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VIA DE LA PLATA FESTIVAL – Crónica y Fotos – Primera Parte.

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Via de la Plata Festival 2008

Viernes
11 de Julio de 2008 – Merida

Escribir la crónica de un Festival siempre es complicado. Plasmar en unos cuantos folios el ambiente de un evento en el que nos juntamos unas doce mil personas para disfrutar de nuestros grupos favoritos, en el que pasamos muchas horas en las que se suceden bandas y encuentros con amigos y con desconocidos tiene tanto de reto feliz como de la satisfacción por rememorar lo acaecido. Intentar que al hacerlo no se olvide nada importante, que pueda ser plasmado de la forma más certera posible para que aquellos que no han podido vivirlo al menos puedan imaginar de la forma más vívida posible impresiones, momentos, sensaciones. Y si siempre es complejo, en esta ocasión lo es mucho más. No nos imaginábamos el viernes por la tarde, cuando disfrutábamos del cartel del Vía de la Plata, cuando nos quedábamos boquiabiertos con la actuación de IRON MAIDEN, otra cosa que no fuera el comentar en los días siguientes, con gente de toda España, lo grande que había sido el momento.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

Imaginábamos a nuestros compañeros y amigos que habían decidido acercarse a Zaragoza ávidos de noticias y al mismo tiempo les envidiábamos por poder ver lo que nosotros ya habíamos disfrutado. No podíamos suponer que la desgracia iba a hacer que miles de personas vieran cortado su sueño de disfrutar una gira irrepetible. Desde luego, cuando llegaban las noticias de la suspensión del viernes en Zaragoza, no llegábamos a pensar que al final la pena y la frustración de la cancelación definitiva iba a llegar como un mazazo en tan pocas horas.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

Por ello me reitero en que ésta es la crónica más difícil que he hecho nunca. No sólo por tratar de condensar lo que ocurrió en Mérida para los que tuvisteis oportunidad de estar allí, o para los que nunca pensasteis en ir, sino especialmente para los miles que visteis vuestro sueño arruinado por algo impredecible. Vaya en primer lugar mi mención y recuerdo, no para los músicos, sino a todos los que hacen, en definitiva, que los músicos suban a un escenario. Los sufridos fans que tristemente, en ocasiones, sufren terribles decepciones como la del fin de semana en Zaragoza.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

El Festival Vía de la Plata, aparte de IRON MAIDEN, tenía a priori un cartel muy atractivo, mezclando clásicos con grupos más actuales y en una zona que no suele ser incluida en las grandes giras. Bien situado para los habitantes de la oeste y centro de nuestro país, tenía en su contra la competencia con la cita zaragozana, de dos días de duración y ya asentada por las dos ediciones anteriores. Aun así, sin desfallecer, el Festival se nutría de muchos asistentes que preferían viajar hasta Mérida bien por cercanía, bien por centrarse en un sólo día, bien por ganarle una carambola al destino en el proceso de decisión.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

Ubicado en el Albergue Juvenil El Prado, un recinto lo suficientemente amplio como para acoger a miles de fans, abría sus puertas puntualmente a la una de la tarde, bajo el potente sol extremeño y ya desde esas primeras horas los asistentes comenzaban a entrar sin prisa pero sin pausa. El acceso al recinto se hacía tras dejar los coches a bastante distancia del recinto, demasiada, y un largo paseo que para otras ocasiones futuras debería, al menos, avisarse. Dos casetas saludaban al recién llegado, bastante lejanas a la entrada, para recoger la pulsera de acceso y una vez dentro, el recinto amplio y de arena mostraba ciertas incomodidades de difícil solución. Por un lado el viento reinante levantaba grandes polvaredas y por otro se intentó solucionar regando el suelo, algo que acabó por causar varias zonas muy embarradas.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

Las dos barras para bebida, ambas bajo una carpa que mitigaba el sol y un solo puesto para el avituallamiento de bocatas quedaron algo escasas para la avalancha de asistentes que, demasiado lejos de cualquier otra opción para comer o beber tenían que hacerlo esperando en ocasiones demasiado tiempo, por no hablar del desabastecimiento de refrescos y agua que acabó pasando factura a las propias barras. Por otro lado, seguro que debido al aliciente de los festivales de Zaragoza, no hubo asistencia de puestos o Metal Market, elemento muy deseable para cualquier asistente a un festival. Estos fallos deberían subsanarse para el futuro, puesto que ensombrecen el trabajo de la organización y hacen que se hable y se recuerde más lo mejorable que lo positivo. Y bueno hubo, y mucho.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

A las 14:30 horas, con una puntualidad absoluta, comenzaba el Festival con la aparición de RA. Pese a lo temprano de la hora ya había un buen puñado de asistentes en las primeras filas que disfrutaron de media hora intensa por parte del grupo de Colonia. Delante de una tela con motivos egipcios, muy adecuada para el evento y flanqueados por una estatua del dios Anubis, se centraron en los temas de su disco “Now to be right”. Su música, a caballo entre el rock melódico aunque modernizada en algunos aspectos por esos parones de ritmo tan característicos de algunas nuevas bandas, agradó y, desde luego, hicieron un concierto muy intenso. La voz de Ralph tiene muchos matices que pueden agradar a los amantes del Hard más melódico y su presencia sobre las tablas fue un huracán desafiante al calor.

Ra - Foto: Celia Huerta y Diego García
Ra - Foto: Celia Huerta y Diego García

Comenzaron con “Don’t cross the line” vacilón tema que fue acogido perfectamente y que tras ser continuado por la canción que da nombre a su disco hizo que la algo más moderna “Prisoner of the moon” ya nos tuviera convencidos. Tras acordarse de “9/11” acababan su show breve con “Take your wings” en un concierto muy breve pero que permitía descubrir a una banda que si es acompañada por la suerte podría llegar muy lejos.

Ra - Foto: Celia Huerta y Diego García
Ra - Foto: Celia Huerta y Diego García

Tras un cuarto de hora de reposo, era el momento de la alternativa de LAUREN HARRIS de la que tristemente nuestros compañeros no pudieron tomar fotos porque estaban resolviendo asuntos relacionados con el photo pass para cubrir la actuacion de MAIDEN . La hija del eterno bajista de Maiden que ya visitara nuestra país el año pasado, volvía a subirse al escenario a presentar su disco “Calm before the stream”. Un disco en el que la cantante se ha esmerado y con el que intenta abrirse camino en el mundo de la música. Lógicamente su apellido pesa y mucho. Y tenerlo presente no evita que se la tome demasiado en serio, si bien su trabajo de Rock Melódico está grabado con excelente buen gusto.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

Lauren en las tablas resultó guapa, frágil y desde luego lo intentó. Vestida de negro por completo y descalza, moviendo su melena y tratando de animar a las primeras filas, mantuvo un show correcto, aunque sus carencias vocales son difíciles de ocultar. En los temas más divertidos como “You turn” o “Get over it” mantiene el tipo, pero cuando las canciones se convierten en temas más exigentes como “Come on over” o la versión de GUN, “Steal your fire” la vocalista se mantiene en unos tonos mucho más discretos.

Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García
Varios - Foto: Celia Huerta y Diego García

En cualquier caso, contar con Richie Faulkner en las guitarras, el rubio guitarrista que machaca riff sin parar mezclándolos con melodías casi poperas sin despeinarse o Randy Greg, gregario de lujo en las cuatro cuerdas, hizo que el concierto tuviera momentos muy potentes. Poca gente lo disfrutó, dado el calor que apretaba en Mérida y si bien la voz de Lauren acabó apagándose según llegaba el final de la actuación, al final hizo un papel digno. No obstante tiene mucho que trabajar si quiere poder enfrentarse a un público que la valore más por su voz que por ser una cara bonita con apellido de relumbrón.

Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García
Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García

Tras otro cuarto de hora de descanso era momento de ver a los “viejos” ROSE TATTOO. El Rock & Roll más divertido y eterno tomaba su puesto en el festival. Sorprendió ver a los Angry Anderson, al eterno Steve King y sus grandes patillas, a Pete Wells sin casi sacar el slide de su mano, a Rob Riley rockeando de forma impresionante, a Paul de Marco con una batería casi de juguete, haciendo una música que sonó maravillosamente bien.

Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García
Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García

El calor apretaba con ganas, pero no pareció importar a la banda, uniformada con chalecos de cuero con el nombre del grupo y de su país. Y como no podía ser de otra manera sonaron perfectamente acoplados y divertidos. Angry sigue cantando con esa mala leche y fuerza a partes iguales. Da igual que sea pequeñito, da igual que tenga cara de eterno enfadado. Lo de menos es que el público no entienda gran cosa de sus chistes. Lo importante, lo verdaderamente importante, es la marcha que levanta al respetable.

Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García
Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García

Iban a sonar clásicos como “Rock’n’Roll Outlow” y temas de su último disco como “1854”. Por supuesto bailaríamos al ritmo de “Scarred for life” y de “Never too loud”. No podía faltar el himno “Rock’n’Roll is king” y con un público algo más parado de lo que uno esperaría en un concierto de los australianos, el cierre llegaría con una canción que vendría acompañada de una de las anécdotas más divertidas de la tarde. Atacaban la fantástica “Nice boys” cuando cerca de mí un chaval le decía a su amigo emocionado, “¡eh, mira, una versión de los Guns!” Al final el chico comentaba muy convencido que él se seguía quedando con la de Axel Rose. En fin, al margen de errores de apreciación, la mayoría de los que a las cuatro y media de la tarde se agolparon intentando encontrar una sombra quedaron más que satisfechos. Rose Tattoo son la experiencia, la mala leche, lo salvaje del rock and roll, y esta vez no lo fueron menos. Hubiéramos preferido verles en otro horario, pero su concierto fue sobresaliente.

Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García
Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García

Faltaba un cuarto de hora para las seis de la tarde cuando iba a comenzar la propuesta más arriesgada de todo el cartel. Que AVENGED SEVENFOLD tienen una importante legión de seguidores es tan cierto como que muchos de los que habían ido al Festival no conocía demasiado al grupo californiano. Su propuesta o estilo resulta difícil de clasificar puesto que en algunos momentos parecen coquetear con el metalcore pasando a sonar absolutamente metálicos en algunos de sus riff y volviendo a toques mucho más modernos con cambios de ritmo y de tonalidad en la voz de su vocalista M. Shadows. Aparecieron en el escenario con una imagen muy ecléctica que mezclaba desde el Hard Rock de su guitarrista hasta una estética mucho más inclasificable del resto de miembros de la banda.

Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García
Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García

Fundamentalmente se centraron el temas de su último disco, “Avenged Sevenfold” y desde luego fueron muy aclamados por las primeras filas, aunque no cabe duda de que la mayoría de los asistentes se mantuvieron a la expectativa e incluso asistieron al concierto con una mezcla de curiosidad y de escepticismo ante la descarga de la banda. Aun así, y pese a no ser el grupo que más gente había atraído al festival, no desagradaron y cuajaron un concierto realmente potente. No es difícil enfrentarse a un público que mayoritariamente espera a las siguientes bandas, y los chicos se sobrepusieron a esa dificultad.

Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García
Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García

También fue ese momento de reponer fuerzas, de hidratarnos un poco o al menos intentar quitarnos la insolación (especialmente buen trabajo el que hicieron durante este concierto los chicos de Cruz Roja, bastante solicitados, aunque por fortuna sin nada de gravedad) y prepararnos para la segunda parte del festival, los platos fuertes, que estaban a punto de llegar.

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García

Tras la primera parte del Festival, que había transcurrido con mucho calor pero que estaba siendo marcado por la calidad de los grupos y la intensidad de las actuaciones, iban a entrar en acción los grupos más esperados y deseados. Los primeros, unos absolutamente increíbles ICED EARTH que retomaban los escenarios españoles con Matt Barlow al frente. El pelirrojo vocalista, ya recuperado de su efímera carrera como policía, volvía para ser medido con el trabajo que en los últimos años ha hecho Tim Owens y lo cierto es que ganó la batalla con creces. Con su larga melena rapada, en un impresionante estado físico, la voz clásica y carismática del grupo demostró que ICED EARTH sólo pueden ser entendidos con él al frente. Siempre con el permiso de un inmenso Jon Schaffer, de imagen intachable, un vaquero contemporáneo, y que hizo que sus riffs brutales sonaran como cañones durante los 45 minutos que estuvieron en el escenario.

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García

ICED EARTH tienen el defecto o la virtud de ser un grupo al que amas o que genera indiferencia. Pero en esta ocasión, incluso los menos convencidos acabaron rendidos ante la evidencia de su calidad. Sonaron fuertes, incluso demasiado en algunos momentos, como en “Vengance is mine” o la brutal “Pure evil”. Barlow no paraba de moverse y de cantar con un chorro de voz de impresión. Alejando muchísimo el micrófono sin que por ello el volumen de su garganta bajara un decibelio.

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García

Lucimiento también el de Brent Smedley, una auténtica ametralladora que hizo que “Ten thousand strong” fuera algo irrepetible. Poderosos, duros, machacones en el mejor de los sentidos y sin perder un ápice de melodía, nos obligaron a que, pese a recortar su set list en un cuarto de hora, no dejáramos de tararear “The comming curse” en una excelente versión que será largamente recordada por los más amantes de la banda.

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García

Corto concierto y conciso. Breve y poderoso. Y con ganadores claros: Matt Barlow, que en su vuelta ha demostrado que está aquí para quedarse y el público, que tuvo la oportunidad de disfrutarles de nuevo con el pelirrojo de la gran voz y cerrando los ojos, sentirse transportado a los mejores momentos de aquel fantástico y mítico “Alive in Athens”.

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García

Sorprendidos por lo corto de la actuación, tras media hora de cambios en el escenario, era momento para disfrutar de nuevo, en apenas dos semanas, de SLAYER. Adelantaban su salida a escena pero sin embargo sí que iban a mantener la hora de actuación prometida. Una hora en la que la brutalidad de los americanos haría que sus fans se volvieran absolutamente locos. Un concierto de SLAYER siempre tiene ese regusto de lo ya visto, pero necesario de repetir. Tom Araya con su perpetuo cabreo aporreando su bajo como si quisiera reventar las cuerdas. Kerry King rapado, tatuado, sin parar de mover su cuello y rasgar riffs imposibles en su impresionante B.C. Rich.

Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García
Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García

Curiosamente, pese a faltar tan poco tiempo para el concierto de los cabezas de cartel todavía la entrada no era tan multitudinaria como podía esperarse. Eso sí, durante el concierto más y más gente iba aproximándose al escenario para disfrutar de un show fantástico de Thrash Metal. Muy duro, muy alto, con algunos problemas de sonido en algún momento del concierto, repasarían los temas que ya son habituales en sus últimas actuaciones. “Disciple”, “Cult”, “Dead skin mask” o “Mandatory suicide” que parecía querer reventar la pared de Marshalls con la que “decoran” habitualmente el escenario.

Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García
Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García

SLAYER son la esencia del metal más duro. Unos de sus inventores, y por ello poder disfrutar de los míticos riffs de “Rainning Blood” y de “South of Heaven” es algo que vale la pena hacerse en cualquier festival. Y por ello, al llegar el final con “Angel of death” todos, desde los que habían participado en el “movimiento” de las primeras filas hasta los menos apasionados por la banda, reconocían que Araya y sus chicos son una apuesta segura y confiable en cualquier festival de Heavy Metal.

Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García
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Texto: Fernando Checa

Fotos: Celia Huerta y Diego García

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RA

Ra - Foto: Celia Huerta y Diego García
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Rose Tatoo - Foto: Celia Huerta y Diego García
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AVENGED SEVENFOLD

Averged Sevenfold - Foto: Celia Huerta y Diego García
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ICED EARTH

Iced Earth - Foto: Celia Huerta y Diego García
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SLAYER

Slayer - Foto: Celia Huerta y Diego García
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