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LUJURIA escuchamos su ”Licantrofilia”

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Lujuria

Studio Report de su proximo CD “Licantrofilia”.

Martes por la tarde/noche y voy de camino a los estudios Cube, situados en el madrileño barrio de Carabanchel, para escuchar el nuevo disco de los segovianos, recién masterizado. Nos recibe el propio Chepas en la puerta y dentro ya tenemos a Julito y Óscar relajados y sonrientes pero un pelín nerviosos antes de saber qué nos parecerá a la prensa el trabajo. Antes de comenzar a analizar el disco en sí, creo que es interesante comentar a grandes rasgos qué encontramos en “Licantrofilia”, ponernos un poco en situación, y daros mis primeras impresiones generales si os parece.

Lujuria - Foto: David Esquitino
Lujuria - Foto: David Esquitino

De todos modos, ya habíamos podido leer un primer comunicado, que podéis leer aquí , donde la banda nos informaba de muchas cosas relacionadas con este nuevo trabajo, sobre el concepto, estilo, informaciones generales, “aspectos técnicos”… De todo esto nos volvió a contar cosas Óscar al principio, especialmente incidiendo en el concepto de la palabra “Licantrofilia”, y remarcando que se siguen sintiendo como lobos en busca de libertad, y de ahí el título (sobre lo que irá también desarrollado el concepto de la portada, aunque todavía no pudimos verla… entre otras cosas porque no está terminada), y es que en el heavy sigue habiendo muchos lobos dormidos como nos decían ellos… También nos comunicó que han dejado atrás el proyecto de su compañía independiente, Vía Lactea, y que el disco saldrá con Maldito Records, de quién andaba por allí en representación de la compañía su director Emilio, además de Sara de Background Noise que se encargará de distribuir y promocionar el disco, y el productor “Flor”, Alberto Seara, que ha hecho un gran trabajo. Nos informan también de que han cambiado dos miembros de la banda y es que ni Nuria de la Cruz “Lilith” ni Cesar Frutos “El Oso” forman ya parte de LUJURIA, sin ningún mal rollo y básicamente por decisiones personales e imcompatibilidades con sus vidas privadas (y es que aquí todo el mundo curra y tiene sus vidas propias y muchas veces es muy difícil compatibilizarlo con las duras exigencias de una banda de heavy metal, como bien nos explicaron Julito y Oscar) siendo reemplazados de lujo por el batería Michael (una máquina a tenor de lo escuchado) y el teclista Ricardo Mínguez quien creo que ha aportado ese tono más roquero y “hammond” a los teclados que me encaja mejor en LUJURIA comparado con el estilo más académico y de formación clásica, y casi gótico, si me permitís la expresión, del buen trabajo pese a todo de Nuria en los últimos tiempos.

Por cierto, durante la escucha del disco serán el propio Julito y sobre todo Óscar (aunque los comentarios irónicos del Chepas de vez en cuando no tienen precio) los que nos irán explicando y desmenuzando los temas entre canción y canción, y después se unirá el propio Chepas para la breve entrevista, intercambio de opiniones, últimas fotos y charla conjunta que tenemos con el grupo al final de la escucha…

Hablando ya del disco en sí, efectivamente confirmo que es 100% heavy metal de puro acero toled…digo segoviano, dejando atrás la experiencia de “…Y la yesca arderá”, “el disco de los comuneros” como decíamos, de bonita historia pero que para mí tenía poco que ver en cuanto a música y sobre todo temática con lo que entiendo que es LUJURIA (y es que, ya “fuera de antena”, Julito nos confirmó que ese disco “era otra historia”). Volviendo a “Licantrofilia”, el trabajo suena realmente ochentero, muy heavy, recordando según el tema a los grupos que a todos nos han hecho soñar (como luego os voy comentando), JUDAS, BARÓN, WHITESNAKE (¿LUJURIA haciendo hard rock homenajeando a Coverdale? pues sí amigos, y muy bien por cierto)…, y especialmente a los LUJURIA de los tres primeros discos, más heavies y macarras, con la lógica actualización y subiendo ese punto extra de calidad que la experiencia, el estudio y la carretera da con los años, y recuperando totalmente ese punto en las letras con la mezcla justa entre reivindicación, denuncia, punto serio, humor e incluso elegancia que sinceramente echaba de menos en el trabajo anterior. No he comentado todavía que el disco está compuesto en este caso en su mayoría por Julito, y os aseguro que se nota, y es que, como decía Óscar de broma, sólo escucha JUDAS PRIEST y MOTÖRHEAD y sólo sabe hacer temas 100% heavies, y lo confirma el propia guitarrista entre risas. Bromas aparte, me encantaron las melodías y riffs 100% ochenteros de la mayoría de los temas, esos toques pegadizos en las guitarras e incluso en la voz de Óscar que muchos echamos de menos en los discos actuales, junto a la dosis de mala leche y autenticidad que sólo la calle y el tener claro lo que eres, lo que quieres, lo que defiendes y por lo que luchas te pueden dar (y los años). Además, el detalle de los nuevos miembros creo que también han sido importantes para darle este toque a “Licantrofilia”, tanto la batería de Michael como un teclado de base y fondo para casi todos los temas que aportan ese extra de melodía y toque roquero que ya digo que me faltaban en los últimos trabajos de los segovianos.

Lujuria - Foto: David Esquitino
Lujuria - Foto: David Esquitino

Otro detalle importante, y que dice mucho del tipo de disco al que nos enfrentamos, es el hecho de que se trata de un trabajo con 11 temas y que ninguno pase de los 5 minutos: cortes directos, sencillos, de vieja escuela y al final nos encontramos que el disco se queda en unos 50 minutos, “como toda la vida”, y que acaba y te quedas con ganas de más, sin cansarte en ningún momento y recordando el tono que te ha molado de este tema, la melodía de aquel, la letra del otro y el punto del anterior. Evidentemente, en este caso ni orquestaciones, ni coros grandilocuentes, ni complicaciones innecesarias ni moderneces sin más, simplemente mucho corazón, cabeza, cojones y “al lío”, enchufar las guitarras, mirada a los póster de la habitación/local de ensayo, guiñarles un ojo y a dar cera… y todo esto se refleja en las canciones, que suenan más básicas, crudas, “sencillas” pero con mucha fuerza, actitud y clase, y todo ello al estilo de siempre de LUJURIA. ¡Ah!, y me ha llamado la atención las referencias a varios animales, guerreros y peleones todos, en muchos temas del disco (lobos, tigres, dragones…), ya les preguntaremos en próximas entrevistas sobre esto. Por cierto, y la voz, sin perder su tono habitual, tiene más matices y va a sorprender en algún tema, además de recuperar, para mí para bien, el deje más macarra y desgarrado (sí, más heavy clásico si lo queremos decir así) de los primeros tiempos, pero cantando mejor.

Y hecha la presentación y tras la chapa inicial, vamos a hablar de los temas que en el fondo es lo importante:

Sin intros ni chuminadas, “Cae la máscara” será el primer single y es un poco la presentación del disco, aunque quizás me resulta el tema más actual de todos, especialmente en las guitarras, en una mezcla interesante entre el tono más clásico y ochentero y unas guitarras más duras y tralleras pero que luego quizás no son la tónica general del trabajo (vamos, que no me parece el tema más representativo de “Licantrofilia” aunque es una buena primera toma de contacto). Comienza con una batería “a saco”, 100 % guiño al “Painkiller” de JUDAS, y ya digo que el tema es bastante crudo y destacando la base de teclado de fondo que sí sera característica en todas las canciones. Destacar la letra contra la hipocresía sobre una curiosa historia de un hombre de negocios israelí que solicitó los servicios de una prostituta que resultó ser su hija, y le dio un infarto. Me llama la atención que la letra es más seria cuando podía haber tenido mucha más coña, detalle que dice mucho sobre la importancia de los actuales LUJURIA de huir del tópico y de ir a lo fácil haciendo letras con mucha más chicha, lo que es una constante de todo el disco. Como curiosidad, comentar que el título inicial del corte iba a ser “Hijaputa”, que me parece genial, y que el tema es un cierto guiño a las probaturas que los JUDAS hicieron en “Turbo”, alabando el atrevimiento, y enfilando por dónde van los tiros con el disco.

La propia “Licantrofilia” es el siguiente corte y nos comenta Óscar que es un poco la explicación del concepto del disco en sí, que habla de eso, vamos. Musicalmente tiene un punto casi a medio tiempo, más melódico que la anterior, y un toque incluso hardroquero y totalmente ochentero que me gusta, en curioso contrapunto con un teclado un tanto diferente. En este caso la voz está más rasgada y destacan también para mí unos coros más duros y pegadizos que quedarán perfectos en directo. A destacar las buenas guitarras más duras a mitad del tema y una frase del estribillo que tiene mucho que ver con la filosofía del disco y de LUJURIA en general: “en mi cama ni pudor ni moral”… Pues eso, a aullar juntos mensajes de libertad.

Lujuria - Foto: David Esquitino
Lujuria - Foto: David Esquitino

“Cuerpo de mujer” es uno de los que más me han gustado y es de esos temas que parecen que hablan muy claro de algo cuando realmente están diciendo otra cosa. En este caso el homenaje y referente es claro: “Cuerdas de acero” de BARÓN ROJO, aunque juegan con la doble intención del cuerpo de mujer. Tiene más teclado y una guitarra más machacona, pero se nota que este tema es su particular homenaje a la guitarra por un lado, y a los propios BARÓN por el otro. Musicalmente un puntazo y destacar un sólo clásico en medio del tema que me ha encantado.

“Las tablas de Moisex” también es otro homenaje particular, en este caso de Óscar, a la influencia que Coverdale ha tenido en él, y es curioso cómo Julito ha conseguido hacer un tema 100% WHITESNAKE (a mí me recuerda mucho al rollo de “Give me all your love”) pero que a su vez suene a LUJURIA y que no desentone en absoluto siendo un tema hardroquero de principio a fin. En este caso la letra es más divertida, a lo “Sin parar de pecar” o la propia “República Popular del Coito”, y musicalmente las guitarras son un puntazo “imitando” el feeling marca de la casa de la mordedura de serpiente blanca. Curioso escuchar a Oscar cantando más “suave”, y un 10 para el nuevo batería demostrando que se desenvuelve de lujo en cualquier estilo.

Uno de los cortes más interesantes es “Tigresa blanca”, con una historia más que curiosa detrás, y es que está basada en un libro de la sexóloga francesa Valery Tasso que habla de una secta de expertas feladoras chinas que creen en el rejuvenecimiento a través de la ingesta del líquido preseminal y obviamente son expertas en el arte de extraerlo (vale, reconozco que todos los chicos presentes nos mostramos voluntarios…). Tonterías aparte, como decía al principio, aunque la letra podría dar lugar a mucha coña, está tratado con humor pero con rigor y huyendo del tópico y la gracieta fácil. Musicalmente comienza con un teclado misterioso y guapos redobles de batería sobre un riff de guitarra muy clásico y roquero. Es otro de esos temas que miran atrás en el estilo aunque cuenta con el contrapunto de un estribillo más power y rápido. Un tema histórico pese a todo pero 100% LUJURIA… vamos, un himno a la mamada pero elegante: “soy tu dragón, sé mi tigresa blanca, dispón de mi lanza”.

“Arañando el cielo” surge de la admiración por BURNING y de una frase de Johnny Cifuentes explicando lo que se siente encima de un escenario, lo que precisamente le dió a Óscar el título, aunque luego es un tema heavy y con el estribillo más power. La idea es un corte más hímnico, incluso tipo oda al rock al estilo de “Joda a quien joda” o “Corazón de Heavy Metal”, aunque en este caso yo no lo veo así y quizás es de las que menos me han convencido personalmente. Eso sí, preciosa frase en medio del tema explicando en este caso el mismo sentimiento pero de LUJURIA: “Mientras tu cantas mi canción entrego mi vida al rock n’roll”.

Otro de los cortes más interesantes para mí es “Escúchame”, que además entra dentro de ese saco de temas denuncia que tienen los segovianos en los últimos años, en este caso abogando por la causa de una asociación de minusválidos que piden que el Viagra que necesitan para llevar una vida normal y poder tener relaciones sexuales normales con sus parejas sea subvencionado por la Seguridad Social. La letra por tanto es muy seria y reivindicativa, sin recurrir al cachondeo, y musicalmente es 100% heavy de vieja escuela y muy pegadizo, contando además con un estribillo fantástico. Es uno de los temas más guitarreros del disco pero a la vez bastante melódico, y con un bonito recuerdo de Óscar a Kevin Dubrow a la hora de rematar el tema vocalmente.

“Prisionera” habla de la polémica de los transexuales, mujeres que se sienten atrapadas en cuerpos de hombre, aunque la letra a la vez se puede hacer extensible a todo aquel que se sienta marginado o discriminado por algo (por ejemplo el único heavy de la clase, o de un pueblo o similar). Seguimos con el punto más ochentero, y destaca en este caso una gran melodía de guitarra con mucho feeling y un excelente trabajo de batería. Por cierto, con referencias también a “Los renglones torcidos de Dios” de Luca de Tena.

Una de las mejores sin duda es “Viejo roquero”, dedicada con cariño para “todas aquellas melenas con canas que todavía se ven en los conciertos”. Comienza con un suave teclado a modo de balada y poco a poco va subiendo, con una parte intermedia más movida y un estribillo ya cañero y con dos cojones, mientras que la segunda mitad del tema se convierte en un corte más roquero y que me recuerda a los Barones más pegadizos de siempre. Lo calificaría como un medio tiempo de toda la vida con mucho feeling y que llega mucho, un tema excelente y que va a encantar precisamente a los viejos roqueros. Muy bien el teclado más setentero, tipo “Hammond”,marcando la melodía al final del tema, y muy interesante el punto de la letra mitad homenaje y por otro lado cierta crítica a esos antiguos heavies que ahora nos miran encorbatados y renegando de su pasado. Y muy bien Óscar poniéndole sentimiento en la voz.

La anunciada versión es de los injustamente olvidados SHALOM, pero recurrir al “Cógeme” hubiera sido muy típico, y además Julito remarca que el “Qué es mejor” siempre le ha parecido una pasada y que le ha influenciado mucho desde que lo escuchó por primera vez hace años. El tema queda de maravilla y todos en la habitación no paramos de mover los pies escuchándolo, comenzando por el riff netamente ochentero para comenzar y el punto hardroquero netamente nacional que han respetado al 100%, pero incluyendo guitarras heavies a muerte. Curioso al guiño al “Forever” de Y&T en el estribillo (¡qué grande el señor Meniketti!) y bonito detalle el recordar a esta buena banda que lamentablemente desapareció sin tener demasiado éxito.

El último tema, “Goliardos”, nos explica Óscar que es algo que quería hacer desde hace mucho tiempo, y es precisamente explicar la diferencia entre los juglares, tradicionalmente ensalzados por los heavies pero que en su época eran los que peloteaban al noble, los poperos, vamos, y los olvidados “goliardos”, que eran precisamente los que cantaban las verdades y estaban peor vistos, además de significar el nombre “gente del demonio”, mucho más heavy, ¡dónde va a parar! Comienza con una intro clásica de piano, “a lo SIMPHONY X”, como dice de broma Julito, y Óscar recitando precisamente cual “goliardo medieval”. Acaba la intro y comienza la tralla en un tema muy LUJURIA con ese ritmo a lo “Corazón de heavy metal” que a todos nos encanta, aunque se suaviza en el estribillo, que también pega, pero con mucha cera de base en guitarras y batería. Perfecto final para un gran disco que te deja con muy buen sabor de boca y con ese ritmo en los pies y cabeza que tienen los buenos trabajos de puro heavy metal hechos, como ellos dijeron, con mucha fé (metálica, por supuesto) sudor y acero.

Tras una breve rueda de preguntas sobre el disco y los aspectos que lo rodean que ya he ido comentando, acabamos todos en un ambiente muy agradable con Julito y Óscar comentando “anécdotas de juventud”, realmente entrañables y divertidas pero que en ese caso se quedan para nosotros. Rematamos la agradable velada con cervezas en un bar aledaño, conversaciones ya en “petit comité” con los músicos, productor, director de la compañía y un par de compañeros de los medios, y finalmente con un último abrazo y enhorabuena por el trabajo bien hecho dejamos a los tres músicos de camino a Segovia y yo enfilando el metro que al día siguiente el despertador no perdona.

David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)