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Crónica y Fotos de PARKWAY DRIVE, ARCHITECTS y THY ART IS MURDER en Madrid

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PARKWAY DRIVE

+ ARCHITECTS + THY ART IS MURDER

Martes 9 de Febrero de 2016 – Sala San Miguel – Madrid

Llegaba una fecha marcada en rojo en el calendario, sinónimo de fiesta en su máximo esplendor con tres bandas que llenaban prácticamente esta noche una Sala San Miguel que se convertiría en un campo de batalla para recibir a una de las bandas más arrolladoras del metal y hardcore en la actualidad como PARKWAY DRIVE, quienes llegan presentando su nuevo plástico “Ire”. No sería el único aliciente de la noche ni mucho menos, y es que también los ingleses ARCHITECTS y THY ART IS MURDER formarían parte de esta batalla por todo lo alto.

Los primeros en aparecer eran THY ART IS MURDER, quienes desde Sydney ponían a arder la sala desde el primer riff. El concierto de la banda australiana tuvo un comienzo rotundo, que poco a poco fue convirtiéndose en un directo contundente pero demasiado lineal, olvidando en muchas ocasiones las partes melódicas y denotando que su punto fuerte son los cambios rítmicos, ejemplo de ello es una brutal “Absolute Genocide”, o la implacable “Light Bearer”, donde la batería nos lleva a unos ritmos más propios del death/black metal. Sonaron brutales, pero como digo, demasiado lineales para una actuación que fue breve pero que no nos supo a poco que tuvo su final con “Holy War”, hit de la banda australiana.

Turno ahora para ARCHITECTS, los de Brighton son una garantía en directo, encabezados por Sam Carter a las voces y haciendo las labores de frontman, fueron de nuevo una verdadera máquina de aniquilar con un inicio devastador de la mano de todo un hit como “Gravedigger” que ponía aquello patas arriba, conectando desde el primer momento con un público dejándose la piel en cada nota. Más cortes brillantes como “The Devil Is Near” o “Naysayer”, dos trallazos que te dejan sin respiración al finalizar.

El final lo marcaban “C.A.N.C.E.R” y la ineludible “These Colours Don’t Run”, que volvían a poner la maquinaria a máxima potencia para terminar por todo lo alto y dejarnos un sabor de boca muy dulce. Si es cierto que quizás su show se hizo un tanto largo en algún momento, aunque para eso está también Sam, para reenganchar a un público y llevarlo al éxtasis para finalizar así su actuación.

Y por fin, los otros australianos estaban a punto de aparecer en escena, estamos hablando de Winston McCall a la voz, Luke Kilpatrick y Jeff Ling a las guitarras, Ben Gordon a la batería y Jia O’Connor al bajo, o lo que es lo mismo, PARKWAY DRIVE. Llegan con nuevo disco bajo el brazo, un “Ire” que ahora tendrían que defender en directo ante una sala ya hasta la bandera para disfrutar del poder de los de Byron Bay.

Arrancaba un estado de comunión absoluta entre público y banda en el momento que aparecían en escena tras una lluvia de confeti inicial que daba paso a “Destroyer” y “Dying To Believe”, dos temas nuevos que funcionaron a la perfección entre un público que coreaba cada riff, cada estribillo desde el primer segundo. La entrega no sería menor ni mucho menos en un clasicazo como “Carrion” con esa guitarra que da paso al resto de la banda y que pone a toda la sala a saltar sin parar, mientras que “Karma” arranca un gran circle pit en el centro de la pista al ritmo vertiginoso de esta pieza, agresiva y contundente como pocas, una de las mejor recibidas entre el respetable.

Una sala San Miguel a reventar seguía su completa entrega en “Dark Days” y “Deliver Me”, con un público en el que no paramos de incidir porque su participación fue absolutamente única. “Vice Grip” fue sin duda la mejor recibida de entre sus nuevos temas de “Ire” y es que lo tiene todo, una melodía inicial muy coreable, potencia sonora, un Winston muy a gusto en este tempo y con un estribillo sencillo y pegadizo, sin duda uno de los grandes puñetazos sobre la mesa en directo de los australianos. “Idols And Anchors” nos devuelve al disco “Horizons”, volviendo a armar una buena en la pista, en un corte que de nuevo juega con melodías y ritmos variados que no nos dan descanso.

“Dedicated” es otra nueva muestra de Parkway, mientras “Wild Eyes” es el delirio, con de nuevo el público coreando esa melodía inicial de guitarra mientras salta al ritmo que imponen en la base rítmica Gordon y O’Connor, otro de los momentos más destacables de su actuación. Una de las sorpresas llegaba en forma de “Romance Is Dead”, remontándonos a su disco “Killing With A Smile” con un sonido que en directo se impone con mucha más claridad incluso que el resto de temas a su versión en estudio, gratísima sorpresa disfrutar de esto en vivo. Era el momento de despedirnos momentáneamente a ritmo de “Swing”, cumpliendo así una tercera visita a su álbum “Atlas”.

Tras una breve espera, PARKWAY DRIVE tenían ganas de seguir haciendo retumbar la sala entre su sonido atronador y su público, que habíamos pasado directamente a ser de su propiedad, y así ahora estamparnos en la cara “Crushed”, con unas melodías pregrabadas un tanto misteriosas y con un Winston tomando aún más protagonismo en el aspecto vocal en un ritmo contundente y denso que daba paso a la despedida definitiva con “Home Is for the Heartless”, un himno para volver a entrar en una conexión inquebrantable con los asistentes, que derrochaban sus últimos alientos y gotas de sudor en una auténtica fiesta que resumiría perfectamente esta noche.

PARKWAY DRIVE están en la cresta de la ola, atraviesan por un momento excelente de forma, estos chicos van a hit o himno por canción que lanzan, hacen crecer las llamas en cualquiera de los escenarios que pisan (agotando en casi todos la totalidad de sus entradas), tienen una actitud arrolladora, no paran sobre el escenario y cuentan con un sonido limpio y contundente a la vez en directo, lo que hace de este uno de los eventos más recomendables de la actualidad. Lo de esta noche es para remarcar, no es el estilo por el que más se decante un servidor pero he de reconocer que estamos sin duda ante uno de los directos más apabullantes del año, superando por completo todas nuestras expectativas. Melodía, ritmo, adrenalina, entrega y una dosis energética que aún mantenemos en nuestros hogares y que nos impide incluso permanecer sentados. No ha pasado ni un día y ya tenemos ganas de más, de mucho más.

Texto y fotos: Óscar Gil Escobar

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