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AC/DC + THE ANSWER – Barakaldo/Bilbao

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AC-DC

Comentario del concierto de AC/DC + THE ANSWER en Barakaldo/Bilbao, sábado 4 de abril de 2009, BEC (Bilbao Exhibition Centre), con fotos del concierto de Madrid

Aunque ya el viernes pudimos leer la fantástica crónica de Fernando Checa sobre el concierto de AC/DC en Madrid del pasado jueves, nos parecía de recibo hablar por lo menos de otro de los maravillosos shows que los míticos australianos (aunque la familia Young procede de Escocia, y se mudaron a Australia cuando los hermanos que años después revolucionarían el rock eran críos), y para mí es un placer comentar por encima cómo fue el concierto de Bilbao, a donde me desplacé el fin de semana para disfrutar de uno de los eventos musicales en España más importantes de los últimos años. Y es que después de este tipo de conciertos es cuando todos nos damos cuenta del porque aún no hay nuevas bandas que puedan dar relevo coherente y seguro a los grupos históricos.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Eso sí, no voy a escribir una crítica al uso ni me voy a extender demasiado en hacer crónica detallada como tal (ni hablar del set list, que todos conocéis ya, detalles de cada momento del concierto y demás), porque eso ya lo hizo perfectamente Fernando del show de Madrid (que, al menos a este nivel, fue muy similar, si acaso con la diferencia de que el sonido en Bilbao fue inmaculado y que el traje de Angus era negro frente al púrpura de Madrid, y el azul en Barcelona, si no me equivoco), sino que quiero hablar más bien de sensaciones, emociones y esos momentos de felicidad absoluta que sólo se consiguen vivir realmente en los conciertos perfectos… Y es que ni más ni menos que eso, sin más complicaciones ni epítetos innecesarios, es el resumen más rápido y sencillo que podríamos hacer de lo vivido el pasado sábado en un precioso pabellón.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Reconozco que soy el primero que tenía mis dudas sobre la vuelta de AC/DC tantos años después: por su supuesta edad (aunque ahora sé que, ¿cuantos son cincuenta y muchos años cuando se es inmortal?), por el estado de la rodilla de Angus (y calva… y eso que ahora con el pelo algo más largo tiene mucho mejor aspecto, jeje), algunos vídeos de la gira que, a priori, no parecía tan espectacular (tonto de mí por hacer caso de lo que me enseñaba “de lejos” y fríamente el ordenador), y sobre todo por un “Black ice” que, incluso después del concierto (donde “sus temas” ganaron mucho), me sigue pareciendo flojísimo. Pues bien, fue empezar el show y al primer segundo me había comido todas mis palabras y sabía que serían dos horas en el paraíso y viendo al grupo que inventó cómo es un verdadero concierto de rock en directo: sudor, diversión, espectáculo, entrega total, pasión absoluta y actitud.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Por cierto, antes de empezar a tirar flores (con forma de SG roja, por supuesto, como en el vídeo que acompaña a “War machine”, buenísimo), no quiero que se me olvide destacar un recinto de lujo (que concretamente es el pabellón donde juega el Iurbentia Bilbao de baloncesto en las grandes ocasiones), precioso, abierto a lo ancho (con el techo más bajo y las gradas alargadas hacia atrás, para entendernos), con una acústica perfecta y un sistema de accesos y demás simplemente perfecto (de hecho, no tuvimos que esperar más de lo razonablemente normal para un evento de estas categoría ni para entrar ni para salir), y todo ello enmarcado dentro del moderno recinto ferial BEC! (donde de hecho se celebraron durante el sábado y domingo unas importantes oposiciones del País Vasco, y la organización para ambos grandes eventos, concierto y oposiciones, fueron perfectas en todo momento, sin solaparse o crear el mínimo problema en absoluto).

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Y también quiero hacer mención a una más que interesante banda telonera, los irlandeses THE ANSWER, que llevan teloneando a AC/DC en toda la gira americana, primero, y europea ahora, y que dejaron muy buen sabor de boca aunque, todo sea dicho, muy pocos los conocían y también fueron pocos los que les hicieron más caso fuera de la cortesía habitual que una buena banda encima de un escenario merece. Desde el primer momento, las 20:45 clavadas, se notó su admiración absoluta tanto por LED ZEPPELIN como por THE BLACK CROWES (más de su generación), pero esto no ensucia ni por un segundo su buen hacer, actitud y calidad encima del escenario. Grupo de rock n’roll clásico: guitarra, bajo, batería y cantante con personalidad (repasada en muchos vídeos de Robert Plant y sobre todo Chris Robinson), Les Paul enchufada a Marshall potente de toda la vida y buenos temas en directo como “Never too late”, Dead of the night” o “Under the sky” (con la que remataron, que sonaron muy bien en directo flanqueados por un gran logo con el nombre de la banda en la pantalla que tapada la enorme locomotora que era la base central del escenario de los “jefes”.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Pero los 16.000/18.000 (que siempre he sido muy malo calculando) que abarrotábamos el pabellón (polémicas aparte por el nimio reparto/venta de entradas local que ahora no viene al caso pero que, parece ser, fue de juzgado de guardia… y eso que en Madrid, al igual que en toda España, vaya, tuvo “tela” también el conseguir entradas para cada ciudad, Barcelona, Madrid y Bilbao respectivamente) estábamos por una vez autorizados a no hacer mucho caso a los teloneros, y es que se intuía noche muy grande, y efectivamente así fue, dos horas en el paraíso y donde cualquier gesto, sonrisa, movimiento y demás entre el público sólo significaba una reverencia absoluta hacia quienes nos estaban ofreciendo felicidad máxima en forma de rock rotundo, básico y con denominación de origen.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Hubo público de todo tipo, por cierto, aunque afortunadamente predominaban mucho más los roqueros, de vieja y nueva escuela (y de procedencia más que diversa), por encima de lo que inicialmente me temía (y es que lo siento pero tenía mucho, muchísimo miedo de encontrarme un gran porcentaje de gente que iban a ver a AC/DC como quien va al fútbol o a cualquier otro evento masivo popular todos los fines de semana porque sí). ¿Más detalles “externos” al concierto en sí que destacar?, pues por ejemplo buena organización a todos los niveles (dentro y fuera del pabellón), precios asequibles de comida y bebida, bastantes puestos de merchandising de todo tipo relacionado con AC/DC (aunque la palma se lo llevaban los cuernos rojos con luces que posteriormente darían muchísimo juego y color al propio concierto) y por supuesto cientos de conversaciones durante toda la tarde hablando de si era la primera vez o no que veías a AC/DC, las ganas que había del concierto, los problemas que había tenido cada uno para sacar las entradas… en fin, ya sabéis, cualquier buena excusa para glorificar la hermandad roquera y crear ese ambiente especial de las grandes citas de nuestro rollo de las que luego se comenta/recuerda tan emocionado muchos años después.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Pero estábamos con el concierto en sí de AC/DC, y nada, decía que fue comenzar (con un impagable vídeo divertidísimo y 100% gamberro y “acedeciano”) y aquello venirse abajo, con el consiguiente griterío, caras emocionadas, saltos y felicidad desataba por fin después de esa inevitable tensión que siempre se vive en los momentos previos al comienzo del gran espectáculo… Y digo la palabra “espectáculo” a propósito porque una vez más AC/DC trajeron un show digno de lo que son, una de las bandas de rock más grandes de la historia, si no la mayor (con respeto a los ROLLING STONES que, al menos en directo, todavía tienen pocos rivales). Un escenario enorme, impresionante, con una enorme locomotora central (con cuernos, el logo de la banda y construida al 100%, nada de telones sin más o efectos visuales), escalinatas laterales, una pasarela central hasta casi el centro del pabellón (por donde se pasearían durante todo el show Angus y sobre todo Brian, ¡menudos animales de escenario que siguen siendo, por si alguien tenía la más mínima duda!), dos enormes pantallas laterales (con una definición increíble y donde se iban mezclando las imágenes del concierto con diversos “juegos” visuales, montajes de fotos…), una inmensa central que se utilizó especialmente en la parte final, unas luces ACOJONANTES, pirotecnia, la inevitable campana para “Hell’s Bells” (aunque Brian ya no se sube y balancea tanto como antaño, eso sí es cierto), el conocido hinchable de la “erótica” y oronda mujer de “Whole lotta rosie”, la plataforma hidráulica al final de la pasarela para el sólo/glorificación de Angus, los cañones finales para “For those about to rock” (aunque lamentablemente tengo que decir que no fue el digno final que tal concierto merecía, y es que quedó mucho más suave de lo que el transcurso del show pedía, una lástima porque me faltó esa guinda incontestable que sí fue en Las Ventas hace 13 años por ejemplo)… En definitiva, un escenario impresionante que, de todos modos, no es ni un 10% de efectivo en las fotos, vídeos y demás como luego comprobamos en directo (y es que los jodíos son maestros hasta para esto), os lo aseguro, increíble.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Y del concierto en sí, decir que fueron dos horas clavadas (desde las 10 en punto de la noche), y básicamente que es en estos conciertos en donde se demuestra el porqué una banda es tan grande, sin importar un pimiento si son los más virtuosos, los más guapos o los más técnicos. Nada, tonterías, sólo viendo la cara de emoción de Angus Young en cada tema (y por supuesto su cuerpo empapado de sudor desde el principio), la sonrisa vacilona de Brian, la profesionalidad de Malcolm, la sobriedad perfecta de Cliff, y ese toque roquero de vieja escuela, seguro y rotundo, de Phil Rudd, es como te puedes dar cuenta de lo que es una banda de rock de verdad en directo: sinceridad, personalidad, electricidad, emoción y feeling absoluto. Y por supuesto sin parar ni un segundo, sonando perfectos, sin el más mínimo fallo, sin el menor mal gesto, disfrutando como si tuvieran 20 años y sin escatimar ni una sola gota de sangre y sudor (de verdad que ver a Angus a estar alturas saltando sin parar, tirado por el suelo, tocando de rodillas, corriendo por las escaleras, bromeando …, no tiene precio y vale cada euro pagado y cada minuto de cabreo esperando en las colas de los cajeros/centros comerciales viendo como no salían las entradas).

AC-DC - Foto: Rafa Basa
AC-DC - Foto: Rafa Basa

Por supuesto que muchos hubiéramos modificado algo del set list (y es que todos tenemos nuestras imprescindibles que hubiéramos querido oír en vez de “ésta” o “aquella”… de hecho, aún me sigo viendo con el brazo en alto pidiendo “Who made who”, “Money talks”, “Heatseeker”, “Riff raff”, “If you want blood” o “Ballbreaker”), que nos hubiera gustado ver a Brian cantando “Hells Bells” encima de la campana como antaño o sobre todo que el concierto hubiera durado otras dos horas más (o las que hiciera falta), pero aún así reitero una y otra vez que fue un sueño hecho realidad, un concierto muy por encima de las expectativas (o miedos) iniciales, una lección maestra de qué es y cómo se toca el rock n’roll encima de un escenario, y un incontestable puñetazo más en la cara de todo aquel que sigue diciendo que el rock está muerto y que ciertas bandas son dinosaurios del pleistoceno. Por supuesto que a estas alturas no tienen ganas de volver a hacer discos legendarios, ni la creatividad y hambre de entonces para grabar auténticas joyas en el estudio, pero amigos, cuando se suben al escenario es otra historia, y ahí los viejos roqueros no tienen rival porque es su sitio natural, ellos lo han creado, ellos lo han inventado, y desde ahí siguen dando todas las clases magistrales que haga falta para que el resto de humildes mortales sólo podamos soñar con estar cerca vez ahí.

AC-DC - Foto: Rafa Basa
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Pero de repente faltaban 30 segundos para las doce de la noche y los cinco macarrillas y simpáticos “chavales” se marchaban escaleras abajo entre una lluvia de aplausos, “oés”, sinceras miradas de complicidad y admiración mutua (y es que, no es un tópico ni mucho menos, pero los “guiris” siguen alucinando con la recepción del público en España, y en este caso la respuesta tras 9 años de espera fue superlativa), sonrisas totalmente generalizadas y mucho sudor. Se terminó el sueño y justo en ese preciso momento ya había quedado apuntado como uno de los mejores conciertos en la vida de los “muchos miles” que andábamos agotados pero absolutamente felices por allí… Resumiendo (o más bien concluyendo): Muy grandes, muy buenos, muy cercanos y muy legendarios. Y es que hay bandas en directo de todo tipo, cientos de conciertos al año, festivales, grupos de todos los estilos y pelajes viniendo a tocar a nuestro país todas las semanas, pero al final los conciertos inolvidables y perfectos los siguen dando los verdaderos maestros. Gracias y, aunque esta gira pudiera haber sido la última (conciertos en estadios en breve aparte), al menos en cada una de las tres citas habrá merecido la pena… For those about to rock, ¡We salute you!

Texto: David Esquitino

Fotos: Rafa Basa (Fotos realizadas en Madrid)

( No hay fotos de THE ANSWER porque no nos entregaron la acreditación de fotos hasta minutos antes de la salida a escena de AC/DC )

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.

Más fotos:

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