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Crónica y Fotos del NEUROTIC DEATHFEST en Holanda

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NEUROTIC DEATHFEST

(RE)VIVEN!!!

Crónica de la 11a edición del NEUROTIC DEATHFEST

Viernes 2, Sábado 3 y Domingo 4 de Mayo de 2014-  Sala 013. Tilburg – Holanda

En la impagable filmografía de George A. Romero, los zombis vuelven frecuentemente a los lugares que marcaron su vida anterior. Como movidos por una obstinada pulsión inconsciente, ingentes masas de descerebrados sin voluntad aparente deambulan por las calles, los edificios públicos y los centros comerciales. Un tenue hilo, absolutamente invisible, conecta el presente con el pasado de los llamados muertos vivientes. Supuestamente neutralizada por completo su interpretación más o menos consciente de la realidad, su existencia postmortem se limita a la reproducción automatizada e inanimada de pautas de comportamiento de su vida anterior. Más allá de su avidez proselitista, por la producción y reproducción de su peculiar condición, los zombis de Romero parecen condenados a revivir una y otra vez su peculiar sino, el reflejo cada vez más lejano de aquello que un día fue su esencia vital y que les definió. Una magistral metáfora al servicio del mensaje de crítica social en su trasfondo.

Aplicado al metal extremo, el frenesí resucitador de Romero y sus sorprendentes peculiaridades tienen su máxima expresión estos días con una oleada de bandas que, cuando todo el mundo las daba por bien muertas y enterradas, reaparecen de la nada, se yerguen y empiezan a dar tientos aquí y allá, en los más variopintos escenarios, algunas con más fortuna que otras. Es el fenómeno de los últimos tiempos: atraviesa ya desde el metal más underground hasta los sonidos más mainstream, donde los dinosaurios de siempre luchan panza arriba para mantener en su parcelita, aunque sea echando mano de las artimañas más cicateras, una supuesta hegemonía labrada en los ya lejanísimos tiempos gloriosos. Entre los seguidores, fanáticos de la cosa, las élites puristas se rasgan las vestiduras, quejumbrosos y escépticos confesos: nunca van a poder igualar lo que un día fueron, mascullan. “Vuelven a por la bolsa del dinero”, claman. Los más abiertos de miras–añadamos aquí también los más noveles, los que apenas han tenido la oportunidad- se las prometen felices ante el advenimiento de una oportunidad que llevaban ansiando durante años. Sea por la causa que sea.

Legítimas ambas posiciones desde el punto de vista del seguidor, faltaría más, incluso el prudente término medio permitiría situar frecuentemente las bandas revividas en algunas de las dos categorías. Reuniones que, pese a la obvia necesidad que profesan por exprimir económicamente su legado musical de tiempos pasados, cumplen con creces las expectativas creadas y son capaces de generar todavía una atmósfera especial, atrapando en un bucle nostálgico a sus emocionados seguidores. Otros, sin embargo, se arrastran por el escenario con indolencia, sin el más mínimo pudor, ajenos al respeto hacia su propio legado, movidos exclusivamente por el ánimo de supervivencia. Algo, por cierto, aunque –repetimos- legítimo, muchas veces difícilmente comprensible y poco reconfortante.

En su edición de 2014, el NEUROTIC DEATHFEST sucumbió en buena medida a la tentación de juntar en su espectacular sala algunos de los nombres que hicieron del death metal y el grindcore de finales de principios de los 90 el santo y seña de varias generaciones, convirtiendo la recreación de la nostalgia casi como el principal leitmotiv del evento. El gancho de la nostalgia surgió también su efecto. Nuevamente público de más de 30 países y el complejo de la 013 prácticamente lleno. Quizás no tan rebosante de público como en anteriores ocasiones: muchos esperaron hasta el final que la organización diera un golpe de efecto anunciando, nuevamente, unos BOLT THROWER o unos AUTOPSY. No hubo sorpresa final y el cartel terminó nutriéndose ampliamente -con muy buen criterio, eso sí- de algunos de los más destacados ejemplos de superviviente reincidencia musical en el género extremo. Reviven!!! Otra vez… Sí!!!

 

VIERNES, 2. ATERRORIZADOS

No son los ABORTED una banda que, por el momento, pueda quedar encuadrada en este tipo de categorías. Una formación  que ha sufrido ya innombrables cambios pero que sigue bajo la batuta de Sven de Caluwé, que sigue moviendo los hilos de la máquina belga de death grind. Aparecía Nen el escenario principal justo después de DECEASED y ANTROPOMORPHIA subieran el telón. Con un último disco ‘The Necrotic Manifesto’, ABORTED parececen haber vuelto a la forma tras un buen puñado de discos que, sin ser malos, pasaron con más pena que gloria retozando en exceso en el lodazal del metalcore.

No gozaron de entrada los belgas de un buen sonido. Algo poco habitual en la sala grande de la 013, dónde para sonar mal hay casi casi que proponérselo: algo había cambiado en el sonido respecto la infalibilidad de otras ediciones y el efecto bola estuvo más que presente en repetidas ocasiones. Entre las causas, posibles cambios en el sistema de sonido llevados a cabo por los gestores del local, pero tampoco puede descartarse la falta de pericia de algunos de los que manejaban los controles. Porque excepciones, haberlas, también las hubieron. Sea como fuere, con el paso de los primeros cortes, la cosa mejoró levemente. "The Extirpation Agenda", de su más nuevo trabajo, o "The Origin of Disease" cayeron entre la selección de nuevos temas, junto a clásicos como "Sanguine Verses". Para el remate final su ya clásico "Meticulous Invagination", de su aclamado ‘Goremageddon’, sin duda el momento de mejor forma del quinteto.

Fuertes en el arranque, SPASM concentró para la parroquia del NEUROTIC DEATHFEST la inmundicia musical del gore grind facturado en la República Checa con una atrevida propuesta sobre las tablas que consiguió despegar del suelo a casi todos los maníacos concentrados en las estrecheces de la sala "mediana". Si ‘Paraphilic Elegies’ fue ya algo más que una declaración de intenciones de lo que el trío es capaz de hacer, incluso sin guitarras –utilitzan un bajo distorsionado únicamente-, ‘Taboo Tales’ ha afianzado su propuesta, que cuaja un directo absolutamente demoledor. Ataviado con su peculiar máscara fálica, Radim y compañía la liaron sobre el escenario, con un sonido grueso que alterna las partes más ‘bailables’ y los blast de trasfondo brutal. Una actitud encomiable que encontró premio con un sonido más que decente y la algarabía del público, intentando algunos sumarse a la fiesta desde el mismo escenario.

Los norteamericanos MASSACRE se convirtieron en el primer plato revivido que el cartel del NEUROTIC sirvió a sus ávidos seguidores. Aunque el inicio con "The Ancient Ones" y "As We Wait to Die" invitaba a presagiar una cascada sin fin de temas de su nuevo y renqueante ‘Back From The Beyond’, la banda de Rick Rozz y Terry Butler viró enseguida hacia su clásico ‘From Beyond’ para satisfacción de los seguidores de la vieja escuela: "Defeat Remains" y "Succubus". Fríos, muy fríos en el inicio, alternaron esencialmente temas de estos dos plásticos. "Dawn of Eternity" marcó, en este sentido, un punto de inflexión. El público lo agradeció y la banda se mostró algo más entusiasta en su cometido. Sin Kam Lee en sus filas, las comparaciones entre los antiguos y los nuevos MASSACRE se convierten en algo más que odioso. Cierto es, además, que su directo sufre enormemente por la falta de un segundo guitarrista en la formación. "Back From the Beyond" y, antes de la despedida, su gran clásico "Corpsegrinder".

Obligado a rebautizar a la banda para evitar las andanadas judiciales de sus antiguos compañeros, Don Cochino, o sea, Martin Schirenc, resucitó a los míticos austríacos PUNGENT STENCH con la ayuda de los miembros de su nueva banda HOLLENTHON. Su legado es tan esencial para la comprensión del death metal y el grindcore europeo actuales que su concurso en festivales y bolos es acogido frecuentemente con amplio entusiasmo. Bajo el monicker de SCHIRENC PLAYS PUNGENT STENCH, la cabriola legal escogida para evitar malentendidos y pleitos, Don Cochino se ha lanzado a la conquista de los escenarios de media Europa con un set list repleto de clásicos irrepetibles. Así suenan la homónima "Pungent Stench", la elegida para abrir el fuego-, "Dead Body Love" –de su legendario compartido con Disharmonic Orchestra- o "For God Your Soul… For Me Your Flesh", coreada al unísono por centenares de gargantas. Demostrando actitud y profesional, con un sonido bastante decente, los austríacos la liaron con atentados sonoros de la talla de "Extreme Deformity" o "Shrunken and Mummified Bitch". Hubo tiempo también para algunas de sus movidas más rockandroleras, con "Klyster Boogie". Cerraron con su explícito alegato "Viva la muerte".

Estaban llamados a ser una de las referencias underground del festival, en cuanto a grupos revividos,  y las  expectativas para con su retorno eran altas. Quizás GOD MACABRE estuvieron siempre un paso por detrás de la primerísima línea de ases que mandaba a principios de los 90 en la escena death metal sueca. Pero, le pese a quien le pese, su ‘The Winterlong’ es todavía ampliamente reconocido como uno de los discos esenciales de aquella movida. Abrieron con "Consumed by Darkness", de los tiempos remotos en los que se hacían llamar MACABRE END, tras la cual, "Ashes of Mourning Life", un tema versioneado hasta la saciedad, con el que los suecos dan rienda suelta a una capacidad innata para la brutalidad melódica. Sin poco más que el único disco y el EP bajo su primera denominación, hubo también tiempo para una versión de uno de los más aclamados temas de sus coetáneos CARNAGE, con "The Day Man Lost". Casi siguiendo el mismo orden del tracklist de su disco, "Spawn of Flesh" e "In Grief" pusieron el broche final a un bolo que cumplió las expectativas de los más exigentes sibaritas del death metal sueco, oscuro, sucio y a la vez pegajoso.

Quizás uno de los ejemplos paradigmáticos de las ya analizadas reuniones de bandas clásicas del metal extremo. Por la controversia que llegó a generar, tras la desaparición de uno de sus principales puntales, el genial Jesse Pintado –en paz descanse- y, al mismo tiempo, por la perversión de su esencia original, con un Pete Sandoval obsesionado en prolongar su legado más allá de los límites del tiempo y del espacio, con un par de discos correctos pero absolutamente descafeinados a cargo de una formación adaptada a las circunstancias del momento. El anuncio de su reunión por sí solo no despejaba las dudas a su alrededor. Visto así, el invento corría el riesgo de sucumbir. Pero Sandoval aplicó la solución mágica, llámese subir al escenario para tocar, de cabo a rabo, ese clásico inmortal del Grind-Death que vino a bautizar como ‘World Downfall’. Cayeron todas, absolutamente todas. Desde el atronador inicio con "After World Obliteration", pasando por "Storm of Stress" o "Fear of Napalm", por citar algunas.

Siguiendo la línea general, y conociendo de lo que la sala es capaz de ofrecer, no gozaron de un sonido ni mucho menos excelente. Pero Sandoval, pletórico con las baquetas aunque aparentemente mermado físicamente para el ejercicio baterístico desde hace un tiempo, desgranó un repertorio total con el apoyo de lujo de los ex- MONSTROSITY SAM MOLINA, al bajo y las voces, y Lee Harrison a las guitarras. Tras la inconfundible "Dead Shall Rise", la banda se permitió una versión de Death, "Infernal Death", e introdujo algunos temas de sus dos últimos álbumes, a modo de representación testimonial. Únicamente una propuesta tan monolíticamente abrumadora, como esperada, por sus legiones de seguidores podía encumbrar la actuación de Sandoval y sus TERRORIZER. Su tiempo ya pasó. Su obra perdurará mucho más allá.

 

SÁBADO, 3. PODREDUMBRE EN LA GRAN MANZANA

Tras una primera jornada de exposición parcialmente descafeinada por los patentes problemas en el sonido, el cartel del segundo día prometía brutalidad y tralla por los cuatro costados con una amplia y destacada representación con los más granado de la escena underground extrema de Nueva York. Los norteamericanos FUNERUS y su pesado death metal, emparentados por múltiples vínculos musicales y sentimantales con INCANTATION –he aquí la presencia de John McEntee al lado de su esposa y líder de la banda, Jill-, tuvieron la papeleta de abrir el fuego.

Sus vecinos y portadores de la verdad BRUTAL llamaban poco después a la puerta del escenario principal. Ellos ya se reunieron cuando toda la movida de los reencuentros no gozaba de las reverencias y los aspavientos con los que son recibidos en los tiempos actuales. Ahora, se marchan, dicen, definitivamente. Los neoyorquinos BRUTAL TRUTH son y han sido uno de los puntales de ese género Grind-Death, derivando puntualmente hacia terrenos más hardcore y, más recientemente, hacia el grindcore de factura más heterodoxa. Pero Lilker, un monstruo del directo donde los haya, ha dicho basta, tras décadas sobre los escenarios. El de Tilburg era el primer bolo de su gira europea de despedida. "Birth of Ignorance" y "Stench of Profit" era, sin duda, un inicio demoledor. Lástima que, una vez más, el sonido no acompañó en los compases iniciales el indudable empuje de la banda sobre el escenario. El efecto bola se hizo presente, dejando la guitarra fuera del alcance de las frecuencias audibles. Pero supieron los BRUTAL TRUTH suplir este contratiempo voluntariosamente, con un setlist generoso en cuanto a material clásico, sin olvidar los nuevos tiempos –las homónimas "End Time" o "Evolution Through Revolution", por ejemplo-. Pero fue con trallazos como "Godplayer", "Walking Corpse" o "Collateral Damage" donde brilló el cuarteto encabezado por Kevin Sharp. Se marcharon con la furibunda "Choice of a New Generation", de su infravalorado ‘Need to Control’.

Encumbrados por su espectacular ‘Maniacal Miscreation’ y los berridos infrahumanos de su antigua cantante Simone Pluijmers, los escoceseses CEREBRAL BORE retornaban a los escenarios de Tilburg con el polifacético y controvertido frontman norteamericano Shawn Whitaker en sus filas. La sala mediana volvió a quedarse pequeña y retumbó con los brutales revolcones de los escoceses. Un BRUTAL DEATH que, sin llegar grandes adornos ni complejidades técnicas extremas, se mueve cuidadosamente entre sonidos clásicos y toques SLAM.

Salvado el paréntesis de unos DESPISED ICON que volvían para un show especial en el NEUROTIC DEATH, con ese death metal de aires técnicos que se acerca a los elementos más core con su peculiar ataque dual de voces buceando, muy ocasionalmente, en los temas de sus primeros y más retorcidos álbumes, los italianos HOUR OF PENANCE tomaban la sala mediana. Siguen adictos a la fórmula que les ha proyectado en la escena como una banda de ejecución veloz y un death metal brutal, que suma las influencias de unos revolucionados MORBID ANGEL, DEICIDE o SUFFOCATION. Sin embargo, fue la del sábado, de hecho, una tarde repleta de celebrados acontecimientos en lo que al género slam brutal death se refiere. Los checos Epicardiectomy hicieron las delicias de los más acérrimos a este sonido en el tercer habitáculo de tortura sonora del festival. Con su nuevo ‘Putreseminal Morphodysplastic Virulency’, retozaron a gusto ante una abigarrada concurrencia que movía sus cabezas al ritmo de sus espasmódicos y torturados ritmos. Un descubrimiento, ciertamente.

Sin dejar tiempo a bajar los brazos, la superbanda de raíz inglesa LOCK UP, arrancaba su descarga en el escenario principal con "Brethren the Pentagram", el arranque de su último ‘Necropolis Transparent’. No se les puede llamar resucitados a la banda de TOMPA, EMBURY, REISENEGGER y BARKER, aunque vista la tranquilidad que se toman para facturar sus trabajos casi se les podría aplicar la etiqueta. Reparto compensado en lo que a procedencia de temas dentro de su repertorio, cayeron cortes como "Castrate the Wreckage",  "Fedding on the Opiate" o "Violent Reprsial", de su ‘Hate Breeds Suffering’, el más representado junto al último, junto a Submission" o "Triple Suck Angels" de su primer ‘Pleasures Pave Sewers’. Fiereza, rapidez, amarrados a la contundencia del directo, LOCK UP siguen haciendo de sus apariciones una reverencia al Death-Grind más demoledor. Apareció Dan Lilker en el escenario para tocar el bajo en "Stygian Reberverations" y, como retorno, se marcaron el "My America" de los Nuclear Assault. La clásica "After Life Purgatory" sentenció definitivamente el asunto.

Los riffs atonales de los geniales MALIGNANCY dieron la bienvenida al masivo carrusel de brutal death metal americano ‘made in New York’, concentrado en el tramo tarde-noche del sábado.  Una gozada nuevamente contemplar la ejecución casi imposible de los neoyorquinos, liderados eficazmente por el carismático Danny Nelson y el increíble batería Mike Heller –mucho mejor adaptado a este género que a los decadentes directos de Fear Factory-. Su último ‘Eugenics’ se llevó buena parte del protagonismo con el arranque de su set. Dentro de los márgenes de brutalidad en los que se mueve el cuarteto muy pocos pueden hacerles sombra a la hora de plasmar con sus instrumentos aquello que su mente perturbada dispone. No se durmieron Malignancy abrazando exclusivamente a lo más nuevo y "Motivated by Hunger", además de temas de su más reciente ‘Inhuman Grotesqueries’, nos recordaron la brutalidad primitiva de su repertorio. "Separated Anxiety" se convirtió en un glorioso y devastador final.

La vuelta de SKINLESS, otra de las bandas con el inconfundible sello death metalero de la ‘gran manzana’, mantuvo en vilo a más de uno. La presencia del cantante original, Sherwood Webber, de nuevo en la formación tras un doble paréntesis de varios años alejado de ella, añadía al asunto un poco más de emoción. A diferencia de sus compatriotas MALIGNANCY, no se han caracterizado tradicionalmente los SKINLESS por rizar el rizo de la complejidad por el gusto de la complejidad. Más bien han moldeado su propuesta en una combinación efectiva de medios tiempos contundentes de ciertas reminiscencias incluso hardcorianas, muy al uso de la escena de la que proceden, con los habituales pasajes a toda velocidad por los que el género se caracteriza. La banda, con sólo cuatro discos a lo largo de más de 20 años activa, intentó sacar una muestra representativa de su discografía, desde el primerizo ‘Progression Towards Evil’, hasta el más reciente ‘Tample the Weak, Hurdle the Dead’, que data de 2006. Sonido efectivo, rotundo, acorde con la propuesta de los norteamericanos y show más que correcto, dedicado especialmente al goce y disfrute de aquellos que gustan de castigar sus cervicales con revolcones slam.

Más madera desde Nueva York en la contigua sala mediana. Turno para otros que reviven tras muchos años, para alborozo de la parroquia más brutalera del festival y que, curiosamente, han compartido miembros con los ya citados SKINLESS. Tras un aclamado ‘Prophecies Foretold’, en 1998, todo un compendio antológico de death metal altamente brutal, amante de la velocidad, los riffs pegadizos y los slams sin llegar a la sobresaturación de este tipo de pasajes, DEHUMANIZED aterrizaban dentro de su primer minigira por el viejo continente. Con el nuevo ‘Controlled Elite’ bajo el brazo, DEHUMANIZED repartieron cera a conciencia y emergieron como artífices de una de las descargas  más absolutamente brutales de la edición del NEUROTIC. Sonaron aplastantes en los tramos slam y expeditivos cuando los pasajes de blast beats así lo exigían, cortando gargantas y licuando sesos. El público, ya entregado a estos sonidos des de la descarga de MALIGNANCY, calentaba ahora motores para otro de los grandes.

Los indiscutibles reyes del género, o sea, SUFFOCATION, reclamaban su trono desde su hábitat natural: el escenario. Rescatada la voz de Frank Mullen de sus obligaciones militares, con el concurso de un Kevin Talley a la batería que sigue en forma y propulsa musicalmente a la banda en su brutal despliegue sónico, el setlist de los neoyorquinos sacudió los cerebros y las consciencias de sus acérrimos allí presentes. El arranque con "Catatonia" y "Liege of Inveracity", prácticamente juntas, avanzó en buena medida la tónica de la que iba a ser una excelente actuación. Sí, el sonido acompañó la ejecución cristalina de la banda e himnos como "Pierced from Within" o "Funeral Inception" cayeron como una bomba de neutrones, arrasando y pulverizando a su paso. Alternaron con temas de su nuevo ‘Pinnacle of Bedlam’ – un disco más que correcto dentro de su trayectoria- pero sin llegar a ensombrecer el conjunto de una propuesta trufada de sus irrepetibles clásicos. Más locuaz todavía de lo que es habitual, Mullen disertó largamente sobre sus demonios particulares, como ya le es habitual.  Discursos al margen, SUFFOCATION ejerció su jerarquía dentro del mundo del brutal death metal con su aplomo y contundencia habituales, aúpados por un buen sonido.  "Abomination Reborn" y la aplastante entrada de "Thrones of Blood" encarrilaron certeramente el tramo final. Para la apoteosis definitiva quedó el "Infecting the Crypts", un monumento irrepetible en la historia de la música extrema. Siguen entre los más grandes, sin duda.

Cuando todo el pescado parecía ya vendido, justo a continuación de los norteamericanos, GUTALAX se esforzaban para poner la guinda al cierre de la segunda jornada del festival. Arropados por un público enfermizo, sediento de grindcore sucio y a la vez bailongo en la caldera a presión que fue la sala mediana –que, como ya viene siendo habitual, se quedó pequeñísima en innombrables ocasiones ante el calibre de las bandas que iban desfilando, aunque, en líneas generales, fue la que gozó de mejor sonido- el joven combo checo descargó con contundencia y muy buenas maneras su escatológica orgía.  Su álbum ‘Shit Beast’ se ha convertido en un soplo de aire fresco en el saturado mundo del gore grind, añadiendo a los habituales registros ultraguturales una instrumentación simple pero altamente efectiva, donde la predominancia de cortantes riffs a medio tiempo, alternados puntualmente con veloces incursiones a lo Gut, inunda de sangre y pus los oídos más puristas. Defecaciones por doquier: sensacional forma de cerrar un sábado excelsamente brutal.

 

DOMINGO, 4. OSCURIDAD EN CIERNES

Bien presentes los efectos de una fatídica resaca acumulada en las facciones de la mayoría del personal, el último tramo del NEUROTIC DEATHFEST estaba llamado a culminar la obra iniciada dos días antes. Combinando de forma inteligente algunas de las propuestas más llamativas de los subgéneros más extremos, el festival se convierte en una atroz alternancia de bolos de alto calibre, sin apenas tiempo para darse un mínimo respiro a costa de perderse lo imperdible. Aunque pueda parecer todo lo contrario, se trata de eventos físicamente exigentes y, en ocasiones, hasta extenuantes, especialmente, cuando los jolgorios nocturnos empiezan a hacer mella de forma generalizada.

Con una de las trayectorias más constantes y consistentes en la escena extrema nortemericana, los fumetas de Colorado CEPHALIC CARNAGE irrumpieron para despertar el domingo con su HYDROGRIND no apto para todas las sensibilidades metálicas. Lo lograron, ciertamente, gracias a una buena predisposición y un sonido decente. Cayeron temas como "Kill for Weed", de su ‘Anomalies’, una clara muestra de la inspiración cannábica que abiertamente abraza la banda. "Do you believe in weed, death and anarchy?", inquirió al público el cantante Leonard ‘Lenzig’ Leal durante la actuación. Directos al grano, repescaron algunos clásicos de sus antiguos discos, como "Hybrid", de su inconmensurable ‘Exployting Disfunction’. No olvidaron sus incursiones cómicas, con la recreación de su particular "Black Metal Sabbath", baile de máscaras incluido. Un desayuno grindcore repleto de hilarantes sonrisas y blasts por doquier.

Sin duda alguna, junto a los Unleashed, GRAVE es la banda de old school death metal sueco que más fácilmente uno puede encontrarse en cualquier escenario europeo estos días. Giran sin parar o aparecen en los festivales más remotos. Son casi hiperactivos del directo. Y, sin embargo, raras veces defraudan. Continúan sonando atronadores.  Ola Lindgren, la mente maligna detrás del invento, fragua un setlist adecuado para cada ocasión, incorporando y sacando temas para configurar una suerte de grandes clásicos de la banda. No faltaron "Morbid Way to Die", "Turning Black" y la archicoreada "You’ll Never See". Esta vez, sin embargo, sus seguidores se quedaron sin "Soulless". La banda tira de oficio, con un Ronnie  Bergerstahl inmenso tras el kit. Descargando con la cruz de San Olav de la bandera sueca invertida encima de las pantallas, Grave dejaron para el final la siempre brutalísima "Into the Grave" y zanjaron el asunto con la nueva "Morbid Ascent".

MISERY INDEX habían aterrizado semanas atrás en Europa con un nuevo disco bajo el brazo y ahora cerraban en Tilburg su minigira triunfal por el sur del viejo continente junto a GORGUTS. Vitales, comprometidos, exultantes en su despliegue sobre las tablas, aprovecharon la ocasión para presentar a cuentagotas temas recientes como "Conjuring the Cull" para desgranar, mayormente, los monumentales trallazos de "Traitors" o "The Illuminaught" intensificados por un buen sonido en esta ocasión.

Los de Maryland siguen imparables, confirmando que su Death-Grind de factura moderna, sin pretensiones grandilocuentes pero soberbia ejecución, continúa sumando adeptos en todos los rincones. Con un Mark Kloeppel mucho más activo en su rol de guitarrista-frontman y el martilleo metronómicamente incesante de Adam Jarvis, MISERY INDEX forman parte de las apuestas siempre seguras en cualquier festival que se precie. Y lo volvieron a demostrar.

A pesar de arrastrar una legión de seguidores en su propio país, los SEVERED TORTURE se quedan siempre a un paso del escenario superior en la 013. Ello sirvió de nuevo para comprobar, una vez más, las evidentes limitaciones de espacio de las salas secundarias, con un acceso frecuentemente imposible por la aglomeración masiva de espíritus sudorosos.

Parce que la anunciada remodelación que anunciaban los gestores de la sala ha quedado relegada a un cajón hasta mejores tiempos por decisión municipal. Adoradores de la escena de Florida de principos de los 90 –cruzando unos primigenios MORBID ANGEL con los entonces desmesurados DEICIDE-, la banda sigue repartiendo cera en las tablas mientras se toma con algo más de calma la edición de nuevo material.

Justo al lado, otros holandeses de vuelta al escenario principal del NEUROTIC DEATHFEST. A los PESTILENCE de Patrik Mamelli se les puede aplicar perfectamente el cuento de la banda con un legado intocable que se embarra con resurrecciones más o menos artificiosas. Sus últimos discos no son precisamente convincentes para lo que de ellos se espera. No se les puede reprochar cierta valentía al plantear un setlist que, como perfectamente podría presumirse, podía haber girado esencialmente alrededor de sus clásicos: "Echoes of Death", "Prophetic Revelations" y "Twisted Truth" se convirtieron en las honrosas excepciones en este caso.  Abundaron temas de su reciente ‘Obsideo’ y de sus dos precedentes. Es death metal que busca los complejos caminos de la complejidad, del onanismo técnico, sin reparar frecuentemente en la calidad compositiva. Sin pena ni gloria.

Quizás su habilidad a la hora de elegir el nombre para su propia banda y rebautizarlo años más tarde no sea la más destacada de sus virtudes, pero PENTAGRAM CHILE –que añadieron  el indicativo de su país de origen por cuestión de respeto y/o diferenciación con las leyendas del doom norteamericano de los 70- es ciertamente un grupo tremendamente infravalorado en lo musical. Su cabeza más visible y conocida es Anton Reisenegger, por sus tareas paralelas como guitarrista de los LOCK UP. Su death thrash es contundente, estudiado y con gancho. No son unos advenedizos en el negocio –empezaron el 1985 y se separaron unos años después-, pero no fue hasta el año pasado, tras un puñado de demos y recopilaciones, cuando su primer larga duración –’The Malefice’- vio la luz. Se esmeraron en su estreno en el Neurotic Deathfest y los astros parecieron ayudarles –a falta de explicaciones más convincentes- con un sonido correcto. "Fatal Prediction", "Spell of the Pentagram" o "The Death of Satan" fueron algunos de los cortes incluidos en el setlist, durante el cual pudimos apreciar la faceta de Reisenegger también como cantante. Banda a redescubrir, sin duda.

Lejos de las estériles discusiones sobre gustos particulares, la concepción de los quebequeses GORGUTS como unos músicos avanzados a su tiempo, en lo que a metal extremo se refiere, se eleva, prácticamente, a la certeza axiomática. Luc Lemay ha convertido a la banda en un auténtico compendio de virtudes, serpenteando más allá de un estilo ya de por sí difícilmente digerible, tomando el pelo al mismísimo diablo a la hora de componer unos riffs y unos pasajes casi imposibles, sinfonías atonales al borde del caos y la locura, patrones polirrítmicos de complejidad inhumana. Se han superado, nuevamente, con su nuevo ‘Colored Sands’, un disco rebuscado y ecléctico que, sin embargo, rinde conceptualmente pleitesía a la pretendida tranquilidad de la espiritualidad tibetana. Siguiendo la estela de los conciertos de su reciente minigira europea, el nuevo disco fue la base de su repertorio –sin llegar prácticamente a su totalidad, como ocurrió en Barcelona-, con "Le Toit du Monde", "An Ocean of Wisdom" o "Forgotten Arrows". Hubo también el habitual conato de marcha atrás, con la espectacularmente brutal "Orphans of Sickness" y siguió el sendero de su aclamado ‘Obscura’ para la demolición final ante un público que se quedó, en buena medida, con el gesto pasmado y boquiabierto. No aptos para todos los públicos, ciertamente, pero insuperables en su terreno. Maestros.

Otra vuelta, la penúltima, con los estandartes británicos del old schoold death metal CANCER en la sala mediana. Expectación y excitación ante un desenlace imprevisible. Autores de dos grandísimos discos en los inicios de su carrera, su trayectoria de diluyó en un mar de dudas y trabajos mediocres. Fue una de las sorpresas de la tarde-noche y del festival. Empezando ya con "Death Shall Rise", de su disco homónimo. Toda una declaración de intenciones para un repaso a lo más fundamental de su discografía. "Tastelest Incest", "To the Gory End", "Cancer Fucking Cancer", "Into the Acid". Los Walker-Stokes-Buchanan-Savage no se apiadaron de la apretujada audiencia que resistía a una intensa transpiración colectiva en una sala que, sin embargo, por su calidad constante, volvió a dejar patentes las contradicciones que afloraron este año en lo que concierne al esencial aspecto del sonido en un evento de tales características. Cayeron uno tras otro temas que llevaban lustros enterrados sin apenas notar el lastre del tiempo pasado. "Hung, Drawn and Quartered" y sus medios tiempos brutalmente salvajes, con las guturales de Walker abriendo brechas, completaron una actuación excelente.

Ciertamente, no es habitual encontrar bandas de thrash metal clásico en el abigarrado y brutal cartel del NEUROTIC DEATHFEST. Pero en el contexto de un largo fin de semana exhaustivamente dedicado a lo más burro del death metal y teniendo en cuenta la dimensión histórica de los protagonistas, hay que aplaudir la idea. Muchos cubrieron cantidades salvajes de kilómetros únicamente para verlos. Definitivamente, fue el show más concurrido de todo el festival. Cuentan, en los mentideros del underground, que el mismísimo Gene Hoglan, ampliamente satisfecho tras su paso el año pasado con los Death to All, animó a sus antiguos compañeros a reunirse para tal ocasión. Los DARK ANGEL, ni más ni menos, con la formación íntegra de los tiempos de ‘Leave Scars’ –Ron Rinehart sustituyó a Don Doty tras el angular ‘Darkness Descends’-, separados de ellos mismos desde hacía eones. Con un sonido a la altura del evento, despacharon de inicio, casi del tirón, "Darkness Descends", "We Have Arrives" y "The Burning of Sodom".

Tras un parón tan prolongado difícilmente la banda podía cuajar una actuación perfecta en todos los aspectos y detalles, pero lo compensó con creces con una buena actitud sobre las taulas, liderados sobre su trono por el enorme Hoglan, un monstruo donde los haya, que llevó en volandas al resto de sus compañeros con sus golpeos infernales. Sin perder tiempo en grandes discursos, "Time Does Not Heal", los incontables riffs que la componen y sus vertiginosos cambios se abrió paso. Tiempo, esta vez, para ‘Leave Scars’ y su "Never To Rise Again". A un paso ya del frenesí colectivo estuvo "Death is Certain (Life Is Not)" para meterse directamente en la garganta del lobo con la inmortal "Merciless Death", acompañada a pleno pulmón por las cerca de 2.000 personas que se agolpaban en el anfiteatro de la sala 013. "Perish in Flames" se convirtió en la sentencia definitiva para un publicó que gozó con uno de los grandes revividos para este NEUROTIC. La descarga gutural de los colombianos GORETRADE en la sala mediana liquidó definitivamente el evento pasada la medianoche.

Fiel a su ideología y a su praxis, el festival mantiene su espíritu año tras año al amparo de una ubicación excepcional, la mejor plaza europea a cubierto para el metal extremo sin lugar a dudas. No puede negarse el bajón en el aspecto del sonido. Algo que, por otra parte, esperamos, sea recordado como una anécdota circunstancial y circunscrita a esta ocasión. En su conjunto, sin embargo, sería profundamente injusto valorar el NEUROTIC DEATHFEST a partir únicamente de aspectos técnicos, definitivamente solubles. El ambiente, el reencuentro y el descubrimiento, forman parte de esta atmósfera donde el metal extremo y el respeto se funden en el aire, llegando a todos los rincones, dentro y fuera de la sala. Factores, palmaria inexistencia de oferta al margen, que también contribuyen a explicar la fuerza motriz que impulsa a muchos, desafiando largas distancias y elevados precios, a disfrutar de este tipo de saraos en otras latitudes. Todavía a uno se le erizan los pelos al comprobar cómo todo el mundo en la 013, sin apenas excepciones, contuvo de nuevo la respiración y se recogió en el más profundo de los respetuosos silencios a lo largo de dos minutos para homenajear a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, siguiendo puntualmente el ejemplo de todo el país. Ellos también revivieron en nuestra memoria. ¿Cundiría un ejemplo similar en nuestro entorno habitual? Dejémoslo aquí…

Texto: Jordi Marsal

Fotos: Eugene Straver

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