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SHAMAN – Immortal

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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Ricardo Confessori se ha empecinado con seguir con una banda que tras la marcha de los otros dos ex-ANGRA, parecía sentenciada. La verdad, es que tras la fuga repentina del carismático cantante Matos, pocas esperanzas pueden quedar en una banda que ya de por sí, ni con Matos alcanzó el éxito que ya cosecharon con ANGRA en su momento.

Por un lado es encomiable la labor de Ricardo por continuar, pero por otro, parece poco coherente proseguir con un proyecto cuando buena parte de su esencia, se ha ido. “Ritual”, su debut de 2002, dejaba bien claro que los tiros seguirían por donde ANGRA lo había dejado en “Fireworks”, pero tras “Reason”, la cosa definitivamente no cuajó, y para alguien tan polifacético e inteligente musicalmente hablando como Matos, fue difícil continuar.

“Immortal” no es más que un claro intento por continuar algo que ya está acabado. Recuperar el legado de ANGRA (un legado que los propios ANGRA han conseguido perpetuar hasta la actualidad con coherencia y muy buen hacer), pero sin el talento, la autenticidad, ni la creatividad que hombres como Matos, Rafael Bittencourt o Kiko Loureiro atesoran.

De todos modos, la cara visible de esta nueva andadura, Thiago Bianchi, realiza su tarea con solvencia, a pesar de que en la pronunciación flojea. La influencia de Matos es palpable, sobretodo cuando los agudos hacen acto de presencia. La producción es más agresiva que los dos anteriores, con buenas dosis de teclados y menos presencia de orquestaciones, de todos modos no es la panacea, y la guitarra rítmica ha quedado demasiado sucia. En contra de lo que se podría suponer, el buen hacer en la batería de Ricardo no ha sido elevado por encima de los demás, cumple su papel acoplándose al resto de instrumentos.

El problema radica en que a los temas les falta frescura. Las intenciones son buenísimas, pero no son suficientes para levantar un disco que en los primeros compases ya flojea. Y sobretodo, creo que no se ha intentado buscar la identidad de Thiago como cantante, y han intentado convertirlo en un nuevo Matos, en las armonías, los registros, las melodías… y Thiago no es Matos.

La intro “Renovatti” con aires arábigos sirve de entrada a “Inside Chains”, donde Thiago muestra su cara más agresiva, en un tema donde lo más destacado es la parte de los solos guitarra vs. teclado, y un riff prometedor. Ya con “Trival By Blood”, vemos que algo no funciona; teclados futuristas, Thiago totalmente perdido en los tonos bajos en la primera estrofa, sigue navegando en un mar de incertidumbre musical, en un tema de idas y venidas que no llega a ningún sitio. Falto de gancho, con una buena labor instrumental, pero una insulsa labor melódica.

“Immortal” se abre con una descarga en la batería de Ricardo, para entrar con un riff repetitivo y sencillito auspiciado por unos teclados ambientales y unas percusiones que como la intro, tienen aires del viejo oriente, y que se repiten al final… quizás lo mejor de un tema que otra vez parece incompleto… y es por la falta de estribillos que realmente destaquen.

“One Life” tiene un inicio más prometedor, con percusiones y guitarras propias de su tierra, un factor que en los inicios, caracterizó tanto a SHAMAN como a ANGRA. Un tema con aires HELLOWEEN, un riff realmente brillante abre paso al que posiblemente sea el mejor corte del trabajo. Thiago está más cómodo, el trabajo de rítmicas es más claro y ordenado, y las melodías ya dicen algo a nuestras orejas. Es el tema más “SHAMAN” de estos nuevos SHAMAN. “In The Dark” es la balada de turno, otro buen tema, donde si cerramos los ojos nos parecerá estar escuchando, al menos durante el estribillo, al propio Eduardo Falaschi… y es que los cantantes melódicos brasileños de Power, parecen cortados bajo un mismo patrón.

A partir de aquí, el disco cae empicado… y es que si quieres llevar sobre tus espaldas un nombre como SHAMAN, debes hacerlo para lo bueno y para lo malo, y lo malo es que no se les va a evaluar como una banda que está empezando.

“Freedom” alcanza cotas de intensidad más que interesantes con uno de los pocos estribillos salvables, y “Never Yield” es un intento interesante de imitar “Nothing To Say” del “Holy Land” de ANGRA. “The Yellow Brick Road” trae consigo la parte más trival, con sonido y estilo muy similar al citado “Holy Land”; un tema relajado con buenas percusiones y una muy buena labor melódica. Junto a “One Life” de lo mejor del trabajo.

No es un mal disco, pero tampoco es un gran disco. Es un trabajo del montón. Posiblemente lo más coherente y honesto, hubiera sido crear una banda nueva pero supongo que para Ricardo, tras saborear el éxito con ANGRA, y empezar con SHAMAN, se le debe hacer muy cuesta arriba empezar un nuevo proyecto desde cero. Los errores se pagan, el público del Metal no es tonto, y cometer semejante osadía se puede pagar muy caro en el futuro. El tiempo lo dirá, pero le veo muy poca vida a SHAMAN; eso sí, a los músicos que forman este proyecto: Fernando Quesada, Leo Mancini, Thiago Bianchi y Ricardo Confessori, como músicos les veo un futuro brillante… pero alejado de SHAMAN.

Àlex Sánchez Cerro.
alex_sanchez@rafabasa.com

Tracklist :

  1. Renovatti
  2. Inside Chains
  3. Tribal By Blood
  4. Immortal
  5. One Life
  6. In The Dark
  7. Strenght
  8. Freedom
  9. Never Yiedl!
  10. The Yellow Brick Down