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Cronica y Fotos del Concierto de DRAGONFORCE, HUNTRESS y KISSIN’ DYNAMITE en Madrid

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DRAGONFORCE

+ HUNTRESS + KISSIN’ DYNAMITE

Viernes 16 de Noviembre de 2012 – Sala Arena – Madrid

Seguimos con la apretada (este fin de semana especialmente) agenda de conciertos, el viernes con la cita de unos DRAGONFORCE que venían a Madrid presentando disco y vocalista nuevos.

Apenas un cuarto de entrada fue el total registrado, con la mayoría del público en el foso de la pista, donde había huecos por doquier. Un público mayoritariamente joven, entregado a la causa de un espectáculo lleno de virtuosismo y energía de una banda que lleva al extremo el power metal en todo su amplio espectro.

Comenzaron la velada los alemanes KISSIN’ DYNAMITE, quienes estuvieron media hora aproximada deleitando al personal con su hard rock sleaze consiguiendo una buena respuesta de parte del mismo. Capitaneados por su vocalista Hannes, luciendo cardado, animando y bailando sin parar, jugando con el público y haciendo malabares con su cetro, el cual llegó a perder durante la interpretación de "Sex is War", siendo devuelto ipso facto por parte del público. Incluso se hicieron una pirámide con el mencionado Hannes apoyado sobre las piernas de los guitarristas, emulando a sus compatriotas Scorpions.

Estribillos pegadizos idóneos para el directo, como el del tema de apertura "Sleaze Deluxe", toda una declaración de intenciones, e incluso ramalazos más cañeros como el hímnico "Addicted to Metal" (¿quizás pequeña referencia a "Metal Will Stand Tall" de The Poodles..?), ante el que declararon: "Venimos desde Alemania a patearos el culo".

Más guiños a otras bandas con la coreada "Welcome to the Jungle" con la que hicieron el siempre efectivo juego de hacer que el público cantara su estribillo hacia el final. La pegadiza "I Will be King" nos acercaba a un final que llegó con la marchosa "Money, Sex & Power", dejando un muy buen sabor de boca.

No fue así, al menos por mi parte aunque sí recibieron bastantes aplausos pero no una respuesta tan entusiasta como la primera banda, con los californianos HUNTRESS. Sus músicos estuvieron realizando la prueba de sonido nada más terminar la actuación de KISSIN’ DYNAMITE, hasta que estuvieron listos para desplegar su heavy metal de corte clásico, que no convencional en cuanto a la estructura de composición, que me recordó bastante musicalmente a Crimson Glory.

Al poco aparecería la figura encapuchada de la rubia vocalista Jill Janus, que supuso la nota discordante del combo. Su forma de cantar y sobre todo enfocar las melodías es cuanto menos curiosa. No seré yo el que tenga algo en contra de ser original y dar un toque diferente a tu música, ni mucho menos. Los mencionados Crimson Glory o el mismísimo King Diamond, entre muchos otros ya lo hicieron en su día con notables resultados, pero es lo que tiene el ser tan arriesgado, que te puede gustar mucho o poco, sin términos medios.

El caso que Ian y Blake dejaron muy buena sensación con sus guitarras a la vieja usanza y, como digo, las composiciones musicalmente me gustaron bastante; son originales, bien interpretadas, fuera de convencionalismos… "Senicide" y "The Tower" son muy buenas canciones, así como el single que da título a su disco "Spell Eater", de eso no hay duda, pero como digo, el tratamiento vocal es lo que no me termina de convencer.

No dejaron de lado su vena más provocadora, sobre todo cuando Jill se arrodilló ante Blake mientras este ejecutaba su solo para lamerle la guitarra en el polémico "Night Rape", dedicado a todos los pervertidos españoles.

Con la promesa de vernos a todos en la zona de merchandising y darnos un gran abrazo, finalizaron con "Eight Swords", con una Jill cada vez más ronca y desgañitada por los alaridos que había soltado y con un gran aplauso de un público que, poco a poco, se fue metiendo más en su actuación.

Tocar más rápido, cantar notas más altas, rizar el rizo en definitiva es la principal idiosincrasia de DRAGONFORCE desde su nacimiento, conformando la banda sonora de epic power metal combinada con videojuegos que son desde entonces. Siempre han sido criticados por tener un directo que no está a la altura de lo registrado en estudio y, sinceramente a tenor de lo visto la noche del viernes, los londinenses calcaron todas y cada una de las notas del disco sobre la sala Arena, incluyendo a un vocalista que ha casado a la perfección no sólo en su nuevo disco sino en los temas antiguos, defendiendolos como éstos merecen.

El escaso público estuvo entregado de principio a fin y  ya con la salida en tropel de mano del "Holding On" perteneciente a su último "The Power Within" se les vio disfrutar tanto a músico como fans de la comunión formada por ambos, llegando a un "Heroes of our Time" donde la gente estaba encantada, volcada en los coros, en el disfrute y sobre todo no perderse nada de las mil y una virguerías de las que DRAGONFORCE hacen gala.

"Seasons" fue uno de los pocos momentos de la noche en los que no imperaba la velocidad endiablada de la batería, tomando una senda más melódica si cabe, aunque igualmente bien recibida. Aquí además fue la primera vez que haría acto de presencia el keytar de Vadim Pruzhanov, quien también quería protagonismo junto a sus compañeros en primera fila.

Y la verdad que hasta aquí, con tres de las once canciones que cayeron, ya se habían encargado de desplegar toda la gama de movimientos, sonidos, trucos y velocidades de vértigo de las que harían gala hasta la finalización de la velada. No deja de ser llamativos los juegos de guitarras entre Herman Li y Sam Totman, subiéndose a las tarimas centrales (tapando en varias ocasiones a sus compañeros, sobre todo al teclista, algo que a nivel escénico no me gustó), no perdiendo la sonrisa en ningún momento, al igual que el resto de sus compañeros, agradecidos a sus fans e incluso vacilones pero todo siempre desde una perspectiva altamente divertida.

Vuelta a dicha rapidez con "Fury of the Storm", con todos los fans coreandola y "Die by the Sword" con otro de los estribillos de la noche.

Seguimos con las mil y una piruetas técnicas, corredurías de mástiles y saltos de guitarra (increíble cuando Li la hacía volar tirando de la palanca de vibrato para hacerla rebotar en su pierna) con "Fields of Despair" y la coreadísima "Through the Fire and Flames" que popularizó en su día el videojuego Guitar Hero.

El nuevo himno "Cry Thunder" nos iba acercando al final con otro de esos estribillos altamente coreables, para retirarse brevemente y volver con un único bis que fue el celebradísimo "Valley of the Damned".

Hora y veinte de concierto que, si bien puede saber a poco con tantas canciones -eran bastante largas por lo general- también me hace pensar que un vocalista teniendo que forzar tanto de agudos difícil lo iba a pasar con una gira a base de dos horas por concierto, si bien es cierto que nada que reprochar a Marc, que demostró el por qué de haber sido el elegido, llegando a todas y cada una de las notas.

Por parte de la banda, el que fuera con las dudas de si cometerían fallos o no serían capaces de interpretar lo mismo que en los discos, sin duda quedaría satisfecho. Lástima que el sonido no estuvo a la altura siempre, yendo y viniendo la calidad del mismo, aunque la banda estuvo no sólo excelente a nivel técnico sino dándolo todo y sonrientes en todo momento con su entregado público.

Texto: J. José Jiménez

Fotos: Daniel Garrido (www.photo2riff.com)

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