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Cronica y Fotos del concierto de KREATOR, MORBID ANGEL, NILE y FUELED BY FIRE en Barcelona

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KREATOR

MORBID ANGEL + NILE + FUELED BY FIRE

Domingo 11 de Noviembre 2012 – Sala Salamandra  – L’Hospitalet de Llobregat – Barcelona

REDENCIÓN Y APAGÓN EN EL ESTÓMAGO DE LA SALAMANDRA

Tan sólo unos pocos años atrás, un cartel de estas características hubiera abarrotado las salas más espaciosas de Barcelona. Vista la durísima realidad del momento, lo que ocurrió el pasado domingo 11 en Barcelona se puede convertir en la tónica general para  los próximos tiempos. Ante el riesgo de sucumbir en el intento, los promotores trataron de asegurar el tiro llenando hasta los topes un recinto para menos de un millar de personas. El resultado fue el cierre de la venta de entradas 30 horas antes del evento, con el sold-out colgado en la taquilla,  lo que dejó colgados algunos despistados, que tras constatar la desagradable sorpresa de verse sin acceso a la sala, tuvieron que emplearse a fondo para encontrar una entrada.

Resueltos este tipo de entuertos, lo cierto es que nos esperaba una tarde-noche repleta de thrash metal y metal extremo en l’Hospitalet de Llobregat, gracias al desembarco de una de las giras más atractivas y contundentes de esta temporada de conciertos otoñal –e incluso del año en curso-. Con un ambiente como el de las grandes ocasiones, unas ochocientas personas se dieron cita para presenciar la descarga de los thrashers americanos Fueled By Fire, los prodigiosos Nile, los maestros del death metal Morbid Angel, que parecen haber retornado a la buena senda desde el reingreso de su vocalista y bajista, el carismático David Vincent, y como fin de fiesta absoluto, la presencia de los alemanes Kreator, toda una institución dentro del thrash metal europeo.

FUELED BY FIRE

Con una sala en la que ya se registraba unas tres cuartas partes de entrada, el cuarteto californiano FUELED BY FIRE, fueron los encargados de abrir la velada, saliendo a por todas desde el minuto uno de su actuación, dispuestos a sacar el máximo partido posible a sus escasos 30 minutos de actuación. Con mucha fuerza y entrega, nos ofrecieron una buena muestra de  su furioso thrash metal con estructuras old-school, que pareció satisfacer y agradar a los asistentes. A pesar de que la formación de Los Angeles, editó su último trabajo "Plunging Into Darkness", hace un par de años, parece que los chicos no han parado de tocar y eso se tradujo en unos temas en los que destaco un sonido muy compacto y trallero, que hizo que cortes como el acelerado "Sickness Of Humanity", fuera contestado con un "pogo" brutal entre las primeras filas.

Un punto a favor con el que contaron FUELED BY FIRE, fue el del idioma, ya que debido a la ascendencia hispana de sus componentes, su vocalista Rick Rangel, no tuvo problemas para presentar los temas en castellano, como en el caso del aplastante "Striking Death", perteneciente a su primer álbum "Spread The Fire!!!",  para el que el vocalista solicito la ayuda de las primeras filas para montar un "circle-pit".

Con una propuesta muy influenciada por las grandes bandas de la Bay Area, como EXODUS o TESTAMENT, la seminal "Thrash Is Back", sonó como una contundente declaración de principios, repleta de riffs asesinos y efectivas ráfagas de doble bombo, antes de poner el punto y final a su actuación con la devastadora  "Eye Of The Demon", con una sala que ya prácticamente rozaba el lleno y  que respondió a  la entrega del cuarteto con una calurosa despedida. Sin duda FUELED BY FIRE, consiguieron calentar nuestras cervicales de cara al vendaval que se nos venía encima, consiguiendo con su breve show ganar algún seguidor para su causa.

Texto: Alfonso Díaz


NILE

Aterrizaban de nuevo los faraones de South Carolina en Barcelona rodeados por su aura de sofisticación técnica y originalidad que les ha elevado a ser venerados en los altares de los sagrados templos del death metal. En sus inicios, NILE rompieron moldes y abrieron tumbas convirtiendo en excelso brutal death de alto calibre las bandas sonoras de las soporíferas e interminables películas de egipcios de los años 50 –léanse ‘Los Diez mandamientos’ o ‘Sinuhé el egipicio’-. Su irrupción supuso una auténtica bocanada de aire fresco para un género muy poco dado a los giros y evoluciones estilísticas. Y tras casi dos décadas dando brea, ahí siguen los faraones, adictos a su fórmula de jeroglíficos de factura extrema genialmente peculiar.

Prometía la cosa, ciertamente, cuando aparecieron sobre las tablas de la Salamandra con el brutal "Sacrifice Unto Sebek", de su cuarto larga duración ‘Annihilation of the Wicked’. Un pedazo de himno que, desde su aplastante riff inicial, resulta capaz de despegar del suelo al público más estático y escéptico. Quizás el único pero, si cabe, de este fulgurante arranque habría que buscarlo en un sonido un pelín frío y clínico, algo que en disco puede satisfacer a muchos, pero que frecuentemente se echa en falta en directo. "Defiling the Gates of Ishtar", de su segundo disco ‘Blacks Seeds of Vengeance’, contribuyó a cimentar este espectacular arranque, a base de temazos antiguos, un hecho que podía hacer presagiar un set seleccionado con criterios de equilibrio entre su periodo clásico y el más reciente.

Con ‘Kafir’, el tema que abre su anterior ‘Those Whom the Gods Detest’, la balanza se movió decididamente hacia las propuestas más recientes que, aun manteniendo un nivel altísimo, todavía no han conseguido ensombrecer lo visto y oído hasta el citado ‘Annihilation of the Wicked’. En esta misma línea, atacaron con ‘Hittite Dung Incantation’, del mismo penúltimo disco, antes de meterse de lleno en su nuevo ‘At the Gate of Sehtu’, con "Enduring the Eternal Molestation of Flame",  la primera canción del trabajo.  Aclamado y criticado a partes iguales, Nile han intentado con este disco, siempre dentro de sus márgenes, ofrecer algo diferente, más en cuanto a producción que concepción, siendo las mutaciones vocales de Toler-Wade uno de sus aspectos más perceptibles.

Tras el baile sucesorio de Chief Spires en el doble rol de bajista y vocalista de cabecera, NILE parecen haber hallado la fórmula mágica del equilibrio interno con la asunción de las voces por parte del fundador Karl Sanders y el versátil Dallas Toller-Wade. Forman un dúo que se compenetra a la perfección, que se reparte los solos y las cargas melódicas de tan compleja estructura, complementada por Todd Ellis al bajo. Una pirámide coronada por George Kollias, un tipo que merece totalmente un capítulo aparte. Es el griego un batería excepcional, que demuestra un control y una versatilidad sobrenaturales. Algo que le permite volar por encima de la velocidad de la luz de los mortales con las baquetas y los pedales, convertir lo meramente imaginado en accesible y permitirse retorcer hasta el exceso su virtuosismo sin caer en el autismo.

Para el tramo final reservaron ‘Sarcophagus’, uno de los temas estrella de su aclamado ‘In their Darkened Shrines’. Con el ambiente caldeado y el personal de las primeras filas enloquecido, se lanzaron con ‘Ithyphallic’, del disco homónimo, para volver a su nuevo álbum con ‘Supreme Humanism of Megalomania’. Ningún tema de su primer y colosal álbum, ‘Amongst  the Catacombs of Nephren-Ka’, tampoco apareció la habitual y excelsa "Lashed to the Slave Stick". Aun así, el trallazo definitivo que sirvieron con "Black Seeds of Vengeance" elevó de nuevo a estos brutales egiptólogos a los altares de Ra, el dios sol.

Texto: Jordi Marsal


 

MORBID ANGEL

Fueron legión los que esta tarde-noche de domingo acudieron a la Salamandra para asistir a una especie de ceremonia de redención. Un concepto de difícil digestión –ya no sólo por lo ideológico o lo teológico- para una de las bandas clásicas, fetiche e intocable por cuanto hizo y representó, del death metal de este mundo mundial. En el ánimo de muchos, entre los que me incluyo, todavía pesa la desazón que produjo un engendro de proporciones colosales de nombre ‘Illud Divinum Insanus’. Tras años de espera y elevadísimas expectativas, Morbid Angel, que venía de producir quizás uno de los discos más flojos –aunque aceptable, dentro de todo- de su larga y prolífica carrera, o sea ‘Heretic’, llegó a tocar el fondo del abismo con un trabajo que, ay, debía suponer su reafirmación definitiva en el trono.

Cierto es que oportunas y recientes referencias, que hablaban de un set list plagado de clásicos de sus tres primeros discazos a lo largo de la gira, contribuyeran a atenuar cierto resquemor. Tampoco se les pedía a Azagthoth, Vincent y sus muchachos que renegaran de forma tajante de su última creación. No sería honesto en ningún caso. Pero flotaba en el ambiente una sensación de inquietud que, sin llegar al extremo de la duda abierta, debía ser refutada de forma rotunda con un despliegue impecable en la sagrada arena del directo, con profusión de artillería pesada clásica, entrega sobre las tablas y, sobretodo, una reafirmación de identidad sin ambages.

El arranque, con ‘Immortal Rites’, se reveló como toda una declaración de intenciones al respecto. Un chute sónico en toda la yugular, una inyección adrenalínica de efecto inmediato en las neuronas que nos transportó a muchos a los nostálgicos estadios mentales que nos despertaba la banda en sus mejores tiempos. Había expectación también por ver a un renacido David Vincent, que volvía por primera vez a Barcelona tras su retorno al frente de la banda. Más allá de su renovado y discutido look, que no ha dejado de ser fuente de coñas varias por lo chocante -pelo teñido y modelitos de látex ajustados-, el eterno vocalista del ángel mórbido demostró que los pinitos gótico-industriales junto a su pareja no han comprometido ni mermado por completo sus facultades. Tocó y cantó con soltura, arañando con los dedos las cuerdas de su bajo, ejerciendo de forma solvente su papel de frontman. Sobró, eso sí, su emulación coral de los antiguos y puntuales pasajes de teclados que adornan este u otros temazos del grandísimo ‘Altars of Madness’. Algo que intentó posteriormente reproducir como eco a los oe, oe, oe del público, tampoco sin demasiada fortuna ni gracia, a decir verdad.

Con "Fall From Grace" y "Rapture", los cortes que abren su segundo y tercer disco, respectivamente, el foso casi se hunde hasta los mismísimos infiernos. Avanzaban Azagthoth y sus huestes por el camino de la redención completa con su público, ofreciéndole cual sacrificio de sangre, uno tras otro, una selecta dosis de las grandes composiciones que convirtieron a la banda en indiscutible pilar del death metal. El personal respondió en las primeras filas con una agitación violenta, una visceral danza de cuerpos que basculaban frenéticamente de un lado y hacia el otro sin cesar. No hubo tregua ni piedad. Cayó "Maze of Torment" y la locura siguió empapando el estómago a punto de estallar de la Salamandra. Vuelta a ‘Covenant’ con el excelente "Sworn to the Dark", un tema prominente dentro de un disco estelar.

Además de la vuelta de Vincent, otro de los varios alicientes que el retorno de los MORBID ANGEL ofrecía en esta ocasión era, sin duda, constatar la eficacia y poderío de una formación sin Pete Sandoval sentado tras la batería. Tim Yeung, mercenario de las baquetas donde los haya, tenía la más que difícil papeleta de intentar hacer pasar desapercibido un hueco de tan ingentes proporciones. Técnico y rapidísimo, el norteamericana certificó el por qué de su fichaje: ejecutó el repertorio con total solvencia y sobriedad, en la misma línea del patrón marcado por el maestro. Evidentemente, la química que emana del conjunto con el concurso de Sandoval, un tipo que marcó a fuego la trayectoria de la banda y su ascenso del trono del death metal con un particular feeling en la ejecución -malabarismos técnicos al margen-, queda de momento para el recuerdo. Mientras tanto, esperando su posible retorno, Yeung es una indudable garantía.

Ganada en parte la batalla, llegó el momento para las concesiones, para recordar si quiera, un par de temas que constituyen lo más salvable del último disco. "Existo Vulgoré" y "Nevermore" cayeron una tras otra. No son en realidad, estas dos, malas canciones. Ciertamente, quizás no lleguen a alcanzar las cotas de calidad a las que nos tuvieron otrora acostumbrados, pero cuan diferente podría haber sido este ‘Illud’ ahondando en este filón. Quizás salgamos de duda dentro de unos años, visto lo visto.  Por lo que a esta noche respecta, no hubo tiempo para chumba-chumbas ni para experimentos gaseosos. Algo que el personal, en términos generales, ya daba por sentado. Trey Azagthoth, algo desmejorado físicamente pero muy metido en lo suyo, hilvanaba su repertorio de solos y tappings casi absorto de todo lo que le rodeaba. Cuenta el mago, eso sí, con la inestimable ayuda de ese noruego llamado Destructhor, que ya hizo de las suyas con Zyklon y Myrkskog, entre otros. "Lord of All Fever and Plagues" retorció los intestinos de la Salamandra de nuevo para dar paso a, probablemente, uno de los momentos álgidos de la noche con la interpretación "Chapel of Ghouls". Derroche absolutamente brutal y éxtasis general.

Sin llegar a soltar el pie del pedal en términos de intensidad, llegados a este cénit, el desarrollo y el ritmo del repertorio en el tramo final tomó ya un cariz algo distinto. En esta, digamos, nueva fase, tuvo lugar la primera y única incursión de la noche en ‘Domination’, con "Where the Slime Live". Pero ‘Covenant’, el disco mejor representado –por méritos propios- junto a ‘Altars’, volvió a emerger como uno de los exponentes más reverenciados de la banda con "Blood in my Hands". Tiempo también para el fulgurante "Bil Ur-Sag", extraído del ‘Formulas Fatal to the Flesh’, curiosamente, el único tema interpretado del setlist que no había sido grabado con Vincent a las voces –fue Steve Tucker, en este caso-. Los agónicos pasajes de doble bombo y medios tiempos de "Gods of Emptiness" precediendo al frenético desarrollo de "World of Shit (The Promised Land)" certificaron, a modo de colofón, la redención total y absoluta de los reyes con su parroquia en el paraíso infernal del directo.

Texto: Jordi Marsal


KREATOR

Unas vistosas proyecciones sobre el telón que cubría  el escenario, en las que se podían ver diferentes instantáneas de la carrera de la formación, junto a las portadas de sus trabajos más destacados, junto al  fondo musical del "Personal Jesus" de Johny Cash, sirvió de introducción para la salida al escenario de la mítica formación  alemana, que arrancaba su actuación abordando a sus seguidores con una buena ración de su material más reciente, de la mano de "Mars Mantra" y  un atronador   "Phantom Antichrist", con el que la banda salía dispuesta a poner toda la carne en el asador, mostrándonos a un  Mille Petrozza enérgico y pletórico, ocupando el centro del escenario, levantando los brazos, alentando a sus seguidores, ejerciendo de líder absoluto de la banda, comandando a sus compañeros ante una audiencia entregada, que no paro de moverse durante el tramo inicial del show. Sin tiempo para reponernos del impacto inicial, el cuarteto siguió desgranando su más reciente trabajo, con la marcada y rotunda "From Flood Into Fire", en la que pudimos constatar que el carismático Jürgen "Ventor", no ha perdido la potencia de su magistral pegada, consiguiendo cimentar las poderosas bases del sonido de la banda.

Con un público entusiasmado coreando el nombre de la banda, el vocalista se dirigió por primera vez a la audiencia para introducirnos un acuchillante y destructor "Enemy Of God", uno de los clásicos más recientes de la banda, que hizo que la temperatura en la sala  subiera al máximo, convirtiendo las primeras filas en un frente de batalla, con todo el público coreando el estribillo y levantando los brazos, mientras la banda descargaba su thrash metal clásico, en un escenario envuelto en humo, para posteriormente abalanzarse sobre un coreadísimo "Phobia", único tema que rescataron de su gótico/industrial  "Outcast" de 1997.

Después de un inicio de concierto realmente arrollador, en el que la banda se había mostrado rotunda y excelsa, parecía que nada podía parar a KREATOR esta noche, y que la formación alemana venía dispuesta a hacer un concierto de aquellos que sientan cátedra, pues bien, después de que el poderoso doble bombo de "Ventor" nos introdujera en la brutal "Hordes Of Chaos", el equipo eléctrico de la sala se vino abajo durante la parte final del tema, ante el asombro y desconcierto de músicos y público, quedando la sala sumida en la oscuridad más absoluta.

Tras más de veinte minutos en los que el desconcierto más absoluto reinó en la plaza, alguien de la organización, subió al escenario, para a viva voz, ya que no funcionaba la megafonía, informarnos de que se había producido un problema eléctrico y que estaban trabajando para solucionarlo. Ante tales perspectivas, muchos de los asistentes optaron por salir a la calle para tomar un poco el aire, encontrándose con la desagradable sorpresa de que había varias unidades de la policía frente a la puerta del local, seguramente avisadas por la propia sala ante el temor de posibles disturbios. Me gustaría destacar que pese a lo desagradable de la situación, no se produjo ningún incidente grave dentro de la sala, ya que la gente, de forma civilizada, supo aguardar la espera hasta que el problema eléctrico fue solventado.

Después de un interminable parón, de más de media hora, durante el que algunos de los asistentes decidieron abandonar la sala, ante los rumores que circularon de que la banda no volvería para acabar su show. KREATOR volvieron sobre las tablas con un rotundo "Fuck This Place", además de una serie de "palabras poco amables", que Mille Petrozza dedicó a los promotores, anunciando que la banda no volvería a tocar en la sala en el futuro. Dicho esto, el cuarteto se esforzó en retomar su actuación, intentando conectar con su público y dispuestos a convencer en esta segunda parte de su show,  para ello decidieron tirar de su material más clásico y agresivo, empezando esta segunda tanda con un violento "Extreme Aggression", que sirvió para descargar un poco de tensión y mal rollo, tanto entre los asistentes como sobre el escenario.  Indudablemente un parón tan largo, repercutió de forma negativa en el desarrollo de la actuación, pero en favor de los alemanes, hay que decir que,  en esta nueva reentrada, subieron al escenario con las pilas bien cargadas y con una buena predisposición, conscientes de que se deben a su público. Un contundente "People Of The Lie", pareció ser el remedio perfecto para volver a imprimir al show la potencia y vivacidad que había tenido antes del fatídico momento del apagón. Con un público que por momentos parecía recuperar las ganas de diversión y el entusiasmo, reaccionando positivamente a las demanda de Petrozza, al dar las instrucciones para montar un masivo "circle-pit" durante la interpretación de "Death To The World".

Pese a la buena acogida que recibieron los temas de su más reciente lanzamiento, "Phantom Antichrist", estaba claro que los mejores momentos de la noche vinieron de la mano de los temas más emblemáticos de la carrera de los alemanes,  cortes como "Coma Of Souls", "Endless Pain" o el primerizo "Pleasure To Kill", pusieron la sala patas arriba, consiguiendo el público tapar por completo la voz de Petrozza. Estaba claro, que después de un parón como el que se había producido, para nada servía la estructura habitual de un concierto, así que Kreator se saltaron la rutina de salir del escenario para volver en los bises, y decidieron encarar la parte final de su show enlazando la intro "The Patriach" con "Violent Revolution", consiguiendo levantar los puños de la gente, antes de dejar paso al último tema nuevo de la noche "United In Hell".

Un auténtico estallido de violencia sonora desato la siempre efectiva "Betrayer", en la que el público entro en el delirio más absoluto, convirtiendo la pista en un mar de cabezas que no dejaban de moverse arrastradas por el brutal frenesí de una descarga clásica de genuino y puro thrash metal, que constituye todo un himno para una generación de thrashers. Para encarar la recta final del show, Petrozza sacó al escenario una bandera para presentar la iracunda "Flag Of Hate", para rematar definitivamente su show con una rotunda "Tormentor", dejando entre los asistentes un sabor agridulce, no por el trabajo de la banda sobre las tablas, sino por las diferentes circunstancias que hicieron que el show no llegase a cubrir las expectativas que todos teníamos puestas en él, y más después de la brutal actuación de los americanos MORBID ANGEL.

Una lástima que una actuación que estaba llevando un ritmo trepidante y arrollador se viera lastrada por los problemas eléctricos de una sala que se vio superada, haciendo que el set- lis de KREATOR se viera recortado, privándonos de la posibilidad de degustar cortes como la novedosa "Civilization Collapse" o "Voices Of The Death" que formaban parte del repertorio previsto para la descarga de esta noche.

Texto: Alfonso Díaz

Fotos: Carlos Oliver

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