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Crónica y Fotos de VENOM INC, VADER, DIVINE CHAOS y WITCHES en Villava

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VENOM INC.

+ VADER + DIVINE CHAOS + WITCHES

Viernes 25 de Septiembre de 2015 – Sala Totem – Villava  – Navarra

Un gran nombre del metal, uno de los imprescindibles para entender la evolución del estilo, es el de VENOM. No serán los VENOM oficiales, liderados por Cronos los que se anunciaban en esta gira, pero teníamos a la otra parte de la banda clásica en liza, que rebautizados como VENOM INC. venían a hacer realidad las pesadillas de los más acérrimos y clásicos seguidores de la oscuridad que ellos trajeron al heavy metal a comienzos de los 80. La banda se conformaba con los originales Abaddon y Mantas, más Tony Dolan, quien sustituyera al propio Cronos durante los difíciles finales de los 80 y principios de los 90. Para completar la noche otros clásicos como VADER nos ponían los dientes largos, mientras que aparecían en el cartel dos bandas más desconocidas para todos, a priori, como eran los británicos DIVINE CHAOS y los franceses WITCHES.

El caso es que estos últimos, encargados de abrir la caja de los truenos en la sala Totem, resultan ser toda una leyenda en Francia. Se pueden jactar de ser la primera formación de su país con voz femenina gutural en sus filas, con Sibylle Colin-Tocquaine capitaneando la nave desde la guitarra y la voz, pero arropada por un grupo de totales garantías como pudimos apreciar en esta corta actuación. Apenas 25 minutos tuvieron para dar fe de una carrera que se remonta a 1986, aunque discográficamente el grupo debutara en 1994. Su extremo y sucio sonido no estuvo exento de una buena técnica y de temas de elaboradas estructuras.

Ante el desconocimiento de la parroquia se batieron el cobre con un público que no entró en calor aún con ellos. Pero a nivel personal me dejaron grata sensación. Su veteranía se acompaña de entrega y eso me hizo imaginarme conciertos muy encendidos con un buen puñado de incondicionales que al menos por estos lares no han conseguido.

No se quedaron a la zaga en entrega DIVINE CHAOS, estos con un estilo más tendente al thrash, aunque con una reminiscencia mucho más brutal y moderna de lo que puede indicar el sonido más prototípico del estilo. Técnicamente ofrecieron otra soberbia ejecución, con un tremendo trabajo de guitarras y ritmos que nos machacaron el cráneo. Obtuvieron una respuesta más entusiasta que sus predecesores por parte de algunos seguidores que ya se acercaron a unas primeras filas aún sin apretura alguna.

Presentaron los británicos temas fundamentalmente de su único largo hasta la fecha “A New Down In The Age Of War”, caso de “Fields Of The Fallen”, que vienen a demostrar lo destructivo de su arsenal. Con tan solo un largo demostraron tablas y solvencia sobrada. Cuentan en sus filas con James Stewart en la batería, que haría hoy doblete al estar también en las filas de VADER. Antes de que los polacos trajeran a la sala el infierno, estos propusieron una devastadora batalla para allanar el terreno a lo que se avecinaba.

Con VADER se daba un salto en popularidad y relevancia, al igual que en la predisposición de un público que ya con ellos sembraría de pogos las primeras filas. Los polacos entendieron que estando en una gira en la que tenían que competir con  unos clásicos de mucho calibre, solo podían estar a la altura combatiendo con clásicos de su propia trayectoria. Porque su concierto estuvo plagado de temas de “The Ultimate Incantation”, su disco debut de 1992. Mayoría aplastante en el set list para los temas de dicho disco con un arrasador “Dark Age” para comenzar a incendiar el recinto, continuando con temas como “Vicious Circle” o “Breath Of Centuries”.

Hubo concesión para otros temas con un cariz igualmente muy clásico, con temas como “Reborn In Flames” y “The Wrath”. La banda era un volcán en erupción, como suele ser habitual cuando les hemos visto sobre un escenario escupiendo lava con ellos. Con un pilar Peter Wiwczarec al frente cuya figura se hace imponente tras su pie de micro con cruz invertida. Apenas sí se dirigía al público entre temas para decir sus títulos, dando a la descarga una tremenda intensidad, con piezas como “Decapitated Saints” y “Chaos” que ya nos acercaban al final. Este llegó con “Tyrani Piekieł”, de una manera un tanto abrupta, casi sin despedirse.

Parecía que podían regresar a completar la descarga, pero finalmente tras unos segundos de incertidumbre se empezó a preparar el escenario para VENOM INC, con una pequeña decepción cayendo entre los presentes. Pese a estar plagada de clásicos su actuación y sonar por encima de una legión de cañones atronando a la vez, creo que le faltó algún remate a su descarga. Lo cual no es óbice para dejar patente que tuvimos ante nosotros a uno de los reyes europeos de los sonidos extremos.

La nostalgia no debe ir reñida con la dignidad y con el hecho de mantener en lo más alto un importante legado, una huella irrepetible que marcó escuela en el heavy metal. Porque nostalgia hubo en esta gira de VENOM INC., que ya se anunciaba con un repertorio dedicado a los primeros discos de la satánica formación británica, con lo que tocaba el corazón de más de un metalhead de vieja escuela, de aquellos que supieron entender el sonido oscuro de una banda que con el heavy metal más tradicional en pleno apogeo consiguió salirse del redil para crear algo diferente, algo no por todos comprendido, pero que les convirtió en uno de los nombres referentes para entender la evolución del heavy metal. Por ello, a parte de la mera vista atrás en el tiempo, estaba el hecho de disfrutar con una importante parte de la esencia original de aquellos temas de eterna vigencia.

La formación se componía de los originales Mantas en la guitarra y Abbadon en la batería, más un Tony Dolan (Demolition Man) que no es para nada ajeno a la banda, puesto que ya sustituyó en una época difícil al mismo Cronos, hoy portador del nombre de VENOM. Cierto que en esta gira debería Tony Dolan  afrontar con coraje la defensa de temas previos a su llegada al grupo, lo que siempre puede levantar alguna suspicacia entre los que no vean con buenos ojos esta reunión de unos VENOM alternativos a los oficiales. Pero lo cierto es que el bajista y vocalista se echó a sus espaldas el peso de la historia con total solvencia, con convicción y con autenticidad.

El fuego empezó a arder con la entrada en escena interpretando “Prime Evil”, tema que daba título precisamente  su primer disco en la banda en 1989. Una forma de acercar hasta nosotros el aliento del infierno para continuar adentrándonos en las cavernosas profundidades de los primeros 80, con un repaso a aquellos primeros discos que a pocos o a ninguno de los seguidores más acérrimos de VENOM pudo dejar descontento.

“Die Hard” ya provocó las primeras señas de euforia en una concurrencia que no tardaría en entregarse en brazos de Satán con “Don´t Burn The Witch”, “Live Like An Angel (Die Like A Devil)” o “One Thousand Days In Sodom”. La banda sonaba de miedo, nunca mejor dicho, con Mantas y Tony Dolan repartiéndose el protagonismo, tan a gusto en escena que no dudaron en firmar una entrada que le acercó algún seguidor sobre la marcha. Si alguna pega puedo poner a lo que presenciamos fue la posición prácticamente escondida al fondo del escenario de Abbadon, al que apenas sí podíamos ver tras la batería, mientras sus dos compañeros llenaban el escenario de una manera que no muchos tríos son capaces de hacer. Aquí no hacía falta un frontman, sino que ellos mismos se repartían ese papel con gran presencia, imagen y carisma.

Tony sacó de las profundidades de sus entrañas sus registros más agónicos para arrancar “Bured Live”, uno de los momentos más intensos de la descarga, aunque tampoco creo que “Warhead” le fuera a la zaga. Porque no hubo un solo momento flojo en la descarga a mi entender, además ofreciendo un repertorio que demostraba aparte de la consecución del sonido más lúgubre y podrido de principios de los 80, la variedad de sus canciones, con momentos tan rocanroleros, a su manera, como “Schizo”. Quedaba mucho aun por ofrecer, como himnos de la talla de “Sons Of Satan” o In Nomine Satanas”, donde aquello se convertía en un negro ritual, antes de enloquecer con “Bloodlust”.

Nadie se creía que  aquello fuera a terminar sin algunos temas que todos teníamos en mente, con lo que tras una breve despedida que no nos asustó demasiado ante la seguridad de que la banda regresaría, comenzó a sonar el tema que dio nombre a su segundo disco de 1982 “Welcome To Hell”, llevándonos al centro mismo del averno previamente a dos de sus temas más reconocidos que se llevarían definitivamente nuestra alma.

Mantas había estado muy cerca de las primeras filas, pero solo en este momento cogió el micro para hablar de corazón a su público, agradeciendo el apoyo de los fans a la escena con una emotiva presentación de “Black Metal”, tema que como bien dijo él, para muchos es el que definió todo un genero dentro del metal. Tanto este como el final “Countess Bathory” no encontraron parangón en respuesta y entrega de un público exaltado por los demonios que ya habían hecho dueños de todos y cada uno de los asistentes, sin que por ello quepa desmerecer nada de lo previamente ofrecido por un grupo desplegando en directo ese ocre aroma que sembró el terreno para mucho de lo que a partir de su irrupción llegó dentro del metal extremo. Todo eso quedó perfectamente ejemplificado en un concierto que tira de ese pasado, de la emotiva huella dejada en sus seguidores más pasionales, que se sigue haciendo latente en pleno siglo XXI.

Texto y fotos: Antonio Refoyo (www.lamiradanegra.es)

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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