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GREAT WHITE. Concierto en Madrid. Cronica y Fotos.

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Great White

Miércoles 6 de Febrero de 2008 – Sala Heineken – Madrid

Después del clamoroso playback en Madrid hace ya 7 u 8 años, todos los problemas que ha tenido la banda en estos últimos tiempos (deserciones de miembros, adicciones de su líder, cambios de nombre, problemas financieros y acusaciones al respecto de los músicos «contratados»…) y todo ello culminado con el tristemente famoso incendio en la discoteca de Rhode Island en julio de 2003 que parecía poner definitivo punto final a la carrera de la formación angelina, nunca pensé que vería en directo de nuevo en España a un grupo que siempre me gustó como son los «Gran (Tiburón) Blanco». Pero allí estaban, liderados por una de las mejores parejas de la escena angelina de finales de los 80: Jack Russel/Mark Kendall…, tocando en directo (y la afirmación no es de Perogrullo si nos remitimos a los antecedentes) y haciéndolo muy bien, pese a algunos altibajos que luego os comento.

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Reconozco que no fui el único que me acerqué a pie de escenario a comprobar que no había pirotecnia… pero no, esta noche sólo íbamos a disfrutar de una buena y legendaria banda de hard rock, aunque con su particular toque bluesero y «zeppeliano» que siempre les caracterizó (y que por supuesto se puso de relevancia en muchos momentos del show) y diferenció de muchos otros grupos al uso que nacieron, crecieron y la mayoría desaparecieron en un mismo momento y lugar. Además, para la que fue la gira de 25 aniversario de la banda y editar el nuevo disco, se ha reunido la formación más clásica (sustituyendo el bajista Sean McNabb, que ya estuvo con ellos a medios de los 90, a Tony Montana), con Jack y Mark a la cabeza, el fantástico batería que es Audie Desbrow (que me encantó, en esa onda potente y roquera de gente como Ian Paice de PURPLE, Leonard Haze de Y&T o nuestro Hermes Calabria, por ejemplo) y el hiératico pero siempre importante en la banda como es el teclista y guitarrista Michael Leary (aunque en directo todo el peso musical lo lleva Kendall, las cosas como son). 5 buenos músicos y una gran formación de directo que nos hicieron pasar un muy buen rato de rock n’roll, blues y hard rock. De todos modos y pese a disfrutarlo, pienso que por momentos el concierto fue algo irregular, especialmente por algunos parones, problemas puntuales con el micro de Jack, la guitarra de Michael, e incluso las luces en un par de temas al final del show (como en el clásico «Rock me»), y una elección del set list acertada e interesante por un lado, pero con altibajos en el sentido de alternar y mezclar temas muy roqueros y movidos con otros demasiado lentos que paraban el buen ritmo que se generaba con las canciones más guitarreras.

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Cuando entré en la sala las previsiones de público no eran muy halagüenas, y encima teniendo en cuenta tanto los antecedentes como sobre todo que, no nos engañemos, nunca fue una banda demasiado popular en Europa. De todos modos, al final sí se llegó a esa media entrada que permite ver el concierto perfectamente sin agobios pero a la vez sin dar la sensación de estar «cuatro gatos» viendo a una banda legendaria (como pasó tristemente las últimas veces de RIOT o LA GUNS por ejemplo). Además, venían sin teloneros con lo que la gente entró con la hora justa y/o respondió en el último momento mejor de lo que se me esperaba, sinceramente.

A nivel general y como información, os comento que acaban de editar nuevo disco, un fantástico trabajo llamado «Back to the rhythm», (algo más relajado pero con un feeling y estilo de lujo) pero del que creo recordar que sólo nos obsequiaron con el tema título, con lo que podéis suponer que el show se centró en los grandes éxitos del grupo, incluyendo además un tema de Mark Kendall en solitario (en clave 100% bluesera), otro del último disco de Russell en solitario, y una versión de ROBIN TROWER cantada por el bajista Sean Mc Nabb, además de cantarse también el teclista/guitarrista rítmico la balada «Lovin’kind» del «Hooked» del 91.

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Había ganas de ver a GREAT WHITE, la verdad, y esto hizo que hubiera público de otros lugares de fuera de Madrid, e incluso pudimos ver (y a mí siempre me da buen rollo, sinceramente) algunos «pintones/as» que rememoraban aquellos años en los que GREAT WHITE fue una de las bandas importantes del hard rock americano… eso sí, gente más mayor en general. Además, se notó que la gente conocía los temas y no venían sólo a ver «un nombre» o incluso por el propio morbo, ¿porqué no?, sino que había verdaderos fans esta vez y se notó para bien pues se cantaban las canciones, coreaban estribillos, la gente estaba realmente entusiasmada (aunque algo parados, una cosa no quita la otra) viendo a la banda… y esto lo percibió sin duda el grupo que la verdad es que se mostraron muy satisfechos en todo momentos, sin parar de sonreír y agradecer la respuesta de la gente, aunque bien es cierto que constantemente (especialmente en los primeros compases) tuvieron que alternar el buen hacer encima del escenario con lidiar con los problemas técnicos que amargaron bastante, especialmente a Jack, en un principio.

Me sorprendió que comenzaran con su clásico «Dessert moon» (aunque el micro de Jack directamente no sonó en la primera estrofa), y es que Russell ha comentado en repetidas ocasiones que le resulta muy duro tocar este tema pues fue con el que comenzaron el fatídico día, pero el caso es que fue el pistoletazo de salida de un show que empezó con una fuerza y dinámica fantástica que presagiaba noche de buen concierto. Los acordes algo más blueseros de «Old rose motel» nos introdujeron de lujo en esa segunda faceta de la banda, y fue al final del tema cuando Jack presentó al grupo, nos dio las buenas noches y nos comentó algunas cosas como que efectivamente estaban en la continuación de su gira de 25 aniversario, que habían tenido el día libre y habían podido pasear por Madrid… (y me llamó la atención que no hicieran la más mínima referencia ni en ese momento ni posterior ni al incendio ni al hecho del playback en su anterior venida).

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Ya entonces vislumbramos que Jack está en una forma excelente después de su período de rehabilitación (aunque se me hace raro verle con el pelo corto y perilla, la verdad), cantando de maravilla y en un gran estado físico, bailando con ese toque tan personal suyo (y que me recordó por momentos a la forma de Steve Lee de Gotthard, la verdad, y es que supongo que ambos han aprendido mucho de gente como Robert Plant y Steven Tyler) y mostrando un fantástico estado como frontman. Mark Kendall es su mano derecha (y lo cierto es que Jack hace continua referencia a él) y el principal artífice del sonido del grupo, con un toque más «stoniano» en las guitarras pero un delicioso estilo personal que siempre ha hecho algo especial de los temas de GREAT WHITE. Sean McNabb y Audie Desbrow están en una forma excelente, dando muchísima fuerza y personalidad al grupo, y demostrando que están realmente metidos en esta nueva etapa de la banda. El que me descolocó más fue Michael Leary, que me pareció que no está tan a gusto con el papel secundario con respecto a Mark, y es que, aunque es cierto que siempre fue más parado, estuvo más apático en general y creo que fue el que menos participó y se involucró en el concierto esta noche.

Con la genial «Face the day» de su primer disco del 86 se recuperó el tono 100% guitarrero con el que comenzó el concierto, y posteriormente el buen ritmo siguió con el temazo «Back to the rhythm», que da título al nuevo disco (aunque de nuevo nos falló el micro y la cara de mosqueo de Jack fue impresionante, teniendo que cantar una parte con el de cable normal hasta que le arreglaron el inalámbrico). Vuelta a los primeros tiempos con una macarrilla y muy coreada «On your knees» (que no es la de WASP, jeje), rematada con un sólo muy guapo de Mark (y eso que su guitarra empezó sonando algo más baja pero a partir de aquí ya tomó su volúmen perfecto, previa indicación de Jack a los técnicos, y fue sin duda uno de los elementos destacados del show).

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Para la preciosa balada «Save your love», Jack nos comenta que es uno de sus temas favoritos de la banda (detalle que corroboro personalmente) antes de ofrecernos una perfecta interpretación de uno de los baladones de la época (y es que ya os digo que su voz estuvo a un nivel perfecto, además dosificándose perfectamente en todo momento, e incluso dejando tres temas cantados a sus músicos para ofrecer su mejor nivel en todo momento, muy inteligente, la verdad). «Paradise» del último disco en solitario de Russel me gustó menos (y la reacción de la gente fue menor al ser menos conocida) y bajó un poco el listón de lo que estaba siendo el concierto hasta ese momento, pero con «House of broken love» retornamos de nuevo a la mejor cara de la banda en directo, y es el guapo medio tiempo bluesero de su exitoso «… Twice shy» del 89 es una de las apuestas seguras de la banda (y les quedó de lujo).

En esta parte del concierto hubo un pequeño parón que quizás rebajó en demasía el fantástico ritmo que llevábamos hasta entonces… y es una pena porque ya no recuperamos a los mejores GREAT WHITE casi hasta el final… Ahora era el turno de que el rapado Mark tomase el protagonismo y el vocalista descansara un rato, así que fue el momento de uno de los temas en solitario del guitarrista, la bluesera «Kill that red rooster», que Mark interpretó a lo viejo bluesman (y sin quitarse sus eternas gafas negras) y cantó con una profunda voz aguardentosa. Tras esto fue el turno del bajista, que se cantó un tema bastante aburrido como fue la desconocida (al menos para la mayoría, entre los que me incluyo) versión del «Day of the eagle» de ROBIN TROWER. Con la fantástica «Rolling stoned» que abría el que fue el último disco en estudio de la banda hasta ahora (un buen «Can’t get then from here» del 99 pero que pasó injustamente desapercibido) recuperamos el buen tono para volver a las catacumbas del aburrimiento de nuevo con otra excesivamente tranquila como es «Lovin’kind», que esta vez cantó de manera bastante sosa Michael Leary, teclista ahora también… Y es que a esto me refería al principio cuando os hablaba de concierto irregular y con altibajos, porque creo que le elección de la distribución de los temas no fue demasiado acertada, empezando el concierto de maravilla, dejándonos una parte intermedia mucho más parada y aburrida (y haciendo que un temazo como es «Rolling stoned» pasara casi desapercibido), y que a todos nos costara al final volver a coger el buen ritmo y ganas iniciales.

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Tuvo que ser el clásico «Calling rock n’roll», ya con Jack de nuevo en escena, seguida de la esperada «Rock me» (muy alargada, con ese comienzo precioso 100% Robert Plant en voz y poses de Jack) las que de nuevo levantaran el concierto y hicieran disfrutar a la gente tal y cómo había comenzado el show… Perfecto de nuevo Jack a la voz y por aquel entonces yo seguía mirando embobado a Audie (¡qué buen batería!)… aunque el concierto estaba terminando y la banda se retiró por primera vez entre aplausos y el público coreando el nombre «del tiburón» (detalle que doy fé que no se esperaban y que les encantó).

Una pena que de todas las versiones de LED ZEPPELIN (recordemos que es la máxima influencia de GREAT WHITE en general y de Jack Russell en particular, detalle que nunca han negado, e incluso llegaron a grabar un álbum sólo con versiones de ZEPPELIN) escogieran un corte tan sinfónico y «estratosférico» como «No quarter» para abrir el bis, y la verdad es que no terminó de cuajar. Con una coreadísima «Can’t shake it» (y es que había muchas, muchas ganas entre el público de seguir por esta dinámica más roquera) volvieron los mejores GREAT WHITE, con guiño al «Thunderstruck» incluido en el sólo de Mark, para sorprendernos de nuevo con la divertida y 100% country y «rednex» «Wasted rock ranger» que, como el propio Jack nos explicó, habla en clave de broma sobre la vida en la carretera en los 80 (sexo, drogas y rock n’roll en versión country, vamos).

Great White - Foto: David Esquitino
Great White - Foto: David Esquitino

Como no podía ser de otra manera, el final tenía que llegar con la pegadiza «Once bitten twice shy» que puso un final de lujo a un concierto que empezó muy bien, tuvo un intermedio más flojo, pero que afortunadamente terminó arriba… Y eso que es una pena que esa mala colocación de los temas en el set (al menos bajo mi punto de vista) nos privara del que podría haber sido un concierto de sobresaliente, que se quedó finalmente en «simple» notable raspado si nos atenemos tanto a lo relatado como sobre todo a la opinión de la gente al salir.

Al menos me alegro de que la banda haya resucitado, renacido y hayamos podido recuperar para la causa a uno de esos grupos especiales pero que nunca terminaron de conseguir el éxito y reconocimiento que merecían en base a su calidad. Eso sí, han estado muchos años viviendo de las rentas, editando recopilatorios por doquier, y aprovechándose en cierto modo de un nombre que, ahora sí, merecen ostentar de nuevo. Una banda maldita, polémica y a la que siempre ha perseguido la mala suerte pero que afortunadamente por fin hemos tenido la suerte y el placer de ver en condiciones óptimas en España. Grandes GREAT WHITE y a ver si para la próxima vez liman el set list, meten un par de temas más de un nuevo disco que a mí me ha encantado, y siguen en el buen camino de la mano de una formación fantástica y dos jefes/protagonistas a la vieja usanza, gran frontman y gran guitarrista (a lo Tyler/Perry, Plant/Page, Richards/Jagger, Simmons/Stanley…), felizmente recuperados para la causa. Es lo que tiene, una vez mordido…

Texto y fotos: David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com)

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