomaba posiciones para hacernos vibrar con "The Pursuit Of Vikings", dando el pistoletazo de salida a una descarga verdaderamente memorable.

Lejos de ser el típico frontman que corre de arriba a abajo del escenario, Johan Hegg consiguió comandar la flota vikinga a lo largo del épico "As Loke Falls", recabando la colaboración de todos los presentes mientras se encaraba sobre la parte frontal del navío. La primera muestra del potencial de su nueva obra estaría reservada para "First Kill", que ponía de manifiesto que sus nuevas composiciones han calado hondo entre sus fieles.

Pese a todo lo comentado anteriormente que nadie piense que los suecos han renunciado a su material más corrosivo y death metalero, y una buena muestra de ello fue el papel protagonista que concedieron a temas como "Cry Of The Black Birds", con el vocalista oteando el horizonte mientras las primeras filas alzaban sus brazos al aire; o la infernal "Death In Fire", que nos dejaría con un intenso duelo entre Olavi Mikkonen y Johan Söderberg.

No perderían el tiempo en extensas charlas durante las presentaciones, así que su descarga tuvo un ritmo vivaz y dinámico. Pese a ello, no faltarían los brindis, cuernos en mano, en más de una ocasión; ni los agradecimientos por nuestro respaldo y lealtad a lo largo de todos estos años. Una nueva demostración de porque la banda es una de las formación con mas tirón ahora mismo quedaría constatada con "Deceiver Of The Gods", que ya sin apenas luz solar servía para que se percibiera mejor su cuidado juego de luces. Una nueva mirada hacia el pasado nos conduciría sobre "Runes To My Memories", que se convertía en el preámbulo perfecto para una nueva dosis de épica con la devastadora "War Of The Gods".

Antes de despedirse definitivamente el quinteto al completo alzaría sus cuernos vikingos al aire para brindar con nosotros antes de hacernos sucumbir definitivamente con "Raise Your Horns", la sobrecogedora "Guardians Of Asgaard" y “Twilight Of The Thunder God”. Mucha expectación había levantado el retorno de las hordas vikingas presentando su décima placa de estudio, y a tenor de lo visto resulta evidente que AMON AMARTH están preparados para ser los nuevos abanderados del metal épico. En tan solo unos meses la banda regresará acompañada de los míticos TESTAMENT, completando un atractivo cartel que promete emociones fuertes y metal de alto octanaje.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver


 

THIN LIZZY

 

La versión 2016 de THIN LIZZY realizó una actuación sobresaliente en ROCK FEST BARCELONA. Me gustaron más aún cuando telonearon a RAINBOW en Alemania, pero esta noche ofrecieron un excelente concierto, repasando su discografía.

Como ya sabíamos la mayoría, Scott Travis de JUDAS PRIEST tocó la batería,- ¡¡y de que manera más contundente!!-, y Tom Hamilton el bajo, el veterano de las cuatro cuerdas que toca con AEROSMITH. Ambos se han unido a estos LIZZY y lo cierto es que están dando la talla. Son dos tios con mucho nivel y mucha clase y eso se notó.

Pero nada como el carisma de Scott Gorham, a quien vi especialmente feliz y motivado ante lo acaecido. Pero en mi opinión el nuevo líder de estos LIZZY y de BLACK SATR RIDERS es el guitarrista y vocalista irlandés Ricky Warwick, quien tiene una actitud muy especial, canta con potencia y sabe usar la guitarra y armónica muy bien, junto al jefe Gorham y Damon Rogers Johnson, que también toca en BLACK STAR RIDERS y fue fundador años atrás de BROTHER CANE. Damon es un fiera de las seis cuerdas.

La diferencia con los shows alemanes es que al tocar en Barcelona de noche, lucieron mucho más con las luces y unas proyecciones que iban apareciendo a ambos lados de su enorme logo.

El show brilló intensamente y en especial con temas como Jailbreak, con el que empezaron de forma matadora y elegante a la vez, Massacre, Emerald, y Don’t Believe a Word, de los mejores y más coreados.

Cuando tocaron el célebre The Boys Are Back in Town aparecieron imágenes de Phil Lynnot, y el publico cantó con el alma.

Cerraron con Black Rose y el final Whiskey in the Jar, que fue una fiesta.

Seguro que la gira como tal vuelve a aterrizar en nuestro país. Ojalá se confirmen pronto fechas y ciudades.

Texto: Rafa Basa

Fotos: Carlos Oliver


 

WHITESNAKE

Ir desde hace unos años a ver a WHITESNAKE, es “saber a lo que vas” es decir, presenciar una banda formada por excelentes músicos, perfectamente conjuntados y un vocalista que, siendo una leyenda por derecho propio, ya no es capaz de dar lo mejor de sí. Y ROCK FEST no fue una excepción a esta regla.

Sin duda David Coverdale se encuentra en una forma física envidiable, sigue manteniendo intacto ese sex appeal mítico y despide clase en cada paso que da. Sin embargo, su garganta ya no da para un concierto completo y tiene que refugiarse tras las bambalinas mientras sus músicos ejecutan solos para refrescarse y tomar aire. Con todo y con eso, no ha sido esta la peor de las actuaciones que le he visto. Recuerdo sin ir más lejos en Junio de 2013, abriendo para Def Leppard como estuvo completamente ronco incluso a la hora de hablar al público, siendo su banda quien cantó, en conjunto, la mayoría de las canciones.

En Santa Coloma David salió con ganas, a darlo todo, incluso lanzando un par de gritos agudos para darnos la bienvenida, pero tal exceso le valió el quedarse sin voz antes de terminar el primer tema, “Bad Boys”, la cual tocaron mezclada con “Children of the Night”, como viene siendo habitual en los últimos años. Y a partir de ese momento, no quedaba otra que tirar de carisma, de lo cual Coverdale va sobrado.

En “Slide it In” el vocalista se iba dosificando e incluso “Love Ain’t No Stranger” lo sacó adelante bastante bien, gracias también a la mejora de sonido que hubo desde el inicio, cuando los graves estaban saturados en exceso. En “Judgment Day” (¡qué gran canción!) le vimos querer darlo todo y en parte lo consiguió, esfuerzo que alabamos, sin embargo “Fool for your Loving” ya contó con un apoyo mucho mayor de sus compañeros, llegando justo después el primero de los solos, en este caso del guitarrista Reb Beach, quien se lució por todo lo alto (y no sólo aquí, sino durante toda su actuación), dándole el relevo Joel Hoekstra con un solo de guitarra acústica-clásica y eléctrica más tarde,

Reaparece Coverdale para sacar su vena más bluesy gracias a la preciosa “Slow and Easy”, tras la que llegaría el solo de bajo de Michael Devin. “Crying in the Rain” sonó apoteósica, donde de nuevo me encantó la ejecución de Reb Beach, tocando un solo basado en el original aunque más técnico y veloz, pasando a ser el momento en el que Tommy Aldridge se queda en el escenario para deleitarnos con su técnica, terminando tocando sin baquetas a base de manotazos a su kit de batería. Por cierto que fue Aldridge el más beneficiado en cuanto al montaje de las imágenes emitidas por las pantallas, casi parecía su banda y principalmente se le veía a él; de hecho no fue el de la producción de las imágenes de los conciertos en directo el punto más fuerte del festival.

“Is This Love?” sonó preciosa, inundándonos de su particular magia, mientras que “Give Me All Your Love” supondría el momento perfecto para ponernos a todos a bailar, felices.

“Here I Go Again” fue recibida como el clásico atemporal que por derecho es, mientras que “Still of the Night” supuso el punto y final, momento en el cual a todos los asistentes no nos importó lo más mínimo prestar nuestras voces a Coverdale para vivir en directo uno de los temas más importantes de la historia del hard rock.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Carlos Oliver

 


 

 TWISTED SISTER

Astutamente colocados en una posición en la que nos iban a ayudar a olvidarnos del cansancio acumulado, la banda más macarra e irreverente del festival hacía su aparición en la noche del domingo.

Prometiendo que ésta sería su última actuación en la provincia de Barcelona y acompañados por el batería Mike Portnoy (que va sobrado en cuanto a técnica, pero al que vi pasándoselo genial mientras tocaba) sustituyendo al tristemente fallecido A. J. Pero, los liderados por Dee Snider se presentaban con su chulería característica para darnos una buena dosis de sus himnos míticos.

Y doy fe de que nos lo pasamos realmente bien. Porque ya habrá tiempo de echarles de menos dentro de unos años, pero era el momento de olvidarse de las tantas veces que los habíamos disfrutado muchos de nosotros para quitarnos unos años de encima y disfrutar cual adolescentes.

Comenzando al grito de “Hola Barcelona, aquí estamos por nuestra última vez”, no tardarían en sonar los primeros acordes de “What You Don´t Know (Sure Can Hurt You)”. “The Kids Are Back” fue súper coreada, terminando, como en muchas otras, con el bajista Mark Mendoza golpeando sus cuatro cuerdas con el pie de micrófono.

“Burn in Hell” nos trajo la clásica interpretación de Dee tirado por el suelo con luces rojas, invocando al diablo antes de arrancar la parte más cañera, incluyendo el sonoro cabreo que el vocalista cogió contra los técnicos de luces por dejarle a oscuras en el momento álgido. Las llamaradas al estribillo y al final terminaron por corregir la situación, dandole un cariz tétrico a la par que espectacular.

Continuó la fiesta con “Destroyer” y “Like a Knife in the Back”, para a continuación ponernos puño en alto coreando “You Can`t Stop Rock`n`Roll”.

Agradeciendo a Mike Portnoy el estar allí tocando con ellos (recordando que vino recomendado por el propio A. J. Pero antes de fallecer) y dedicada a todas aquellas bandas que llevan cuarenta años tocando (cachondeándose de otras que porque llevan quince semanas de éxito ya se piensan que lo son todo), llegaría “The Fire Still Burns”, donde las llamaradas volvieron a hacer acto de presencia.

“I Am (I’m Me)” precedería a la gran fiesta que siempre supone “We’re Not Gonna Take It”, cómo no traducida a “Huevos Con Aceite” por el propio Dee, quien por cierto me hizo una declaración bastante interesante en la entrevista que tuve oportunidad de hacerle horas antes sobre el significado de la canción y el matiz festivo que le damos aquí; pronto la publicaremos. Por cierto que tuvo otra “dedicatoria” para todos aquellos “assholes” que se dedican a arruinar la vida de personas corrientes como nosotros y que últimamente no hacen sino destacar en los noticiarios. Para todos ellos, un dedo medio bien en alto y un sonoro: “we’re not gonna take it!”.

Snider pediría a un fan de las primeras filas que le pasara su camiseta de “I’m Dee, Blow Me”, diciendo que él la llevaba en su primer concierto con la banda, pero nadie le hizo el “blow” (juego de palabras en inglés en referencia a una felación), para a continuación cantar un sentido “The Price”, dedicado a sus colegas músicos recientemente fallecidos: por Lemmy, Prince, Bowie… ¡Hermoso momento!

Iba llegando el momento del final, el cual encaramos con “Under The Blade”, el himno inmortal “I Wanna Rock” donde pidió a los músicos que pararan de tocar para hacernos cantar ‘a capela’, no sin antes jurar y perjurar que era su despedida y no harán como Judas Priest, Scorpions u Ozzy y la declaración de intenciones que es “S.M.F.”, presentando a toda la banda y terminando por todo lo alto, siendo la traca final pirotécnica gracias a los cohetes que lanzaron tras los aplausos y “oés”  obtenidos por su público.

Texto: J. José JiménezJ_Jose_Jimenez@RafaBasa.comTwitter.com

Fotos: Alvaro Ochoa


 

SLAYER

Para poner el broche de oro a las actuaciones en los escenarios principales contaríamos con la presencia de una banda imprescindible dentro de la historia del metal, SLAYER. Aunque la continuidad de la formación californiana  pareció pender de un hilo tras el fallecimiento del guitarrista Jeff Hanneman, lo cierto es que el tándem que forman  Tom Araya y Kerry King ha sabido sobreponerse a la tragedia y, gracias al concurso del guitarrista Gary Holt y el batería Paul Bostaph, grabar un álbum que esta a la altura de su legado.

Aunque la banda había tocado hace relativamente poco por aquí, -a finales del pasado año-, un concierto de SLAYER siempre resulta una magnifica excusa para desmelenarse y disfrutar al máximo al escuchar una buena selección de himnos thrasheros. Con el escenario dominado por un enorme telón de fondo que reproducía la portada de su ultimo trabajo, “Repentless”, el cuarteto tomaba posiciones acompañado de “Delusions Of Saviour”, para rápidamente dejar que las guitarras de King y Holt nos fusilaran en trallazos incontestables como “Repentless” o “Disciple”.

Bastante más estático que en anteriores visitas, Araya fue quien ejerció como maestro de ceremonias, presentando con ironía muchos de las temas, e incluso se permitió mirar desafiante a las primeras filas durante los tensos silencios que se producían entre tema y tema. El primer gran momento del show llegaría cuando Kerry King impregnó de maldad el recinto al sacar de su guitarra el riff que anunciaba la llegada de “Postmorten”, desatando la euforia de unas primeras filas que parecían decididas a agotar las pocas fuerzas que todavía les quedaban. La maquinaria de los americanos continuaría trabajando a pleno rendimiento durante las poderosas embestidas que supusieron “Hate Worldwide”, y el clásico “War Ensemble”.

El retorno sobre el material de su más reciente trabajo estaría marcado por la intensidad de un “When The Stillness Comes”, que paso bastante desapercibido; y la voracidad metalera de “You Against You”. Tras esta doble ración de “Repentless” caía el telón de fondo dejando ante nuestros ojos el imponente logo de la banda, algo que anunciaba que la segunda mitad del show estaría reservada para su material más clásico. Como si fuera una sucesión de ritos demoniacos temas como “Mandotory Suicide”, “Dead Skin Mask” o el celebradísimo “Seassons In The Abyss”, se fueron sucediendo ante el delirio de un publico que parecía completamente extasiado.

La encargada de cambiar radicalmente de registro y adentrarnos en tesituras más doom sería un “South Of Heaven” que sonó absolutamente colosal, con la banda ralentizando las partes más lentas para después asolarnos inmisericordemente con unas aceleraciones que nos volaron la cabeza a más de uno. Tras un denso silencio, el sonido de la tormenta nos anunciaba lo que estaba por llegar: “Raining Blood”, y con ella una nueva explosión de locura entre las primeras filas mientras la banda se empleaba al máximo sobre las tablas para firmar un final trepidante.

No tardarían mucho en regresar al escenario para, flanqueados por un telón en el que podía leerse el nombre del guitarrista fallecido, darnos el golpe de gracia definitivo con la dupla que conformaron la primeriza “Black Magic” y la descomunal “Angel Of Death”.

Muchos pensaban que tras el enésimo despido de Lombardo y la muerte de Hanneman, SLAYER estaban abocados a su disolución. Afortunadamente Araya y King han sabido sobreponerse a las adversidades y parecen decididos a seguir agrandando la mística de una banda irrepetible.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Alvaro Ochoa

 


 

 THUNDERMOTHER 

Tras la actuación de SLAYER gran parte de los asistentes decidieron dar por concluida esta tercera edición del ROCK FEST. Pero la fiesta todavía no había terminado, de modo que para apurar los últimos cartuchos de la noche contaríamos con la presencia de las hard roqueras  suecas THUNDERMOTHER.

Muy motivadas y dispuestas a hacer que la gente permaneciera frente al escenario durante todo el show las chicas salieron con la consigna clara de dar toda la caña posible a los asistentes, haciéndonos roquear con fuerza con temas  temas como el adictivo "Cheers"  o el guitarrero “Man  With Blues”.

Pese a su juventud THUNDERMOTHER basan su propuesta en ese hard rock de esencia clásica y estribillos pegadizos, demostrando tal y como dijo "el jefe" que  lo suyo es el rock n´roll  con dos ovarios. En definitiva, que las suecas aprovecharon la ocasión para darse a conocer y recabar nuevos adeptos gracias a su actitud y a la pegada de composiciones como “Rock N´Roll Disaster” o “Shoot To Kill”.

Y tras la banda, Rafa Basa realizó una corta sesión de metal con la Rock Tent hasta al bandera que luego más tarde remató Sergi Ramos.

¡¡Hasta 2017!!

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

4 COMENTARIOS

  1. OBIYUARY estupendos como sólo ellos saben hacerlo aunque el horario una putata, ANTRHAX me sorprendieron en positivo la ultima vez que los vi no me gustaron tanto. Una pena lo de la voz de WHITESNAKE con esos temazos y por momentos costaba reconocer a Coverdale. THIN LIZZY me gustaron la verdad es un grupazo aunque cualquier parecido al original se daría por pura coincidencia, y respecto a SLAYER siempre cumplen en esta ocasión para mi no me gusto nada el sonido tal vez por el sitio donde me ubicaba, no me sonaron ni atronadores y me faltaron guitarras.
    Respecto a lo estático de Araya creo que se habia operado del cuello y ya no puede pegar mas melenazos de hecho no dio ni uno.

  2. Coincido totalmente contigo en lo de slayer. A mi tambien me sonaron fatal. Poco volumen , todo embarullado , no se distinguian bien los instrumentos , nada contundente , y los juegos de luces , al menos hasta donde yo vi , que fue hasta la cancion war ensemble , muy oscuros , que apenas podias istinguir el telon. Y parones eternos entre cancion y cancion , que tambien le restan intensidad a la actuacion. Nada que ver con la primera vez que les vi en el 94 presentando el divinde intervention , o en el lorca-rock de 2002.