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Crónica y Fotos de GORGUTS y MISERY INDEX en Barcelona

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GORGUTS

+ MISERY INDEX

Domingo 27 de Abril de 2014 –  Sala Razzamatazz 3  –  Barcelona

LA DUALIDAD DE UN TORBELLINO PERFECTO

Nuevos vientos de profetizada decadencia sacuden los carcomidos cimientos del negocio musical. Un enrarecido ambiente del que ni los estilos más extremos y alejados de la manada ‘mainstream’ parecen lograr zafarse. Sin novedades en el frente. Acuciados por la necesidad de mover y promover bolos para garantizar su subsistencia más allá de los eternos recurrentes, los que una y otra vez consiguen llenar sin otro reclamo que su propia marca, cuesta cada vez un poco más arrastrar hacia más al sur de los Pirineos algunas de las propuestas más interesantes de la escena internacional. Pese a quien le pese, números mandan. Y, sin embargo, algunos todavía se atreven a cruzar el charco, lanzarse a la carretera y tomar el pulso a este mundillo subterráneo, que gravita espasmódicamente entre la cansina algarabía que siguen provocando los nombres consagrados y la pobre reacción que suelen suscitar las propuestas más arriesgadas.

Algunos años atrás, solamente el anuncio de su presencia en varias ciudades del estado habría resultado más que suficiente para hacer correr auténticos ríos de tinta o generar interminables cadenas de caracteres en las otrora inexistentes redes sociales. Era la primera visita del legendario combo canadiense/quebequés/estadounidense GORGUTS por estos rincones del mundo. Celebración por todo lo alto de su vuelta a la exclusiva élite del death metal más complejo y técnico tras su celebrado nuevo álbum ‘Colored Sands’, del año pasado. Muchos éramos los que llevábamos años esperando este momento, conocedores del inconmensurable nivel que Luc Lemay y sus muchachos habían ofrecido en otros escenarios europeos y americanos. Sin ir más lejos, sobresalieron en grado superlativo en la edición del Brutal Assault checo hace dos años, en una de sus primeras escalas europeas tras el anuncio de su reunión. Además de echar al traste la actuación de unos desangelados PARADISE LOST, aquella noche retumbaron de nuevo los ecos de los cañones en el fuerte Josefov.

Conjugar, complementar adecuadamente la furia técnicamente hiperbólica y desenfrenada de los canadienses requería todo un ejercicio de compensación conceptual y trascendental. Por ello, la elección de los impetuosos norteamericanos MISERY INDEX, una banda nacida a la sombra de los DYING FETUS pero que ha crecido para reclamar, por méritos propios, su parcela dentro del abigarrado underground actual. Un grupo que combina perfectamente experiencia y juventud, reflexión inteligente en sus letras con desenfreno en lo musical. Juntar dos ofertas sin aparentes puentes estilísticos de conexión, más allá de su sustrato death metalero, podía parecer un ejercicio arriesgado. A la postre, la apuesta salió airosa en la mayoría de los sentidos posibles: no sólo porque meter unas 150 personas en un bolo de death metal underground se haya convertido en una auténtica proeza para cualquier promotor local a día de hoy. El público, por lo general, agradeció visiblemente la entrega y la generosidad  musical de ambas bandas, fundidas en una especie de torbellino dual, sin teloneros ni aditivos, cada cual arrasado con su propio sonido y contribuyendo a amplificar el efecto conjunto hasta cotas inimaginables de virtuosismo y brutalidad.

MISERY INDEX: EL PULSO POR LA INDENTIDAD

Sospechosos habituales de los escenarios barceloneses, la banda de Maryland se dejaba caer de nuevo poco antes de dar a conocer al mundo el que será su nuevo álbum, titulado ‘The Killing Gods’. Desde el profundo aprecio que profeso por ellos desde el inicio de su carrera, hubo un tiempo en el que llegué a creer que algún tipo de maleficio/cenizo se había cebado con la banda cada vez que  visitaba la ciudad condal: desafortunadas coincidencias de agenda –léase Bolt Thrower- y los ya insufribles problemas de sonido marca de la casa en algunos antros cercanos al cementerio de Poblenou. Descartada científicamente la improcedencia de cualquier oscuro hechizo en escenarios internacionales, el recogido ambiente de Razzmatazz 3 permitió disipar completamente de dudas y su death/grind brilló y rompió cuellos a partes iguales.

Los primeros acordes peagajosos y a la vez desenfranados de "The Carrion Call" nos dieron la bienvenida: un derroche de fuerza, velocidad y riffs creados con la virtud de permanecer y recrearse largamente en la memoria consciente o inconsciente.  "Sleeping Giants", también perteneciente a su anterior ‘Hiers to Thievery’, asentó la banda sobre el escenario. De buenas a primeras, sorprende el papel que Jason Netherton, bajista, vocalista y alma máter de la banda, se ha arrogado con la nueva formación. Asume ahora un plano algo más secundario, concentrado en los bajos y el ataque dual en las voces. Ciertamente, Mark Kloeppel ha crecido en su papel, abriendo brecha con las guitarras y liderando el apartado vocal. Tampoco está ya en el barco el veterano ex DYING FETUS, SPARKY VOILES, ahora sustituido también por Darin Morris, otro antiguo integrante de CRIMINAL ELEMENT, una banda que estilísticamente debe mucho a MISERY INDEX.

El setlist estuvo forjado en buena medida por cortes de sus álbumes más recientes. Temas como "The Illuminaught" y "You Lose", del ya citado último trabajo, o "Rulling Class Cancelled", de su también excelente ‘Traitors’, de 2008, se dejaron oir por la más pequeña de las Razzmatazz. Cadencias hostiles en los ritmos a medio tiempo y los breakdowns, con guiños al hardcore más burro y de calidad, blast beats martilleantes, con chispa. Viven en su propia parcela y, aunque las reminiscencias siguen, especialmente en las partes más machaconas, se han ganado su personalidad propia más allá de la sombra de los ominosos DYING FETUS. Y, sin lugar a dudas, la aportación de Adam Jarvis en los tambores se ha convertido en uno de los hechos diferenciales y más celebrados de los seguidores de esta banda. Rápido, pero con un envidiable control y un gran sentido musical, su precisión en el juego del doble bombo y en la ejecución matemática se engrandece con la sabia elección de la mejor opción en cualquier momento.

Jugando ya frente a un público ávido de su directo poderoso, que no concede espacios a florituras superfluas, MISERY INDEX se permitieron avanzar uno de los temas que formarán parte de su nuevo álbum, ‘Conjuring the Cull’, una pieza con una tendencia algo más oscura a lo que veníamos escuchando de ellos.  También hubo tiempo para el salto hacia atrás en el tiempo, hasta su mítico ‘Overthrow’ del año 2001 y el tema que lo abría, "Manufacturing Greed", todo un bombazo. Lamentablemente, esta vez pasaron de largo de "Ghosts of Catalonia", una canción comprometida y altamente simbólica a modo de alegato contra la ofensiva por la desmemoria a la que nos vemos sometidos. Algunos, ciertamente, la esperábamos en su setlist. El masacrante y coreado estribillo de "Traitors", de su disco homónimo, terminó ya de fundir los plomos al personal, quizás un poco más estático que de costumbre ante la descarga adrenalínica de los estadounidenses, pero felizmente pletórico ante la constatación de un potencial musical descomunal sobre el escenario.

GORGUTS O LA LLAVE DE LA MAESTRÍA

El ingenio, la audacia, la maestría, al fin y al cabo, han encumbrado a los quebequeses GORGUTS a un estadio de culto del que difícilmente muy pocos pueden hacer gala. Su evolución, desde su eclosión a finales de los 80, dentro de una trayectoria en la que no han faltado altibajos creativos, personales e incluso un amago de retirada el año 2005. Pero Luc Lemay, un gato viejo al que alguien durante el concierto describió como un simpático Glenn Benton con gafas, sabe adónde va, aunque existe la duda razonable de haber ya alcanzado los límites de su creatividad tras redefinir los confines del género con un trabajo de la talla de ‘Obscura’. Tras dar a luz a uno de los discos más sorprendentes de los últimos tiempos, ‘Colored Sands’, del pasado 2013, la banda ha encarrilado de nuevo la senda de la estabilidad. Lemay, ahora admirador de la cultura tibetana, sigue en sus trece a la hora de convertir la ejecución de su peculiar versión del death metal en algo extremadamente complejo, lleno de matices, hasta el punto de resultar un producto de difícil digestión para sus antiguos fans, deseosos de obtener su ración de material añejo de la vieja escuela.

Enfundado en una camiseta de sus compatriotas VOIVOD, una influencia muy acorde a los sonidos actuales que profesa, Lemay no tuvo reparo en descargar un setlist  plagado de temas de su nuevo disco, consecutivamente uno tras otro, siguiendo estrictamente el mismo orden de ejecución. Y así las cosas, "Le Toit du Monde", el techo del mundo, esa obstinada referencia a la geografía espiritual de las alturas tibetanas, empezó intercalando frenéticos compases y esos pases llenos de arpegios construidos a base de harmónicos. Deslumbrantes en la ejecución, soberbios, deslumbrantes. Lemay y el guitarrista Kevin Hufnagel mueven frenéticamente mástil arriba y abajo, a la caza de los sonidos más discordantemente coherentes posibles. La perfección, que no existe, se persigue de muy cerca: rectifican constantemente la afinación, aunque sea en medio de la ejecución del repertorio. Un espectáculo por sí mismo.

"An Ocean of Wisdom" y su riff a medio tiempo en el que terminan incrustándose estas características notas disonantes, supera ya muchos de los conceptos mismos de progresividad en lo que a metal extremo se refiere. "Forgotten Arrows" fogueó la cascada de riffs imposibles con un telón de blast beats, parones y arranques. El batería Patrice Hammelin, otro de los veteranos de la escena quebequesa, se prodiga en ritmos impensables y cambios impredecibles. Colin Marston, otro pluriempleado de la escena extrema, en este caso de la costa este de los Estados Unidos, agita su cabeza y su bajo sin parar. El sonido, sólido y eficiente, arropa a la banda, enfrascada en su tarea, casi absorta ante un sinfín de seguidores atónitos a su alrededor. Cierto es que tiene su riesgo asumir la ejecución del tirón de nada menos que siete temas del complejísimo Colored Sands, más del 70% del tiempo del repertorio. Con temas como el homónimo de su último trabajo, "Enemies of Compassion", "Ember’s Voice" o "Reduced to Silence". No hubo hasta este momento concesión alguna ya no sólo a sus temas de raíz más puramente más death metalera, sino tampoco a los posteriores como ‘Obscura’.

Ciertamente, algunos se quedaron fríos, algo atónitos, ante este planteamiento, aun reconociendo la suprema habilidad de Lemay y su gente para materializar canciones y pasajes imposibles, con proliferación de heterodoxos ejercicios de tapping y escalas disonantes. Hay que admitir, llegados a este punto, que el nuevo material de GORGUTS no se presta a una placentera digestión. He aquí, también, su grandeza. Por naturaleza, de estructura intrincada, compleja en la esencia y la materialización, requiere paciencia para desentrañar cada una de las capas que subyacen en su desarrollo. No es cuestión estrictamente de tomarse su tiempo, que también: se trata, en definitiva, de algo que concierne muchas veces también a la inclinación por determinadas sonoridades, más allá de artificios relacionados con el onanismo instrumental o la dificultad de su inmediata aprehensión.

Tras la monumental sesión monográfica, GORGUTS decidieron abrir su repertorio a discos pasados, sin atreverse a retroceder más allá de algunas incursiones puntuales.  El anuncio de "The Carnal State", de su revolucionario ‘Obscura’ fue acogido con renovado entusiasmo, ante el carácter monolítico del repertorio hasta el momento planteado. Tiempo para una antigua? Inquirió retóricamente Lemay a su público. "Orphans of Sickness", de su ‘The Erosion of Sanity’ continúa siendo, sin lugar a dudas, uno de los mejores temas que ha moldeado la banda. Contiene todo aquello que los seguidores del death metal de la vieja escuela de finales de los 80 y principios de los 90 esperan: los blast beats, riffs retorcidos que cabalgan sobre esa base rítmica desbocada y una sensación de contundencia inconfundible. Para algunos, fue el premio de consolación. Reconociendo como deseable la necesidad de subir algún que otro peldaño en la escalera de la variedad, fue la coronación de un concierto ejemplar, en actitud y en ejecución. Vuelta a ‘Obscura’, esta vez con el tema homónimo y su característico riff descomunal, para echar el cierre definitivo a la noche. Otra vez, sublimes.

Texto: Jordi Marsal

Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)

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1 COMENTARIO

  1. Entro en la crónica, empiezo a leer y solo veo fotos de Luc Lemay y Gorguts pero es que llego a la parte de Gorguts y entonces me encuentro fotos de no se quien, supongo que serán los Misery Index estos que no tengo el placer… Entiendo que el que ha montado esto no tenga ni idea de quién son Gorguts ni tiene por que saberlo, pero sería un detalle que pusierais cada cosa en su sitio. Buena crónica por cierto, una pena no poder haber asistido.