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Crónica y fotos del festival FIREFEST…Danger Danger, Ten, Gotthard, Tyketto, Lillian Axe, etc, etc

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LIVE VUVUZELA.ES
Century Media - AVATAR - Hunter Gatherer
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Días 19 20 y 21 de Octubre de 2012 – Rock City –  Nottingham – Reino Unido

Con el otoño llegaba otra edición del británico Firefest, y van nueve. El rock melódico inundó Nottingham una vez más a lo largo de tres días, en los cuales 18 bandas intentaron ganarse el favor del público que abarrotó el Rock City. Con unos cabezas de cartel con el suficiente tirón como para arrastrar una buena cantidad de público, más alguna que otra golosina, no fue difícil que se colgara el cartel de sold out con bastante antelación para los tres días completos.

Personalmente me ha parecido una edición muy regular (en el buen sentido de la palabra) a nivel de actuaciones, sin grandes decepciones y con algún que otro concierto de sobresaliente. En general, las bandas han gustado y afortunadamente el sonido ha sido estupendo, superando con creces el del año anterior. Los grandes conciertos que firmaron los cabezas de cartel (TYKETTO, GOTTHARD y DANGER DANGER), junto a sorpresas muy agradables (como el pedazo de show que se marcaron LILLIAN AXE o el buen estado de voz de Robin Beck), sin olvidar las actuaciones de grupos como ROYAL HUNT o WORK OF ART, fueron para mí lo mejor del fin de semana. Tampoco me quiero olvidar de dos clásicos, SANTERS y BRIGHTON ROCK, que firmaron unos excelentes conciertos según nos refleja Diego L. Pérez en su crónica.

De todas maneras, como opinión personal, tres días me siguen pareciendo demasiado para un festival tan focalizado como el Firefest y que además se celebra en el interior de una sala. Por otro lado, año tras año se constata el nulo relevo generacional que se produce entre un público de edad cada vez más elevada. Con la excepción de aquella edición en la que HEAT, CRAZY LIXX y RECKLESS LOVE lograron atraer gente joven a las taquillas del Firefest, las nuevas generaciones brillan por su ausencia. Una verdadera lástima.

 


Viernes 19

LIONVILLE

Hablando de relevos generacionales, dentro de un cartel lleno de nombres procedentes del pasado es más que satisfactorio encontrar alguna banda de nueva hornada (aunque sean muy pocas) como el caso de los italianos LIONVILLE. Hoy en día la mayor parte de estos grupos se centran eminentemente en el trabajo de estudio, de ahí que siempre resulte interesante la posibilidad de experimentar cómo suena su material encima de un escenario. Y, teniendo en cuenta que las posibilidades de embarcarse en un tour son más bien escasas, esto es difícil fuera de un marco como el del Firefest o sin la existencia de alguna iniciativa como la vivida este año en Madrid con WORK OF ART – de mano de Krea Film Producciones – o por ejemplo la de un grupo veterano (pero que no gira) como ALIEN – de mano de Live 4 AOR.

Tengo que reconocer que el disco de LIONVILLE no ha terminado de engancharme a pesar del buen trabajo compositivo, pero la verdad es que su actuación en el Firefest me llenó bastante más ¡y eso que era su primer concierto como banda! Seguramente porque los temas sonaron con más fuerza que en el disco, gracias principalmente a un Mario Percudani muy activo a la guitarra y a un fantástico trabajo del inconmensurable y gran protagonista Lars Säfsund, respaldado a la perfección por las voces secundarias de Stefano Lionetti y los coros de Ale del Vecchio, quien aportó además unos teclados espléndidos.

Como era de esperar, LIONVILLE ejecutaron para su breve set varias canciones de su primer y hasta ahora único álbum. Las elegidas fueron Here By My Side, Power Of My Dreams, World Without Your Love y With You. Además, nos brindaron un adelanto de su próximo trabajo, el tema All We Need, en una onda muy JOURNEY y que pinta realmente bien. Habrá que estar atentos a este nuevo álbum, en el que personalmente espero que a la musicalidad del grupo se sume una producción más brillante y un poco más de viveza, sobre todo a nivel de guitarras.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

DANTE FOX

En mi opinión, el concierto de los británicos DANTE FOX fue probablemente el más soso y lineal de todo el fin de semana, principalmente por el rictus impasible de Sue Willetts y su incapacidad para conectar con el público más allá de su fantástica voz. La banda lo hizo de nota musicalmente hablando, destacando el guitarrista Tim Manford, pero perdió la batalla en cuanto a puesta en escena principalmente por la frialdad extrema de su vocalista, que cantó muy bien pero no supo meterse a la gente en el bolsillo.

Una pena, porque calidad es lo que les sobra, pero les faltaron armas para enganchar a los asistentes y convencer completamente. Y eso que DANTE FOX tuvieron un sonido muy bueno a lo largo de la actuación, en la que aprovecharon para dar un repaso a sus tres álbumes. En total cayeron un par de temas de cada uno de ellos (fue especialmente bien recibido Lost And Lonely Heart del disco debut), además del corte inicial de su nuevo mini-lp Lost Man’s Ground, titulado Who Stole The Innocence.

Por cierto, Sue Willetts fue la primera de las tres vocalistas que actuarían en un Firefest especialmente marcado por la presencia femenina ante al micrófono, algo no tan habitual en eventos de rock melódico como este festival.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

TEN

Personalmente tenía muchas ganas de volver a ver a TEN sobre un escenario, transcurridos 6 años y medio desde su actuación en el Atarfe granadino. Desde aquel momento, las apariciones de la banda de Gary Hughes han sido escasísimas, con un parón intermedio en el que incluso se temió por la continuidad del grupo. Afortunadamente Gary resucitó a la banda el año pasado (acuerdo con Frontiers Records de por medio) editando el álbum Stormwarning. Tras nuevos cambios en la banda, parece que Mr. Hughes ha encontrado por fin una formación que le satisface plenamente y con la que no sólo ha editado un disco en 2012 (Heresy and Creed), sino que por fin se ha lanzado de nuevo a la carretera, realizando una pequeña gira por UK en primavera y una nueva serie de fechas en otoño que, como ya sabreis, incluyen visita a Madrid.

Pues bien, la primera de esas fechas otoñales tenía lugar en el Firefest. Con menos de una hora de actuación por delante, era el momento de ver el estado de forma de los renovados TEN. Para empezar, hay que decir que para una banda con una discografía tan extensa como TEN, 50 minutos se hacen muy cortos, demasiado cortos. Faltaron clásicos de la talla de The Robe, Bright On The Blade, Stay With Me… (la lista sería interminable) así como temas más recientes, por ejemplo del disco Stormwarning, o imperdonablemente Arabian Nights del recién editado Heresy And Creed. Disco que por cierto salía a la venta ese mismo fin de semana, aunque problemas con Frontiers impidieron que el cd estuviera disponible en el stand del merchandising. Es decir, que los 50 minutos transcurrieron a una velocidad de vértigo alternando entre cortes del nuevo cd (como el inicial The Lights Go Down o el single Gunrunning) y clásicos como The Name Of The Rose o Spellbound.

Entrando en faena, decir que Gary Hughes sigue en forma, manteniendo ese estilo tan personal como cantante y esa elegancia que siempre ha sabido transmitir. En cuanto a la banda, la verdad es que firmaron una buena actuación, muy potentes, aunque también es cierto que les acompañó el peor sonido de la noche, algo embarullado. Junto a los veteranos John Halliwell y Steve McKenna, se situaron los recientemente llegados Darrel Treece-Birch a las teclas, Max Yates con una pegada sobresaliente a la batería, y el guitarra Dan Mitchel, la novedad más destacada. Y es que Dan demostró ser un guitarrista espléndido, lleno de virtuosismo y con unas habilidades extraordinarias. En los cortes de Heresy and Creed brilló enormemente, mientras que supo adaptar bastante bien a su estilo personal los temas de un guitarrista totalmente diferente como Vinny Burns, con la excepción de After The Love Has Gone, que a mí personalmente me sonó bastante raro.

Pero si Dan Mitchel fue protagonista en lo positivo, también lo fue en lo negativo, ya que tocó maravillosamente bien pero no levantó la mirada ni una sola vez del suelo hasta el final del concierto. Su actitud exageradamente retraída contrastaba con la de sus compañeros John Halliwell y Steve McKenna, que no dejaban de moverse. En fin, esperemos que en futuras fechas Dan abandone ese aislamiento en el escenario para volcarse un poco más en el público que tiene delante suyo.

Por lo demás, muchas ganas de volver a ver a TEN próximamente en Madrid, con un set completo, su propia audiencia y, puestos a pedir, con un sonido un poco más limpio.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

TYKETTO

Y una vez más TYKETTO pusieron el Rock City patas arriba. Así podríamos empezar la crónica, con una frase que lo resumiría todo. Y es que será noticia el día que presencie un concierto flojo de esta banda. Danny Vaughn se erigió una vez más en el gran frontman que es y el grupo acompañó a las mil maravillas, como siempre. Todo eso y un repertorio ganador, en el que tampoco faltaron 3 temas del nuevo trabajo Dig In Deep (Faithless, Here’s Hoping It Hurts y The Fight Left In Me, que por cierto me sonaron mucho mejor que en el disco), hicieron que el grupo se llevara el gato al agua una vez más y saliera ovacionado del Rock City como de costumbre.

Dicho esto, dicho todo. La banda capitaneada por Danny Vaughn salió a matar desde el Strenght In Numbers inicial, con una fuerza y un saber estar en directo que ya quisieran la mayoría de bandas de hard rock y un sonido prácticamente perfecto. El público supo corresponder a lo que tenía enfrente y no dejó de corear tema tras tema, especialmente ante canciones como Burning Down Inside, Standing Alone o Wings.

Un Danny increíble de voz y siempre simpático y arrollador fue lo mejor de la noche, pero la guitarra de Brooke St. James no se quedó atrás junto con la sección rítmica formada por Michael Clayton y un Jimi Kennedy más animado que de costumbre, todo hay que decirlo. Más discreto estuvo el ex-TEN Ged Rylands; pero bueno, nunca entenderé cómo TYKETTO incorporan un teclista (cuando tradicionalmente no lo han tenido) y sin embargo grupos como DANGER DANGER (donde sí se echan de menos las teclas) lo suprimen.

El cierre ideal para un fin de fiesta. La sala completa haciendo temblar el suelo del Rock City con la eterna Forever Young y el grupo dándolo todo. TYKETTO triunfaron una vez más y volvieron a demostrar el tirón que tienen entre el público del Firefest. Si a lo largo de toda la tarde la asistencia fue realmente buena (la sala estuvo casi llena con las 4 bandas), con TYKETTO se desató la locura y las apreturas empezaron a ser importantes. Afortunadamente este año se colocaron unas pantallas laterales que ayudaron a la visibilidad, aunque también hay que decir que la calidad de la imagen no fue muy allá, además de perder la proyección en algunos momentos. Quizás no sea más que un primer paso de cara a mejoras en los próximos años. Si se siguen agotando las entradas, será un punto a tener en cuenta.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

Sábado 20

JOHNNY LIMA

Quizás la papeleta más difícil en este festival la llevan los grupos encargados de abrir el cartel del sábado y el domingo. Es difícil atraer la atención de la audiencia cuando el reloj se mueve cercano al mediodía, pero aún así hay gente como Johnny Lima y su banda que lo consiguen.

Johnny optó por hacer un show desenfadado, rebosante de ganas, actitud rockera y cierto punto macarra y la verdad es que creo que consiguió lo que buscaba: que la gente se lo pasara bien en el tan difícil inicio de la jornada. Johnny cantó en todo momento por y para el público, justito de voz (a pesar de la ayuda de coros grabados) pero sacando nota como frontman, sin parar de moverse e incluso bajándose al foso en su última canción. En ese sentido fue un show muy currado por parte del grupo y en especial por su líder.

La banda optó por tirar de su material más reciente, así que se centró en el álbum Livin’ Out Loud, además de presentar un par de temas nuevos, My Revolution (dedicada a unos fans de Barcelona, por cierto) y el "bonjoviano" Blame It On Love. De sus anteriores álbumes sólo cayó el Made In California inicial, sorprendiendo que no incluyera nada de su primer disco, por ejemplo. A destacar en mi opinión el corte Caught In The Middle, una de esas canciones con mucho gancho en directo, ideal para meterse a la gente en el bolsillo, como así consiguieron.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

WORK OF ART

Llegaba por fin otro de los momentos esperados del festival con la irrupción de la nueva perla del AOR, los suecos WORK OF ART. En Madrid fuimos afortunados de vivir su debut en directo, cita inolvidable para los seguidores de la banda y para el propio grupo. Y es que una atmósfera como la de aquel día no se experimenta tan fácilmente. Este era el primer concierto de WOA en Inglaterra y el quinto en su bagaje total como banda, así que no es de extrañar que hubiese expectación y que la sala ya estuviese bastante llena a pesar de lo temprano de la hora.

WOA ya demostraron en Madrid que son mucho más que un proyecto de estudio, algo que reiteraron en Nottingham. Al igual que la tarde anterior con LIONVILLE el punto de referencia en escena y protagonista absoluto de la actuación fue un Lars Säfsund que cantó una vez más como los ángeles. Voz exquisita, buen gusto a raudales y una eterna sonrisa son las armas de Lars. Ese Lars que cada día crece más como frontman, demostrando que no le intimidan los escenarios grandes como el del Rock City o el de Solliden en Estocolmo, donde tuve la oportunidad de ver a WOA este verano. Respecto al resto del grupo, prácticamente perfectos en lo musical, con la guitarra de Robert Säll a la cabeza y la acertada dirección de Herman Furin desde la batería, sin olvidar a Andreas Passmark y Jonas Grönning, que completan la formación en directo. El grupo en general estuvo mucho más relajado y cohesionado que en Madrid, donde ya firmó una gran actuación, pero con un mayor nivel de confianza y seguridad que sólo aporta el tiempo. ¡Y es que parece mentira que la banda se haya asentado tanto en sólo cinco conciertos!

Eso sí, para mí WOA tienen un aspecto que deben trabajar más en directo, como ya se vislumbró en Madrid y se constató en Estocolmo: los coros. Mientras que en Madrid la ayuda de voces grabadas fue muy leve y discreta, en Estocolmo para mí fue excesiva. Lo de Nottingham fue un punto intermedio pero qué queréis que os diga. Yo personalmente me quedo con unas canciones más desnudas, pero sin abusar de la artificialidad de los coros grabados. En canciones tan brillantes como Never Love Again o Why Do I? la verdad es que me rechinaron bastante. Por lo demás, actuación para disfrutar, de lo mejor de este Firefest 2012.

WOA aprovecharon el tiempo y tocaron todas las canciones que pudieron, al igual que en la pasada gira de TOTO por Suecia donde ejercieron de teloneros. En Nottingham desafortunadamente dispusieron de menos tiempo que entonces, por lo que el repertorio se vio recortado a ocho canciones extraídas de los dos discos de la banda, eligiendo con acierto los temas más rockeros y reservándose para otra ocasión las baladas y medios tiempos. El momento final, protagonizado por The Great Fall y Why Do I?, fue el más aclamado de la actuación por un público que mostró una gran respuesta hacia el grupo aunque, también hay que decirlo, lejos de la locura colectiva que se desató en la pequeña Ritmo & Compás en el mes de enero.

En definitiva, una de los conciertos destacados de esta edición del Firefest, demasiado corto pero muy intenso y (al igual que en el caso de LIONVILLE) con la satisfacción de comprobar un pequeño relevo generacional a nivel de bandas.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

ROBIN BECK 

La vuelta de Robin Beck a los escenarios era uno de los alicientes de este Firefest para muchos. Robin se presentaba en Nottingham antes de embarcarse en una gira por Centroeuropa junto a la banda montada para la ocasión. Banda con muchos nombres ilustres: James Christian al bajo, Tommy Denander y Jorge Salán a las guitarras, Eric Ragno al teclado y BJ Zampa de HOUSE OF LORDS a la batería.

Robin salió con muchas ganas, desbordando simpatía (aunque para mí le sobró algún chascarrillo) y lo que es más importante, haciendo gala de un estado de voz fantástico. Vimos a una Robin más que suelta en el escenario, quizás con algún pequeño fallo provocado por la descoordinación o por los nervios (llevaba una pila de años sin representar esas canciones en directo), pero nada importante que pudiera empañar la actuación de una de las damas más queridas del hard rock.

Respecto a la banda, Tommy Denander destacó especialmente (como ya es costumbre en sus apariciones en el Firefest), aunque eché en falta un mejor reparto del protagonismo con otro gran guitarrista como Jorge Salán, sobre todo a la hora de los solos. Recordemos que en los últimos años Tommy ha capitaneado distintas bandas de backup en el festival inglés tocando con gente como Jimi Jamison, Jeff Paris o Mitch Malloy. En esta ocasión la banda no me pareció tan maravillosamente empastada como en el caso de JIMI JAMISON, donde parecía casi impensable que no se tratara de una banda "real", pero de todas formas el resultado fue bastante bueno. Lo que me resultó bastante sorprendente y no en lo positivo fue que se emplearan algunos coros grabados en una actuación que contaba con varias voces de renombre en escena.

De todas maneras recordaré esta actuación especialmente por una Robin que sigue cantando fabulosamente, y no sólo en estudio. El público, rendido a los pies de la guapísima cantante desde el primer momento, no dejó de aplaudir ni de corear los estribillos, a lo que también ayudó que el set se basara casi en su totalidad en el clásico Trouble Or Nothing. Hasta seis temas sonaron de ese disco debut, destacando los imprescindibles Hide Your Heart y First Time, que resonaron en toda la sala.

Robin Beck también quiso dar una muestra de su último trabajo a través de un par de canciones: The One y That All Depends, donde James Christian "sustituyó" a Joe Lynn Turner a la hora de hacer el dueto, con ayuda adicional de Jorge Salán. No hubiera estado mal escuchar algún que otro tema más de los últimos discos de Robin, pero eso es lo malo de los festivales. Cincuenta minutos no dan para mucho más. De todas formas la banda decidió hacer un hueco al final del set para cerrar con un nuevo tema, titulado Follow You. Y eso fue todo. Afortunados los que pudieron ver la gira posterior, con un set más largo y además un mayor rodaje a nivel de banda.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


SANTERS

Otra banda representante del país de la hoja de arce. Quizá para algunos la presencia de BRIGHTON ROCK y sobretodo de SANTERS no era muy llamativa, siempre fueron bandas menores, sin llegar a la popularidad de otras grandes bandas canadienses, RUSH, TRIUMPH, LEE AARON o posteriormente HAREM SCAREM, pero he de confesar que dos de las mayores razones que tenía para asistir a esta edición del Firefest era la actuación de las bandas canadienses SANTERS y Brighton Rock, de la actuación los segundos hablaremos más adelante, de la de los primeros lo haremos en las siguientes líneas.

Santers comenzaron su andadura allá por 1979 y más de treinta años después el trío de Toronto actuaban con la formación original, es decir Rick Santers, Mark Santers y Rick Lazaroff ,  cosa rara porque después de tantos años, la mayoría de las bandas cambian de componentes, no es este el caso del trío de Toronto, que nos deleitó con la oportunidad de ver a sus componentes originales durante un "ratito".

Quizá SanterS no sean realmente un grupo que represente el Hard Rock más melódico, con un sonido áspero, seco en sus inicios y un giro hacia el AOR en su segundo álbum "Racing Time" y claramente hacia el Rock más melódico en "Guitar Alley".

En cuanto al set que nos ofrecieron, no es por nada, pero fue lo previsible, aunque no por ello menos bueno, quizá todo lo contrario, interpretaron temas de sus cuatro primero álbumes originales, hasta "Guitar Alley".

Para comenzar "Winter Freeze", para ponernos en situación e ir preparándonos, calentándonos porque inmediatamente después interpretaban "Mistreatin’  Heart", temazo AOR, que tocaron sin las teclas originales,  ni siquiera sampleadas, esto se repitió todo el show, únicamente con la voz de Rick Santers, que sigue manteniendo el nivel años después, y con los coros de su hermano Mark los temas sonaron increíbles.

A continuación "Time after Time" con su parte de sólo de bajo que aparece en la grabación en directo del EP que editaron entre su primer y segundo disco, continuaron con "Black Magic", tema perteneciente a su tercer LP, interpretado como decíamos antes sin teclas por ningún sitio, quizá a cierta gente esto les parezca que es desvirtuar los temas, pero esta gente tiene una clase tal que no echas de menos las teclas o los arreglos o efectos espectaculares o para adornar, Santers se plantaron en el escenario para ofrecer un concierto de Hard Rock y lo consiguieron, quizá con un sonido rudo, pero sonando de manera espectacular."The Rapper", ""Dreaming" y por fin "Shot Down in Flames"  que no pierde fuerza con los años, interpretada de manera magistral, nos hizo regresar a los ’80 cuando conocimos a esta banda. A continuación un pequeño solo de batería, bien ejecutado, pero a mi entender en actuaciones tan cortas, apenas una hora, esto sobra.

Tras este breve respiro para ambos Ricks, el ataque final, "You turn me On", " la versión de FREE "All Right Now" y dos temas que no podían faltar en su actuación, "I Can’t shake you" enorme single del álbum "Guitar Alley", sin teclas, por supuesto, aunque con unos coros por parte de Mark realmente impresionantes y para terminar "Road to Morocco", temazo para dejarnos con ganas de más.

Y aunque es posible que con los años Santers hayan perdido fuerza o pegada,  su sonido sigue siendo excelente y su clase increíble, los temas suenan de manera espectacular,  quizá un poco más lentos que en algunas grabaciones en directo de la época grande de la banda (1980 – 86) pero sin perder la esencia y el gusto increíble que las hicieron ser una de las bandas míticas de los 80 en Canadá, quizá sin la popularidad de Rush o Triumph, pero con su estilo inconfundible.

Texto: Diego L. Pérez

Fotos: Marty Moffatt


 

XYZ

Llegaba el momento de mirar hacia la costa oeste de Estados Unidos a finales de los años 80s. XYZ nos trasladaron a esa época gracias a un concierto cargado de cortes de sus discos XYZ y Hungry, que sonaron más que bien en tierras de Robin Hood.

XYZ nos ofrecieron un concierto con mucho feeling y donde destacó un carismático Terry Ilous. Con el 50% de la formación original (el vocalista Terry Ilous y el bajista Patt Fontaine), el otro 50% de la banda lo hizo a las mil maravillas. Tanto Tony Marcus a la guitarra como Joey Shapiro a la batería encajaron como anillo al dedo y sonaron fantásticos esa tarde / noche.

Con un sonido espectacular, la banda fue desgranando sus dos primeros álbumes, prestando especial atención al disco debut. Así lo certificaba un inicio marcado por Come On And Love Me, Maggie y Off To The Sun. Un Terry Ilous creciente en cuanto a voz se lució en What Keeps Me Loving You y nos ofreció sus mejores tintes blueseros en Follow The Night. En este punto, la banda decidió hacer un paréntesis acústico (excesivo a mi gusto) en el que Terry y Tony Marcus fueron los protagonistas interpretando After The Rain, When I Found Love y Souvenirs.

El prolongado acústico había hecho bajar la intensidad del show, por lo que había que recurrir a un tema movido que despertara a la gente. Face Down In The Gutter fue el elegido y Terry Ilous una vez más metió a la sala en el concierto y la puso a dar palmas demostrando que la experiencia es un grado.

El bajista original Patt Fontaine cumplía años y la organización del festival le obsequió con un pastel en el escenario antes de que la banda atacara con el tema final. No podía ser otro que Inside Out, coreado por toda la sala. El problema es que tras el parón acústico, justo cuando la audiencia estaba volviendo a entrar en calor va y se acaba el show. Dejando esto aparte, buen concierto de XYZ, que demostraron tablas y mucha personalidad sobre el escenario del Rock City.

 Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

MITCH MALLOY

Las cosas como son, a más de uno nos extrañó la nueva inclusión de Mitch Malloy en esta edición del Firefest y más aún en una posición tan alta del cartel. Creo que la proximidad con la actuación del año pasado y que el cantante norteamericano no tuviera realmente un material nuevo que ofrecer (regrabación del Shine aparte) contribuía a que el hambre por ver a Mitch no fuera la de otras ocasiones.

Mitch se presentaba con la misma banda del año pasado, la formada por los componentes de LIONVILLE, a excepción de Stefano Lionetti. Una vez más, Anna Portalupi y Mario Percudani se mostraron muy activos, no así tanto el propio Mitch Malloy a quien cada vez veo más estático en los conciertos. Aquel Mitch que se comía el escenario de la Ritmo & Compás años atrás (impresionante incluso en acústico) para mí está muy lejos de lo que he podido observar los dos últimos años en el Rock City. Una pena porque Mitch tenía una chispa especial en directo que creo que está perdiendo en los últimos tiempos.

Afortunadamente otras cosas siguen en su sitio y el señor Malloy sigue conservando una voz tremenda, además de su sempiterna sonrisa. Y mención especial para su banda que, si lo hizo a la perfección el día anterior con LIONVILLE, volvió a sobresalir acompañando a Mitch, sumando además unos coros fantásticos por parte de Alessandro del Vecchio y Mario Percudani. Por lo demás, podríamos buscar las 7 diferencias con el show del año anterior, eso sí, en esta ocasión con un sonido mucho mejor. El set list, prácticamente idéntico, sobresaliendo una vez más los temas del disco debut. Sólo hubo un par de variaciones si no me equivoco: On And On de Mitch Malloy II y el tema Shine (nuevo tema incluído en la regrabación del disco homónimo y con Bruno Ravel de DANGER DANGER de invitado en el escenario). En definitiva, un concierto correcto que creo que hubiera ganado enteros si Mitch le hubiera echado un poco más de garra y, sobre todo, de no haber estado tan cercano a la actuación casi calcada del año pasado.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

GOTTHARD

Y llegaba el turno para el cabeza de cartel del sábado: GOTTHARD. Este sería el tercer concierto de los suizos al que asistiría en una semana (dada la reciente gira por España con UNISONIC), así que en mi caso ya había pasado ese primer trago de ver al grupo en el escenario sin el tristemente fallecido Steve Lee. GOTTHARD han sabido buscar una voz compatible con la de Steve, quizás sin tanto color, pero definitivamente a la altura del repertorio que tiene que defender. La faceta de frontman es otra cosa y ahí a Nic se le ve menos suelto. Está claro que tíos con el carisma que tenía Steve en el escenario, hay pocos, muy pocos, así que compararle en ese sentido no me parecería del todo justo. Sin embargo, independientemente del trabajo que hiciera su predecesor, a Nic le falta soltarse más. Le pone ganas (de hecho en Nottingham comenzó bastante activo y se fue apagando poco a poco), pero le falta subir el nivel de intensidad en escena, mostrarse más frontman, echarle más garra; algo que un grupo como GOTTHARD necesita. No obstante soy consciente de que esta es su primera gira con los suizos y además en unas circunstancias difíciles, así que confío en que gradualmente Nic se vaya creciendo, ganando confianza y sacando lo mejor de sí de cara a futuras fechas.

Independientemente de lo dicho, GOTTHARD hicieron un gran concierto. El grupo fue una verdadera apisonadora, sólido como una roca, con un sonido muy compacto y algo más heavy (Nic Maeder aportó una tercera guitarra en casi todo el concierto, aunque en ciertos momentos me pareció innecesaria). Además contó con la complicidad de la audiencia, que tenía ganas de ver a la banda y lo demostró animando, aplaudiendo, cantando (Hush y Starlight se llevaron la palma) e incluso botando con temas como Lift U Up o Anytime Anywhere. Los cortes de Firebirth, que por cierto me parece que ganan mucho en directo, tuvieron una buena acogida; especialmente Remember It’s Me, coreada por el personal como si de un clásico más se tratara, e interpretada en solitario por Nic Maeder al igual que en la gira española. Y es que el show de GOTTHARD en el Firefest fue prácticamente calcado al que pudimos ver con UNISONIC una semana antes.

Evidentemente no podía faltar un emotivo recuerdo a Steve Lee, al que todo el Rock City dedicó la preciosa One Life One Soul, interpretada sólo con voz y teclado. Así como tampoco faltaron temas como Dream On, Top Of The World (uno de los cortes donde más suelto se vio a Maeder, dejando a un lado la guitarra para esta vez sí, moverse por todo el escenario) o Master Of Illusion, por citar unos cuantos.

Pero si alguien destacó sobre el escenario del Rock City fue el inconmensurable Leo Leoni. Perfecto a la guitarra y echándose el grupo sobre las espaldas más que nunca, fue la viva imagen de lo que es un animal de escenario.

Y así terminó la segunda jornada del Firefest, con otra gran actuación del cabeza de cartel. Y es que vista la respuesta de la gente y los conciertos que firmaron, nadie puede decir que los cabezas de este año no estuvieran bien escogidos. Sin duda fueron los que más público arrastraron y los más aclamados, eso quedó claro.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

Domingo 21

FARCRY

FARCRY se presentaban en el Firefest con un año de retraso. La banda tendría que haber tocado en 2011, pero problemas logísticos lo impidieron. Este año sí había salido todo en condiciones y ahí teníamos a los norteamericanos dispuestos a abrir la jornada del domingo. Sorprendentemente en la sala ya había bastante afluencia de gente (que FIONA tocara inmediatamente después tuvo mucho que ver), y lo que es más sorprendente aún, la juerga del día anterior parecía no haber pasado mucha factura en un público que se metió rápidamente en el concierto.

FARCRY repartieron su set-list de 8 canciones equitativamente entre los dos discos en su haber. Abrieron con la rock n’ rollera She’s Crazy de High Gear (su debut de 2009), continuando con una sección dedicada a Optimism, representado por Over And Over Again, Nothing You Can Do y Better Than This, en la que invitaron a Eric Ragno para que contribuyera con sus teclados. Have It All supuso una pequeña incursión en el disco debut (aquí al no estar ya Eric hubo que recurrir a teclas grabadas), antes de que sonara Too Hot To Hold. El final del show sí estuvo reservado para High Gear con las canciones Fine Line y Love Won’t Wait.

Lo mejor de la actuación para mí, el trabajo de guitarras junto con un batería de gran pegada, seca y contundente. Lo peor, la labor del nuevo vocalista Mike Ledesma, el cual me pareció un cantante demasiado gritón, por debajo del resto del grupo y que no me convenció en absoluto.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Marty Moffatt


 

FIONA

Una de las curiosidades de este Firefest era encontrar el nombre de FIONA junto al de ROBIN BECK en el cartel. Además de compartir una buena amistad, ambas cantantes compartían banda para este festival. Así, Fiona salió a escena junto a Denander, James Christian, Jorge Salán, Eric Ragno y BJ Zampa. Además añadió otro miembro más al incorporar un corista para la actuación, algo que en principio sorprendió teniendo a Christian y a Salán en sus filas.

FIONA arrancó con bastante expectación y la sala prácticamente llena pero la verdad es que la atención del público se fue diluyendo según fue avanzando el show. En mi opinión una actuación vocal lejos de lo deseado (para mí fue la cruz con respecto a su amiga Robin) junto con un set-list mejorable no ayudaron mucho a que la gente se enganchara de forma definitiva.

Personalmente me quedo con lo bien que sonó la banda, destacando las guitarras y sobre todo unos teclados de lujo a cargo del señor Eric Ragno, que brilló de forma especial. También pudimos disfrutar de un mayor protagonismo de Jorge, que tocó algunos de los solos y cuyas funciones estuvieron un poco más equilibradas con respecto a Denander, algo que se echó de menos el día de Robin Beck.

En cuanto al set list creo que Fiona se equivocó emprendiendo un camino del presente al pasado. Abrir con dos temas de su último trabajo pienso que no fue lo más adecuado para un concierto único en un festival como el Firefest. El concierto comenzó bastante frío y la verdad es que ya nunca levantó el vuelo de forma clara, a pesar de ir retrocediendo en el tiempo, primero con dos temas de Squeeze y después con Keeper Of The Flame de Beyond The Pale, momento en el que ya estábamos a mitad de set. Un par de canciones de su disco debut (Hang Your Heart On Me y Talk To Me) y Hearts Of Fire de la película homónima fue todo lo que cayó de los primeros años de su carrera. Inexplicablemente no hubo lugar para su tema más conocido, que grabó en dueto con Kip Winger: Everything You Do (You’re Sexing Me). Para cerrar el concierto, otro corte de su disco Unbroken, en este caso Shadows Of The Night, el tema de D.L. Byron que en su día grabara Pat Benatar y con el que ganó un Grammy. Por más que Fiona intentó que el público reaccionara en este cierre final, la respuesta fue mínima y es que el concierto nunca había llegado a explotar. Una pena porque la cantante lo intentó, le puso ganas (aunque sin demasiada chispa), pero creo que se equivocó a la hora de plantear el concierto, además de no estar tan fina de voz como hubiera sido deseable. Nada que ver con la decepción de KANE ROBERTS el año pasado, pero la verdad es que el paso de FIONA por el Firefest, al menos para mí, quedará en casi una simple anécdota.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

ROYAL HUNT

Si Fiona no supo ganarse a la sala cuando lo tenía todo a favor, lo contrario sucedió con ROYAL HUNT. Si me tuviera que quedar con un solo concierto de todo el festival, me quedaría con este. ¿Por qué? Ejecución impecable, set list inteligente, grandísimos músicos, el mejor frontman del festival (con el permiso de los señores Vaughn y Poley), y aún mejor cantante, y sobre todo porque mientras que otras bandas ya salen con el partido medio ganado, estos tuvieron que granjearse el favor de un público eminentemente aorero y poco dado melodías más metálicas. Pero es que muy pocas bandas tienen la energía y la musicalidad que transmiten ROYAL HUNT en el escenario.

Cuando el concierto de ROYAL HUNT comenzó, la sala no estaba tan llena como con FIONA, pero la verdad es que había bastante más público que en otras ediciones cuando han tocado los grupos más alejados del rock melódico. Lo curioso es que poco a poco se fue acercando más gente y, con el Message To God final, la sala ya estaba casi llena y ovacionando a la banda danesa.

De eso tuvo mucha culpa el señor D.C. Cooper, al que le da igual cantar en un escenario minúsculo como el de R&C que en un sitio más grande como el Rock City. Que D.C. es un vocalista extraordinario es reiterar algo de sobras conocido. Pero es que además tiene un magnetismo y una energía espectaculares, lo cual unido a que como él mismo dice está un poco chiflado, forman un cóctel verdaderamente explosivo, ante el que muy pocos podrían restar indiferentes.

La formación encabezada por el maestro André Andersen y su pila de teclados (en esta ocasión algo más discreta de lo habitual) era la que ya se presentó en Madrid en mayo, con la excepción de la corista que acompañaba a Maria McTurk, que me pareció otra cantante distinta. Si en Madrid dieron un conciertazo, en Nottingham no iba a ser menos. Con un set-list muy reducido (¡¡lástima!!) pero muy bien elegido, buscando entre los temas más directos y pegadizos, el grupo aprovechó al máximo su espacio de tiempo.

Musicalmente perfectos: André Andersen viviéndolo a tope como es habitual en él y aportando unos teclados magistrales, una batería demoledora de mano de Alan Sorensen, perfectamente complementada por Andreas Passmark al bajo, y Jonas Larsen clavándolo todo a la guitarra de forma impecable. Si a esto le sumamos las voces de Maria y su compañera y lo rematamos con la guinda absoluta de un D.C. imperial, el concierto sólo podía ser de sobresaliente alto.

One More Day y The Mission abrieron el show al igual que en Madrid, dando paso a Step By Step y Last Goodbye de Moving Target. Ya por entonces el show estaba al rojo vivo, con la banda agradeciendo su inclusión en el festival dentro de su gira 20 aniversario y un D.C. Cooper que no paraba de moverse de un lado para otro. Pero no contento con eso, D.C. decidió que el escenario no era suficiente y durante la sensacional Half Past Loneliness no dudó en bajarse al foso para cantar más cerca de la gente, que a esas alturas ya estaba alucinando con el cantante norteamericano. Stranded, gran elección (que por cierto no sonó en Madrid), hizo al público rugir. Y el broche final con Message To God y D.C. de nuevo en el foso acabó de vencer cualquier tipo de resistencia, si es que aún la había. Y eso que el bueno de D.C. se hizo un pequeño lío en la letra de este tema, pero la verdad es que su actuación fue tan fabulosa, que no creo que nadie se lo tuviera muy en cuenta. Muy grandes los chicos de André Andersen, ofreciendo un concierto de cátedra y demostrando lo que es ganarse a una sala que les recibió a medio gas y les despidió con una enorme ovación. Suerte los que pudimos verlos en la gira de hace unos meses porque lo de Nottingham fue apoteósico, pero no por ello dejó de ser demasiado corto.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

BRIGHTON ROCK

Como decíamos en la crónica de Santers Brighton Rock era sin duda otra de las razones importantes para venir al Festival de este año y desde luego junto con sus compatriotas no defraudaron en absoluto.

Si bien es cierto que los años no pasan en balde, que los cuerpos cambian, que las personas nos hacemos mayores,  Brighton Rock ofrecieron un conciertazo impresionante, con un Gerry McGhee que si bien empezó un poco frío consiguió enseguida ponerse a la altura, en cuanto calentó la garganta empezó a soltarse y a pesar de cantar en tonos altos y agudos con esa voz rota y chillona cuajó un show casi perfecto.

Hay que reconocer que Brighton Rock tampoco han sido una banda con una gran popularidad, al igual que Santers tuvieron su época de gloria, que fue corta, pero intensa, con tres CDs, dos de ellos más en onda Hard Rock Melódico y un tercero, "Love Machine" con un sonido más guitarrero, más duro.

Por supuesto en el set llevaron temas de todos ellos, "Unleash the Rage", cañonazo inmenso para comenzar y continuar con el tema que abría su primer LP, "Young, Wild & Free"  y para continuar "Barricade", a estas alturas la voz de McGhee ya había calentado y el vocalista comenzaba a encontrarse a gusto, se le notaba y al resto de la banda también, con una actitud increíble, sin perder la sonrisa, tanto Steve Skreebs (bajo) cómo Greg Fraser (guitarra) no paraban de moverse de dirigirse al público, animando y ayudando con su talante a que la actuación fuera memorable.

Así continuaban desgranando temazos de su escueta discografía "Hanging High’n Dry", "Outlaw", himnos como "We came to Rock" o "One More Try", a estas alturas cada tema sonaba mejor que el anterior y con la banda sintiéndose  bien sobre el escenario nadie quería que aquello terminara, pero vino el arreón final, la parte más dura, guitarrera y heavy del set "Night Stalker", "Power Overload" y el temazo "Bulletproof" para acabar.

Resumiendo, gracias al Firefest  hemos tenido la oportunidad de ver a esta banda que llevaba bastante tiempo sin juntarse y que realmente vale la pena ver en directo, al menos con un set de una hora, conciertazo.

Texto y Fotos: Diego L. Pérez


 

LILLIAN AXE

Y en esto que llegaron LILLIAN AXE y dieron un puñetazo en la mesa. Si había un grupo que despertaba mis dudas, ese era LILLIAN AXE. Después de sus para mí decepcionantes últimos trabajos y una formación en la que sólo permanecía Steve Blaze, me temía lo peor, las cosas como son. Pero mira tú por dónde hicieron un concierto sencillamente maravilloso, de lo mejor de todo el festival con mucha diferencia y a la par de lo que habían conseguido ROYAL HUNT un rato antes.

LILLIAN AXE se alzaron en mi opinión como la gran sorpresa del festival. La banda funcionó como un reloj y encima consiguieron un sonido excelso: compacto, cristalino, con una profundidad increíble. Steve Blaze ha juntado una formación que no sólo ejecuta con perfección ese hard rock elegante que siempre ha caracterizado al grupo, sino que además sale a matar, con una actitud y una profesionalidad impresionantes.

Si Steve Blaze fue el gran protagonista con un derroche de guitarras arrollador y a la vez lleno de clase, el resto del grupo no se quedó atrás. Para comenzar el retornado para la ocasión Derrick LeFevre tiene una voz muy en la línea de Ron Taylor, por lo que los clásicos suenan de lujo, y es que además los clavó uno tras otro. Por si fuera poco, Steve Blaze le secunda con unos coros majestuosos que me dejaron con la boca abierta. El dúo de guitarras se llevó la palma a lo largo de todo el concierto, pero no me puedo olvidar de la sección rítmica, que tuvo mucha culpa en ese sonido de sobresaliente, en especial Ken Koudelka, quien aportó una batería de puño de hierro en guante de seda.

LILLIAN AXE demostraron sus intenciones saliendo a romper desde el primer tema, ni más ni menos que Misery Loves Company. Deepfreeze sirvió de puente para introducirnos en una sección dominada por los para mí tres mejores discos del grupo: Lillian Axe, Love + War y Poetic Justice. Así, cayeron All’s Fair In Love And War, Mercy, The World Stopped Turning, Hard Luck y True Believer (en medio de la cual incluyeron un fragmento de Dream Of A Lifetime) en lo que constituyó uno de los grandes momentos de este Firefest 2012. Pero la cosa no terminaba ahí y el grupo prosiguió con Babylon de su último álbum y Crucified de Psychoschizophrenia sin dejar de sorprendernos con ese sonido directo, limpio y de una elegancia exquisita. Pero había todavía más. Hubo tiempo para emocionarse con Ghost Of Winter, donde Steve Blaze hizo las delicias de todos con una auténtica demostración a la guitarra. Y tras Death Comes Tomorrow del nuevo álbum todavía nos quedaban dos clásicos como Show A Little Love y No Matter What. Por cierto, curioso (aunque para mí acertado) que no sonara nada de los discos grabados por LeFevre. En definitiva, conciertazo en mayúsculas y todo mi reconocimiento para una banda que, al menos en directo, está en un estado de forma increíble. Si a eso le unimos un set-list que hizo las delicias de los fans clásicos del grupo (que al fin y al cabo son los que te vas a encontrar en el Firefest), sólo cabe decir: ¡gracias!

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


 

STAGE DOLLS

Después de un inicio flojo del domingo, la jornada había ido in crescendo tras los conciertos de ROYAL HUNT, BRIGHTON ROCK y LILLIAN AXE. Y sabiendo lo que quedaba por delante, parecía que este iba a ser una vez más el día grande del festival.

STAGE DOLLS es de esos grupos que se salen en directo. Hace dos años lo bordaron en el Firefest y en esta ocasión no se esperaba menos. Con un público volcado desde el minuto uno, STAGE DOLLS sólo tuvieron que salir y hacer lo que tan bien saben para que el concierto fuera un éxito. Al igual que en 2010 al trío noruego se le unió un teclista en escena para completar el excelente sonido de la banda.

Bajo la dirección de Torstein Flakne, STAGE DOLLS emprendieron un recorrido a través de su dilatada carrera, comenzando con Always del disco homónimo editado hace un par de años y cerrando con Soldier’s Gun de su álbum debut. Entre medias, un poco de todo, destacando canciones como Love Cries, Hard To Say Goodbye, Commandos o Still In Love, sin olvidar temas más recientes como You’re The One, 24/7 o Taillights. Lo cierto es que STAGE DOLLS utilizaron de base el set-list que ya interpretaron hace dos años en el Firefest, con unas cuantas canciones adicionales gracias a una posición más elevada en el cartel.

Lo más destacable fue volver a disfrutar de un grupo que tiene un saber estar, unas tablas y una madurez escénica impresionantes. Musicalmente perfectos y con un sonido a la altura, destacó una batería demoledora cortesía de Morten Skogstad y por supuesto la magistral actuación de Torstein Flakne a la guitarra y a la voz, desplegando una vez más su enorme carisma.

El público, entregado desde el inicio de concierto. Además STAGE DOLLS propiciaron un concierto muy interactivo, haciendo cantar a la sala cada dos por tres, aprovechando también la buena respuesta de la misma. A mi gusto pecaron precisamente de eso, de tanta interacción, cortando demasiado las canciones, pero esto no deja de ser un juicio personal y lo cierto es que la gente se lo pasó en grande. Y eso que aún no habían llegado los más fiesteros del lugar: ¡los norteamericanos DANGER DANGER!

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez


DANGER DANGER

STAGE DOLLS habían conseguido poner la sala al rojo vivo y, evidentemente, DANGER DANGER no iban a dejar que ese espíritu decayera. Al igual que con los noruegos, la gente los recibió con ganas y se entregó desde el Rock America inicial.

DANGER DANGER hicieron todo lo que de ellos se esperaba y la verdad es que para mí dieron el mejor concierto de cuantos les he visto (momento de los bises aparte). La banda salió plena de energía, metida en faena desde el primer minuto. Noté especialmente en forma a Ted Poley. Aparte de dejarse la piel y de entretener al personal como sólo un buen frontman puede hacer, estuvo muy bien vocalmente, mucho mejor que las dos veces anteriores que le había visto en solitario este mismo año. Sus compañeros, por otra parte, fueron los mejores compañeros de fiesta, en especial un Bruno Ravel muy comunicativo que no dejó de intercambiarse bromas con Ted a lo largo de la noche (nada que ver, por cierto, con la última vez que les vi en Atarfe) ni de apoyarle a los coros. También encontré mucho más acoplado a Rob Marcello, mucho más hecho al sonido de la banda que hace unos años.

La gente quería marcha y eso le dio DANGER DANGER. Temas como Beat The Bullet y Shot Of Love no hicieron más que demostrar las ganas con las que había salido el grupo y el buen trabajo que estaban haciendo. Sólo se echaba de menos un teclista en escena para no tener que recurrir a partes grabadas como es habitual en la banda norteamericana. ¡Lástima!

En este punto del concierto el grupo nos sorprendió con Killing Love de su más reciente trabajo Revolve. Una grata sorpresa sin lugar a dudas. Pero las sorpresas no terminaban ahí. Estamos acostumbrados a que Ted Poley se baje del escenario para cantar entre el público, pero casi nadie podía pensar que lo hiciera en un Rock City literalmente abarrotado. Pues sí, esta vez también lo hizo con Don’t Walk Away. Ted se cruzó la pista de una esquina a otra, con un par de miembros de la organización abriéndole paso, se subió al segundo piso de la sala y regresó al escenario por donde había venido. Todo un crack.

El concierto siguió a mil revoluciones con Don’t Blame It On Love, Hearts On The Highway (también de Revolve) y Feels Like Love, antes de desbordarse con Bang, Bang, que consiguió poner la sala patas arriba. Parecía el concierto en el que iban a caer todas las canciones esperadas y más al proseguir con las súper coreadas I Still Think About You y Crazy Nights, que puso el fin momentáneo a la actuación.

Llegaba el momento de los bises y la verdad es que todavía quedaba bastante tiempo por delante. DANGER DANGER volvían a escena para ofrecernos un rato de charla antes de arrancar con Monkey Business, en la cual salió Mitch Malloy como invitado especial. Un Mitch, por cierto, que propició la anécdota de la noche al recibir un "platanazo" en la cabeza. Tal cual. Varias personas de la organización del festival habían subido al escenario disfrazadas de monos y se habían puesto a tirar plátanos a la pista. Pero en esto que un plátano fue de regreso al escenario e impactó en la cabeza de Mitch, en un golpe sin importancia eso sí.

Tras la anécdota graciosa de la jornada siguieron las bromas y la banda empezó a tocar fragmentos mínimos de canciones que el público les iba solicitando desde la pista, pero en plan de cachondeo y sin sentido alguno. Así iban transcurriendo los minutos sin que el show avanzara de ninguna de las maneras, lo que sólo propiciaba que el cansancio de los tres días del festival se fuera apoderando de muchos de los allí presentes.

Tras un excesivo lapso de tiempo el grupo arrancó por fin con Naughty Naughty y más invitados especiales: Robin Beck, Terry Ilous, James Christian y Tommy Denander. Era sin duda el fin de fiesta.

Después de haber bordado un concierto prácticamente perfecto para DANGER DANGER, en mi opinión el momento de los bises lo empañó un poco. Y es que 25 minutos para sólo dos canciones, y más cuando llevas todo un día de festival, de verdad que se te hacen interminables. Sólo hay que observar un dato: en el mismo tiempo de actuación GOTTHARD se tocaron 18 canciones, mientras que DANGER DANGER sólo 13. Una pena que el grupo pisara el freno y emborronara un poco una actuación muy disfrutada y que, hasta entonces, había sido inmejorable.

Texto: Mar Tomás

Fotos: Diego L. Pérez

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