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SANTAZUCENA – Homenaje a Azucena, ex cantante de SANTA.

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SANTAZUZENA

Concierto Tributo a Azucena

Viernes 30 de enero de 2009 – Sala Ritmo y Compás – Madrid

Coincidiendo con el cuarto aniversario de la muerte de la gran Azucena Dorado (aunque siendo exactos era al día siguiente, pero coincidía con SARATOGA y ATLAS por un lado y WARCRY por el otro en la capital), posiblemente la mejor vocalista que nos ha regalado nunca nuestro heavy metal (y no me corto en decir desde el principio que a la mejor aspirante al trono la vimos esta noche, reencarnada al 100% en este caso en la tigresa no de Vallecas sino de Cadiz), tuvimos el placer y el honor de asistir el pasado viernes en Madrid a un un evento de esos tan especiales y únicos como lo fue en su momento el homenaje a Pedro Bruque en la legendaria sala Canciller en la primera mitad de los 90.

El Bar de Rick - Foto: David Esquitino
El Bar de Rick - Foto: David Esquitino

Por un lado se trataba de homenajear la memoria y carrera de Azucena, tanto por sus dos álbumes en solitario, como sobre todo los dos primeros trabajos de SANTA, posiblemente los mejores discos de la historia de nuestro heavy metal junto a los dos primeros de ANGELES DEL INFIERNO (y obviando los discos clásicos de BARÓN, más roqueros), y por otro vivir una reunión de músicos única, tanto de antiguos miembros de las dos bandas: Chechu, guitarrista actual de VIGA, el batería Bernardo Ballester (también de ÑU posteriormente), el teclista José Barta (ÑU, GOLIATH, JÚPITER… y que vino exclusivamente de Bruselas para el evento), o Giovanni Atapoma (que tenía una banda de tributo a SANTA en Ecuador, y que formaba parte de la banda con la que Azucena pretendía volver a la escena cuando murió) además de la colaboración en tres temas del “padre de la criatura”, el gran Jero Ramiro, que no podía faltar; como de amigos e invitados varios como Óscar de LUJURIA o la gente de VIGA. Para complementar la banda base, SANTAZUZENA, que dio forma a tan maravilloso sueño, nos encontramos con Javier Canseco, bajista de CUATRO GATOS, Pau (perdón pero no me quedé con apellido y “procedencia”) como excelente corista, y la grandísima Glory de HUMA, que esa noche fue capaz de tocar el cielo, acariciarnos y arañarnos, y sobre todo demostrar a propios y extraños que es sin ninguna duda la mejor vocalista femenina que ha habido en España desde la propia Azucena. Comentar también que finalmente no pudo estar en el homenaje Elisa de DREAMAKER y EX-DARKMOOR, que iba a cantar un tema, ni Juan Luis Serrano (ex-bajista de OBÚS, que también se anunció inicialmente, y que fue junto a Paco Laguna uno de los descubridores y primeros valedores de SANTA), y que nos quedamos con ganas de poder escuchar en las mismas tesituras a Begoña de SIBILA, que sí andaba por allí y en la que también se pensó inicialmente cuando se empezaba a gestar la idea hace meses.

El Bar de Rick - Foto: David Esquitino
El Bar de Rick - Foto: David Esquitino

Además, fue un lujo ver la sala completamente llena (se agotaron las entradas e incluso se quedó gente en la calle sin poder entrar) de público de todas las edades y “estilos”, desde viejos roqueros, músicos (de hecho, andaban por la sala gente como Julio Castejón de ASFALTO, Pepe Mari de BELLA BESTIA y BEETHOVEN R, Gorka Alegre de ÑU y BARÓN ROJO, José Antonio Manzano, gente de SIBILA, ABU SIMBEL, CRIENIUM… e incluso de grupos “de la época” como RAZA, con los que contó Azucena para grabar su primer disco), chavales muy jóvenes, amigos de medios, heavies de pro… además de familiares y amigos de la propia Azucena (incluso estaban allí su compañera y su madre). Todos juntos para rendir sincero, desinteresado y emotivo recuerdo a alguien realmente grande y especial de nuestro rollo… Y qué lástima que ese día tuviéramos que escoger entre el concierto de otros históricos, GRAVE DIGGER, y lo que os estoy contando, que privó a la gente que fue a uno u otro concierto de dos grandes noches de heavy metal clásico. Eso sí, yo no me arrepiento ni por un segundo de mi elección, y es más, por mucho que respete a los de Chris Boltendahl (y me gusten), os puedo asegurar que esta noche acertamos de pleno los que estuvimos en Ritmo&Compás.

Santazucena - Foto: David Esquitino
Santazucena - Foto: David Esquitino

Pero no nos adelantemos, porque antes de SANTAZUZENA, tocaron dos bandas más, también formadas por míticos músicos de nuestra historia, como BLACK SHARK, un grupo de “diversiones” que ha formado recientemente Lapi, batería de MURO, y EL BAR DE RICK, con músicos de CASABLANCA y MARSHALL MONROE, además de contar con la guapa Lourdes del Pino (METROPOLIS), a la que teníamos bastante perdida la pista pero que demostró en una forma vocal y física excelente. Por cierto, tengo que pedir sinceras disculpas a los primeros porque, al ser viernes y comenzar el concierto a eso de las 8:30, no pude llegar a tiempo de ver su actuación (las obligaciones laborales del metal, que los viernes a veces “putean” más de la cuenta). De todos modos, nos comentaron que fueron perfectos anfitriones, tocando buenas versiones clásicas de gente como OZZY o JUDAS, además de un guiño al heavy rock nacional con un tema de MEDINA AZAHARA, y el recuerdo obligado a un par de clásicos de MURO. Lo siento, chicos, y espero veros a la próxima.

De EL BAR DE RICK decir que son algún tiempo de “transmutación” de la última etapa clásica de CASABLANCA, y es que a todos nos sorprendió ver de nuevo a tan preciosa y excelente vocalista encima de un escenario, al menos la mayoría no sabíamos demasiado de ella en la actualidad, (además, manteniendo ese toque enigmático, sensual, pegadizo y sobre todo potente de su voz), junto a los que fueron sus compañeros entonces, Pachi y Carlos, y la ayuda de Jose, batería de MARSHALL MONROE. Toda una reunión de maestros que se convirtió en un divertido aperitivo roquero y anticipo a lo que vendría después. De todos modos, creo que hicieron un muy buen trabajo, destacando temas como “Sin Fé” o “El planeta del placer” (que ellos mismos comentaron que hacía como 30 años de aquello), y calentando y entreteniendo a la gente para lo que se avecinaba…

Santazucena - Foto: David Esquitino
Santazucena - Foto: David Esquitino

Y llegó el momento de rendir tributo oficial a la gran vocalista de Vallecas y ¡vaya si lo hicieron!… Cuando pasaban pocos minutos de las 10 de noche y durante una hora y media, SANTAZUZENA fueron capaces de clavar, reverenciar, “imitar” y emocionar con esos temas que ya son historia viva de nuestro heavy metal. Salieron Bernardo, Barta, Giovanni, Javi y Pau a saludar, y en cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes del mítico “Reencarnación” (¡menudo comienzo!), ya sabíamos que la noche iba a ser grande… Y de repente apareció por allí la figura de Glory, embutida en cuero y leopardo, como demandaba la ocasión, preciosa, atrayente, sexy, y sobre todo poderosa, dominando la situación como hacía Azucena, obligando a todas las miradas a posarse en ella y haciendo desde el primer segundo que su voz e imagen fuera la protagonista de la noche (a excepción del recuerdo constante a la homenajeada, por supuesto). Pura reencarnación de Azucena desde el principio, berreando como nadie, llegando sin despeinarse a sus agudos y tonos imposibles, imprimiendo furia o flores según demandara el tema, y derrochando actitud, carisma y vozarrón a su antojo. De hecho, como me dijo el propio Jose Antonio Manzano al final del “bolo”, esta chica se merece algo grande pero ya (o cuanto menos que HUMA suban hasta donde tienen que estar, muy arriba).

Pero no quiero ser injusto por mucho que Glory fuese la reina de la noche, y es que la banda estuvo a un nivel supremo, clavando los temas e imprimiendo esa magia, fuerza y feeling de los originales, para mí lo más difícil de conseguir en estos casos. Puestos a destacar (pero sin desmerecer en absoluto al resto, que lo hicieron perfecto), sin duda le doy un diez para Bernardo, aún en una forma fantástica, y a Giovanni y Canseco, que aportaron mucha fuerza y actitud en todo momento. El colchón melódico de Barta (y coros) fue importante especialmente en los temas del segundo disco de SANTA y AZUCENA, y Chechu le aportó un rollo roquero fantástico a los temas, además de esa pasión y cariño que, sin duda y de alguna manera, se nota en el sonido final.

Santazucena - Foto: David Esquitino
Santazucena - Foto: David Esquitino

Seguíamos con magia y uno de los momentos inolvidables vino ya en el segundo tema, donde apareció Jero para darle clase a su “No hay piedad para los condenados”, soberbia, con Glory habiéndose hecho ya la dueña absoluta del concierto, y todos los presentes realmente emocionados cantando una de las mejores canciones de nuestra historia. Quizás “Héroe de papel” no era tan conocida, pero siempre fue de mis favoritas, y creo que no fui el único en desgañitarme deseando volver a estar entre “montañas de comics en la habitación”, aunque el momento más especial de la noche vino inesperadamente pronto con “Sobrevivir”, para mí el mejor tema sin duda de SANTA y que nunca, nunca imaginé que pudiera alguna vez disfrutar en directo. Fueron casi 7 minutos en la gloria (nunca mejor dicho), de la mano de la interpretación perfecta de ese medio tiempo tan poderoso y emotivo que desde que era un crío me hacía saltar las lágrimas cada vez que escuchaba a Azucena llegar hasta cotas imposibles cantando aquello de “todo este tiempo atrás, levantando castillos en el aire”. Además, creo que ese tema lo merecía tocar Jero, que lo bordó, siendo el único que podía hacerlo sonar con el feeling original mezclado con el espíritu y la fuerza de Azucena que salían por la garganta de la rubia vocalista gaditana. Por mí se podía haber acabado el concierto ahí y ya hubiera tenido mi rotunda máxima puntuación en la crónica correspondiente, pero no, aún nos quedaba mucho más.

Ya sin Jero, era el momento de irnos al punto más roquero con “No eres suficiente para mí”, otro clasicazo, seguido de la presentación emotiva de los músicos y una breve charla de Chechu recordando a Azucena y dando las gracias a todos por hacer esto posible. Era el momento de darle cancha a los temas en solitario de AZUCENA, y fue “Superstar” la que dio el pistoletazo de salida para esta parte del concierto. De hecho, ésta iba a ser la que iba a cantar Elisa, pero no pudo estar y fueron los VIGA al completo junto a Óscar de LUJURIA (previa divertida presentación 100% marca de la casa del crack segoviano… “¿cómo están mis chicos?”), los que dieron buen color roquero al tema de “Liberación”, posiblemente el mejor de los dos discos de AZUZENA. Es curioso porque aparte de canciones muy, muy concretas, los LP’s en solitario de la malograda vocalista nunca me convencieron demasiado, pero esta noche sonaron de lujo, mucho más roqueros (¡qué daño hicieron ciertas producciones mediocres y suavizadas de la época!), y con el feeling y marcha (y esta noche ninguno de estos términos estaba desfasado) con los que posiblemente fueron concebidos.

Santazucena - Foto: David Esquitino
Santazucena - Foto: David Esquitino

Otra de las sorpresas, y momentos más bonitos de la noche, lo puso Jose Barta con su recuerdo general a nuestros muertos del rock, acordándose desde Javier Ponce, Teddy Barrios o Pedro Bruque hasta por supuesto la propia protagonista, y dedicándoles la preciosa “Una copa por un viejo amigo” de ÑU, cantada por él mismo y sólo con la ayuda al final del tema de Javier Canseco y de Bernardo Ballester. Ya con la banda al completo en el escenario, volvíamos a los temas de AZUZENA con “El oasis del amor”, un tema para mí menor (lo dicho, nunca me convencieron estos temas, yo era más de SANTA), pero que cantó de maravilla esta vez la corista Pau en solitario. Mucho mejor me pareció “Romperás mi corazón”, más heavyroquera y poderosa, además de gamberra y vacilona, y que de nuevo nos devolvió al espíritu de Azucena mediante la voz suprema de Glory.

El concierto empezaba a llegar a su final pero no podíamos irnos sin otra de las joyas inmortales de SANTA, ese “Huérfanos de la tormenta”, homenaje inmortal a todos aquellos músicos que “no cambiaron sus guitarras, decidieron enterrarlas en vida”, los roqueros de verdad… aunque muchos años después se ha demostrado que, pese a que es cierto que “una nueva moda los echó”, en estos momentos es cuando se recuerda que, al menos unos pocos, supimos escoger la mejor opción. Palabrería aparte, fue un momento inconmensurable, con una banda que de verdad que nos estaba dejando a todos con la boca abierta, y el público que se notaba viendo las caras que estaban disfrutando como sólo se hace en muy pocos conciertos escogidos. Para rematar el concierto la elegida fue la movida y divertida “Colgado de tí”, posiblemente el mejor tema de AZUZENA y que puso perfecto final roquero antes de los bises.

Para terminar, quizás algunos hubiéramos preferido un par de temas más (como “Fuera en la calle” o “Al otro lado del diablo”) antes de cerrar la noche, pero la elegida fue otra de las más clásicas, un “Sus noches tienen rock n’roll” de SANTA, con todos los protagonistas sobre el escenario recibiendo una de las ovaciones más emotivas y sinceras que recuerdo. De hecho, permitirme la licencia de cerrar la crónica como tal con las palabras del propio Bernardo Ballester gritando un sincero “¡habéis conseguido emocionarme, cabrones!” en la despedida general.

Santazucena - Foto: David Esquitino
Santazucena - Foto: David Esquitino

En definitiva, fue una noche única, maravillosa, inolvidable y que, como alguien dijo por allí, seguro que Azucena estuvo mirando y disfrutando desde algún lugar. Por una vez en España se hicieron las cosas bien y todo salió a pedir de boca, aunque fuera “cuestión de honor” y demostrando que no siempre actuamos como un “imperio de paletos”, que diría el Molina. Gracias SANTAZUZENA por brindarnos esta oportunidad, y si es posible que no sea la última… Hasta siempre y gracias por todo, Azucena (y eso que dicen que cuando una estrella desaparece brilla con mayor intensidad)… Permitirme esta pequeña licencia para terminar:

 Lentamente se apagó una  estrella solitaria en el cielo
     veinte años de carretera, sus  espaldas ya se sienten cansadas.
     Una nueva moda los echó,se  vieron vencidos sin luchar
Los puedes ver dejarse la  piel, los primeros en un gran festival. 
     Dando todo por casi nada,  lobos solitarios sin paradero... 
     Sus ojos aún brillan de  esperanza, sus miradas reflejan la verdad.
  Son los  huérfanos de la tormenta, primogénitos de la fe.
 No  guardaron sus guitarras, no quisieron enterrarlas en vida.
     No  cambiaron por corbatas sus vaqueros desgastados al viento.
     Mostraron  el camino a seguir, hoy están en mi recuerdo una vez mas.
 Son  los huérfanos de la tormenta, primogénitos de la fe.

Texto y fotos: David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)

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