Inicio Conciertos Crónica Concierto SHERPA – Nueva presentación en Madrid

SHERPA – Nueva presentación en Madrid

0
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up



Documento sin título

Sherpa

Sábado 23 de Febrero – 2008 – Sala Caracol – Madrid

Sin hacer mucho ruido esta vez (y es que no ha habido demasiada promoción del concierto), se presentaba el señor Sherpa y su banda de nuevo en Madrid, en este caso con set list renovado y dejando ahora ya cuanto menos al 50% la mezcla de las miradas atrás con el presente. El concierto suponía la presentación oficial en Madrid de “El rock me mata”, que se ha hecho esperar, con lo que ya con dos discos más que interesantes en la calle y una fantástica formación consolidada (incluso “presentando”, porque también tocó con ellos en Barcelona, a Jordi, un joven teclista que lo hizo muy bien pese a los lógicos nervios), podemos decir que SHERPA como banda ya es una realidad absoluta una vez que las polémicas con reuniones, dardos entre ambas ramificaciones del BARÓN clásico, y luchas directas e indirectas (incluso entre fans) están más o menos enterradas… aunque un poco más de respuesta general del público sería cuanto menos justo.

 Sherpa  - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

En este caso era la sala Caracol la elegida para el concierto, sin teloneros, y con media entrada larga para disfrutar de una excelente formación de rock n’roll clásico en directo. Como es lógico, mucho público de BARÓN (esto es inevitable y hasta bonito), gente de todas las edades, buena recepción para los temas de SHERPA, excelente reacción con los “clásicos rojos” (con agradables sorpresas especiales que luego comento) y, en definitiva, una más que agradable noche del mejor heavy rock que se puede vivir en directo: en una buena sala con acústica más que decente y una formación con una experiencia, calidad, elegancia y saber estar encima de un escenario que ya quisieran para sí muchas de las actuales bandas, nacionales o guiris, con nombre de postín.

 Sherpa - Foto: David Esquitino
 Sherpa  - Foto: David Esquitino

El concierto duró más de dos horas (aunque se hizo corto y esto siempre es buena señal) y me gustó mucho que el repertorio se repartió perfectamente en tres partes, con unos 5 o 6 temas de cada disco de SHERPA (digamos que la proporción fue 40%-60% entre los del primer disco y el segundo, que estaba presentando), y otros tantos de BARÓN para redondear un set list excelente del que pienso que nadie puede tener queja (a no ser que alguien fuera expresamente a ver otra cosa y saliera decepcionado), incluso rematando con una inesperada versión del “Jumpin’Jack Flash” de los STONES que les quedó perfecta.

En cuanto a la banda, dos apuntes: El primero es muy sencillo y es que es impresionante la calidad y compenetración que ha conseguido Sherpa con “sus secuaces”, desde su eterno “compañero baronil”, Hermes Calabria, que mantiene un toque y temple roquero de lujo, hasta dos genios de la guitarra (que cada vez que les vuelvo a ver me gustan y convencen más) como son Raúl Rodrigo (cada vez más Carlos de Castro sonora y físicamente, jeje, como bien comentaba algún asistente al concierto) y el gran “dandy” bohemio y excelente guitarrista roquero que es Luis Cruz, que demostró que está precisamente junto a Armando de Castro, Paco Ventura y pocos más entre la élite nacional. Y el segundo es más personal quizás, pero ya me dio la impresión que, aunque es obvio que lo que todos deseamos es la ansiada y cada vez más lejana reunión, ahora sí hay dos formaciones que compiten al mismo nivel, manteniendo SHERPA además el toque más pegadizo, melódico y nostálgico (dicho en el buen sentido) que sí echo de menos con “los hermanos”… y además es obvio que entre los temas nuevos de uno y otro (habiéndolos visto en directo a los dos en un corto período de tiempo), no hay color.

 Sherpa  - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

El show comenzó con un sonido algo extraño y un Sherpa un tanto apático. De todos modos, bastaron un par de temas, “Guerrero en el desierto” y “Ángeles de la ira”, para comenzar a animar a la gente (que hay que decir que, pese a aceptar muy bien los temas de SHERPA, ni punto de comparación con la reacción cuando eran temas de BARÓN los protagonistas… algo lógico y comprensible por otro lado) y que la banda se metiera al 100% en el concierto, calentándose a su vez y comenzando a sonreír el propio Sherpa, que por h o por b, empezó más mustio.

A partir de “Ser libre”, que queda de lujo en directo, y sobre todo con el ya clásico “Flor de invernadero”, el concierto cogió la cuesta arriba que ya no pararía hasta el final del concierto. Además, mejoró el sonido (esos benditos/malditos técnicos, jeje), la voz de Sherpa cogió el buen tono y la gente se animó como un concierto de esta categoría merece.

Por cierto, quiero comentar que la voz de Sherpa es obvio que no está al mismo nivel que la que todos tenemos grabada a sangre y fuego en nuestro corazoncito de metal, pero se mantiene en un estado más que aceptable, sin haber perdido en absoluto nada de su magia, de su calidad y de su feeling. Y es que, lo digamos en alto o “por lo bajini”, hay voces que son inimitables y temas que tienen que sonar con su tono original, y tanto los viejos clásicos de BARÓN como muchas de las nuevas canciones de SHERPA siguen sonando tan especiales y cercanas gracias a la voz del señor Campuzano… También gran bajista, por cierto, que a nadie se le olvide… y eso que esta vez el mítico Rickenbacker estuvo de adorno mirando el concierto desde su particular “silla de metal” (por cierto, el único tema que no sonó del nuevo disco, ¡mecachis!) desde el escenario, y sólo cogió protagonismo para hacer playback, “como Julio Iglesias” como dijo Sherpa entre risas, cuando se subió Angel Arias al final del concierto a hacer la propia “Barón Rojo”… pero no nos adelantemos que vamos todavía por los primeros compases…

 Sherpa - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

Un tema que siempre me ha encantado es “Cómico cósmico”, y me alegra comprobar que ya se ha ganado un hueco fijo en el set list. Para “Con pies de plomo” salió por primera vez el teclista Jordi, para dar un buen punto roquero y melódico desde atrás al tema. La primera mirada atrás vino de la mano de la instrumental y siempre emotiva “El barón vuela sobre Inglaterra” para dar paso a uno de los mejores temas que nunca compuso Sherpa para BARÓN (y que ha regrabado por primera vez en estudio para “El rock me mata”, aunque en una versión que me convence menos). En directo suena a medio camino entre la versión original de “Barón al Rojo Vivo” y la del disco en estudio, con más feeling que la versión de “El rock me mata”, pero me sigue resultando extraño oír esos cambios en el tempo de la voz que usa Sherpa en el tema. Aún así, no puedo negar que fue un momento realmente bonito para todos.

La bonita y melódica “Yo por tí” se la dedicó Sherpa a una tal “Titania” (¿su hija, una amiga, una fan…?, no lo sé, pero me llamó la atención el detalle y de ahí la mención), aunque es cierto que recibió una paupérrima respuesta en comparación con el primero de los superclásicos imprescindibles de BARÓN (con permiso de “Campo de concentración”) que cayó esta noche, que fue “Concierto para ellos”, que levantó, ¡y de qué manera!, a toda la sala… y por cierto, pedazo de sólo 100% sentimiento pero con personalidad roquera en primer plano que se marcó el señor Luis Cruz en mitad del tema. Seguimos con el nivel altísimo y con la emoción a flor de piel con un “Hijos de Caín”, con Raúl haciendo de lujo de Armando.

 Sherpa  - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

Una correcta versión del clásico “House of the rising sun”, que ya venía en el primer disco, dio paso a una de las rotundas sorpresas de la noche como fue una perfecta y totalmente inesperada “Tierra de nadie”, uno de los mejores temas que dio nombre al primero de los “discos malditos” de BARÓN, un genial e infravalorado “Tierra de nadie” de 1985 que desde aquí recomiendo escuchar a todos los que piensen que BARÓN ROJO se acabó discográficamente hablando tras “En un lugar de la marcha”. Pues lo dicho, los pelos de punta aunque mirabas alrededor e inexplicablemente media sala parada ante un tema tan especial, en fin, ellos se lo perdieron…

Se iba acercando el fin del concierto pero aún quedaban buenos nuevos temas en el tintero, como se demostró con una más potente “El fuerte eres tú” (dónde Luis tuvo algún problema con la guitarra y tuvo que cambiar en medio del tema, demostrando una profesionalidad y tablas de lujo), y sobre todo “Ajedrez mortal”, ese cañonazo impresionante con el que se presentó “El rock me mata” desde un principio, que no desentonó en absoluto con la imprescindible “Resistiré” (¿qué habilidad oculta tendrían BARÓN para describir perfectamente y con rebeldía la actualidad hace 25 años, ahora y siempre?) para poner perfecto punto final, a falta de los bises, a un gran concierto de rock n’roll de vieja escuela.

 Sherpa  - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

Durante el final del concierto/principio del bis asistimos a un episodio fuera de lugar y que a mí me pareció innecesario, y es que la salida de Mariano García al escenario en busca de un protagonismo innecesario y buscarle las cosquillas a Sherpa (muy inteligente la reacción del mismo, transmitiendo esa incomodidad que todos notamos, comentándole que “no le sacara los colores… rojos”) creo que estuvo de más. De todos modos, se quedó en mera anécdota antes de que la banda volviera de la mano de ese himno que es “A los rebeldes de corazón” que ha calado bastante entre el público general, aunque es cierto que a los más puristas nos sigue pareciendo un tanto “calimochero”, sinceramente (y eso que una vez más me quito el sombrero ante la sincera y bonita letra roquera del tema)… pero en directo gusta y recibió una gran respuesta general.

 Sherpa - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

La segunda sorpresa absolutamente rotunda de la noche, y un bonito guiño para todos, fue la interpretación de “Barón Rojo” (un tema que hasta ahora no había querido interpretar Sherpa en directo, y que me sorprendió para bien) junto al gran Angel Arias, digamos sustituto oficial de Sherpa en la banda hasta hace muy poco (aunque antes estuvo Niko del Hierro, por supuesto, en la época de “Desafío” en el 92), al que se vio realmente feliz tocando (y tarareando) un tema que seguro que significa mucho para él… y para Sherpa exactamente lo mismo aunque no lo quiera reconocer a primera vista. Lujazo para todos (aunque Sherpa tuvo que coger el Rickenbacker y “tocar en playback” porque seguro que no se ve cantando sin su instrumento, jeje) y uno de los mejores momentos del concierto sin duda. Además, creo que a nadie se le escapó la dedicatoria final cuando dio las gracias muy sinceras a Ángel pero distinguiendo entre la buena gente y “la gente chunga”… el que quiera entender que entienda, como se suele decir (sutil pero directo, vamos)… Y para poner guinda de oro, era imprescindible irnos al infierno, como antaño, y es que ya sabéis que se oye comentar a las gentes del lugar que los roqueros no son buenos… Genial y tan heavy como siempre.

 Sherpa - Foto: David Esquitino
 Sherpa - Foto: David Esquitino

Ahora sí que sabíamos que quedaba muy poco, y para cerrar definitivamente el concierto escogieron dos piezas imprescindibles de la historia del rock n’roll como son la preciosa “Siempre estáis allí”, que realmente nos volvió a emocionar a todos (y es que no es para menos con una de las mejores baladas que se han compuesto nunca), incluso haciendo aparecer mecheros, que no móviles o linternas entre el respetable. La última sorpresa de la noche fue la citada versión de los STONES, con Luis “imitando” de lujo al calavera de Keith Richards, por cierto, en un “Jumpin’Jack Flash” que no esperábamos y que nos dejó con mejor sabor de boca si cabe para dar carpetazo a un lujo de concierto que se desarrolló indudablemente de menos a más y que, pese a durar dos horas, se hizo corto… síntoma de que lo habíamos pasado realmente bien… Y los ojos de nuestros héroes nos siguen mirando desde la pared, aunque creo que cada vez de manera más definitiva.

David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)