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OPETH – Watershed

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“Lo han vuelto a hacer”; fue lo que a modo de acto reflejo se escapó de entre mis labios la primera vez que tuve el gustazo de escuchar lo nuevo de OPETH, y solo era el principio, puesto que las sensaciones que me han ido aflorando con el paso de las escuchas todavía no se han terminado, ni mucho menos, aunque es misión en estas líneas, al menos, intentar transmitíroslas de un modo u otro.

Que Mr. Mikael Åkerfeldt es un genio de la música metal de nuestro siglo no voy a venir yo ahora a descubrírselo a nadie. OPETH te podrán gustar mucho o por el contrario podrán no gustarte absolutamente nada, pero la trayectoria de esta banda sueca es como la puntuación de este trabajo, irrefutable. Así lo demuestran todos y cada uno de sus ocho trabajos anteriores, algo envidiable para un grupo que comenzó en el mayor de los ostracismos, y que poco a poco ha ido haciendo del fondo de su catálogo una reliquia a base de obra maestra tras obra maestra.

No menos envidiable es la constante evolución que Mikael ha ido perpetrando desde que aquel oscuro “Orchid” sirviese de pistoletazo de salida, y es que si hay algo que de verdad es digno de mención en OPETH, eso es sin duda que a pesar de su constante innovación, podrán gustarte más unos u otros trabajos porque bien es cierto que transmiten “regustillos” diferentes, pero que son todos discazos como la copa de un pino es algo que, gustos aparte, salta a la vista.

Es en ese marco donde me gustaría situar a OPETH: en el de la innovación, en el de la vanguardia del metal extremo, donde no tienen cabida las estructuras definidas a la hora de componer y donde la mezcolanza de todo y a la vez de nada se hace dueño de, en este caso, siete temas, que difícilmente van a defraudarte si has disfrutado alguna vez con la música de esta gente.

“Watershed”, que así se llama la nueva obra de OPETH, me convenció desde el principio, y si bien es cierto que tras “Ghost Reveries”, por citar su más reciente trabajo de estudio, ya lo tenía difícil, esto no ha parecido ser problema alguno para que tres años después Åkerfeldt haya vuelto con un disco todavía mejor, haciendo fácil lo difícil, y que lo tiene absolutamente todo.

Tengo que decir también que pocas veces he tenido tan claro como ahora la nota que merece un trabajo, y siendo esta un 10, creo que ya esto debería dar una ligera idea de lo que nos espera.

La primera sensación que me quedó clara tras escuchar “Watershed” fue que se trata del trabajo más completo que habían editado hasta la fecha. Tiene de todo, sin excepción. En él vamos a encontrar desde pasajes muy muy delicados, como el del tema inicial mismamente y muchos otros intercalados en los temas, con “Damnation” mucho más presente que en “Ghost Reveries”, hasta pasajes incluso más brutales y extremos que en su predecesor, pasando por muchos otros que me son inéditos en el grupo y que le dan ese toque diferente que siempre le pido a la gran mayoría de bandas, por ejemplo, aquellos en “The Lotus Ester” en los que con la caña a tope, Mikael entra cantando en limpio y con un feeling impresionante, pasaje que me dejó a cuadros nada más escucharlo y que, todavía semanas después, sigue dejandome atónito.

Por otro lado, e incidiendo en que para nada se trata de un tópico, he de decir que “Watershed” es el disco más progresivo que se han marcado OPETH hasta la fecha y que se trata de un trabajo que te llena en todos los sentidos. Como decía antes, esto tiene que ver con lo completo que es el disco, pero es que además aquí no hay estructuras de tipo alguno. Es el disco más caótico con diferencia, hasta el punto en que después del tercer tema ya no sabes ni a qué atenerte, puesto que los cambios de tempo y de todo se suceden sin parar de principio a fin, lo que no hace sino engancharte todavía más al disco. Es un disco para escuchar con mucha atención, para deleitarte con una técnica que aunque parezca difícil parece haber subido otro peldaño, para hacer headbanging hasta que la chola te salga volando o para cerrar los ojos y evadirte por momentos, sobre todos si eres capaz de disfrutar de otro tipo de música, esa que no se puede tararear (el inicio de “The Lotus Ester” no cuenta, jeje)

De la producción por cierto no hace falta decir mucho. El cambio de discográfica les sentó como agua de Mayo y “Watershed” no es una excepción. Una producción camaleónica, sutil hasta el extremo según lo que toque y que te destrozará los oídos si es el momento, mimadísima, en la que sí que me gustaría destacar el mayor peso de la batería del debutante Martin ‘Axenrot’, que es obviamente un batería bastante más ‘burro’ que lo fue López, pero que se desenvuelve también bastante bien en las demás tesituras del disco. Por otro lado, la voz de Mikael Åkerfeldt es el otro punto fuerte del disco. Los pasajes death son los mejores que le he oído nunca, al nivel de BLOODBATH fácilmente, pero es que las limpias superan incluso a las de “Damnation”.

Huelga por cierto decir, que es un disco que transmite infinidad de emociones y aunque al ser probablemente uno de sus trabajos más oscuros y la melancolía, nostalgia, rabia y demás estén constantemente presentes, el disco tiene de todo, y no será difícil encontrar un oasis en medio de todo ese maremágnum negro.

Creo también no equivocarme si digo que este trabajo tiene su puntito de experimental, y Mikael se ha desarrollado a sí mismo una barbaridad compositivamente hablando, pues son reconocibles algunos dejes psicodélicos, muy de su gusto últimamente, así como de toques árabes (“Hex Omega”) o incluso toques de funky setentero hechos metal, algo extraño, sin duda, y prueba fehaciente de que ni todo está inventado ni tiene por qué haber límite a la hora de crear (sobre todo si tu banda se llama OPETH).

“Coil” es una pieza acústica exquisita, bastante cortita, en la que por primera vez una mujer presta su voz en un disco de los suecos, Natalie Lorichs, que canta en un tramo del tema. Un tema a modo de preludio con una melodías de fondo casi mágicas, que trae la crudeza de los OPETH más reconocibles con “Heir Apparent”, un tema muy completo, con mucho cambio de tempo que sintetizando puede decirse que está bastante cercano a temas de “Ghost Reveries” como “Ghost Of Perdition”.

“The Lotus Eater” es mi tema preferido del disco. Empieza con un tarareo y una melodía de fondo, y cuando menos te lo esperas te patea los huevos con unas guitarras rapidísimas de melodías made in OPETH que te encojen el corazón, con unos blastbeats matadores y… ¡una perfecta voz limpia de Mikael en medio de todo ello! Luego se van sucediendo todo tipo de tempos, parones, sobre todo con voces limpias pero también con voces de ultra tumba que no dejan de sorprender en ningún momento, con algún pasaje que de verdad roza los límites de lo atonal…

“Burden” es otro gran tema que sorprende bastante, pues sobre todo en su comienzo, por el sintetizador de fondo, parece tratarse de un bolero para bailar agarrado, y más cuando entra la voz de Åkerfeldt, algo así como una balada sementera en su versión metálica.

“Porcelain Heart” es el primer single del disco, y puede decirse que es bastante representativo de lo que en el vamos a encontrarnos. Empieza con esa caña melódica distorsionada y oscura que tan bien les queda siempre a los suecos para después ir intercalando esos pasajes con otros acústicos, en una canción ahora sí con una estructura que al menos parece tener sentido, aunque ya a medio tema comience a cambiar.

“Hessian Peel” es el tema más largo del disco, y en el Åkerfeldt se queda a gusto experimentando con todo lo que se le viene en mente, pero sobre todo con las melodías, que juegan un papel básico en este tema, que como bien nos comentaba el propio Mikael, parece hasta épico por momentos.

Por último el disco cierra con “Hex Omega”, otro tema oscuro a más no poder que irradia ese sabor maligno que tanto caracteriza a OPETH, sin olvidar la carga acústica que nos va dando de vez en cuando un respiro, donde la melodía por cierto si que es cierto que si uno escucha con atención pueden distinguirse esas melodías árabes a las que Åkerfeldt nos hacía referencia.

Así que llegados a este punto lo cierto es que no puedo pedirle más a un disco en el que encuentro de todo, todo bien hecho, siempre desde el punto de vista de la renovación constante, que con la difícil tarea de igualar su desde mi punto de vista cuasi perfecto anterior trabajo no solo lo consigue sino que te deja con la sensación de que el siguiente trabajo, sin saber todavía cómo, será tan bueno o mejor que este, y es que visto lo visto, uno ya no sabe dónde está el techo de esta gente, ya que la imaginación de su líder y compositor parece no tenerlo…

Jorge del Amo Mazarío

Track list:

  1. Coil
  2. Heir Apparent
  3. The Lotus Eater
  4. Burden
  5. Porcelain Heart
  6. Hessian Peel
  7. Hex Omega