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METALLICA – Death Magnetic

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Metallica

Reseña de Jorge del Amo.
Puntuación: 7,5/10

Que METALLICA es una de las bandas más influyentes de nuestro género (si no la que más) creo que a estas alturas de la vida es algo difícilmente discutible, así como que por ende, sus lanzamientos son tan esperados, como criticados, como alabados a partes iguales, aparte de que, de la misma manera que a un equipo grande de fútbol, siempre le vamos a exigir mucho más que a uno que no lo es tanto, bien sea porque sus recursos son prácticamente ilimitados o porque, simplemente, han editado algunos de los mejores discos de metal que jamás que se han hecho y “no se les puede pedir menos”. El caso es que, a la hora de encarar una reseña como esta, es difícil adoptar una postura que resulte medianamente objetiva, y me explico: ¿debería uno medir “Death Magnetic” con el rasero de “St. Anger”? ¿Debería medirlo con el de sus mejores discos? ¿Debería esperar un disco en ningún caso parecido a los anteriores y esperar algo más asociado a los METALLICA actuales? ¿Cuáles son los METALLICA actuales? ¿Los de 2003?

Estas son solo las cinco primeras preguntas que me han venido a la cabeza justo antes de enfrentar una crítica como esta, y esto, cinco años después de aquella barrabasada que fue “St. Anger” (lo siento, pero no encuentro otro adjetivo para calificarlo), no es sino la prueba más fehaciente de que, a día de hoy, es difícil saber qué se puede y qué no se puede esperar de este grupo, que ha sido capaz de lo mejor y de lo peor, en parte culpa de las turbulencias habidas y por haber en el seno de un grupo donde parece que, al menos por el momento, las aguas vuelven a bajar tranquilas. Así, lo que he intentado para esta ocasión por encima de todo es, primero, no tratar de buscar nada que suene exactamente ni a “Master Of Puppets” ni a “Ride The Lighning” ni a nada que se le parezca, algo lógico por otra parte, porque, simplemente, creo que eso ya se hizo y que no se volverá a hacer (idem con “…And Justice For All” etc etc.). Eso por un lado. Por otro, en la otra cara de la moneda, está claro que no podemos coger “Death Magnetic” y compararlo a pelo con “St. Anger” porque, sencilla y sinceramente, tendría un diez. Eso es así, y creo que a nadie se le escapa que decir que “Death Magnetic” es mucho mejor disco que “St. Anger” es no decir nada. Partiendo de estas dos premisas, creo que la mejor manera posible de enfrentarse a “Death Magnetic”, para mí que soy fan suyo desde siempre y tengo que hacer la crítica de su último trabajo y para ti que tienes todos sus discos, son una de tus bandas preferidas y te partieron el alma en 2003, es simplemente abrir la mente y olvidarte de su pasado, tanto del más reciente como del más lejano, pero ¡ojo! sin decir con esto que cualquier basura que hagan sea una maravilla ni tragarnos todo lo que nos pongan porque, qué demonios, son METALLICA y yo al menos, suene a lo que suene, espero un gran disco de metal, se parezca a lo anterior o no.

Es así como yo he escuchado el disco, teniendo todo eso presente, y qué queréis que os diga, con una serie de matices que lógicamente a continuación detallaré, tengo que decir con mucho orgullo que “Death Magnetic” es un buen disco, ni más ni menos. Siguiendo con el hilo de la listening session donde hace dos semanas unos cuantos pudimos escuchar por primera vez este nuevo disco, tengo que decir para todos los que leísteis el studio report que mis impresiones han variado bastante poco con respecto de aquella primera vez, por lo que disculpadme si quizás me repito demasiado. Lo primero de todo y más importante es que, obviamente, es un trabajo que no tiene absolutamente nada que ver con “St. Anger” pero que a su vez tampoco se puede relacionar directamente con ningún otro trabajo de su florida discografía, siendo desde mi punto de vista un álbum altamente personal, que mira hacia atrás lo justito para que el oyente se de cuenta al primer segundo de que está escuchando el nuevo disco de METALLICA y no de cualquier otra banda (vamos, que suena a METALLICA 100%). Eso, dicho así, podría parecer una nimiedad, pero teniendo en cuenta todo lo que ha ocurrido en los últimos años en el seno del grupo creo que es algo muy loable y que a mí personalmente me alegra un montón, el hecho de escuchar un nuevo disco de METALLICA que, te guste más o menos, no da vergüenza escuchar y que te suene a ellos, es algo que sí que quería recalcar. Dicho esto, también es importante aclarar que aunque me leais una y otra vez que tal parte suena a tal disco, son solo ‘deja vus’ y para nada se trata de un trabajo de “auto plagio” ni nada por el estilo, sino todo lo contrario, pues como ya he dicho, se trata de unos nuevos METALLICA, con un sonido muy suyo pero enmarcado en la evolución que ya habían anunciado.

Algo más importante aún es la duración de los temas y del disco en general su conjunto. Se trata de un disco muy largo, que dura casi una hora y cuarto, y cuyos temas, también muy largos, van desde los 5:02 que dura “My Apocalypse” hasta los 10 minutazos que dura “Suicide & Redemption”, tema que más dura y además instrumental, algo que no se repetía desde 1986 con “Orion” (uno de los temas que, por cierto, más han impulsado al grupo a recuperar su identidad, gracias a la gira de 20 aniversario del citado discazo).

¿Demasiado largo? Yo creo que sí, pero en la medida en que es un disco que además de ser largo, también se hace largo por momentos, algo en lo que creo que el grupo se ha equivocado y mucho, pues está claro que un tema no es más complejo por ser más largo, pero sí que en cambio puede ser más aburrido, como pasa a menudo en los temas, que empiezan muy bien pero casi siempre llega esa parte algo tediosa que le sobra a gran parte del disco, que por cierto suele ser instrumental (no estoy diciendo que todo lo instrumental, ni mucho menos, puesto que el disco tiene también muchas partes instrumentales tremendamente buenas). Además, y como ya he esbozado anteriormente en este mismo párrafo, es uno de los discos “más currados” de los de San Francisco, pues sin dejar de sonar muy heavy combina a la perfección con pasajes instrumentales más complejos y solos en su gran mayoría bastante técnicos, y es que parece que Kirk los ha retomado con ganas después de muchos años sin componer nuevos.

Con respecto a la producción, Rick Rubin ha hecho un trabajo impagable ya no solo con el trabajo de apoyo y concienciación con el grupo, sino en aquello por lo que se le paga, y hay que decir que “Death Magnetic” suena de lujo tanto por la voz de James, como por sus guitarras, como por las de Kirk, como por el bajo de Rob, como por la batería de Lars, aunque también es justo reconocer que esta última no me deja de parecer muy mejorable en ciertas partes donde, como ya dije en su día, parecen pedir a gritos una sexta velocidad de dinámica y potencia que Lars parece no alcanzar, por lo que esas secciones que a priori parece que podrían ser la leche acaban por dejarte un poco a medias, por decirlo de alguna manera. ¿Y en lo más estrictamente relativo al sonido de “Death Magnetic”? Pues reiterarme en lo dicho. Para mí un gran disco poco comparable al menos directamente con nada anterior, donde se han labrado un sonido muy suyo que marca, ahora sí y no antes, quienes son los METALLICA del s. XXI, con constantes referencias a su pasado pero sin caer en ese “plagio” al que antes hacía referencia. Quizás nos aproximásemos algo diciendo que este nuevo sonido podría tener que ver, a modo de opinión personal, con una especie de mezcla entre la complejidad de “…And Justice For All” y el sonido de los “Load”, todo con un lavado de cara al estilo de los nuevos METALLICA pero sin perder en ningún momento su esencia.

Comenzando con el repaso tema a tema de rigor, el primer tema que vamos a encontrarnos es “That Was Just Your Life”, y lo cierto es que la cosa empieza bastante bien, con un comienzo que desde los latidos iniciales y ese punteo semi acústico va creciendo y creciendo hasta llegar a la estrofa donde un riff muy heavy y la voz de James nos van orientando sobre cuál es el nuevo rumbo de los de San Francisco, una estrofa que ciertamente te hace pensar en los mejores tiempos, como si 2003 no hubiese existido nunca. El estribillo es más acelerado, casi a tempo de thrash, aunque a la batería sí que le falta un poco para redondear esas partes (como ya decía antes). Se trata de un estribillo también bastante melódico que seguro funcionará de maravilla en directo. El tema esconde también una joyita justo al final del tema, cuando con un tempo muy acelerado de Lars, Kirk acompaña con unas armonizaciones muy curiosas (ejemplo de parte instrumental que no aburre). “The End Of The Line” es la siguiente en caer. Otro tema de casi ocho minutos de duración, con un falso inicio que deja paso a riffs heavys en estrofas y mucho cambio de tempo (la parte de Lars en este tema es probablemente de lo mejor del disco). En el estribillo (y justo después) la cosa cambia, o al menos las guitarras, que tienen un toque diferente que no sabría muy bien como describir. Por lo demás es un tema que tampoco se hace largo, muy en la línea de la tónica general del disco, con partes muy heavys mezcladas y aderezadas con mucho cambio de tempo, con un solo que por cierto sin ser malo me suena algo extraño para tratarse de Krk. Al final del tema un parón nos sorprende, donde se queda solo una guitarra y una voz muy melódica de James, que va creciendo y creciendo a ritmo de batería para acabar el tema con el riff principal y un último estribillo, una parte muy adictiva, todo sea dicho.

“Broken Beat & Scarred” comienza nuevamente in crescendo, con esa especie de introducción implícita que desemboca en el riff principal, que esta vez vendrá acompañado también de otros alternativos hasta que entra la voz de James. El estribillo, que como en la mayoría de temas del disco está más bien poco definido, es algo más rápido que el resto, algo que se va intuyendo en el puente, más rápido que las estrofas. La diferencia en este tema es que la parte más puramente instrumental es mucho más corta que el resto y por tanto no cansa, pero a cambio estrofas y estribillo se repiten más, algo que sí que cansa, y volvemos a lo mismo, con que se le hubiera recortado 2 minutos no hubiera pasado nada… El primer single y primer tema que todos pudimos escuchar hace ya unas semanas es “The Day That Never Comes”, un tema que me ha encantado, que sí, tiene un toque inconfundible a “…And Justice For All”” (el inicio a mí me parece muy “Fade To Black”), pero que me parece que conserva la esencia de los temas de este estilo que tan bien sabían hacer los mejores METALLICA. Los solos me han gustado algo menos, y sí, hay una parte en concreto que recuerda bastante a “One” lo que tampoco me parece que sea como para desechar un gran tema que además, me ha parecido de lo mejor del disco. Otro tema que me ha gustado por encima del resto es “All Nightmare Long”, con un inicio muy misterioso y un regusto thrasher más que esperanzador, en un tema muy rico también musicalmente hablando y con una dinámica altamente adictiva (sobre todo por ese medio estribillo tan melódico, muy diferente a todo lo que habían hecho antes y muy acertado al menos para mi gusto…). La batería por cierto vuelve a quedarme algo por detrás del resto, no en todo el tema sino en las partes más rápidas del principio…

La primera mitad del trabajo ha pasado y el sabor de boca hasta el momento es bastante bueno, sensación que tengo que decir que decae un poco en su segunda mitad por dos motivos bien diferenciados: el primero que la duración del trabajo va haciendo mella irremisiblemente en el oyente, y el segundo que, simple y llanamente, la calidad de la gran mayoría de temas disminuye muy claramente, caso de “Cyanide”, que a pesar de tratarse del segundo single es para mí lo peor del disco con diferencia, llegando a recordar en ciertas partes al aciago nivel compositivo de “St. Anger”. Luego llega “The Unforgiven III”, con la carga emocional que conlleva para todos los que adoramos sobre todo su versión original, y lo cierto es que si ya “The Unforgiven II” deslució bastante el nombre (sin llegar a ser mal tema, cuidado, pero es que la original es un lastre que pocos temas pueden acarrear), esta la verdad es que no es muy afortunada, pues a pesar de contar con un inicio perfecto, novedoso, orquestal y muy muy emotivo, de repente todo cambia y la cosa termina siendo un tema bastante insulso que se hace muy largo, con una letra y música que ni siquiera tienen un ápice que ver con la versión original.

Encaramos la recta final con la “joya” de la segunda mitad del trabajo, “The Judas Kiss”, un nombre, todo sea dicho, bastante “tipiquillo” dentro del género pero que encierra un gran corte mucho más inspirado que sus predecesores, muy METALLICA en la honda “Metallica” salvando claramente las distancias que bajo mi punto de vista pierde un poquitín en su estribillo, algo facilón en su letra, pero que tampoco desmerece el tema en su conjunto ni mucho menos. “Suicide & Redemption” es el “hueso” del disco. 10 minutazos de tema instrumental que con un inicio que tira muchísimo de bajo (se nota más que nunca la mano de Trujillo en su composición) desarrolla progresivamente todas las tesituras musicales que los de San Francisco nos presentan en el disco, esto es, un tema muy variado, no demasiado aburrido para tratarse de un tema instrumental tan largo, pero al que si se le hubiesen recortado unos minutos no hubiese pasado nada. La sección de Kirk por cierto aquí sí que brilla con luz propia y los solos son muy lucidos. Ya para terminar topamos con uno de los temas que más me han llamado la atención por su calidad y magnetismo, valga la redundancia, el tema más corto, directo y thrasher del disco, “My Apocalyplse”, que aunque en los estribillos se suaviza las estrofas suenan matadoras, sobre todo en la segunda, donde incluso las voces se embalan desembocando en un solo loco que porbablemente sea uno de los momentazos del disco.

Así que esto es lo que dan de sí los nuevos METALLICA, quienes han parido un disco muy suyo, a caballo entre todo, a caballo entre nada… Un trabajo muy personal, intimista, por qué no decirlo, alejado completamente de lo comercial y altamente novedoso pero sin perder en ningún momento la identidad que les pertenece por derecho propio, olvidándose de críticas creo que tanto positivas como negativas y centrándose en hacer precisamente eso, un disco a su gusto, consensuado, muy elaborado, y en definitiva un gran trabajo que luego acabará gustando más o menos, que caerá en el olvido o no, pero algo que nadie podrá discutir al final es que, primero, han hecho algo diferente sin dejarse llevar por lo que más efecto causaría y, segundo, que no se trata de un disco con muchísima intención, dedicación y, aunque a veces caiga en la monotonía, con calidad musical suficiente para parar diez trenes…

Jorge del Amo Mazarío (jorge_del_amo@rafabasa.com)

Tracklist:

1. That Was Just Your Life
2. The End of the Line
3. Broken, Beat & Scarred
4. The Day That Never Comes
5. All Nightmare Long
6. Cyanide
7. The Unforgiven III
8. The Judas Kiss
9. Suicide & Redemption (Instrumental)
10. My Apocalypse

Metallica

Reseña de Ángel Ruiz
Puntuación: 8/10

Bueno, aquí me encuentro delante de mi ordenador con el dudoso honor de tener que hablar acerca del ultimo lanzamiento de los padrinos de thrash metal, los cuatro jinetes negros, los sheriffs de la Bay Area…llamémoslos como cada uno guste, la cosa es que hablar (ya sea bien o mal) sobre un nuevo disco de METALLICA de 1991 a esta aparte viene siendo poco menos que un deporte de riesgo, y no será porque motivos no han dado los de California para que siempre hubiera polémica a su alrededor, porque había donde elegir, y por lo habitual poco bueno se barruntaba.

Miedo me daba escuchar un poquito de este “Death magnetic”, y es que ya de entrada el nombre no me gustaba, y esa portada jugando con un campo magnético alrededor de un ataúd no les pegaba mucho, el precedente creado con esa aberración (si, aberración si hablamos de un disco de METALLICA) que fue “St. Anger” no me tranquilizada nada. Bien, echo a rodar el disco y compruebo que su metraje es realmente para asustarse, el tema más corto pasa de los 5 minutos…comienzo a asustarme…pero es comenzar a sonar las primeras notas y ¡oh!, ¡¡Milagro!!, esta música me resulta familiar, yo a estos tíos los he escuchado antes en alguna parte!!, a lo mejor no está tan mal…

Pues si, antes de comenzar hablar de lo que me ha parecido este álbum y desgranarlo tema a tema, me gustaría decir algo en líneas generales, que a veces se dice más en unas pocas líneas que en un libro entero. LOS JINETES HAN VUELTO. Y lo pongo en mayúsculas por si a alguien no le ha quedado claro. Este “Death magnetic” no es un “Master of puppets”, creo que es algo que ya no está al alcance ni de ellos mismos, pero sin embargo me aventuro a decir que si que hay mucho de “Kill ‘em all”, “Ride the Lightning” y “…And justice for all”… todo ello un poco aderezado con “Loads” por aquí y “Reloads” por allá, y afortunadamente, muy poco de “St. Anger”, loado sea Dios, si es que existe…me atrevo a decir que METALLICA han vuelto. No es una obra maestra que hará tambalear los cimientos del metal, pero no es un mal segundo comienzo.

Vamos al grano. Primer tema del álbum, “That was just your life”. Comienza un poco como sin saber por donde van a ir los tiros, la guitarras prometen pero no es hasta que la batería de Lars cambia que se ve claramente que estamos de nuevo ante los (casi) METALLICA de siempre, esos riffs son inconfundibles, el estilo en general es familiar a más no poder. Quizá la voz de James no tenga la garra de antaño, pero es una buena aproximación.

“The end of the line” es aquel tema que todos conocimos en sociedad como “The new song” y que ya pudimos escuchar en sus directos del año pasado, y aunque parece haber cambiado un tanto respecto a entonces, se trata de un corte demasiado alejado del estilo clásico de la banda, nunca estará entre sus clásicos. Todo sea dicho, me alegro de que “The other new song” finalmente no haya sido incluida en el disco. Sin embargo con “Broken beat and scarred” la cosa cambia mucho, se trata de un corte donde el bajo de Robert está muy presente, sobre todo entremedio de esos riffs repetitivos y lentos, y aunque mejora lo anterior, no deja de ser un tema un tanto diferente hasta que no se acelera. Mencionar que durante todo el álbum los coros se han reducido al mínimo, echándose aquí en falta un poco a Newkid.

“The day than never comes” es el tema que han elegido a modo de single, al menos por esta zona, y se trata de un corte de comienzo muy agradable al oído, suave, se podría pensar que se trata de un tema facilón, de esos que entran a la primera y se recuerdan fácilmente, la balada de turno vamos…pues no. Aunque no se trata de un tema muy agresivo, si que gana fuerza según nos vamos adentrando en el, logrando esa transición con la maestría propia de ellos, y si no es el mejor tema del disco, poco le falta, está condenado a perpetuarse en sus directos.

Es comenzar a escuchar “All nightmare long” (hay que ver lo que se parece el título a cierto tema de RAINBOW) y me viene a la mente “Enter sandman”, pero esos riffs amenazan con algo más autentico, como acaba siendo, y es que todo desembocada en una cabalgada thraser que ya muy pocos esperarían de los californianos a estas alturas y tras tantos disgustos. En pocas palabras, clasicismo con un toque actual, de lo mejor del redondo sin lugar a dudas, hasta Lars se atreve con el doble bombo, algo que ya se echaba de menos en los últimos tiempos. En definitiva, un tema rompecuellos, babeo pensando en posibles pogos en sus directos a ritmo de esta composición.

De “Cyanide” poco me apetece hablar porque poco hay que decir, el único tema prescindible de este trabajo, repetitivo, machacón y cansino, demasiado ‘moderno’ dada la tónica clásica que predomina en el álbum, de hecho parece que lo hubieran rescatado de las sobras del “St. Anger”. De lejos el peor tema del disco en mi opinión. Repito, según mis gustos y punto de vista.

“The unforgiven III”…todo dicho con el título no?. Me temo que poco o nada tiene que ver con la primera parte, pero sin embargo sorprende ese comienzo a base de piano, violín y algún instrumento de viento que no me aventuro a identificar, dando paso poco a poco al resto de instrumentos tradicionales en cuanto a metal se refiere. Sencillamente delicioso. El tema en su conjunto quizá quede un poco por debajo de las expectativas creadas por su nombre, el solo de Kirk aunque de notable maestría, carece de feeling, algo necesario en un tema así. No está mal, pero para mi “The unforgiven” solo hay y habrá una.

“The Judas Kiss” tiene su encanto, es un buen intento pero no acaba de aportar demasiado, esas guitarras chirriantes no acaban de encajar con la imagen que al menos yo tengo de METALLICA, y aunque así fuera, no encaja demasiado con esa vuelta a las raíces que pretenden vendernos, aunque tampoco se desvían demasiado. “Suicide and redemption” es realmente una sorpresa y puede crear controversia, y más entre los que no somos muy amantes de los temas instrumentales, sobre todo si no estamos ante un “Orion”. Ojo, hay guitarras y arte para da y tomar, pero de verdad era necesario un corte instrumental de casi 10 minutos pudiendo haber incluido dos temas más, o cuando menos uno instrumental más corto y uno normal más?. Allá cada uno con sus gustos y pensamientos, lo que está claro es que suena de maravilla, y eso lo dice uno que por lo habitual pulsa la tecla de ‘siguiente’ ante temas de este tipo.

Y para terminar “My apocalypse”, para mi realmente la autentica joya de la corona, y es que pese a ser el tema mas corto de disco (ojo, que tiene 5 minutos) es sin lugar a dudas el más intenso, el que mejor reune toda la esencia de los METALLICA de toda la vida, pura dinamita que espero que no falte en su directo, las guitarras son de los mejor de todo el redondo, solos, riffs ligeros y pesados contrapuestos, velocidad…lo más cercano al thrash metal que han hecho desde 1991, que ya es decir.

Sinceramente, los daba completamente por perdidos, da gusto ver que aún queda algo del espíritu de antaño, esperemos que no sea un espejismo y esta sea la dirección a seguir de cara al futuro.

Angel Ruiz – angel_ruiz@rafabasa.com

Metallica

Reseña de Fernando Checa
Puntuación: 8,5/10

Según sonaba el pálpito de un corazón sentía que el mío propio era el que lo hacía por los altavoces de mi equipo de música. Por fin llega el esperado disco de METALLICA, uno de los grupos más importantes en la historia del Heavy Metal, de los más influyentes, de los más queridos y, por qué no decirlo, de los más denostados en los últimos años. Posiblemente la animadversión que han acumulado se la hayan ganado a pulso con sus actitudes y especialmente con discos con muchos altibajos (los “Loads”) y con esa especie de broma pesada que editaron bajo el nombre de “St. Anger”. Pero al mismo tiempo METALLICA no han desaparecido de nuestro panorama, ya fueran criticados por sus composiciones ya fueran encumbrados por fantásticos conciertos como los de hace 5 años en La Peineta, el año pasado en Bilbao o este mismo en Getafe. Queridos y odiados. Polémicos. ¿Desaparecidos para el Metal? La única respuesta posible era esperar su nuevo disco, ese “Death magnetic” que ha ido filtrándose desde decenas de declaraciones, pequeños cortes, canciones completas y finalmente saliendo al mercado con un ligero adelanto sobre la fecha prevista.

Sonaba el palpitar del corazón, se enganchaba con el sinuoso comienzo de “That was just life” y todavía el escepticismo se mantenía en mi cabeza. Menos de un minuto, lo que tardaba en comenzar la tormenta. Tormenta de música pesada, de puro Heavy Metal, con toques de Thrash, con melodías tarareables, con solos, enrevesados en ocasiones, hechizantes en otros muchos momentos. Sonaba METALLICA en los altavoces y eran, de nuevo, ellos.

“Death Magnetic” es un gran disco, vaya esto por delante. Un gran disco de Metal, con pocas concesiones a la modernidad o a sonidos “suaves” o “radiables”. Y también es un disco que sujeta los caballos desbocados de mala uva que hicieron de su anterior trabajo algo incomprensible para la mayoría de sus fans. Y también es un disco que es imposible de escuchar las primeras veces sin recordar los cinco primeros trabajos de la banda. Algo que indudablemente pesa, pero que ellos mismos se han cansado de repetir en entrevistas: con “Death Magnetic” METALLICA quieren recuperar el espíritu de sus primeros discos y ciertamente lo han conseguido.

El problema de haber remarcado en tantas ocasiones que iba a ser una vuelta a los orígenes es que es muy difícil, sino imposible, en las primeras escuchas, no hacer comparaciones. Y estas no son justas. Han pasado muchos años desde “Kill´em All”, “Ride…”, “Masters…”, “And Justice…” o el “Black Album”. Hoy se graba de otra forma. Los músicos evolucionan y, por supuesto, repetir lo ya hecho sólo serviría para llevar al grupo a un precipicio sin salida. No. “Death Magnetic” es diferente a los cinco discos, pero tiene retazos de todos ellos. Incluso de sus trabajos posteriores. Y lo que podría parecer un popurrí complejo e incluso sin sentido se empasta de forma tan rotunda que, tras oír detalladamente los 10 temas que componen el disco, la sensación es de satisfacción, de ganas de volver a empezar desde el principio, de fijarse en este arreglo o en aquél matiz. Para poco a poco ir olvidando las innegables influencias y centrarse en lo que, a la postre es fundamental, en la calidad de las nuevas composiciones.

Otro de los “miedos” que aparecía en la cabeza era el aspecto de la producción. Sabiendo que Rick Rubin estaba detrás se esperaba un disco con “buen sonido”. Pero este es siempre subjetivo. Al menos el deseo de huir de “St. Anger” y su sonido inclasificable era algo que la inmensa mayoría de los fans deseaba. Y desde luego el sonido del disco no tiene nada que ver con el de aquel álbum. Sin duda siguen apareciendo desafíos como la ecualización de la batería, que pese a huir de los molestos armónicos, todavía sigue mostrando un tono poco habitual, con una caja bastante predominante y un sonido de platos un tanto saturado. Y las guitarras vuelven a mostrar ese sonido grueso, apabullante en ocasiones, que llega a desconcertar. Pero una vez oído el disco varias ocasiones no resulta desagradable, sino más bien poderoso, brutal, incluso. La primera vez que escuché “And Justice…” en mi equipo de música pensaba que los altavoces iban a estallar. Estaba convencido de que algo andaba mal, que la aguja se había roto. Y hoy cuando lo pincho disfruto hasta la saciedad de ese sonido inconfundible. ¿Será “Death Magnetic” una nueva vuelta de tuerca? Sólo el tiempo lo dirá, pero al acostumbrarse a esos sonidos “diferentes” el disco cobra una dimensión diferente, especial.

10 temas. 10 largas canciones como reto por delante. El reto de mostrar que METALLICA son capaces de componer sin renunciar a su pasado y sin convertirse en un plagio de sí mismos. Y tras oírlas detenidamente, puedo decir que sí, lo han conseguido. Desde “That was just life” que nos hace tomar aliento al ver que han vuelto, hasta “My Apocalyse” un temazo impresionante, veloz, con esos riffs que se te meten en el cerebro, con esas subidas de ritmo que mueven a hacer Headbanging sin tener que pedir perdón por ello. Con este disco no sonarán en Los 40, o tal vez sí. Pero ¿qué más da? Es puro Heavy Metal, y queremos volver a escucharlo una y otra vez. Y tal vez esa sea ya una razón de peso para decir que el disco vale la pena. Aun así, merece la pena repasar tema a tema lo que “the four horsemen” (dicho de nuevo con todos los honores que merecen) nos ofrecen durante el disco…

Tras el buen inicio con “That was just life”, rápido y directo, nos encontramos “The end of the line”, muy pesada y con unas guitarras aceradas que no olvidan la melodía. Kirk y James siguen entendiéndose a la perfección y Robert se mantiene en un mucho más que correcto papel. Solo marca de la casa y clímax tras el parón intermedio nos muestran por donde van a ir los tiros del disco en sus composiciones más acertadas.

Sin casi tiempo para respirar nos enfrentamos a “Broken, Beat & Scarred” un tema complicado por la saturación de guitarras donde la voz de Hetfield a veces parece luchar por sobresalir entre la tormenta musical. Cambios de ritmo y gran velocidad que desembocan en el tema elegido para ser el primer single: “The day that never comes”. Posiblemente aquí pueda surgir de nuevo la polémica que siempre parece acompañarles. Y es que las reminiscencias a viejos temas del grupo son inevitables. Pero si salimos de ellas no cabe duda de que es una canción que se convertirá en un clásico. Desde el comienzo más suave ascendiendo poco a poco, hasta la parte intermedia, absolutamente deliciosa, con melodías y solos que nuevamente nos hacen sentir estar ante los mejores METALLICA. Casi ocho minutos que ya hacen que el disco valga la pena.

Las guitarras de “All nightmare long” a toda velocidad gustarán a los que piden que METALLICA ponga toda la carne en el asador. Lo hacen y muy bien. Hay momentos en los que la caja de la batería desmerece, pero ya hemos hablado de ello. Habrá que aceptarlo así. Menos interesante parece “Cyanide”, el tema más “moderno” del disco que se acerca más a los últimos tiempos del grupo y que parece desentonar un tanto entre el resto de composiciones. Eso sí, tras varias escuchas mejora y los cortes de ritmo y el estribillo no resultan tan extraños.

“The Unforgiven III” es una vuelta de tuerca a lo que parece haberse convertido ya en una saga. De nuevo la comparación con la primera parte es inevitable. Pero en esta ocasión el resultado es positivo. Calmada en sus inicios, las líneas de bajo cobran protagonismo en una melodía actualizada y con personalidad propia. La voz de James Hetfield vuelve a mostrar su cara amable mezclada con la mala leche del final de sus frases y al escuchar el estribillo un par de veces la canción se independiza de sus partes predecesoras. Y a continuación, casi reponiéndonos de la suavidad, nos encontramos con “The kiss of Judas”, uno de los temas más impactantes del disco. Muy complejo, con cambios de ritmo permanentes, rápido, muy agresivo y en el que vuelve a brillar la peculiar forma de tocar la batería de Lars Ulrich. Compendio de solos a cargo de Kirk Hammet, que inicialmente podrían parecer algo deslavazados pero que sobresalen por la personalidad propia del moreno guitarrista.

Casi llegando al final del disco ya estamos convencidos de que METALLICA se han redimido y parece que ellos mismos quieren hacer hincapié en ello incluyendo de nuevo un tema instrumental. Marcado con un esquema simple, la canción va intercalando momentos optimistas y pesimistas como sólo ellos han sabido hacer en sus composiciones sin líneas vocales. “Suicide & Redemption” podría parecer un tema de relleno de no ser por el significado-guiño que puede tener el incluir una canción de estas características como penúltimo tema en su disco. Y si el riff central que se repite como hilo conductor una y otra vez es pegadizo, la labor en los solos, complejos, agónicos incluso, nos muestra a músicos en estado de gracia compositivo.

En estos tiempos de discos tan largos el último tema parece convertirse en un epílogo poco importante. Pero “My Apocalypse” no lo es. Tras tantos devaneos, tras tanto tiempo clamando por unos METALLICA “a la antigua” ellos han decidido regalarnos una canción atemporal, brutal, salvaje. Uno de esos temas que haríamos escuchar a alguien que nos dijera que METALLICA ya no hacen Metal. Una de esas canciones que hacen creer de nuevo en que un grupo puede reinventarse a sí mismo y no caer en lo comercial, lo mediocre o la falsa modernidad.

Boquiabierto. Así me quedé con la primera escucha. Y poco a poco, asimilando sonidos, entendiendo canciones, memorizando fraseos, “Death Magnetic” se fue convirtiendo en un disco digno de recomendación. Los que un día abanderaron como pioneros la lucha contra las descargas de Internet ofrecen un trabajo que merece la pena ser comprado en múltiples formatos. Desde el más clásico CD hasta la caja más compleja con todo tipo de “regalos” incluidos. Desde los formatos digitales al vinilo en 45 rpm. Todo por no dejar escapar un negocio que, estoy seguro que ellos van a revitalizar. Es difícil no encontrar un formato para disfrutar “Death Magnetic” que no nos interese. Por mi parte, lo haré en el viejo vinilo, para incorporar el “racaraca” más clásico a la cantidad de matices que se ofrecen en este trabajo. Y lo colocaré sin ningún tipo vergüenza a continuación de aquellos discos míticos que una vez ellos crearon.

METALLICA han vuelto, o tal vez nunca se marcharon del todo…

Fernando Checa García