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Crónica y Fotos del festival checo BRUTAL ASSAULT. Viernes y Sábado

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Brutal Assault Open Air Festival

Miercoles 7 al Sábado 10 de Agosto de 2013 – Fortress Josefov – República Checa

VIERNES 9 DE AGOSTO

Tras el intenso chaparrón de rayos ultravioleta de la primera jornada –hasta el punto que la visita del camión de bomberos para rebajar los evidentes signos de incandescencia del personal fue acogida casi como una salvación divina-, la súbita irrupción de la lluvia durante la mañana del jueves nos recordó nuestra escasa predisposición a este tipo de contrastes. Pero los devaneos climáticos no iban a condicionar, precisamente, el empeño de los brutal death metaleros rusos KATALEPSY, autores de uno de los discos más destacados del género de los últimos años. De nombre ‘Autopsychosis’, es un derroche de brutalidad con toques ciertamente refrescantes, sin recurrir al manido recurso del gorrineo por el gorrineo o sobresaturación de breakdowns por minuto. Cayeron "Evidence Near Death", "Psychological Disease" o "Cold Flesh Citadel", entre otras. Conscientes, muy probablemente, del callejón sin salida al que puede acabar enfrentándose el subgénero, los moscovitas añaden contundencia y vivacidad instrumental con un show que, con o sin chubasqueros, fue ampliamente celebrado por los aficionados.

Pese a ser una de las mejores bandas de death metal progresivo, OBSCURA fueron relegados a una temprana y corta actuación. Poco cabe decir sobre la calidad de esta formación, al frente de la que militan dos ex-Necrophagist, el sorprendente batería Hannes Grossmann y el increíble guitarra solista Christian Muenzer. Junto ellos, el cantante/guitarra Steffen Kummerer, esta vez con nuevo look tras cortarse su larga melena,  y su reciente bajista Linus Klausenitzer, formando uno de los combos más técnicos del momento. Sobre este último, destacar que el hecho de no tocar con un bajo freetless le quita algo de feeling y calidez respecto sus discos. No contaron los alemanes con mal sonido, lo cual es importante para no perder detalle de los muchos pormenores que ofrecen con su música. En poco más de media hora, interpretaron los tres primeros temas de "Omnivium", mientras que de su predecesor descargaron "The Anticosmic Overload", "Incarnated" y "CentricFlow". Una gran actuación que supo a muy poco.

Militantes destacados de la nueva legión de bandas francesas que reivindica el Black metal des de un punto de vista más o menos ortodoxo, GLORIOR BELLI planteó una propuesta mucho más seria de lo que hacían prever los sarcásticos comentarios de su fundador, frontman y guitarrista, J. Ante un público parcialmente atónito y en algunos casos concentrado en hallar soluciones de emergencia para los imprevisibles chaparrones, la banda no se arredró en absoluto con su Black cargado de rasgos rock"n"roleros de alto octanaje. Cayeron temas de sus últimos álbumes y de su aclamado ‘Manifesting the Raging Beast", quizás uno de los ejemplos más avanzados del estilo aparecido durante los últimos años.

La tarde del metal francés -tres grupos originarios de este país descargaron de forma consecutiva- prosiguió con el metal más experimental de MISANTHROPE, un grupo que mutó desde un death metal más tradicional de sus primeros discos hacia territorios más arriesgados. En el patio de armas de Josefov no lograron sobresalir por encima de la media. Más acertada y celebrada fue la vuelta de otros veteranos de la escena gala, LOUDBLAST. Autores de ya clásicos álbumes en el circuito underground europeo, como ‘Disincarnate’, la banda se paseó a la lo largo de su discografía con una actitud encomiable y sin bajar el pistón. Su fusión de Thrash y Death de la vieja escuela –influencias de Possessed o viejos Sepultura entre otros- sonó auténtica, sin artificios ni conservantes añadidos. Stéphane Buriez tiró del carro con dedicación, ofreciendo un repaso de la carrera de la banda hasta su más reciente ‘Frozen Moments Between Life and Death’.

La fatalidad se ha cebado lamentablemente con algunas de las bandas polacas más prominentes durante los últimos tiempos. Tras el trágico accidente de los Decapitated, con la muerte de su batería Vitek y las severas secuelas sufridas por su cantante, HATE pasan ahora por un trance similar con el deceso inesperado de su bajista, Mortifer, el pasado mes de abril –cuando fue encontrado muerto en su cama en Alemania, justo después de participar en un bolo con la banda la noche anterior-.

Devotos de la pirotecnia y los toques industrializantes en su Death Metal de factura más que correcta, Hate han sido una banda que quizás, algo injustamente, han vivido durante largo tiempo bajo la alargada sombra de sus compatriotas Behemoth, con los cuales comparten, de forma evidente, rasgos estilísticos y estéticos. Enérgicos y precisos, la banda de Varsovia tiró principalmente de temas de sus tres últimos discos, como "Omega", "Wrists", "Erebos" o "Sadness Will Last Forever", dejando un poco aparcada la que muchos todavía consideramos como su época dorada, con su ‘Anaclasis’ de 2003 como máximo exponente.

Muy posiblemente, el iracundo y vengativo dios del Antiguo Testamento de los judíos estaba al acecho, expectante ante el inicio del bolo de los israelíes ORPHANED LAND, para dar la orden de descarga de un diluvio de proporciones bíblicas. Ante la duda de si la fusión de sonidos del Próximo Oriente, el metal extremo y lo progresivo resulta o no de agrado para la divinidad, el pub del baluarte se convirtió en una buena alternativa a un tiempo destemplado. Tras el aguacero caído y con la mayoría de la gente resguardada en la zona de bares, volvíamos de nuevo ante los escenarios principales. A MALEVOLENT CREATION les tocó la difícil papeleta de sustituir la importante baja de Suffocation en el cartel, anunciada un par de meses de antes del festival.

Asumiendo, por defecto, la sentencia de que no hay mal que por bien no venga, se convirtió en un gran remplazo para suplir una notable falta. Después de mucho tiempo sin verles y tras estar últimamente bastante inoperativos volvía a ser reconfortante poder disfrutar  el directo de uno de los grandes exponentes del death metal americano de la escena de Florida durante los inicios de la década de los 90 del pasado siglo. Con el incombustible guitarrista Phil Fascianay el polémico vocalista Brent Hoffmann de nuevo al frente, Malevolent Creation ofrecieron una actuación que superó todas las expectativas y que vapuleó cualquier duda al respecto. Lo mejor de todo es que ofrecieron un repertorio muy centrado en su etapa ‘old school" donde predominaron temas pertenecientes a sus dos obras maestras, ‘The Ten Commandments’ y ‘Retribution’, como "Multiple Stab Wounds", "Eve Of The Apocalypse" o la mismísima "Malevolent Creation". Una grata sorpresa.

De los sonidos más potentes a los más calmados de la mano de ALCEST que ofrecieron una actuación bastante lisérgica rozando en ocasiones el tedio y el aburrimiento. La banda del compositor Neige repetía por segunda vez consecutiva en el festival, pero esta vez a una hora demasiado temprana. Al igual que el año pasado, repasaron básicamente su último disco ‘Les Voyages de l"Âme", con temas como "Autre Temps" o la un poco más enérgica "Beings Of Light". Las mejores recibidas por el público fueron "Percées de Lumière" y la sosegada "Souvenirs d"un autre monde". Un concierto que hubiese sido más apropiado a avanzadas horas de la madrugada.

Los maestros suecos de las polirritmias y los tonos graves, MESHUGGAH, aclamados allá donde van con su último ‘Koloss’, lograron casi detener el tiempo. Necesitaron, sin embargo, varios temas hasta lograr un sonido medianamente decente. Se echó a falta este año la casi perfección en el aspecto técnico de la edición anterior: se percibían notoriamente deficiencias durante los primeros temas hasta que los jefes de los mandos en la mesa de mezclas consiguían dar con la solución. Teniendo en cuenta que, en este tipo de festivales, la duración de los bolos suele limitarse considerablemente, algunas bandas llegaron a padecer esta situación hasta el punto de ver empeñado su sonido a lo largo de todo el set. Meshuggah, con más tiempo y, probablemente, más recursos a su alcance, lograron zafarse de esta plaga, finalmente, corrigiendo la hipersaturación de bajos que convertía en hasta cierto punto en frustrante la experiencia auditiva.

Arrancaron con "Swarm", para luego empalmar del tirón con "Combustion", "Obzen", "Do Not Look Down" y "Demiurge", pertenecientes a su más reciente trabajo y al anterior ‘Obzen’, otra pieza digna de recordar. Prodigiosos en la ejecución, encadenaron uno tras otro, con insultante fluidez, pasajes rítmicos complejos. No hay guitarra de ocho o más cuerdas que limite la habilidad natural de las huestes de Thordendal. Kidman arqueaba su cuerpo con los ritmos imposibles que sigue marcando el maestro Haake. La oferta de cortes clásicos quedó relegada en esta ocasión a la brutal "New Millennium Cyanide Christ", del brutal ‘Chaosphere’. A medida que se consumía el show ganaba en intensidad, ahora sí, acompañado de un sonido decente. "Bleed" y final un tanto sorprendente con la dupla "In Death-Is Life" e "In Death-Is Death", de su ‘Catch Thirtythree’.

Presentados a bombo y platillo como uno de los grandes cabezas de cartel del festival, la aparición de IN FLAMES en las tablas apenas nos despertó la curiosidad. Independientemente de la consideración acerca su controvertida dirección actual, muy pocas bandas parecen capaces de renegar de un modo tan aberrante de un pasado comercialmente más modesto pero musicalmente mucho más prolífico y glorioso  como lo hacen en estos momentos los de Göteborg. Rescataron únicamente del baúl de los recuerdos "Pinball Map" y, nuevamente, desecharon el fantástico legado de obras maestras como ‘The Jester Race’, ‘Whoracle’ o ‘Colony’. Una verdadera lástima, sinceramente. Siempre nos quedarán sus grandilocuentes derroches de fuegos artificiales.

Otros que parecieron perder el norte y que ahora parecen volver a retomar, aunque sea de refilón, la senda de sus orígenes son los finlandeses AMORPHIS. Más allá de los destrozos que producen las innecesarias regrabaciones de clásicos con la que trataron de obsequiar a sus fans recientemente, su nuevo ‘Circle’ merece algo más que una escucha superficial. Su concierto no se convirtió en uno de los habituales escaparates promocionales para el nuevo disco aunque, respetando lo obvio, "Shade of Gray", abrió la lata y le siguió la también reciente "Narrowpath". Sin llegar a los niveles de antaño, las melodías folkies y las voces guturales están de vuelta. Una gran noticia. No olvidaron de su repertorio algunos de sus clásicos como "Into the Hiding" y "On Rich and Poor", largamente coreadas por el personal.

Con Tomi Joutsen al frente, que no cesó de golpear el suelo del escenario con el movimiento de sus larguísimas rastas, la banda fue de menos a más. La pegadiza "Hopeless Days" y "House of Sleep" pusieron el broche final a una buena actuación en la que, por supuesto, se echó en falta "Dark Winter Day" o alguna de "The Karelian Isthmus". Por pedir que no quede.

Máxima expectación por ver a CARCASS, con el anuncio de nuevo disco y tras cinco años explotando su retorno a los escenarios. Ahora que parecen tomárselo más en serio, los de Liverpool se presentaban con su reformada formación para afrontar el futuro inminente, con los jovencísimos Ben Ash a la guitarra y el ex-Aborted Daniel Wilding a la batería. No obstante, nada nuevo bajo el sol. Carcass volvieron a ofrecer el mismo trillado repertorio que han venido descargando ya durante los últimos años lo cual, por otra parte, es lo que viene pidiendo el público. Quizás podían haber presentado algún tema de su nuevo disco, pero ni eso. Hay que añadir, como nota negativa, que tuvieron gravísimos problemas técnicos durante su actuación. Lanzar la intro de "Inpropagation" cuando la banda ni siquiera estaba lista para salir puede hasta obviarse, pero que la que la guitarra de Ash prácticamente fuese imperceptible durante todo el concierto no deja de ser imperdonable en una banda de estas características. Pese a que Bill Steer se le ve de nuevo cada vez más metido en su papel y animado con la resurerrección de Carcass, todavía sigue improvisando muchas partes y solos de una forma un tanto aleatorio y con escasa fidelidad respecto al tema original –un aspecto por el que el directo de Carcass fueron conocidos y reconocidos en su época dorada-. Respecto Jeff Walker, decir que sigue conservando un buen chorro de voz y que trató de mostrarse bastante afable  y divertido –a pesar de su intento fallido con un comentario poco agraciado sobre su don de lenguas-, pero no termina de convencernos que está sintiendo al cien por cien lo que hace, con completa honestidad.

Con un gran telón de fondo desplegando las ‘herramientas de trabajo", es decir, bisturís y demás instrumentos quirúrgicos, Carcass basaron la primera parte de su show en repasar exhaustivamente su magnum opus ‘Necroticism-Descanting the Insalubrious", para posteriormente recuperar algunos de sus temas más corruptos de su etapa grindcore como ‘Reek Of Putrefaction" o ‘Exhume To Consume", adornados con proyecciones laterales de imágenes de autopsias y demás casquería gore. Con "Heartwork", precedida de los primeros compases de "Ruptured in Purulance" sellaron un concierto, en general, bastante deficiente y poco creíble. Quizás el más endeble que hemos visto des de su vuelta a los escenarios. Y eso escuece y duele a sus fans de la vieja escuela. Sólo al final, a modo de despedida y mientras la banda abandonaba el escenario se escuchó la intro del nuevo disco. ¿Una circunstancial mala noche o un síntoma deliberado? El tiempo nos dará la respuesta.

Una de cal y otra de arena, porque tras la decepción de Carcass pudimos disfrutar de un brutal concierto de OVERKILL. Lo de BobbyBlitz no tiene nombre, la edad no hace mella en él y siempre se come el escenario. Sin duda, uno de los frontman más divertidos y enérgicos, ¡puro nervio! Durante toda la actuación no paró de recorrer el escenario de punta a punta, hacer sus típicas poses con el pie de micro e incluso codearse con las primeras filas de la audiencia. Y es que el público se contagió del buen rollo y no dejó de mover la cabeza con himnos del thrash metal como "Wrecking Crew", "Hello From The Gutter", "In Union We Stand" o la coreada acelerada versión de la banda punk inglesa Subhumans "Fuck You!". Tras haber tenido la oportunidad de ver en poco menos de un mes bandas como Heathen, Exodus, Overkill o Testament no cabe duda alguna que la ‘segunda división" del thrash metal, con la excepción de Anthrax, supera actualmente con creces, en directo, a cualquiera de los grandes del género. ¡Apoteósicos Overkill!

A las dos de la madrugada, con 15 horas de conciertos a las espaldas y un cansancio acumulado agotador, nada mejor que para acabar el día con el post metal de CULT OF LUNA quienes nos ofrecieron un concierto mágico, ideal para despedir el día de la mejor manera. Con la intro "The One" y ante el público más exigente de la jornada que resistió hasta el final, los suecos iniciaron su particular viaje catártico. Con "I: The Weapon", fueron desarrollando todo un bálsamo de sonoridades donde melodía y brutalidad se funden de forma esplendorosa. Con un juego de luces blancas y azules hipnóticas apuntando directamente al público y dejando a la vista sólo las sombras difusas de los músicos sobre el escenario siguieron dando forma a largos temas, esta vez de su aclamado disco "Eternal Kingdom" como "Ghost of Trail" y "Owlood". El juego entre dos baterías y tres guitarras formando un todo daba muestra de la complejidad de su propuesta, que se traducía en gratificantes sonoridades. Retomando su reciente trabajo ‘Vertikal" con una pieza espectacular como es "In Awe Of" finalizaron su actuación de forma soberbia con su cantante Klas Rydberg desprendiéndose de su guitarra y vociferando como si se dejase el alma en cada verso. Viendo conciertos como éste uno espera con ansia el lanzamiento de "Vertikal II" previsto para septiembre. Gran desenlace para una segunda jornada pletórica que no llegó a verse desfavorecida por las intermitentes descargas de lluvia.

 


SABADO 10 DE AGOSTO

Debe ser el aire viciado o quizás algún misterioso añadido en los brebajes varios que uno va tragando sin casi darse cuenta, pero lo cierto es que hay algo en el ambiente de los festivales que, inconscientemente, te lleva a sobreponerte a niveles de agotamiento impensables en otras circunstancias. Planificar día a día el calendario puede resultar en ocasiones una tarea mareante por la ingente cantidad de eventos que, desde la mañana hasta bien entrada la madrugada, pueden desbordar cualquier agenda. Da igual. Pocas cosas resultan comparables al vacío extenuante que aflora cuando el sonido y las luces mueren en la nada. Llegaba la última jornada con un cartel probablemente menos atiborrado pero no por ello menos interesante. De hecho, una de las grandes virtudes de este ya longevo festival checo es la sencillez y efectividad de su planteamiento: dos grandes escenarios que se van relevando sin descanso pero sin solapamientos odiosos, además de un tercer hangar donde suelen recalar propuestas todavía, si cabe, más underground. El síndrome de la pelota de ping pong, esta angustiosa sensación de tener que moverte de un lado hacia otro cual veleta al viento constantemente pendiente de las manecillas del reloj, se diluye por completo. Puntos a favor, ciertamente.

VREID, legítimos herederos del legado de los malogrados Windir, salieron para demostrar, una vez más, que el verdadero Black metal made in Norway no solamente vive de circos pseudofascistoides ni cortinas de humo musical. Incluso, precisamente, homenajeando en algunos de sus trabajos a los héroes de la resistencia noruega contra la invasión nazi en la segunda Guerra Mundial. Para quitarse el sombrero, especialmente, frente a la recalcitrante la estupidez en este terreno que exhiben  algunos de los supuestos líderes de la escena del país escandinavo. Seguros de sus posibilidades y sin ataduras a ningún corsé estilístico, conservan este sentido de la melodía tan especial, con el corazón casi pegado al terruño, de la escuela Valfar. Aquí terminan las semejanzas, puesto que Vreid han logado imprimir su propio sello personal uniendo a estos elementos unas innegables influencias trasheras y rock"n"roleras que le aportan el punto justo de macarrismo. Con seis discos ya en su haber, llegaban al fuerte Josefov con ‘Welcome Farewell’, para impartir una sobria lección de Black and roll muy digerible, con temas como "The Reap", "Raped by Light" o "Pitch Black"

Tras su paso por el Resurrection Fest, SYLOSIS dieron buena muestra también en tierras checas de su bien ejecutado thrash/death que funde elementos modernos y rinde homenaje a clásicos escandinavos del género. Temas como "Fear The World", "Empyreal" o "Teras" fueron suficientes para demostrar la calidad de esta banda y su prometedor futuro dejando una vez más claro que la unión de la nueva y vieja escuela pueden abrir mucho camino y dar a luz excelentes propuestas.

Con ROTTEN SOUND las revoluciones se dispararon hacia el infinito. Los finlandeses se han ganado a pulso ser los abanderados del grindcore europeo retomando, empujando y alzando la herencia de bandas míticas del género como Nasum. No es para menos, tras veinte años de trayectoria sin dejar títere sin cabeza con su comprometida visión musical, como bien recordó su cantante Keijo Niinimaa. Con un sonido apabullante y los decibelios rozando los límites saludablemente aconsejados, Rotten Sound ejecutaron sin respiro toda una ristra de temas que no solían exceder los dos minutos de duración dejando exhaustos a más de uno y borrando de golpe cualquier síntoma de sueño que quedase entre los respetables. "Days to Kill", "Self", "Sell Your Soul", "Endless Conception", "Blind"…son sólo una muestra de más de quince temas ejecutados sin piedad, con ese delicioso sonido tan sueco en las guitarrasm, en poco más de media hora. Sin duda sellaron, junto a Magrudergrind, la actuación más brutal del festival.

Con las mandíbulas todavía desencajadas por la brutal sacudida a la que nos sometieron los fineses, llegaba el que se presumía como otro de los momentos cumbre de la jornada. Pero cuando todo el mundo esperaba la salida a escena del brutal cuarteto sueco VOMITORY, en una de las últimas ocasiones para disfrutar de su directo antes de su anunciada próxima disolución, llegó la inesperada aparición de CENTURIAN sobre las tablas. Los típicos inconvenientes logísticos de última hora frustraron, nuevamente, una de las actuaciones más esperadas del día. La organización decidió, sin previo aviso ni informar de ello adecuadamente, intercambiar los papeles: los holandeses, que debían tocar por el atardecer en el hangar del otro lado de la fortaleza, cubrieron el inesperado hueco en el escenario principal. El solapamiento con otras actuaciones hizo el resto y terminamos malogrando la postrera oportunidad de disfrutar de su directo. La situación no arredró a los Centurian, que pusieron voluntad y empeño en la descarga de su death metal de inconfundible sello holandés con una concepción que bebe directamente de las fuentes de los intocables himnos clásicos de Morbid Angel. Cayeron temas de su reciente ‘Contra Rationem" y de su obra de referencia ‘Liber Zar Zax", que no defraudaron a muchos de los que se encontraron en medio del embrollo organizativo sin comerlo ni beberlo.

No hay que romperse la cabeza para tratar de encasillar estilísticamente a PRIMORDIAL. Hagan Black metal pagano, céltico, de tintes folk o, simplemente, metal extremo a secas, su sentido de la épica perfectamente plasmado en la interpretación instrumental y coral llega a coronar cotas sencillamente estratosféricas, inalcanzables para el resto de bandas mortales. Los irlandeses facturan discos de una estética impecable, llenos de fuerza y sentimiento. Pero también son capaces, como pocos, de trasladar este torrente emocional y sensitivo a la salida de los altavoces de PA. Encabezados por un Alan Nemtheanga carismático, profesional como nadie en las tablas, el sonido de la banda, esta vez impecable, arrastró como un torbellino a sus seguidores, que respondieron de forma masiva y casi instintivamente a las constantes llamadas del frontman. "We are Primordial. We are from the Republic of Ireland. Are you with us?", gritó antes de dar paso a "No Grave Deep Enough". Apoteósico. Las notas de "The Coffin Ships", este homenaje a sus ancestros irlandeses que sucumbieron de forma masiva una de las hambrunas más salvajes que se recuerdan en la Europa moderna, eriza los pelos a cualquiera. Un tema largo, dinámico, hecho todo sentimiento. "The Empire Falls" y su estribillo pegajoso, coreado a pulmón por centenares de personas, fue la culminación perfecta a un nuevo ejercicio de altos vuelos por parte del quinteto dublinés.

Con todavía en la memoria el salvaje y caluroso concierto que ofrecieron cuatro años atrás en verano en la diminuta sala Razz 3 de Barcelona, había mucha curiosidad por ver como se defendían en directo BIOHAZARD sin el carismático Evan Seinfeld al frente. Y vaya si convencieron! Con un efusivo Billy Graziadei a las voces, el concierto de los de Brooklyn fue un desfase de principio a fin. Lástima que contaron con un sonido bastante malo durante temazos como "Shades Of Grey", "Urban Discipline", "What Make UsTick" o "Wrong Side Of TheTracks", en los que la guitarra del repatriado Bobby Hambel casi no se escuchaba. El hardcore de la vieja escuela contagió rápidamente entre la audiencia que no paró de botar y moverse bajo un sol de justicia. Scott Roberts, quien ha dejado la guitarra para coger el bajo, convenció también a los coros del mismo modo que Danny Schuler a los parches. Billy no paró de animar en todo momento, provocando y lanzándose varias veces a las primeras filas. Los nuevos temas vinieron de la mano de las poderosas "Reborn" y "Vengeance Is Mine", candidatas desde ya en convertirse en clásicos de la banda. No obstante, el concierto estuvo plagado de viejos cortes como "Tales From The Hard Side" y un apoteósico final con un enorme circle pit al ritmo de "Punishment". La persistente insistencia de la banda en no querer finalizar su actuación fue abortada por el regidor de escenario y el cumplimiento estricto de los horarios. Así pues, corto pero muy intenso y contando los días para verles de nuevo en nuestras tierras tras las ya confirmadas fechas de octubre.

Aunque en un principio iban a tocar de forma separada, LEPROUS e IHSAHN compartieron escenario y horario de actuación como vienen haciendo últimamente en los festivales en los que están participando conjuntamente. Así pues, comenzaron tocando Leprous, formada esencialmente por los músico –y alumnos- de la banda de acompañamiento de Ihsahn en directo. Para rizar el rizo, su cantante y teclista, Einar Soldberg, es cuñado del frontman de Emperor. La banda noruega se ha labrado su propio camino con tres excelentes discos de metal progresivo que han acaparado grandes críticas. Interpretaron dos temas de ‘Coal", "The Valley" y "Chronic", y otros dos de ‘Bilateral", "Restless" -con esa parte en que todos se agachan al unísono- y ‘Waste Of Air" -dedicado a su bajista en el último concierto que daba con la banda-. Tras esta pequeña pero desenfrenada muestra de maestría precoz, llegó el momento que todos esperábamos, con la presentación de Ihsahn en escena. Comenzó su actuación presentando varias piezas de ‘Eremita", como  "On The Shores", "Arrival" y una tremenda "The Paranoid", con ese inicio que pone los pelos de punta. No obstante, fueron los temas de ‘After", "Frozen Lakes on Mars" y "The Barren Lands" los más aclamados, así como la compleja "A Grave Inversed". El binomio Ihsahn/Leprous volvió a funcionar a la perfección aunque se echó en falta también algún aporte de sus discos ‘AngL" o ‘The Adversary". Pero no dio tiempo para todo. Sin significativas nuevas noticials al respecto-(tampoco era el momento indicado-, los seguidores del músico noruego seguimos esperando nuevas confirmaciones de Emperor para el próximo año.

Volviendo a sonidos más comerciales, TRIVIUM contaron con un escenario tuneado a medida con las dos enormes "T" de su logotivo a ambos laterales y varios bloques emulando rocas de hielo. Eran uno de los grandes nombres del festival y contaron con el apoyo de una gran afición, especialmente por parte del público más joven. Tras la intro de ‘Final Fantasy", los de Matt Heafy comenzaron repasando temas más antiguos como "Thrones of Perdition", "Down From The Sky" o la thrashera "Becoming The Dragon", única concesión a su álbum ‘The Crusade". Desprendiendo el telón de fondo de la portada de su próximo disco, cuyo lanzamiento está previsto para octubre, presentaron los nuevos temas "Brave This Storm" y "Strife", que fueron recibidos con entusiasmo por su legión de fans. Pese a que el siempre simpático Heafy hace los honores del grupo ante la audiencia, Trivium destacan por su humildad y su buen hacer, sin que ningún miembro destaque por encima de todos en el escenario. Seguidamente hicieron hincapié en su último disco editado hasta la fecha con temas como "Watch The World Burn" e "In Waves", con esos estribillos melódicos que invitan a ser coreados. No obstante, eligieron despedirse con uno de los temas más potentes de sus inicios, "Pull Harder On The Strings Of Your Martyr".

Hacía tiempo, mucho tiempo que habíamos perdido la pista a CLAWFINGER, siendo como mínima curiosa la incorporación de la banda al line-up del Brutal Assault, aunque simplemente sea por motivos nostálgicos. Aunque no nos esperábamos gran cosa, la actuación de los escandinavos fue una grata sorpresa ofreciendo un concierto explosivo. La banda selló una completa actuación con temas nuevos, más metaleros, pero también sus viejos clásicos de hip hop/rap/metal que tan buenos resultados les dieron en los 90. Evidentemente, fueron estos los mejor recibidos por la gente, especialmente los incluidos en sus exitosos ‘Deaf Dumb and Blind" y ‘Use Your Brain". De esta forma, canciones como "Nigger" o "Rosegrove" fueron de las más movidas.

Destacar el papel de Zak Tell, que sigue conservando un gran carisma como cantante y que no paró un segundo de animar al público, siendo el único que se atrevió a subir por las estructuras metálicas del escenario hasta una gran altura. No obstante, el momento más esperado del concierto se reservó al final con "The Truth" y especialmente un tremendo "Do What I Say", con todo el público botando como si el tiempo hubiese retrocedido veinte años. Pocos días después nos haríamos eco de la lamentable noticia de la disolución definitiva de la banda, por lo que este fue el último concierto de CLAWFINGER.

HATEBREED son carne de cañón para festivales y no era de extrañar que repitiesen en el Brutal Assault por segundo año consecutivo. Su frontman, Jamey Jasta es toda una personalidad dentro del hardcore y del metal, un tipo que ama la música que hace y que siempre que está en festivales muestra alabanzas y gran respeto, puño en alto, por las demás bandas que en ellos participan, especialmente por las más clásicas. Una vez más desplegaron toda su letanía de canciones que no pueden faltar en este tipo de eventos. "To The Threshold", "In Ashes They Shall Reap", "Live ForThis" iniciaron la banda sonora de una perfecta alianza entre músicos y audiencia. El público seguía al pie del cañón las indicaciones de Jasta en todo momento. Organizó competiciones entre la audiencia para comprobar el lado que más animaba, con el veredicto final del batería Matt Byrne que divisaba atentamente la escena desde su tarima. Luego, desató la euforia al grito de "it"s circle pit time!" con "Defeated". El toque emotivo de la noche vino con la versión del "Ghosts Of War" de Slayer, dedicada evidentemente a la memoria de Jeff Hannemann. Como no podía ser de otra manera, en el tramo final volvieron a sobresalir "I Will Be Heard" y "Destroy Everything". La banda invitó a todos los asistentes a no perderse el concierto/after party del festival, a celebrar el día siguiente en Praga, anunciando que interpretarían otros temas diferentes.

Superados ya los más peliagudos momentos de su personal batalla contra la leucemia  y convertido ahora estrella mediática en su Polonia natal, Nergal conduce a sus BEHEMOTH por las fértiles praderas de la popularidad comercial, siempre dentro de los limitados márgenes de la escena Black y Death Metal. Sin poder contar con la aportación del siempre tremendo Inferno a los parches, sustituido para la ocasión por el actual batería de los Decapitated, los polacos ofrecieron un concierto correcto, con un setlist bastante previsible, quizás con las revoluciones ligeramente por debajo de lo que les es habitual, adaptándose a las circunstancias. "Ov Fire and Void", "Demigod" y "Conquer All", sacadas de sus más recientes trabajos, se han convertido ya en apuestas seguras de su repertorio.

Oculto bajo una discreta capucha, que añadió a su atuendo bélico medieval habitual, Nergal se dosificó en la justa medida para cumplir con una parroquia entusiasmada con el show. No escatimaron en pirotecnia y parafernalia, focalizando la intensidad del momento con el uso de las luces. El arrebato final con "At the Left Hand ov God" y "Slaves Shall Serve" recibió una respuesta entusiasta, como también la instrumental "Chant for Eschaton 2000", que habitualmente reservan para el cierre. Hubo más en esta ocasión y la hermandad blasfema de Gdansk se despidió con "Lucifer" como encore, tema que cierra, precisamente, su último trabajo de estudio hasta la fecha, reveladoramente bautizado como ‘Evangelion’.

Aunque son una banda para disfrutar mejor en recintos cerrados, siempre es agradable poder disfrutar de los directos de OPETH también en grandes eventos. Los suecos se han caracterizado por ser una formación que va a contracorriente y que no se deja intimidar por modas ni entornos a la hora de programar sus repertorios. Empezaron con la enigmática y setentera "The Devil"s Orchard", única referencia que hicieron de su último y cuestionado disco ‘Heritage". Los registros guturales hicieron acto de presencia con "Ghost Of Perdition", un tema que combina la fiereza y melodía por partes iguales con todo tipo de recursos y un espectacular Mikael Åkerfeldt al frente quien no dejó de deleitarnos con sus jocosos e irónicos discursos entre cada tema, tan amados por unos como odiados por otros. Una de las sorpresas vino de la mano de "Atonement" y sus hipnóticas sonoridades orientales. Åkerfeldt ya había anunciado que pese a tocar en un festival que apuesta bastante por el metal extremo ellos iban a tocar los temas que les apetecía sin tener esto en consideración. Mejor recibimiento general por la audiencia tuvo la grandísima "Deliverance" con ese final que siempre pone los pelos de punta y una espontánea lluvia que volvía a hacer acto de presencia una vez más. Una curiosa versión acústica de "Demon Of The Fall" daría paso a la larga y densa "Blackwater Park" que pondría punto final a una poco convencional actuación de Opeth, para la gran mayoría, y un placer para su séquito de fieles seguidores.

La presencia de los noruegos BORKNAGAR en el cartel del festival había levantado no poca expectación entre muchos de sus fans, algunos de los cuales reconocían abiertamente que su presencia en el asalto al fuerte Josefov respondía en gran medida al concurso de la banda de Bergen. No se prodiga en exceso por los escenarios del sur de Europa el grupo encabezado por el mago Oystein Garnes Brun. Se presentaban con el atractivo añadido de comprobar la adaptación al nuevo rol del repescado ICS Vortex, tras su marcha de Dimmu Borgir. La sorpresa, también en este caso, fue la ausencia de su vocalista titular, el sueco Vintersorg, y su sustitución, también temporal, por Athera, cantante, entre otros, de los también noruegos Susperia. Sin cuestionar su entrega ni habilidad en el cometido, sonó raro enfrentarse a un temazo como "The Genunine Pulse" despojado de la personalísima aportación y entonación del ausente cantante sueco. En este contexto, Vortex pudo recuperar también sus voces en "Oceans Rise", procedente de su tercer ‘The Archaic Domain’. "Epochalypse" y "Frostrite" fueron las dos únicas aportaciones del nuevo álbum, dejando la traca final para "The Dawn of the End", el cierre del todavía insuperable "The Olden Domain", y su ya inmensamente épica "Colossus", un monumento al black metal de corte más progresivo y vanguardista.

Si el año pasado fue el turno de Agnostic Front y Sick Of It All, este año eran MADBALL los encargados de representar la ‘New York old school hardcore".Si algo caracteriza a estas bandas es su filosofía de hermandad con sus seguidores, algo que se desprende y aprecia en cada uno de sus conciertos. Así quedó patente desde el primer momento en que su imparable cantante Freddy Cricien pisó el escenario. Al ritmo de temas como "Can"t Stop, Won"t Stop", "Get Out" o "For My Enemies" desplegaron todo su código de honor y lucha social ante un público fiel totalmente entregado. A destacar la presencia de una amplia representación andaluza que se hicieron notar y la liaron bien parda. Lejos de considerar la actitud de unos pocos, nuestra atención se centraba en la banda, respaldada siempre por el literalmente enorme bajista Hoya, Mitts a la guitarra y el batería Mike Justian que en poco tiempo se ha ganado bien su puesto. Posiblemente sean Madball la banda clásica de hardcore que más atrae al público metalero, por su afilada sonoridad y rabia en escena. "Set It Off", "Infiltrate The System", "Heavenhell" o la versión de sus ‘hermanos" Agnostic Front, "It"s My Life" fueron entonadas en comunión por un público diverso, lo que no deja de ser también uno de los atractivos de los festivales, el respeto y buen rollo entre una audiencia variopinta. Nos quedamos con las ganas de escuchar alguno de sus temas en español, aunque su actuación no dejó de ser, una vez más, impresionante.

A altas horas de la noche, entrada ya de hecho la madrugada, el ánimo se veía sacudido por la mella evidente del alcohol acumulado en las venas durante casi cuatro días de juerga, solo interrumpida por unas pocas horas de sueño truncado por una salida del sol molestamente madrugadora. Tras un nuevo y euforizante viaje hasta una de las barras, Nattefrost y sus CARPATHIAN FOREST hicieron acto de presencia. Aunque ellos lo negaran, encajan perfectamente en el arquetipo de una tropa de punkis desalmados tocando Black Metal. Para más cachondeo, al jefe Nattefrost le dio por dirigirse al público en alemán, quizás suponiendo que lograría una mejor confraternización con los checos -una parte importante de los cuales lo conoce y lo habla… no únicamente en la intimidad-. Obviamente, no cabe esperar de los Carpathian las virguerías instrumentales de sus compatriotas Borknagar, sinó más bien cera y zapatilla, ritmos que algunas veces recuerdan al crust y sonido crudo. Predominaron los temas de sus ya lejanos últimos discos, ‘Defending the Throne of Evil’ y ‘Fuck You All’. Retrocedieron hasta sus magníficos ‘Strange Old Brew’, con "Mask of the Slave", y la homónima de su ‘Morbid Fascination of Death’. Nada de ‘Black Shining Leather’, para variar. Un grupo con un sentido del espectáculo y el humor bastante peculiar, con un Nattefrost bastante pasado de vueltas y un orondo bajista que se pasea con el bajo encadenado y mostrando unos fláccidos michelines dignos del archiconocido muñeco promocional de los neumáticos. Perfectamente adecuados para el momento.

A  los daneses SATURNUS les cayó el papelón de cerrar el festival avanzada ya la madrugada. Un ‘spot’ absolutamente desagradecido para con las bandas, que desde lo alto asisten impasibles al desfile más o menos organizado del personal, con las angustias de última hora, formando interminables colas para recuperar la fianza del vaso de plástico e iniciando, con pie más o menos firme, la marcha final hacia sus aposentos. Autores de uno de los mejores discos de Death/Doom del año pasado, ‘Saturn in Ascension", lo dieron absolutamente todo ante sus estoicos fans. Grandísimo sonido, pesadez en las guitarras, vozarrón y un juego de luces que logró ambientar a la perfección su propuesta. La emocional y atmosférica "Litany of Rain", un  de tema de 10 minutos de duración, sumió en un trance absoluto a los pocos centenares de resistentes. "I long", de ‘Veronika Decides to Die’ y el nuevo "Forest of Insomnia" siguieron la misma estela: canciones muy largas, melancólicas, cargadas de sentimientos agónicos.  "Christ Goodbye", de su aclamado ‘Paradise Belongs to You’, sentenció definitivamente el festival.

Vaciada físicamente hasta más allá de sus límites, la infatigable y resiliente infantería del metal extremo pudo comprobar cómo, una vez más, la inexpugnable fortaleza Josefov se rendía al asalto de la brutalidad, de un cartel inteligentemente compensado –aunque algo más de  grindcore, un estilo muy popular en la República Checa, por cierto, hubiera logrado la cuadratura perfecta del círculo-. Tratando de digerir lo visto y oído durante cuatro brutales jornadas, la animación etílica de la madrugada, una tradición ya completamente instaurada en la última noche, continuó en las escaleras y en el hall del todavía sovietizado hotel Cernigov, punto de repliegue del contingente internacional. Desde su tumba, Duhamel de Querlonde reposa tranquilo y satisfecho: su obra magna ha atestiguado con nota, un año más, la arrasadora invasión de las hordas del más amenazador extremismo musical.

Texto: Carlos Oliver y Jordi Marsal

Fotografías: Rafal Kotylak, Petr Hoffelner, Radek Bártík y Polina Kulikovskikh

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