Inicio Lanzamientos A-Z HAMMERFALL – No Sacrifice, No Victory

HAMMERFALL – No Sacrifice, No Victory

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil

Después del buen sabor de boca que los suecos nos dejaran con la recopilación de temazos clásicos “Steel Meets Steel – Ten Years of Glory” (2007), lamento confirmar a sus seguidores más pesimistas que siguen sin repuntar con un discazo. “No sacrifice, no victory” no sabemos si les habrá costado mucho, pero los nuevos temas no aportan nada nuevo y lo máximo que consiguen es no desagradar. Ni siquiera se han esforzado en el libreto, que sigue en su línea habitual de contenido y fotos. Oscar Dronjak, que junto con Cans es el principal responsable de los temas, requiere urgentemente una cura de inspiración, unos kilos más y una buena ración de sol en los festivales veraniegos.

No sabemos hasta qué punto las idas y venidas de bajistas han afectado el proceso de creación. Magnus Rosén dejó la banda, su sustituto Fredrik Larsson se dedica ahora a pilotar aviones y Pontus Norgren (ex-“The Poodles”) tiene ahora la responsabilidad de sacar brillo al deslucido sonido del grupo.

El primer corte del disco, “Any means necessary”, no es tan grandilocuente como otros singles a los que los suecos nos tienen acostumbrados. Su estribillo es cuando menos arriesgado. Y sin embargo, es una de las canciones más llamativas del disco, junto con el corte que da nombre al trabajo y la destacable “One of a kind”. “Legion” comienza con una voz demoníaca, recurso que ya habíamos oído en “Knights of the Century”. Contiene un punteo de guitarra notable y Dronjak y Norgren se alternan en los solos. Ambos se lucen y es la típica canción que gana con las escuchas.La instrumental “Something for the ages” empieza con un rasgeo clavadito al de “Secrets”, es muy cañera y está puesta al servicio del lucimiento de Norgren; prácticamente parece un tema convencional al que falta añadir las voces. Esas cinco canciones merecen una oportunidad. Como detalle curioso, Biff Byford de “Saxon” participa en los coros.

Sin embargo, “Life is now” (remedo de la excelente “Threshold”), “Punish and enslave” (con coros marca de la casa pero menos punch) y “Hallowed be my name” (medio tiempo sin mucho fuste que no hay que confundir con una versión de Iron Maiden), no evitan la sensación de estar oyendo un refrito con poca garra e inducen a pensar que HAMMERFALL se han quedado realmente estancados y empiezan a oler a rancio. “Between two worlds” empieza con un órgano de iglesia que podía haber aparecido en el “Gods of War” de Manowar, y que no pega mucho en una típica balada hammerfalliana que no aporta nada tras otras mejores como “Dreams come true”. “Bring the hammer down” suena a relleno, donde Joaquim Cans pretende hacernos creer que tiene cuerpo como para reproducir esos agudos en directo. Y qué decir de “My sharona”, una versión muy poco arriesgada, no demasiado metalera y que podían haberse ahorrado.

El listado de temas es:

  1. Any means necessary
  2. Life is now
  3. Punish and Enslave
  4. Legion
  5. Between two worlds
  6. Hallowed be my name
  7. Something for the ages (instrumental)
  8. No sacrifice, no victory
  9. Bring the hammer down
  10. One of a kind
  11. My sharona (cover)

En definitiva, un disco poco digestivo del que se pueden perder algunos detalles buenos si no se le concede más de una escucha: al final siempre algo se salva de la quema, y sin duda la mayoría de los temas sonarán mejor en directo.

Lo mejor: nada en concreto.

Lo peor: Decepcionará a los que esperaban que continuara la remontada iniciada con “Threshold”.

Adecuado para: sólo grandes fans.

No adecuado para: gente que espere una resurrección de HAMMERFALL tras el “Chapter V:Unbent, Unbowed, Unbroken”” o recién llegados que busquen un disco representativo de la banda.

Elena Garrido