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IRON MAIDEN – The Final Frontier

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Review de Álex Sánchez

Puntuación: 8,6

Está claro, que solo el nombre de IRON MAIDEN, (un nombre respetado y venerado como pocos), no es ni debería ser suficiente para elevar a categoría de obra de arte lo que hacen.  Evidentemente, no descubro nada si digo que soy un gran seguidor de IRON MAIDEN,  así pues, la dosis de objetividad que para muchos no es más que leer lo que quieren leer, aquí no la vais a encontrar. Pero si que os doy mi palabra de que he escuchado este disco las veces suficientes como para poder dar una opinión por lo menos digna de tener en cuenta, intentando alejarme de una devoción que va más allá de lo estrictamente normal, y que reconozco sin ningún tipo de rubor.

Sorprendido me hallo ante toda la polémica desatada con "The Final Frontier". Ahora parece que lo que es guay, es decir que los IM son poco menos que bazofia, al menos en ambientes más cercanos a los foros que a la vida real, incluso a veces enzarzándose en ridículas disputas e insultos de chicos malotes. Que hablen mal o bien, pero que hablen, eso dijo alguien. Para los que buscan polémica y se fijan solo en las puntuaciones, sin profundizar más allá que un par de escuchas en una absurda carpetita, decirles que si no os gusta el disco, lo tiréis a la papelera de reciclaje. Así pues, las cosas claras: el disco me ha gustado.

Este trabajo cierra la tercera década de la formación, y creo que lo hace de una manera más que correcta. Por supuesto, no es ni será un clásico como la totalidad de sus obras ochenteras, pero sigue una evolución lógica con respecto a los 3 anteriores trabajos de esta década. Y si es de rankings de lo que se trata, y de poner las cosas fáciles, decir que quizás estaría algo por debajo de "Brave New World", y en conjunto, supera tanto a "Dance Of Death" como "AMOLAD", a pesar de que "DOD" tenía 3 o 4 temas para enmarcar.

La senda que se abrió con "A Matter Of Life And Death" se sustenta en muchos de los momentos de "The Final Frontier", pero al mismo tiempo, han buscado cortes más directos y cercanos al oído. La producción de "AMOLAD", no acabó de convencerme, y esta, sin llegar al nivel de "BNW" si que es más pulcra y compacta. Los temas, ni son una cagarruta, ni son progresivos. Son temas marca de la casa, con instrumentaciones largas, quizás algunas excesivamente largas, pero no he visto un alargamiento del minutaje innecesario, sino que se ha buscado un trabajo equitativo entre tres guitarras de postín.

Sobre la composición, destacar el trabajo del gran Smith, que es sobre quién se sustenta el sonido de la formación ahora que Harris, pese a participar en todos los temas, está en un periodo transitorio poco inspirativo, ya que únicamente ha firmado un tema completo (en "AMOLAD" pasó lo mismo, participó activamente pero como único compositor solo parió el maravilloso "For The Greater Good of God", y en el anterior un pesado "No More Lies"). Sobre Smith, decir que se nota su mano, con ese puntito de comercialidad en algunos estribillos, pero sobretodo su elegancia.

Con respecto al anterior trabajo, "The Final Frontier" no es tan oscuro, ni tan pesado musicalmente hablando. Más accesible, menos enrevesado, y con referencias constantes a los discos clásicos que todos tenemos en mente. El nivel lírico sigue siendo muy alto,  aunque esta vez han tirado mucho más de metáforas y de recursos abstractos. De todos modos, un placer descubrirlas y enfocarlas en un concepto general con la música.

El juego de las tres guitarras, creo que es en este trabajo donde más ha brillado, con algunos momentos estelares y una pulcritud que eleva el trabajo de Smith / Murray / Gers a un nuevo nivel. La base sigue la misma línea, un Harris más amagado que en otros trabajos, pero siempre presente, y el pulpo McBrain, enemistado de por vida con el charles pero sin ser valorado como merece, demuestra que es una de los mejores baterías que nos podemos echar a la cara.

Dickinson es un caso a parte. Es un disco donde se muestra cómodo, y saca su sirena anti-aérea en contadas ocasiones, pero a pesar de todo y más, sigue cantando y estando en mejor forma que en cualquier época pasada. No se que tipo de pacto ha hecho con el Diablo para poseer semejante capacidad vocal.

"Satellite Is… The Final Frontier": la intro es realmente pesada. Si el disco fuera conceptual, podríamos entenderla, pero cuatro minutos de tortura acústica quizás es demasiado, y más cuando esa intro viene incrustada en un inicio tan demoledor como es el tema en si, quizás su mejor obertura desde "The X Factor" que con "Sign Of The Cross" reivindicaban que seguían vivos. Las acústicas que acompañan a las rítmicas adornan y engrandecen un riff efectivo y eficiente, como en los viejos tiempos. Una sencillez que han dejado de lado, (sin ser progresivos como mucho iluminado asiente sin ponerse colorado), se recupera en un tema que huele a clásico, pero al mismo tiempo, no se puede incluir en ningún disco pasado. Alguien decía por ahí que IM siempre hacían lo mismo… Punteo de Gers o eso creo entrever con su histrionismo habitual, y Smith contesta con la elegancia hecha música. Maravilloso inicio.

"El Dorado": no se quién es el lumbrera que elige los singles y cual es el motivo. Pero posiblemente este sea uno de los temas más desafortunados del trabajo. El bajo de Harris atruena mientras un riff se precipita al vacío en un intento más o menos afortunado de in crescendo. Las melodías podrían recordar a la época del "No Prayer For The Dying", más roqueras y directas, de todos modos, un puente bastante decente no me acaba de cuadrar con un estribillo donde Bruce se desgañita; tampoco me acaba de encajar la parte instrumental, aunque el retorno a la primera estrofa es notable… quizás un tema hecho de retales. Lo que más destaca es la parte instrumental, con solos repartidos entre los tres hachas, donde destaca el segundo de Murray con un estilazo muy de la era "Powerslave".

"Mother Of Mercy": el dúo Smith/Harris demuestra de lo que es capaz, eso si, poniendo a prueba la capacidad vocal de Dickinson. Inicio lento y melancólico, que puede rememorar las últimas obras del vocalista en solitario. Evidentemente, no es ninguna sorpresa que el tema explota en el momento preciso, con una comedida cabalgada de riffs acompasados con el bajo, y alcanzando su momento álgido en un puente impresionante y un estribillo fácil de asimilar, tan pegadizo como efectivo.

"Coming Home": la lírica podría ser una segunda parte de "Wasted Years", un tema personal, cargado de cierta nostalgia y algo de melancolía bien entendida. Un medio tiempo donde la voz de Bruce brilla con solemnidad, en que un estribillo con cierta magia nos mantiene alerta, pero es en al presunto solo de Smith/Murray donde la cosa se pone emotiva. Instrumentalmente, impecable. Musicalmente, sublime.

"The Alchemist": tema veloz (quizás algunos los echen en falta), con un estilo similar a "Be Quick Or Be Dead", pero algo menos enérgico. Primera aportación de Gers, que junto a Harris y Dickinson forjan uno de los temas más potentes del álbum, a la vez que el más breve. Nicko brilla con luz propia en un trabajo excelente, muchas veces tapado por el resto de personalidades. Un corte que puede funcionar en directo, con unas armonías marca de la casa, de las cuales esta vez han recortado protagonismo. Un corte prototipo MAIDEN, sin lugar a dudas. De todos modos, le falta algo más para ser excelente. A partir de aquí, se inicia una segunda parte del trabajo, con temas más extensos, más complejos.

"Isle Of Avalon": y sus más de nueve minutos se inician con unas notas similares al interludio del "Rime Of The Ancient Mariner", incluso la ambientación es similar. Un tema donde Dickinson nos va agarrando y Harris crea una especie de espiral que se hace más y más angustiosa, hasta llegar a un explosivo estribillo. Un tema para indagar e investigar. Cambios de ritmo constante, instrumentaciones bien definidas a cargo de los tres guitarras, y para postre, un estribillo memorable, donde la maestría de Smith vuelve a aparecer. La parte instrumental parece casi una improvisación, con algunos destellos psicodélicos y ahora si, cierto toque progresivo. Maravilloso corte. De 6 temas, 5 buenos… quién cojones dijo que este disco era malo?

"Starblind": el prolífico trío Smith/Harris/Dickinson vuelve a la carga. Misma estructura inicial que la anterior: medio tiempo y con un Dickinson  que estalla, aunque ahora en unos tonos más exigentes. Los teclados ambientales aparecen en un estribillo otra vez muy bien logrado. Es un tema pesado, muy denso, machacón, incluso algún solo se ve apagado por la muralla de Harris/Nicko. Por la mitad de la canción, nos encontramos con una estructura musical diferente, casi experimental dentro de los parámetros de IM. Es un tema complejo, pero la verdad es que se hace corto por su variedad de estructuras y por su enrevesada estrofa y estribillo. La parte más innovadora de IM, sin lugar a dudas.

"The Talismán": una de las pocas aportaciones de Gers, que junto a Harris, vuelve a incidir en la misma estructura inicial, aunque esta vez se alarga hasta conseguir el efecto de intensidad necesario. Una acústica inicial nos adentra en otra espiral cargada de tensión. La explosión viene con la típica cabalgada de Harris y las rítmicas, con un Bruce pletórico, una vez más, en una estrofa de órdago, y explotando en un estribillo cargado de emoción, una emoción que es patente en una lírica intrigante, casi como si fuera un libro. Gers no podía fallar, y nos regala una armonía tan típica como efectiva. Podría entrar sin problemas en "BNW", pero ni desentona ni resalta en un trabajo tan variado y complejo como este. Más que un talismán, esto es un diamante en bruto que debe ser pulido por vuestras orejas.

"The Man Who Would Be King": Murray y Harris crean otra joya. Una vez más inicio lento, con unas armonías pulcras, y un teclado creando el dramatismo necesario para que Bruce pueda pasear sin problemas. La estrofa y los riffs son propios de los ochenta, por los teclados y tempo puede recordar al "SSOASS", y por el estribillo y las armonías, por que no, a la era "Piece Of Mind". De todos modos la parte instrumental es un tanto extraña, con un cambio de ritmo realmente memorable, y donde los tres hachas, dibujan su propio paisaje. Como ya he comentado, este es el disco donde hay un mayor acople entre las tres guitarras, y donde mejor se aprovechan las posibilidades del trío.

"When The Wind Wild Blows": Harris en estado puro, en la única composición que firma en solitario. Evidentemente, todos sabemos lo que nos podemos encontrar. 11 minutos de paroxismo musical, iniciándose casi como una nana con un sonido de viento de fondo que nos lleva a una estrofa épica, casi hímnica, que da vueltas y vueltas, sin un estribillo predefinido, como en "The Aparition" de "Fear Of The Dark". La parte instrumental es un ir y venir de solos, armonías, cambios de ritmo… dirigidos a la perfección por una base impecable. Maravillosa es la entrada del supuesto solo de Gers con la armonía de fondo, como si fuera un canon. ¿De verdad hay gente que a esto puede llamarlo bazofia? Sinceramente, no lo entiendo.

Con cierta edad y cierto bagaje a mis espaldas, he notado una tendencia realmente extraña. IRON MAIDEN son más grandes ahora que en los ’80, pero al mismo tiempo, cada vez más gente reniega de ellos, y a veces incluso parece que te tengas que excusar por gustarte los últimos trabajos de esta banda referente. Sed vosotros mismos, escuchad, dejaros de iluminados, y forjad vuestra opinión. Está claro que este disco, no se asemeja a los clásicos de los ’80, pero es que tampoco lo pretenden. MAIDEN han evolucionado hacía un estilo más complejo, más enrevesado si queréis, no son tan directos. Paciencia Hermanos, por que estamos ante un discazo.

Prestadle atención joder, y no por que sean los MAIDEN, sino por que lo vale.

Àlex Sánchez Cerro.


Lista de Temas:

  1. Satellite 15….The Final Frontier (8:40)
  2. El Dorado (6:49)
  3. Mother Of Mercy (5:20)
  4. Coming Home (5:52)
  5. The Alchemist (4:29)
  6. Isle Of Avalon (9:06)
  7. Starblind (7:48)
  8. The Talisman (9:03)
  9. The Man Who Would Be King (8:28)
  10. When The Wild Wind Blows (10:59)

 

IRON MAIDEN The Final Frontier

Review de J. José Jiménez

Puntuación: 7

"Space, the final frontier…" ¡Cómo olvidar la famosa frase con la que comenzaba la que seguramente sea la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos de la televisión! Pues bien, tomando esta referencia (así como el título de la quinta película de la saga "Trek", y la peor sin lugar a dudas) IRON MAIDEN se embarcan en la aventura de su décimo quinto álbum de estudio. Muchas conclusiones se pueden sacar, y por supuesto todas ellas muy válidas y para todos los gustos. Ríos de tinta fluyen desde que los primeros adelantos salieron a la luz, y los que fluirán…

Y es que, al margen de la -lógica por otro lado- controversia, creo que la conclusión principal que podemos extraer es que a día de hoy, MAIDEN hacen lo que buenamente les apetece, sin prisas y sí, con muchas pausas (casi cuatro años han pasado desde "A Matter of Life and Death") planificando sus giras y tiempos de estudio en función de lo que ellos y Rod Smallwood estén dispuestos a dar. Eso sí, nadie les puede reprochar, al menos en directo, que cuando se dedican al grupo, todos ofrecen su 100% hacia los fans.

Y sobre el resultado final, pues cada uno tendrá su opinión, totalmente válida, por lo que me dispongo a dar aquí la mía. El sonido es deudor de la nueva era inaugurada en "Brave New World" por Kevin Shirley, si bien noto que más que nunca se ha intentado jugar con las tres guitarras y hacerlas destacar claramente en la mezcla final. La batería suena clara y poderosa y, por supuesto, el bajo destaca en todo momento, como no podía ser de otra manera. La voz se mantiene claramente al frente, con un Dickinson que, una vez más, vuelve a sorprendernos con nuevas forma de enfocar los temas, como más adelante se comentará. Melvyn Grant no es el mejor portadista del grupo, y ni mucho menos quien mejor ha retratado a la popular mascota Eddie, si bien el resultado no es malo (aunque tampoco soberbio, como cabría esperar) logrando un mejor acabado en el single de "El Dorado" que en la portada del álbum en sí.

En todo caso, está claro que estamos ante una obra más de esos "nuevos MAIDEN" que inauguraran una nueva etapa en "Brave New World", por lo que muy posiblemente a los que hayamos disfrutado de su música desde entonces "The Final Frontier" sea de nuestro agrado, no opinando igual los que en exclusiva valoren su época dorada de los ochenta y comienzos de los noventa. Como tal, el disco está claramente diferenciado en dos partes: la inicial con temas algo más convencionales y la final con los más largos o, como no muy acertadamente se viene diciendo desde hace un tiempo, progresivos, supongo que para intentar agradar tanto a un sector de fans como al otro.

El primer bloque viene representado por "The Final Frontier", un tema muy rockero con riffs 100% del estilo Adrian Smith, precedida por la desconcertante introducción "Satellite 15…", elegida como primer single (por cierto, pedazo de vídeo bien hecho), "El Dorado", tema de adelanto que salió hace varias semanas y, que sin ser una maravilla, creo que gana bastante con las escuchas (especialmente me gusta el puente antes del estribillo, con una combinación de armonías algo inusuales) aunque esa forma de empezar y terminar a lo "Hit The Lights" no la veo muy acertada, "Mother of Mercy", posee un toque muy clásico con ese cabalgueo a medio tiempo marca de la casa, "Coming Home", tema lento que no termina de ser una balada como tal, y sin duda les ha quedado realmente bien (y es que parece que le han cogido el punto a estas canciones desde aquel lejano ¨"Wasting Love") y "The Alchemist", lo más rápido del disco totalmente ochentero (se me antoja con un deje a los temas menos populares de "Powerslave", por ejemplo) con esas melodías dobladas en terceras inconfundibles.

A partir de aquí, tenemos la colección de temas largos, pareciendo otro disco totalmente distinto a lo que veníamos escuchando. La intro de "Isle of Avalon" está muy conseguida, con ese aire a "The Lonelines of the Long Distance Runner" a base de acústicas construyendo una melodía en la que se basa buena parte de la canción, amén de distintos cambios de ritmo muy bien construidos y originales. "Starblind" es, junto con "Mother of Mercy" lo más flojo o mejor dicho, las que más desapercibidas pasan, un corte que no habría desentonado en "Virtual XI" por su atmósfera y estructura. Dickinson se pone en la piel de un cuenta cuentos para relatar el comienzo de "The Talisman", de estructura compleja, con numerosos cambios de ritmo (nuevamente muy bien construidos y enlazados entre si) llegando a superar levemente los nueve minutos, donde se aúnan elementos nuevos y antiguos. Nuevamente sorprende el vocalista al introducirnos a la historia de "The Man Who Would Be King", tema de aires épicos y largo minutaje, donde de nuevo los cambios de ritmo están muy presentes (genial a partir del estribillo con unos ritmos desconocidos dentro del repertorio personal de McBrain) teniendo como colofón final la parte acústica donde Dickinson, de manera dulce recita "Far Far Away, The Man Who Would Be King". La obra se cierra con una de las canciones más largas de su historia, "When the Wild Wind Blows", único compuesto por Steve Harris en solitario en esta ocasión, y es que parece que, como le pasara a Queen en sus últimos años, se han vuelto menos individualistas a la hora de componer (o quizás es que ha surgido así esta vez, quién sabe). Tengo que decir que es el que más me ha gustado de todos, y es que me encantan estos temas largos de Harris, en la onda "For the Greater Good of God", por poner un ejemplo, con los mismos acordes de toda la vida pero, usados con imaginación y amor a lo que se hace. Casi once minutos para disfrutar una y otra vez e ir descubriendo matices en cada escucha.

En conclusión, me parece un buen álbum, deudor de su sonido y forma de composición de los últimos años, a la par de coherente con su trayectoria reciente. Me gusta esa forma de no hacer concesiones a nadie que no sean ellos mismos (ausencia de un single radiable, temas largos porque ellos han decidido que así sean, etcétera), porque a fin de cuentas ¿no es esa la esencia MAIDEN que en su día les llevara a realizar obras maestras como "Seventh Son of a Seventh Son", "Powerslave" o "The Number of the Beast", o a destacar en sus comienzos de entre el maremágnum de música punk reinante en la época? Y cuidado, que no estoy poniendo este disco a la altura de aquellos (porque no lo está, las cosas como son), pero en mi opinión la esencia y actitud perdura claramente, luego habrá quien considerará si la calidad e inspiración también o no, muy lícito en cualquiera de los casos.

En cualquier caso, "The Final Frontier" nos ofrece la posibilidad de disfrutar de IRON MAIDEN por unos años más en los que tenemos la actual gira y la que luego darán para presentar el álbum en condiciones, así como futuras entregas en DVD de su historia acompañadas de más giras "revival" y quien sabe si algún disco nuevo de estudio. Todo se irá viendo con el tiempo, así que a partir del lanzamiento de "The Final Frontier", todo depende de ellos mismos y, como decía el capitán Jean Luc Picard: "El cielo es el límite".

J. José Jiménez

 

 

 

1 COMENTARIO

  1. Hola, gracias por ofrecer vuestro punto de vista sobre todos los nuevos trabajos discográficos…¿sería posible volver a valorar este CD, ahora que ha pasado cierto tiempo para asimilarlo? es simple curiosidad, pienso que es un gran trabajo y estoy seguro de que después de interiorizarse realmente, con el debido paso de cierto tiempo, ofrece otra perspectiva, nada más. Simplemente por pertenecer a esta importantísima banda, creo que merece una nueva revisión. Gracias de antemano, seguid así, un saludo.