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NIGHTWISH – Dark Passion Play

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“Dark Passion Play” ha sido definido por su propio creador, Tuomas Holopainen, como “un récord mundial de ambición”. Pero, más que por eso, este álbum será recordado como el primero tras la marcha de Tarja Turunen y el debut como vocalista de NIGHTWISH de Annette Olzon, lo cual es, por otra parte, la diferencia musical más notoria que presenta este trabajo, sexto en la carrera de la banda finlandesa, respecto a los anteriores.

Es fácil dejarse caer en la subjetividad que supone el aceptar el reemplazo de la voz principal de un grupo, más cuando se trata de una voz tan personal y característica como la de Tarja Turunen, siempre sinónimo de elegancia escénica y dramatismo vocal. Respecto a lo primero no podemos comparar aún, pero en cuanto a lo otro está claro que el cambio es importante, para bien o para mal. Como aquí no estamos para otra cosa que no sea dar nuestra opinión, vayamos al grano, siempre en la personal percepción de quien escribe: NIGHTWISH han salido perdiendo con el cambio, al menos en lo que atañe a las tareas puramente vocales. La voz de Annette es bonita, de timbre agradable y técnicamente solvente, pero en muchos momentos parece fuera de lugar en esta música tan recargada, grandilocuente y dramática que sale de la mente de Tuomas Holopainen, como si su voz fuese excesivamente “fina” y poco expresiva.

El monumental tema que abre el disco es un ejemplo muy claro en este sentido, con toda su potencia y belleza orquestal que no se ve correspondida por la voz algo débil de Annette. Una composición así, dinámica, dramática y espectacular, requiere una interpretación con más garra, una voz digamos con más “cuerpo” para estar a la altura de las circunstancias. En todo caso “The Poet and the Pendulum” es una de las canciones más impresionantes de NIGHTWISH a lo largo de sus 14 minutos de duración, y sin duda lo mejor del disco.

Temas como “Cadence of Her Last Breath” y “Sahara” son quizá más modestos en su duración y estructura pero cuentan con unas líneas vocales que parecen sacar el máximo partido de las cuerdas vocales de Annette, tanto en la melancolía del primero como en la evocadora y épica atmósfera oriental del segundo. Aquí si parece que la vocalista sueca se encuentra más cómoda y realiza una labor destacable, incluso brillante. En las baladas como “Eva” y “Meadows of Heaven” (la cual cuenta con la participación de un coro gospel que queda realmente bien) y en el single “Amaranth” también parece encontrarse a gusto, pero sigo pensando que le falta cierta expresividad y carácter.

No todo es protagonismo de Annette, pues hay más espacio que nunca para el lucimiento vocal del bajista Marco Hietala. De hecho éste es el primer disco de NIGHTWISH en el que canta un tema completo. Se trata de “Master Passion Greed”, posiblemente la composición más puramente metálica en la historia del grupo, con reminiscencias thrash y un trabajo de guitarras que recuerda a Children of Bodom. Eso sí, el estribillo es puro NIGHTWISH. En la acústica y de aires folk “The Islander” también es la voz masculina la que toma el protagonismo, aunque Annette tiene su pequeña parcela. Es un tema que casi parece sacado de los comienzos de la banda, cuando su música era puramente acústica e ideal para tocar sentados alrededor de una pequeña fogata. Otro corte muy folk es “Last of the Wilds”, instrumental basado en unas bellas melodías de violín que le dan un ambiente muy campestre.

“Bye Bye Beautiful” recuerda mucho a “Wish I Had an Angel” de su anterior trabajo “Once” y su letra está “dedicada” ni más ni menos que a la propia Tarja… El estribillo también es cantado por Marco, al igual que en la más extensa y de fuerte protagonismo orquestal “Seven Days to the Wolves”, que trae de nuevo unas melodías de violín de aires celtas hacia el final. Curiosa esta condensación de las influencias folk en los temas 10, 11 y 12 del álbum.

Los cortes 8 y 9, titulados respectivamente “Whoever Brings the Night” y “For the Heart I Once Had” los he dejado para comentar al final por resultarme algo anodinos y palidecer en contraste con otros del disco…

Podría decirse que “Dark Passion Play” sigue en gran medida la senda trazada por “Once”, pero con una voz más pop y más variedad en sus composiciones, desde thrash metal hasta folk acústico, aunque la identidad sonora de NIGHTWISH sigue siendo el metal sinfónico y grandilocuente al que nos tienen acostumbrados. No me ha convencido demasiado la producción a pesar de lo millonario de la misma; precisamente esa grandilocuencia que comentaba hace que por momentos se forme un efecto de “bola de sonido” por culpa de unas guitarras y batería no demasiado definidas.

Lo mejor del disco: los arreglos orquestales y el comienzo espectacular con los 14 minutos de “The Poet and the Pendulum”. Lo peor: la irregularidad en la calidad de las composiciones (algo previsible teniendo en cuenta los más de 75 minutos que dura) y el hecho de que la voz femenina quede un tanto “perdida” en los momentos más bombásticos. En todo caso, un trabajo con bastantes cosas que merecen mucho la pena.

Saúl Miguel Garrido

Track list:

  1. The Poet And The Pendulum
  2. Bye Bye Beautiful
  3. Amaranth
  4. Cadence Of Her Last Breath
  5. Master Passion Greed
  6. Eva
  7. Sahara
  8. Whoever Brings The Night
  9. For The Heart I Once Had
  10. The Islander
  11. Last Of The Wilds
  12. 7 Days To The Wolves
  13. Meadows Of Heaven