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GARY MOORE – Madrid

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GARY MOORE

Miércoles 20 de Mayo de 2009 – Palacio de los Deportes – Madrid




Enmarcado dentro del I Festival de la guitarra de Madrid, teníamos el lujo y el placer de poder disfrutar del gran guitarrista y cantante irlandés después de muchos años de nuevo en la capital. Y eso que la mayoría estábamos al tanto (y lo digo porque todavía hubo alguna decepción) del concierto que nos esperaba, es decir, que veríamos mucha clase y a un guitarrista supremo pero que sólo nos iba a mostrar su cara más bluesera, la que lleva defendiendo a capa y espada desde hace casi 20 años. Es decir, que estaba claro que no iba a haber nada de su etapa hardroquera en solitario (aparte del sempiterno “Parissiene walkways), ni de THIN LIZZY ni nada que se le pareciera, y con estas premisas nos dirigimos al precioso Palacio de los Deportes (que lo han dejado de lujo después del incendio, las cosas como son) a disfrutar de una interesante jornada de blues rock en manos de uno de los artistas más importantes de nuestra historia… Y nombro a propósito el término rock pese a todo porque no deja de ser curiosa la disyuntiva en la que se metió a sí mismo el propio Gary Moore desde que decidió “cambiar de chaqueta” (y en este caso lo digo con cariño) para grabar “Still got the blues” en 1990. Me explico, no era casualidad que quizás el 75% del público que fuimos al concierto en Madrid (y por ende me imagino que exactamente lo mismo ocurriría en el resto de fechas de la gira) era “gente del rock”, con muchos heavies incluso (y músicos de estilos tan variados como gente de HAMLET, OMISSION o los propios LEÑO, sí, señor) y apasionados en una gran parte de sus primeros años, más que de su fase bluesera (que también tenía y tiene sus fans, que nadie me malinterprete, incluso por supuesto dentro de los citados previamente). Por otra parte, es un artista que nunca ha terminado de calar dentro del sector más purista del blues precisamente porque es un “bluesman” más roquero que toca de una manera excesiva para la “sencillez” que requiere el blues más puro, y que sobre todo en directo tiene un estilo realmente agresivo, incluso adornando los temas con sólos y arreglos más “movidos”, obviamente fieles deudores de su pasado, y entiendo (sobre todo después de ver el show), que a los seguidores más acérrimos del blues le pongan ciertas reticencias a su estilo… que en directo sigue siendo muy roquero, por mucho que la base de los temas sea puro blues.

Gary Moore - Foto: David Esquitino
Gary Moore - Foto: David Esquitino

Aún así, y enfocando el comentario desde el punto de vista de que no íbamos a ver al gran GARY MOORE hardroquero que algunos deseaban, hay que decir que asistimos a un concierto excelente, con un exquisito músico absolutamente protagonista (y eso que la banda acompañante era muy interesante, pero en todo momento permanecieron en segundo plano para no eclipsar al “jefe”, por mucho enorme Hammond clásico de madera que llevara el teclista), que sigue manteniendo su particular voz en un gran estado, y que sobre todo demuestra en cada nota, escala, armónico y demás porqué es uno de los más grandes. Además, pudimos disfrutar de magia a las seis cuerdas de todos los colores, y es que se hartó de sacar guitarras (todas Gibson, eso sí) y de mostrar sus habilidades. Esto hizo que quizás algún tema se hiciera excesivamente largo e incluso pesado en algún momento por la sobreposición de sólos y demás, pero bueno, estabas viendo a Gary Moore y más que protestar era el momento de disfrutar, y es que me maravilló es concreto la limpieza y la sencillez con la que toca, con ese deje que no se puede quitar de maestro del rock, y ese punto elegante y especial que siempre le hizo único. Y por supuesto con feeling, mucho feeling, ya fuera haciendo armónicos imposibles, haciendo llorar a sus queridas Les Paul (incluso sacó una Telecaster en algún momento del show) o chillar a su Thunderbird “metalera”, o simplemente tocando blues con mucha clase.

Gary Moore - Foto: David Esquitino
Gary Moore - Foto: David Esquitino

Por cierto, comentar que al final la entrada fue mejor de la que personalmente me esperaba (y es que no nos olvidemos que a día de hoy Gary Moore no es tan popular en España fuera de los círculos que comentaba inicialmente, y que las entradas no eran baratas, 35 euros y 40 en taquilla), reuniendo en un gran recinto como el Palacio a unas 5 o 6000, que además fue curioso el detalle de ver comenzar el concierto realmente pronto (a eso de las 20:45) con muchos huecos en la pista, y que en el transcurso de la primera media hora prácticamente se doblaba la asistencia inicial (y es que, las cosas como son, en España nadie se cree que un concierto empiece antes de al menos las 9 de la noche, y mucho menos si no hay teloneros, como fue el caso). Decir también que evidentemente la capacidad del recinto es mucho mayo (unas 14.000 personas) pero para este concierto el aforo estaba adaptado muy inteligentemente tapando las grandes gradas laterales con telones negros, dejando sólo disponible la grada sentada justo enfrente del escenario, y la propia pista, aunque a su vez con el escenario un tanto más hacia delante, con lo que la sensación era de estar en un gran teatro o en un recinto precisamente para unas 6 o 7.000 personas, que se adaptaba perfectamente a la capacidad que demandaba este concierto, sin dar en ningún momento la sensación de vacío que hubiera existido con el pabellón abierto al 100% ni a la vez que pareciera que se había adaptado el aforo de cualquier manera. De hecho, voto por esta solución para muchos otros conciertos porque el Palacio es un escenario perfecto para conciertos de mediana capacidad, contando con un escenario realmente amplio, unos accesos e instalaciones perfectas y un sonido más que aceptable (de hecho el sonido esta vez fue muy bueno). Ahora falta que doña Esperanza, Gallardón y compañía consideren que esta bien ceder/alquilar el Palacio para eventos de rock, que esto es más difícil…

Gary Moore - Foto: David Esquitino
Gary Moore - Foto: David Esquitino

Pero bueno, volvamos al concierto en sí, que para hablar de política hay otros lugares y bares, que diría un conocido, y nada, comentar que Moore venía presentando su reciente “Bad for you baby”, del que tocó pocos cortes, y que centró su repertorio en repasar estos 20 años de blues, pero a su vez mostrándose mucho más comunicativo, “alegre” (y es que siempre se ha caracterizado por tener malas pulgas) y con ganas de agradar que lo que su reputación/historial a veces nos podía hacer pensar. Comenzó tocando temas bastante más movidos como “Oh, pretty woman” o “Down the line”, haciendo mover inicialmente a un público más tranquilo de lo que solemos estar acostumbrados a ver en los conciertos algo más netamente “duros”, aunque rápidamente el blues más clásico se apoderó del escenario con temas como “All your love” (con toques casi latinos en la interpretación) o la suave balada de su último trabajo “I love you more than you’ll ever know”, con Gary acariciando la guitarra de lujo… incluso no fui el único que notó las reminiscencias que metió en el largo sólo del tema del clásico “Empty rooms” (supongo que en guiño a propósito). Hablando de baladas, por cierto, tocó “I have a dream”, de “Close as you get” de 2007, como novedad más reseñable con respecto al set list base que está interpretando en esta gira. De todos modos, quizás fueron los temas más movidos los que mejor funcionaron como “Mojo boogie” (que sonó muy animada y nos hizo bailar hasta a los que estábamos por una vez sentados en la grada… que no se repetirá mucho, pero por una vez también había que probarlo), “Walking by myself” (con toda la gente bailando y coreando ya casi al final del concierto) o la conocida “Too tired”, uno de sus blues más populares (muchos recordaréis el divertido videoclip con Albert King), y tocada de nuevo con la roja Thunderbird que inevitablemente te hacía pensar en el Gary Moore de otros tiempos.

La verdad es que era un lujo ver como un “viejo” guitarrista tan sobrio y “sencillo” llena tanto un escenario (en el que no había ningún adorno o elemento visual reseñable, más que “cuatro” sencillos Marshalls de toda la vida, unos telones claros en lo alto del escenario y el propio “prota” en primera línea y a la izquierda, visto desde el público, mientras toda la banda se mantenían más estética en la lado derecho del escenario), notar el gusto con el que toca en todo momento, y escuchar esa voz tan característica, rota, llena de sentimiento y típicamente irlandesa terminando de redondear todos los temas. Aún así, me reitero en mi impresión e idea inicial de que estamos ante un bluesman blanco con alma de roquero, porque aunque la base de los temas era 100% bluesy, en los sólos Gary se desataba.

Gary Moore - Foto: David Esquitino
Gary Moore - Foto: David Esquitino

Ya para cerrar el concierto, los bises consistieron en otro de sus temas más conocidos de esta etapa como es “The blues is all right”, uno de las mejores canciones de la noche, muy respondida por el público y donde incluso era curioso ver a toda la gente de la grada de pie cantando y bailando el movido blues rock, mientras Gary nos mostraba su cara más accesible y ofrecía la versión más animada de su concierto. Tras un breve interludio con acordes flamencos (como no podía ser de otra manera… y es que a veces los “guiris” no terminan de tirarse de cabeza hacia los tópicos), aunque pese a todo demuestra el “duende” que tiene el “jodío” hasta para tocar flamenco, era obligada la larguísima versión del conocido “Parisienne walkways” (único tema de sus comienzos que tocó), preciosa en directo (y eso que nunca fue de mis favoritos de su discografía en absoluto) aunque quizás demasiado extensa para rematar, con un sólo eterno en el que muchos pensamos que ya podía haber aprovechado para meter algún caramelo de los que muchos soñábamos con escuchar.

Pero no, sabíamos lo que habíamos ido a ver y tuvimos una excelente ración de blues rock de lujo. Por supuesto que algunos hubieran cambiado varios de los temas del show por esas joyas del “Corridors of power”, “After the war”, “Victims of the future”, Run for cover”, “Wild frontier” y demás, y que el concierto hubiera reventado con un “Out in the fields” para cerrar… pero sabíamos que era imposible y que aquello hace muchos años que sólo existe como pasado en la cabeza de Gary Moore. Por tanto, sin nostalgias innecesarias, fue un muy buen concierto del señor “caracortada” de nuevo en Madrid después de tantos años, y creo que todos nos pudimos dar por satisfechos tras el show de dos horas que pudimos presenciar. Eso sí, para los que no somos amantes irredentos del blues hubo partes que inevitablemente acababan aburriendo, pero no hay queja, porque es el precio que hay que pagar por ver a los genios. Por tanto, a soñar y “macarrear” en casa escuchando los discos, y en directo en estos casos no queda otra que aprender y disfrutar con la clase y la magia de un grande que por mi parte sólo merece respeto y admiración después de verle en directo.

Texto y fotos: David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)

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