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SONATA ARCTICA + EPICA + RIDE THE SKY – Madrid – Barcelona

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Sonata Arctica

SONATA ARCTICA + EPICA + RIDE THE SKY. 16 de noviembre de 2007. La Riviera

Noche de Metal en Madrid y noche difícil para el periodista que firma estas líneas. De nuevo tocaban en nuestra ciudad uno de los grupos más queridos por las nuevas generaciones del Rock, un grupo que me apasionó en sus inicios discográficos, aunque sus últimos trabajos se me han hecho más repetitivos y especialmente “Unia” me ha resultado mucho más flojo que los anteriores, grupo que ya me costó en su día la bronca de sus fans por no realizar de ellos una crítica positiva, pese a haberles seguido desde aquel maravilloso “Ecliptica”. SONATA ARCTICA, la gran promesa finlandesa y claro exponente de cómo pueden unirse melodías complejas con ritmos perfectamente coreables, con un cantante que maravilla en su labor discográfica y que siempre resulta más discreto en directo. Y de apoyo previo EPICA, otra de esas formaciones que contando con una vocalista de voz dulce, belleza insultante y temas a caballo entre lo gótico y lo brutal, reivindican su lugar en el podio de los aspirantes a super bandas de los nuevos tiempos. Incluso con propina incluida: RIDE THE SKY, el grupo de Uli Kusch, como interesante propuesta telonera para dar al plato un sabor de mini festival. Ingredientes que obligaban a asistir a la Sala La Riviera dejando fuera prejuicios y dispuesto a actuar como mero cronista de lo que allí sucediera.

En las inmediaciones de las puertas juventud, mucha juventud, y alguna con la desesperación por no poder entrar. Esa legislación imperante en Madrid que prohíbe entrar a menores de edad en salas en las que se vende alcohol y que lanza mensajes de lo malo que es el mismo a las nuevas generaciones, es la misma que evita que un chico de 15 años pueda disfrutar a su grupo favorito, tal vez para velar que así se gaste los nueve euros que cuesta un mini de cerveza en un espacio de estas características, empujándole a divertirse “de otras formas”. Tal vez sea encomiable velar por la salud de nuestros menores, pero la desesperación de los chicos a los que no se dejó entrar a su fiesta del rock era tan clamorosa que exige que, una vez más, aboguemos por la revisión de tan absurda medida.

El concierto por otro lado comenzaba a un horario absolutamente europeo, con apertura de puertas a las siete de la tarde y a los pocos minutos el comienzo de la actuación de RIDE THE SKY. Demasiado temprano, en un concierto muy breve que no nos iba a permitir hacernos una idea de la potencialidad de la banda. Sí había ya asistentes apretados en las primeras filas, pero su objetivo era disfrutar con el grupo estrella, de forma que Bjorn Jansson, vocalista correcto pero algo frío, no se iba a ver demasiado arropado. Es difícil pues, hacer un comentario más allá de que será necesario verles de nuevo, en mejores condiciones, para poder formarse una opinión más clara de hasta dónde pueden llegar con un estilo, por lo demás, bastante trillado ya y que no ofrece novedades importantes.

Las ocho de la tarde era el momento de la aparición de EPICA con un público ahora sí convencido y especialmente revolucionado ante la salida de Simone Simons. La chica de la roja cabellera aparecía en el escenario con toda la fuerza que siempre impone en sus apariciones, moviendo su cabeza sin parar, algo que a la postre acabaría pasándole factura, teniendo que retirarse en algunos momentos al backstage con signos de un mareo considerable, pero aun así manteniendo el tipo durante la hora que actuarían.

Epica - Foto: Eduard Tuset
Epica - Foto: Eduard Tuset

La propuesta de EPICA de mezclar un sonido absolutamente brutal, la voz gutural de Mark Jansen con la angelical de Simone es interesante, aunque el resultado final acaba por ser algo lineal. Realmente temas como “Sensorium” o “Cry for the moon” son algo más directos, pero durante una hora de concierto terminan por resultar algo repetitivos. Claro, eso es lo que le parecía a este cronista, y en absoluto a la mayoría de asistentes que coreaban sin parar todas las letras, que miraban con ojos enamorados a la preciosa pelirroja y que movían la cabeza sin parar con los riffs poderosos del grupo.

Epica - Foto: Eduard Tuset
Epica - Foto: Eduard Tuset

Es de destacar también el protagonismo de Coen Janssen, absolutamente entregado y animando sin parar al respetable, moviendo una y otra vez su teclado. Recorrieron también su último disco, tal vez en exceso, visto el tipo de público que había en la sala, más interesado en temas “cantables”, con canciones como “Menace of Vanity”, “Sancta Terra” o “Fools of damnation”, para a las nueve de la noche ,dar por terminado un concierto que podríamos decir que quedaba tan sólo en lo correcto, con momentos algo más soporíferos, pero que hacía disfrutar a sus incondicionales y calentaba lo suficiente a un público ya muy preparado para ver el plato fuerte.

Y nuevamente estaban allí, desde Finlandia, generando la auténtica locura, SONATA ARCTICA. “In black and White”, el tema que abre su último disco “Unia” servía para comenzar con un ritmo menos power, más melódico, diferente. Dio igual, cientos de brazos se unían para corear la canción, para empujar al cantante y frontman Tony Kakko que, esta vez sí, iba a hacer un papel perfecto como maestro de ceremonias. Y digo como maestro de ceremonias ya que a mí me pareció que poco a poco su voz iba a ir desinflándose y volver a incurrir en demasiados tonos desafinados. No obstante, “Paid in ful” e incluso “Victoria´s secret” todavía mantuvieron la calidad vocal y sería a partir de “Broken” cuando la voz comenzase a resultar menos brillante. Tras prestar mucha atención creo que buena parte de la culpa la pueden tener sus técnicos de sonido que tienen problemas reales para controlar el chorro vocal y los cambios de inflexión, pero la realidad es que escuchar “8th Commandment” en disco o en directo son dos experiencias completamente diferentes.

Sonata Arctica - Foto: Eduard Tuset
  Sonata Arctica - Foto: Eduard Tuset

En cualquier caso, y visto que mis oídos debían estar equivocados, dado el orgasmo vital de muchos asistentes y sus comentarios de lo fantásticamente que estaba cantando Kakko, acabé por convencerme de que esa era la calidad deseada, o al menos percibida y me dediqué a intentar disfrutar con un concierto que continuó mostrando temas perfectamente reconocibles y suaves como “Tallulah” o la inmensa “Full Moon”, imprescindible para entender el universo de SONATA. Y cantamos, claro, como no gritar “Runaway, runaway” a voz en grito…

SONATA ARCTICA han aprendido a estar sobre el escenario, de eso no cabe duda. Y además del protagonismo lógico de las guitarras, cabe destacar la, esta vez sí, soberbia, actuación de Henrik Klingenberg que impuso durante todo el concierto su ley con los teclados. Excelente, sin parar de animar, atmosférico cuando hacía falta, protagonista cuando era necesario. Fue, para mí, el auténtico triunfador de los cinco músicos.

  Sonata Arctica - Foto: Eduard Tuset
 Sonata Arctica  - Foto: Eduard Tuset

Si las canciones de SONATA son coreadas, y los “oehs” siempre tienen protagonismo, hay un tema que no puede faltar, y no lo hizo: “San Sebastian” acababa por convencer a propios y extraños en el final de un concierto que parecía demasiado corto, especialmente a tenor del calor que la gente estaba imprimiendo. Bueno, final real no. Todavía quedaba espacio para que Tony jugase con una inmensa batería humana en la que se vería convertido el aforo de la sala, respondiendo perfectamente a una pseudo versión divertida de “We will rock you” y tres de sus temas más celebrados, “My land”, “Don´t say a Word” y “The cage”, la canción que resume lo mejor de la banda, aunque en directo y ya al final… bah, he dicho que yo estaba equivocado y confundido…

La despedida final llegaba con la clásica “Vodka song”, que esta vez, y afortunadamente, había sido una simple declaración de intenciones para llevarla a cabo, quién sabe, en el backstage tras la actuación.

¿Crítico o cronista? El crítico debe escribir con subjetividad sobre lo que observa. El cronista, sin embargo tiene que mantenerse en un papel más imparcial, y narrar lo que ve, intentando no tomar partido. Así pues, ¿Cómo escribir acerca de este concierto? Bien, después de hacerlo mezclando los dos aspectos, aun no lo sé. Quedémonos con que para cientos de personas fue un concierto perfecto y maravilloso. Y si tantos opinan eso, ¿quién soy yo para enmendarles la plana….?

Fernando Checa

Fotos realizadas eb Barcelona por Eduard Tuset (www.myspace.com/eduslayer).

Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.