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HELLFEST – Clisson (Francia) – Viernes 22 de junio

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HellFest

Días 22, 23 y 24 de Junio de 2007 – Clisson (Francia)

Barro, mucho barro, y música, fueron los dos elementos predominantes en esta última edición del HELLFEST. Pese a ser un elemento extramusical, las condiciones climáticas adversas que asolaron las regiones del oeste francés los días previos del festival fueron determinantes para su desarrollo. Pese a la poca previsión de los responsables y numerosos episodios negativos de la organización, la asistencia de público fue exitosa y, según datos oficiales fueron 40.000 asistentes los que se dieron cita a lo largo de las tres jornadas del festival. A destacar también la numerosa gente llegada de diferentes puntos de nuestro país.

Foto: Carlos Oliver
Foto: Carlos Oliver

VIERNES 22

Desde un primer momento, el caos y la aparente desorganización se hicieron evidentes. La entrada al recinto fue toda una epopeya. Pocas taquillas para miles de personas que debían canjear sus entradas y reservas por las pulseras de rigor. Los primeros grupos debieron tocar casi ante nadie, toda una lástima. ¡Hubo gente que empezó a entrar pasadas las 18 horas de la tarde, (perdiéndose actuaciones importantes como las de Mastodon o Chimaira)!

Foto: Carlos Oliver
Foto: Carlos Oliver

Una vez dentro, el panorama fue desolador. El barro se había hecho dueño de gran parte de la zona de conciertos. La zona delantera del escenario pequeño (Gibson Stage) era casi impracticable. Curiosamente, no fue éste quien sufrió las primeras consecuencias negativas, sino el escenario principal (Main Stage) que estaba precintado e inoperativo. Sólo se salvó de este efecto el Discover Stage, una pequeña carpa de circo donde actuaban durante todo el día bandas noveles y otras no tan populares. Resultado: los principales grupos de la mañana del viernes tuvieron que suspender sus actuaciones. Estamos hablando de Dew Scented, Bloodsimple y, uno de los más esperados, Lamb Of God. Como no podía ser de otra manera, las dudas y rumores se empezaron a extender entre los asistentes, mientras que técnicos y organizadores se reunían para ver qué soluciones tomar. Finalmente, viendo que la gente empezaba a desesperarse y tras haber acondicionado mínimamente la zona delantera del escenario principal, sólamente echando algo de paja, se permitió su plena actividad, al mismo tiempo que se solucionaron algunos problemas técnicos.

Foto: Carlos Oliver
Foto: Carlos Oliver

Ante este punto, los interrogantes abiertos eran demasiados, especialmente, los referentes a la falta de previsión ante las evidentes condiciones climáticas, solucionadas a última hora y de una forma que no hacía mérito a los asistentes que bien habían pagado sus entradas y que merecían disfrutar de unas instalaciones, como mínimo, practicables. Respecto la zona de acampada, como era igualmente previsible, se convirtió en un pantanoso barrizal de condiciones penosas. Suerte de que el tiempo se comportó más o menos hasta el final del festival, y no fue hasta la última jornada cuando cayó un tremendo aguacero, ya que de no ser así, seguramente aquello no habría podido seguir en pie. Respecto la labor periodística de unos servidores, comentar aspectos positivos como la carpa de prensa (que se convirtió en un abarrotado refugio en las horas de lluvia) y otros negativos como la nefasta organización entre los medios gráficos (demasiados) a la hora de acceder al foso para hacer fotos, lo que se tradujo en aglomeraciones, empujones y poquísimo tiempo para poder fotografiar a las bandas. Y en cuanto a instalaciones, destacar la buena aceptación que tuvieron el Metal Market (aunque se echaron en falta algunos sellos y tiendas que estuvieron presentes el pasado año), la mayor variedad en los puestos de alimentación (de dudosa calidad) y los precios más asequibles de la cerveza (aunque igualmente aguada) respecto el 2006. En cuanto a duchas y lavabos (escasos), mejor no hablar, a pesar de las numerosas quejas del público asistente a la anterior edición.

Foto: Carlos Oliver
Foto: Carlos Oliver

Tras esta breve introducción, y con el ánimo expreso de criticar a la organización del festival (que se tendrá que poner mucho las pilas de cara al próximo año), pasemos a hablar de lo estrictamente musical que, por supuesto, se vio marcado como ya hemos dicho por las condiciones del recinto de conciertos siendo la audiencia la más afectada, aunque también, en otro grado, las bandas. La fórmula fue la misma que en la anterior edición, dos escenarios (además del nuevo Discover Stage) que se iban alternando, mientras actuaban en uno el siguiente se preparaba y acondicionaba con lo que no había pausa. Sólo de esa manera se posibilitó que más de 70 bandas tocasen en tres días.

Foto: Carlos Oliver
Foto: Carlos Oliver

Durante la inactividad inicial del escenario principal, vimos en el Gibson Stage a MISERY INDEX, quienes ofrecieron una breve pero contundente actuación. El movimiento sobre el escenario de sus miembros no se correspondió con el de la audiencia que a duras penas se podía situar relativamente bien y sin trasladarse para no quedar inundada de fango (aunque más tarde, visto el panorama desolador, la gente empezó a pasar de todo y a preocuparse menos de estar embadurnadas de barro). Con temas como “Conquistadores” o “The Great Depression”, Jason Netherton y compañía dejaron claro el porque el HELLFEST también es considerado uno de los principales festivales europeos entre el público más extremo.

Misery Index - Foto: Carlos Oliver
Misery Index - Foto: Carlos Oliver

CHIMAIRA fueron los encargados de inaugurar el escenario principal tras todos los problemas acontecidos durante la mañana. Abriendo su actuación con “Nothing Remains”, los de Cleveland contaron con un excelente sonido en todo momento, aunque, como pasó en muchos conciertos, el viento hizo de las suyas moviendo los paneles de altavoces con el efecto semblante de cortes sonoros. El setlist se completó con “Resurrection”, “Power Trip”, “Needle”, “Severed” y “The Dehumanizing Process”, aunque el momento álgido vino con el tema final “Pure Hatred”, con toda la audiencia coreando furiosamente aquello de “I hate everyone!”, dando salida quizás al odio contenido por muchos durante las primeras horas del día.

Chimaira - Foto: Carlos Oliver
Mastodon - Foto: Carlos Oliver

Tras arrollar UNEARTH en el escenario secundario desgranando temas de furioso metalcore como “Black Hearts Now Reign” y, especialmente, “Sanctity Of Brothers”, nos dirigimos rápidamente al escenario principal para ver la descarga de MASTODON. Lo que se preveía como uno de las actuaciones estelares de la primera jornada, acabó por convertirse en una decepción. “Iron Tusk” y “March Of The Fire Ants” fueron los dos cañonazos que abrieron su show. No obstante, poco después se pondría en evidencia que una máquina de precisión como es Mastodon en los escenarios puede tener, aunque parezca increíble, sus días malos. A excepción de Brann Dailor, como siempre excepcional a la batería, el resto de la banda se mostró descompenetrada, perdiéndose de manera incomprensible continuamente a mitad de varios temas. Quien lo iba a decir, pero pese a ejecutar temazos como “Crystal Skull” o “Capillarian Crest”, la corta actuación de Mastodon fue para olvidar.

Mastodon - Foto: Carlos Oliver
Mastodon - Foto: Carlos Oliver

El hardcore protagonizó las siguientes actuaciones. Primeramente con EARTH CRISIS, unos clásicos y recientemente reunidos de la escena straight edge americana. Posteriormente, unos de los máximos abanderados de la escena hardcore más brutal actual, HATEBREED. La banda liderada por el popular Jamey Jasta, luciendo para la ocasión con orgullo una camiseta de Kiss, provocó los primeros circle pits masivos entre la audiencia, a pesar del terreno desfavorable. Una actuación realmente intensa al ritmo de cortes como “To The Treshold”, “Destroy Everything”, la coreada “Defeatist” para finalizar con una tremenda “I Will Be Heard”.

Hatebreed - Foto: Carlos Oliver
Hatebreed - Foto: Carlos Oliver

Corriendo de nuevo al Gibson Stage (la de metros que la gente se hizo de un escenario a otro) para ver a BRUTAL TRUTH, unos clásicos del grindcore que han vuelto a la escena, ¡y de qué manera! La actuación de los neoyorquinos fue brutal, divertida y desfasada al mismo tiempo. El cantante Kevin Sharp sigue estando como una cabra en el escenario, dándose continuamente golpes en la cabeza con el micrófono, actividad que no paró de hacer pese a comenzar a sangrar tras hacerse una buena brecha y el batería Richard Hoak poniendo unos caretos impagables. “Dementia”, “Time”, “Choice Of A New Generation”, “Birth Of Ignorance”, “Stench Of Profit”… los temas, de corta duración y ultrarrápidos, se sucedían vertiginosamente sin pausa. Pese a no ser un grupo de masas, la banda de Dan Lilker fue una de las grandes triunfadoras del festival, por entrega y actitud. Ojalá todas las reuniones de bandas clásicas (tan en boga actualmente) volviesen a dar todo en el escenario como antaño.

Brutal Truth - Foto: Carlos Oliver
Brutal Truth - Foto: Carlos Oliver

Entrando ya en la noche, hacían aparición los primeros grupos de gran aceptación. Era la hora de MACHINE HEAD y de ver como funcionaban en directo los temas del reciente “The Blackening”, del que cayeron sólo tres cortes, aunque de larga duración: “Clenching The Fists Of Dissent” (que abrió la actuación), la furiosa “Aesthetics Of Hate” y “Halo”. Aunque la voz de Robb Flynn no fue de las mejores que he escuchado en las numerosas veces que les he visto, el concierto fue bastante bueno, aunque algo apagado en algunos momentos (se podían haber ahorrado tocar “Descend The Shades Of Night”, por ejemplo), aunque cobró fuerza con clásicos como “Old”, “Take My Scars” y, finalmente, la recurrida y siempre efectiva “Davidian”. Llanamente correctos, pero sin despuntar.

Machine Head - Foto: Carlos Oliver
Machine Head - Foto: Carlos Oliver

Diríase que el estoicismo dentro del barrizal convirtió, si cabe, en un ejercicio de tintes épicos la asistencia a muchos de los conciertos durante esta primera jornada, cuando chapotear y sumergirse en el lodo se convirtió en el deporte de moda para los más gamberros, si exceptuamos algunos conatos menores de stage diving: la piscina de fango seguía siendo de dimensiones casi olímpicas en el escenario secundario. En estas mismas tablas comparecieron ahora los ENSLAVED, cuando habían caído ya las tinieblas. Llegaban al HELLFEST con la papeleta de cubrir el hueco de los renacidos Mayhem, que se tuvieron que quedar en casa por la lesión de Hellhammer en el brazo. La propuesta dual de los noruegos fue tan arriesgada como efectiva, por su sobriedad y elegancia en la ejecución: combinaron, casi a partes iguales, temas de sus dos últimos y progresivos trabajos con su más crudo y primerizo black metal. Así, tras “Path to Vanir”, de su nuevo “Ruun”, o “Isa”, de su penúltimo y homónimo disco, se lanzaron con “Jotunblod”, de su ya clásico “Frost”. Los vikingos culminaron su regresión al pasado cerrando su set con un sorprendente “Slaget i Skongen Bortenfor”, de su mítico compartido con Emperor, “Hordanes Land”.

Slayer - Foto: Carlos Oliver
Slayer - Foto: Carlos Oliver

Las enormes columnas de Marshalls que se habían apoderado del Main Stage anunciaban la actuación de los reyes indiscutibles del thrash metal, SLAYER. La muralla sónica no se hizo esperar y Araya, Hanemann, King y Lombardo ofrecieron un concierto a la altura del mito, con un set list de lujo que se alargó poco más de una hora.

Slayer - Foto: Carlos Oliver
Slayer - Foto: Carlos Oliver

De todas maneras, me quedo con el tremendo show que ofrecieron dos días antes en Barcelona, ya que en Francia ya se hizo evidente el cansancio que llevaban encima, especialmente en Tom Araya que en la parte final del concierto estuvo algo espeso, cediendo el protagonismo a la fiera de Kerry King. “South Of Heaven” desató la cólera entre la multitud congregada, siguiendo con la rápida “Silent Scream” para dar paso a la nueva “Cult”. Los viejos tiempos fueron recordados con “Captor Of Sin”, seguida sin respiro de “Die By The Sword”. Con “Spirits In Black”, “War Ensemble”, “Dead Skin Mask” (precedida de “Jihad”) y “Raining Blood” repasaron la época dorada de la banda. Fue en este momento, cuando Araya felicitó al público por seguir allí tras un día temporalmente desastroso, deseando que a la mañana siguiente el clima fuese mejor (algo que curiosamente y por el bien de muchos se cumplió). “Mandatory Suicide” y “Angel Of Death” pusieron el punto final a otro, de nuevo, excelente concierto de SLAYER.

Slayer - Foto: Carlos Oliver
Slayer - Foto: Carlos Oliver

CANNIBAL CORPSE fueron los encargados de cerrar el escenario secundario este primer día de festival ante una audiencia bastante numerosa, donde no faltaron especialmente los seguidores del metal más extremo. La banda más exitosa del death metal a nivel mundial demostró una vez más su poderío y energía sobre los escenarios, más aún siendo conscientes del buen lugar que ocupaban en el cartel (aunque este también tuvo en cuenta los compromisos y horarios de las bandas que tocaban ese mismo fin de semana en Graspop o en el Monsters Of Rock de Zaragoza). Los americanos se metieron fácilmente al bolsillo a sus acérrimos seguidores con temas técnicamente demoledores como “The Time To Kill Is Now”, “I Cum Blood” o “Fucked With A Knife”, con un George ‘Corpsegrinder’ destrozando su garganta y cuello al ritmo de la música desgranada a la perfección por los demás integrantes de la banda. Si había alguien dormido y cansado a esas horas de la noche, sin duda CANNIBAL CORPSE hicieron revivir a todos los allí presentes. No faltaron temas tan esperados como “Devoured By Vermin”, “Covered Of Shores” y, como es habitual, el cierre con “Hammer Smashed Face”. En esta ocasión, y gracias a la insistencia del público, tocaron fuera de horario otro tema, el elegido “Stripped, Raped and Strangled”, otro de sus clásicos. Poco originales pero siempre efectivos.

Cannibal Corpse - Foto: Carlos Oliver
Cannibal Corpse - Foto: Carlos Oliver

Posteriormente, KORN eran quienes asumían el papel de cerrar la primera jornada, pero se confirmaron los rumores que se expandieron a lo largo de la tarde. Por segunda vez en la historia del festival, la banda de Jonathan Davis anulaba su actuación. Si el año pasado fue por un hecho de causa mayor (una grave enfermedad del cantante), esta vez los responsables y managers de la banda, visto el paisaje desolador del festival y las condiciones meteorológicas del día, decidieron (según fuentes oficiales al festival) que no se reunían las condiciones mínimas de seguridad para que pudiesen actuar. Así que, tal como vinieron, se fueron, dejando en la estacada a múltiples seguidores que esperaban verles tras la desfortuna del año pasado y que ahora se preguntaban cómo es que no tocaban como habían hecho el resto de bandas hasta el momento. En fin, es lo que tiene y rodea a las grandes estrellas.

Cannibal Corpse - Foto: Carlos Oliver
Cannibal Corpse - Foto: Carlos Oliver

De este modo, el concierto de Cannibal Corpse se convirtió inesperadamente en el último de la noche. Ahora tocaba descansar porque la primera jornada fue totalmente agotadora, tanto a nivel físico como psicológico por todas las desavenencias soportadas.

Texto: Jordi Marsal y Carlos Oliver (carlos_oliver@rafabasa.com)

Fotos: Carlos Oliver (www.myspace.com/carlos_oliver)