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Crítica del CD de OPETH – Pale Communion

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OPETH – Pale Communion

 Discográfica: Roadrunner Records

 OPETH - Pale CommunionPor fin ha llegado el disco (odiado y amado) del verano. Nuevo lanzamiento de la banda sueca OPETH tras aquel “Heritage” que tanto impactó a propios y extraños. Voy a tratar de comenzar yendo directo al grano:

  • No hay rasgados, ni guturales ni si quiera un poquito de desesperación vocal profana
  • Ha quedado muy lejos su juego de guitarras lleno de riffs y amenazas atmosféricas.
  • Hay mucha guitarra que hace idas y venidas en forma de escalas y mucho teclado “progresivo clásico”
  • Es un discazo como la copa de un pino
  • Ya no son los mismos OPETH. Básicamente se puede decir que “adiós metal, hola rock”

Habiendo expuesto estos 5 puntos principales creo que puedo proceder a analizar y exponer mi punto de vista de este “Pale Communion”.

Lo primero a decir, es que es un discazo, literal, su sabor clásico, su rock enrevesado. A un servidor que nunca le ha llenado este tipo de música, “Pale Communion” le sabe a delicias. En este sentido no nos debemos sorprender, en realidad, Åkerfeldt nunca ha ocultado sus influencias. De hecho, bastante raro era que la música que destilaba OPETH en el pasado fuese más extrema que clásica conociendo las influencias de su alma mater. Bandas como CAMEL, YES, PINK FLOYD, bandas de los 60 a los 80, o artistas como Joni Mitchell, Nicke Drake y como no, Ritchie Blackmore; así que, no es de extrañas que ahora haya ganado esa faceta más… “delicada” de sus influencias. La verdadera pregunta era “¿por qué sonaba OPETH antes tan extremo?” Esto, obviamente, deriva en una concepción musical literalmente diferente a su pasado. Lo que más me ha llamado la atención son el abandono casi absoluto de los riffs contundentes de las guitarras, sin tener mucha idea de guitarras, me aventuraría a decir que no hay casi acordes, sonidos contundentes. Mayormente son secuencias de notas punteadas que me recuerdan mucho a los ejercicios de escalas. Lo bueno, es que, lógicamente, la faceta acústica está muy viva. Por otro lado está el trabajo del nuevo teclista,     Joakim Svalberg, que es 100% clásico del progresivo. Sin querer ser cruel ni hacer comparaciones, podemos decir que el juego de guitarras y teclado está más cerca de un sonido que podría desarrollar DREAM THEATER o BIGELF que de KATATONIA o DAYLIGHT DIES. No podemos negar lo evidente, estas nuevas similitudes están más próximas a BLACK SABBATH y DEEP PURPLE, lo cual encaja con las influencias ya anteriormente citadas.

Llegado a este punto es donde yo me siento tremendamente triste. OPETH era de las pocas bandas capaces de hacer lo que hacían, si han abandonado por completo esa faceta musical, me temo que va a quedar un vacío muy grande en la historia musical. Lo cual sirve como consejo “si buscáis metal/proresivo/extremo este no es vuestro disco, y nunca lo será, por mucho que améis a OPETH“.

Entrando realmente en las canciones me quedo con “River” y el juego de voces iniciales. Algo que nunca jamás habíamos podido disfrutar de OPETH, una delicadeza y armonía vocal con respaldos y diferentes tonos, que me ha apasionado. Además, el tema, goza de un desarrollo bastante progresivo (no tan clásico) y tiene algunos de esos riffs contundentes que tanto voy a añorar. Sin duda el mejor tema para mi gusto, Mikael se marca hacia el final unas voces desesperadas para terminar con buen gusto.

“Moon Above, Sun Below” tiene un carisma impresionante, solo hace falta escuchar el estribillo y, de nuevo, Mikael sorprende con sus registros vocales muy versátiles, ese contrapunto entre la sutileza y la necesidad de seguir sacando la rabia. Algo muy parecido a lo que pesa en el tramo final de “Voice Of Treason” a los que encima le añaden instrumentos de cuerda ofreciendo algo muy novedoso.

Quizás la única ambientación oscura (tiene ramalazos de la época de “Deliverance”) venga con “Eternal Rains Will Come” canción que abre el disco y pone un poco de esperanzas respecto a su atmósfera. Nada más lejos de la realidad. En poco tiempo las voces toman el control y el teclado hace ondas y espirales musicales para convertir aquello en un homenaje a los 60 – 80.

Un tema que podría haber sido el interludio de cualquier álbum de su pasado es “Elysian Woes”, guitarra acústica, una ambientación intima de teclado y un poquito de punteo más eléctrico. Ingredientes de cualquier pasaje típico de OPETH. Mientras que “Goblin” resume perfectamente ese juego de guitarras y teclados que tanto traté de exponer más arriba, algo mucho más clásico que metalero.

Creo que con la introducción que hice al inicio no hace falta un cierre/resumen del disco en esta parte final de la reseña. Solo decir que voy a echar mucho de menos el sonido de los “otros OPETH

No querría olvidarme de mencionar la habitual colaboración entre Steven Wilson y Mikael Akerfield en la producción y mezclado, pero sobretodo de la actuación de Martin Lopez como invitado a las baterías. El exbateria de la banda, nos tenía muy preocupados con su desaparición del mundo musical debido a sus grandísimos problemas con la heroína, y más de uno, pensábamos que ya había dejado este mundo. Buenas noticias sin duda, y a ver si sigue creciendo su banda SOEN.

Jorge Carcamo

Lista de Temas:

  1. Eternal Rains Will Come
  2. Cusp Of Eternity
  3. Moon Above, Sun Below
  4. Elysian Woes
  5. Goblin
  6. River
  7. Voice Of Treason
  8. Faith In Others

 

 

13 COMENTARIOS

  1. La calidad del disco es indudable (dejando al margen esa mierda de tema empalagoso “Cusp of Eternity”). Recuperando parte de la energía perdida en Heritage y luciendo tremenda inspiración en las composiciones. Pero a mi no me ha enganchado, lo escuché varias veces la semana pasada y ya… quizás más adelante, ya veremos.

    Por cierto, he leído unas declaraciones de Akerfelt por ahí, donde dice que si vuelven a hacer un disco “heavy” será death metal puro y duro… y a mi sí que se me ha puesto dura juasss ;-D

  2. Hola,
    Yo soy fan de Opeth desde la época Deliverance/Damnation. Y pensaba, joer estos tíos como son capaces de desarrollarse en ambientes tan distintos ¡!
    Aunque fueron editados por separado, por temas “comerciales” realmente, formaban parte de un mismo concepto. Y en ese sentido, se puede entender.

    Creo que estos 2 últimos trabajos, sobrepasan ese límite. Hubiera sido más honesto congelar 10 años el proyecto Opeth, y editar los trabajos bajo otro nombre.
    Heritage, me decepciono un poco, pero aun así, tenía mucho aire Opeth. Aunque este es una continuación, a mi no me termina de enganchar.

    También me decepciono el hecho de que en la gira de Heritage, solo utilizaran el registro suave, y no se tocara ningún tema mitico (Deliverance, p.e.).
    De hecho, el recinto se vio muy vacío, para lo que podría convocar Opeth.

    Por último, me decepciona también, leer como Mikael pretende “justificarse” un poco, o intentando atraer la atención al respecto de este trabajo, diciendo que “va a ser mas duro” que el anterior.
    Yo lo veo como una continuación. Sin mas.

    En definitiva, que yo también me siento triste por este lanzamiento.

  3. A mi este disco me encanta, a diferencia del Heritage que se me hacia soporifero de escuchar. Sigo a Opeth desde el My arms your hearse y siempre me han fascinado sus discos pero hay que reconocer que desde el Ghost Reveries la formula parecia estar agotandose y hacia falta, desde mi punto de vista. Me gusta que los grupos se dejen llevar por su inspiración y no saquen discos clonicos y sin inspiración para contentar a los fans mas radicales. Para mi este Pale Comunion es un autentica obra maestra y espero que sigan sorprendiendonos con discazos como este.

  4. Al igual que algunos comentan, tengo años escuchando a Opeth, no desde sus inicios, yo lo conocí por ahí de 2004 ya para cierre de su más grande legado (como yo lo considero), lo amé, lo admiré, y lo puse en un altar muy alto, sin embargo con Heritage me decepcionó bastante, estaba esperando y casi tenía la seguridad de que al no ver una buena reacción de los fans regresarían un poco a su anterior estilo, pero fue grande mi decepción saber que ese Opeth que se implantó en muchos de nosotros como una de las mejores bandas de metal artístico por muchos años ya no volverá, como también alguien dijo, hubiera preferido cambiaran el nombre de la banda para no destruir al verdadero Opeth, el legendario Opeth tan grande y lleno de arte musical, armónico y melódico, lleno de sabores para el oído, siento que Opeth va hacia abajo, ganará nuevos fans con otro tipo de gustos musicales que nunca gustarán de los inicios de este su nuevo grupo favorito, pero para nosotros que crecimos con ellos es el adios, y muy triste adios porque no se ven bandas de ese nivel comúnmente, así que un gusto haberse deleitado con todas sus anteriores canciones.

    Como anexo, no está mal su trabajo musical, se reconoce la maestría musical y el talento de los integrantes, no se puede llamar un mal trabajo de ninguna manera, pero sin duda no es el Opeth que nos cautivó, y por segunda ocasión fue un golpe duro.

    Saludos desde México a todos los metaleros de antaño, sea cual sea su país 😉

  5. Lo que a mi me alucina, es ver como aquí se han destripado mediante criticas brutales a gente como Deicide, Morbid Angel, In Flames, Annihilator, etc…..entre otros, cuando ni por asomo se han alejado tanto de su ser como lo ha hecho Opeth.

    Yo pienso que hoy en día y como siempre, o naces con estrella o naces estrellado, y queda muy cool declararse fan de Opeth y supuestamente entender la música que hacen y el giro que han dado……señores, lo que ofrece actualmente Opeth, lleva inventado muchos años, King Crismson (sobre todo), yes, etc….

    Entiendo que cualquier músico que se precie, siempre deje entrever sus influencias, pero nunca convertirse el ellas……Opeth era original, era especial, se hizo a si mismo de una manera y triunfó, chapó…..lo que ahora nos ofrecen, desde luego que lo he intentado, desde luego que es música de calidad, pero a mi en particular no me aporta nada nuevo, únicamente la traición a un nombre que fue grande, muy grande.

  6. Sin falsa modestia, quiero hacer referencia a mis momentos musicales, no solamente para que quien lea este comentario entienda lo que siento en este momento, sino para hacerme a mi mismo claridad sobre los sentimientos que ahora tengo hacia uno de mis grupos preferidos (porque lo seguirá siendo) OPETH.

    Empecé a escuchar metal en el lejano año de 1988 y empecé creo que por donde era: con Iron Maiden y tuve la fortuna de escuchar el que para mí es su mejor álbum: Seventh Son of a Seventh Son. A través de Maiden conocí otros grandes grupos como Metallica y Slayer (lo más grande del Thrash, indudablemente) y, por ese mismo camino, el surgimiento y el agotamiento de todo el Thrash alemán: Sodom, Kreator y Destruction. Luego me devolví a Black Sabbath, Judas Priest y la NWOBM (espero haberlo escrito bien). el Death Metal con grupos como Death, Deicide y otros más tardíos, pero a mi parecer, menos birllantes parecían mantener en alto, o al menos a media asta, la gloria del pasado.

    A principios de los noventa, creo que la creatividad musical de todos estos grupos estaba agotada y la música en pesada (el Metal como lo llaman algunos) cayó en un letargo general. Apenas brillaban algunas estrellas del Black Metal, pero no con el fulgor de antaño, sino con una mayor teatralidad tanto en sus vestimentas como sobre el escenario, para compensar la falta de destreza musical y, por ende, muy lejos de las soberbias interpretaciones de los grupos de antaño (con todas las disculpas para los amantes de este género).

    Pero hacia finales de los noventa conocí un grupo que me devolvió las esperanzas en mi música favorita y ese grupo o mejor ese grupazo se llamaba OPETH. Era una rara, rarísima para ser sinceros, mezcla de Death Metal con Música Progresiva de los 70’s, pero una mezcla soberbia, interpretada por músicos soberbios, que no dudaban un instante en interpretar carrasposas voces guturales, junto con el más sórdido y enrevesado golpe de guitarras distorsionadas y baterías veloces con doble bombo, alternado magistralmente con voces melodiosas, guitarras clásicas y acústicas, acompañadas de ritmos de batería que parecían más propios del Jazz y del Soul que del metal.

    De esa forma y con ese esquema, tuve también la fortuna, de ver crecer el que en esos años fue mi grupo preferido. La verdad no paraba de escucharlos, desde Orchid hasta Blackwater Park, con canciones que duraban más allá de 20 minutos (Black Rose Immortal, un tributo a la buena música) y en su mayoría superaban los 6 y los 7 minutos. Lo anterior les aseguraba que nunca aparecerían en MTV, ni llegarían a ser nominados a un Grammy, ni nada que se les pareciera, porque eran músicos de verdad y tenían unos fans que eran capaces hasta de matar por escuchar cada disco nuevo de ellos.

    Más afortunado aún me sentí cuando aparecieron Deliverance y Damnation (indudablemente sus mejores álbumes), porque, a pesar de que son diferentes en su interpretación, concepción y ejecución, se complementan a la perfección. Para mi, por ejemplo Wreath, Deliverance, Master’s Apprentices y A Fair Judgement son de los grandes clásicos, no solamente del Death, del Death Progresivo, del Doom o no se de cuántos géneros más, sino del Metal, del Heavy Metal y de la Música en General. De igual forma, canciones como Windowpane, In My Time of Need y Death Whispered a Lullaby o la instrumental Endings Credits, hace vibrar a cualquiera y el hecho de disfrutarlas no significa ni hace sentir en ningún momento a nadie menos metalero o menos amante de la música pesada, porque son piezas de verdadera destreza musical.

    Como era de esperarse, mantener la bandera siempre en alto es un imposible y progresar indefinidamente es una quimera que nadie a logrado, así se llame Black Sabbath, Iron Maiden, Metallica e incluso Slayer (que siempre han mantenido una actitud pareja y su música siempre suena como Slayer). Obviamente Opeth no sería la excepción y eso se pudo palpar con la aparición de Ghosts Reveries, que para muchos es su obra cumbre, pero en honor a la realidad es su obra de decadencia. Ya, incluso, no eran los mismos intérpretes y eso le costó mucho al grupo. Aunque Akerfeldt trataba de decirnos que su nuevo batería era mejor que el anterior, se notaba la falta de la tranquilidad que traía a las canciones del grupo la excelente e inmaculada técnica de Martín López. Pero de todas formas era un álbum pasable.

    Luego llegó Watershed y la cosa se puso más complicada porque ya no era Opeth. Experimentar es bueno, pero tiene sus límites. Todos sabemos, por ejemplo, que le pasó a Pink Floyd después de The Wall, incluso llegando a ese punto ya no tenían la misma energía. Pero los últimos álbumes de uno de mis grupos preferidos, ya no son los álbumes de mi grupo preferido. Tal vez conserven el nombre, tal vez el vocalista y guitarrista principal sea el mismo, pero esto ya no suena ni tiene el mismo espíritu de Opeth y por esta razón estoy enteramente de acuerdo con lo dicho por MHACHE. Yo sé que el dueño de la marca se llama Mikael y él puede hacer con su marca lo que quiera, se lo ha ganado y nadie se lo puede reprochar, pero, por Dios!!! ¡¡Esto no es OPETH!!, repito, NO ES OPETH y creo que yo, como fan también me he ganado el derecho para decirlo. Puede que sea un discazo, puede que las interpretaciones sean fenomenales, pero, repito y vuelvo a repetir, ¡¡NO ES OPETH!!

  7. Tiene muy buenas canciones, pero…
    no es un disco redondo como Heritage.

    Se ha diluido mucho la parte opeth y se ha acrecentado en cambio la influencia (medio copia) de las bandas psicodélicas inglesas
    En Heritage una y otra estaban equilibradas para mi gusto, pero aquí…
    Me sé toda la trayectoria de Opeth y la verdad es que siempre han evolucinado. En su etapa death metal pasaron por etapas donde habían muchos matices distintos entre album y album, así que creo que por suerte, la banda seguirá evolucionando quizá para bien.
    Ojalá la próxima ocasión consigan sacudirse el rollo prog-psicodelico setentero, pues está empezando a ser más nocivo que beneficioso. Se que de ahí es de donde ha mamado mucho Akerfeldt pero, creo que la banda sigue siendo jóven y por eso aún pueden y deben aspirar a la originalidad. Ya se verá en su próxima entrega.