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BIG NOIZE – Madrid

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JOE LYNN TURNER/BIG NOIZE

Jueves 21 de Mayo de 2009 – Sala Heineken – Madrid

Había ganas de concierto divertido y buen ambiente el pasado jueves en Madrid para disfrutar de una nueva venida del pequeñito pero gran Joe Lynn Turner, en este caso con acompañamiento de lujo, y es que BIG NOIZE no es ni más ni menos que una banda formada a modo de los grandes proyectos que se crearon especialmente en los 80 y primeros 90 con músicos de superbandas, con la salvedad en este caso de que ellos se dedican a versionearse a ellos mismos (al menos por ahora), es decir, a tocar en directo sus propios temas y/o de las grandes bandas en las que han participado. Así, pudimos disfrutar de un supergrupo en el escenario formado por el guitarrista clásico de QUIET RIOT, Carlos Cavazo (y que actualmente ha estado tocando con RATT), el bajista Phil Soussan (OZZY), el batería Simon Wright (AC/DC y DIO) y el teclista Erik Norlander (LANA LANE, ROCKET SCIENTISTS y AYREON entre muchos otros), además de Turner (RAINBOW, PURPLE, YNGWIE, JLT…), y de una noche de grandes hits, a modo de “karaoke del metal”, que nos hizo disfrutar y mucho, a los aproximadamente 350 que nos acercamos el pasado jueves a la Heineken a pasar una agradable noche de clásicos del heavy metal y hard rock.

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

Y es una pena que no hubiera más público porque el concierto se prestaba y lo merecía, además de ser un verdadero lujo y oportunidad única el poder ver una formación de este estilo sobre el escenario. Todos cumplieron de sobra (y eso que Joe fue vocalmente sin duda de menos a más en el show) pero especialmente me quedo con el buen hacer y talento infravalorado de un gran Carlos Cavazo que bordó los papeles de genios de Randy Rhoads o Ritchie Blackmore, además de mostrar una naturalidad y una humildad que me encantó (y era posiblemente el que mejor se conservaba entre los 4 veteranos), además de la pegada impresionante de Simon Wright, que quizás no sea el batería más técnico del mundo, pero a pegada y precisión tiene pocos rivales (y es que para destacar en dos bandas tan rítmicas como las que hay en su famoso currículum tienes que dominar esto a la perfección).

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

De todas formas, en todo momento primó la diversión y las ganas de pasarlo bien cantando y bailando temas que todos hemos disfrutado hasta la saciedad, y es que la profusión de clásicos fue la tónica de todo el concierto, donde quizás hubiera sido hasta curioso que hubiera sonando algún tema distinto de las excelsas discografías de los citados, pero que, en este caso, BIG NOIZE está enfocado a modo de grupo de versiones de calidad suprema, y como tal tocaba conocer y emocionarse con los superclásicos que todos conocemos y adoramos. Eso sí, fue un show concreto en el que se puso totalmente de relieve un aspecto que se viene notando en los conciertos en España (al menos en Madrid seguro) en los últimos meses/años incluso, y es que cada vez hay menos ambiente y movimiento en los conciertos, menos palmas, cada vez cuesta más sacar los “oés” y precisamente se echa de menos ese calor y pasión al que todos los músicos internacionales hacen referencia cuando vienen a tocar a nuestro país, y que cada vez aparece más difuminado. De hecho, afortunadamente aún estamos lejos de la frialdad del público alemán, italiano, británico y demás, pero sí que se está notando un gran retroceso en la implicación y “movimiento” del público en los conciertos que a veces hace que se queden un tanto descafeinados. Y es que me llamó la atención cómo la gente reaccionaba muy al comienzo de los temas pero rápidamente se pasaba a un estado de sólo disfrutar de la interpretación, de escuchar y ver con atención a la banda de turno, y aplaudir educadamente al final de los temas, y a veces, para los que hemos vivido una mayor agitación como tónica en los conciertos hace años, se nos hace un tanto extraño… especialmente en eventos de este tipo que aparentemente podrían volver a la gente mucho más loca. Aunque bueno, quizás sea sólo una impresión personal, pero ya digo que es un detalle que vengo notando en los últimos meses (con excepciones concretas como AC/DC, por ejemplo).

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

De todos modos, hubo una buena animación, no me entendáis mal, un gran ambiente y todos lo pasamos de maravilla por una vez olvidándonos de novedades, joyas escondidas de ciertas discografías y el hecho de que un tema pueda estar más o menos trillado, y es que al final la realidad es que cuando suena “Smoke on the water” o “Highway to hell” no puedes dejar de cantar y bailar, como efectivamente ocurrió esta noche. Todo comenzó sorpresívamente con un “The mob rules” de BLACK SABBATH (era HEAVEN&HELL, jeje) que dio el pistoletazo de salida a la retahíla de temazos que irían cayendo uno a uno… Y eso que justo al terminar el tema fue curioso porque se le rompió una cuerda a Phil Soussan, y mientras la cambiaba Joe aprovechó para saludar y explicar el origen de la banda y presentar a sus compañeros. Todo arreglado y era el momento de “Crazy train”, con el consiguiente aullido de aprobación para disfrutar de uno de los cortes inmortales de OZZY… Por cierto, a lo mejor es tontería, pero en ese momento pensé precisamente en la suerte de poder ver en una sala pequeña y tan de cerca a tales genios y músicos que han vendido millones de discos, que han reventado estadios y pabellones y han conquistado listas de todo el mundo, aunque ya no estén en su mayor punto de popularidad y/o éxito (y es que estamos en otros tiempos). Seguíamos disfrutando y es que a quien no le guste “Rainbow in the dark” es que no está en este mundo, y lo mismo con la preciosa “Stone cold” de RAINBOW, que además siempre Joe la canta con un sentimiento especial. Era el momento de darle el protagonismo a Soussan, y es que posiblemente haya podido vivir muy bien gracias a componer su tema más famoso, ese “Shot in the dark” inmortal que siempre me pareció uno de los dos o tres mejores canciones de toda la discografía de OZZY. Sonó realmente mágica, desde el comienzo de bajo hasta ese teclado inconfundible que Erik clavó a la perfección. Y si había un tema que no podía faltar, era “Street of dreams”, que hizo las delicias de todos y además sonó fantástica (en general como casi todo el concierto, la verdad).

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

Pese a todo, hubo también tiempo para que tocaran un tema nuevo, una sencilla pero emotiva balada llamada “Battlefield” que me encantó. Además, Joe se encargó de matizar al principio que era un tema que no tenía ningún matiz político y que sólo hablaba de los sentimientos de los soldados que sufren (aunque ya sabemos cómo son los americanos con estas cosas, pero por ser Joe Lynn Turner le daremos un voto de confianza). Volvíamos a la historia en este caso con la gran “The last in line” de DIO que quizás fue de los temas que les salió menos redondo, pero claro, en un tema así la voz tan carismática de Ronnie James se echa en falta, al igual que su particular interpretación en directo, por mucho empeño y oficio que le pusiera Joe. Íbamos a por PURPLE, y “Smoke on the water” siempre es un caballo ganador, pese a que pueda cansar un poco por repetitiva… y perfecto de nuevo Simon Wright.

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

Ahora el protagonismo era de Cavazo (y Joe supo hacerlo muy bien, dándole los galones para la parte de QUIET RIOT, incluso reivindicando a una banda y en este caso a un músico que al final siempre se quedó detrás de lo que su talento y calidad merecían) y se desataba la fiesta con “Cum’on feel the noize” y “Metal health” (separadas por un potente sólo de batería), dos de los más rotundos superhits de los 80 pertenecientes a uno de los mejores trabajos de nuestro rollo como es el tercer/primer disco de QUIET RIOT. Por cierto, reseñar que aunque la voz de Joe (que a nivel de frontman se mostró exquisito y demostrando todas las tablas del mundo en todo momento… incluso dejando cantar a gente de las primeras filas y demás) comenzó algo irregular, se notó que a mitad de concierto ya había calentado al 100% y nos demostró que es un interprete impresionante, clavando tanto “sus temas” como emulando a cantantes tan particulares como Ozzy, Kevin Dubrow o incluso Bon Scott/Brian Johnson (tirando de agudos con mucho oficio), aunque Dio se le quedara un peldaño arriba, las cosas como son. Antes de cerrar el capítulo de QUIET RIOT, fue curioso el breve sólo de bajo intermedio, además de un retazo de “Ready for love”, para retomar “Metal heath (Bang your head)”, que me hizo gracia el detalle que se interpretó como el gran clásico de la noche, cuando en Europa “Cum’on feel the noize” es mucho más conocida y venerada (pero imagino que en Estados Unidos ocurre lo contrario).

Big Noize - Foto: David Esquitino
Big Noize - Foto: David Esquitino

Íbamos llegando al final y Joe nos anuncia sonriendo que es el momento de AC/DC, antes de atacar “Highway to hell” (que aunque sea “la típica” no deja de dar siempre buen rollo), y “Back in black”, que personalmente me gustó más, antes de meterse con la gran “Highway star” de PURPLE para cerrar el concierto normal. Ahora, ya por fin, sí que todo el público estaba despierto al 100% y tras unos cuántos “oés” de rigor, que siempre se agradecen, salieron para rematar quizás antes de lo que muchos pensábamos con la inmortal “Long live rock n’roll” que puso broche perfecto a una gran noche de versiones y de temazos (aunque se pidió alguno de YNGWIE que hubiera redondeado el set, ¿no?). Por cierto, divertido el detalle de Simon Wright que rompió una de las cajas al final del concierto y terminó el tema dándole la vuelta y tocando como si nada, ¡un crack!

Seguro que alguno podría protestar, quizás con parte de razón, sobre tema de “vivir de las rentas”, “karaoke del metal”, “tirar de los éxitos del pasado”, “ir a lo fácil” y demás para justificar a esta banda y esta gira. Bien, pero por otro lado está claro que, lo primero, si no son los mismos protagonistas los que juegan a tirar del pasado y revivir sus viejos temas exitosos… (aunque bueno, los temas de AC/DC, DIO, PURPLE y demás “suyos, suyos” no es que sean), pero a veces hay que ser menos pejiguero y sólo disfrutar. Y éste es uno de esos casos en lo que tiene mucho más valor apreciar lo que estás viendo que pararte a poner pegas. La lástima es que este tipo de iniciativas no tengan más presencia en los festivales donde seguro que sería “la bomba”, y es que, no nos engañemos, ¿cuáles son los temas que se acababan pidiendo, bailando y demás en todos los conciertos, discotecas roqueras y demás? Pues eso, que vivimos una muy divertida noche recordando viejos hits y con una banda sobre el escenario que es un auténtico lujo. Quizás que estos proyectos se pusieran de moda acabaría cansando, pero en pequeñas dosis me parece caviar absoluto… ¡y que haya más noches de este tipo!

David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)