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DOOMSWORD – My Name Will Live On

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil

He de reconocer, no sin sentir cierto desasosiego, que esto es lo primero que llega a mis oídos de tan magna formación italiana. Pero recapitulando, podemos decir que esta banda inició su andadura en 1997, cuando toda aquella explosión cargada de saturación inundó las tiendas especializadas de trabajos de espaguetti Metal. En 1999 editan su primer trabajo homónimo de la mano de Underground Symphony. En el 2001 graban “Resound The Horn”, el cual ya tuvo cierta aceptación por su país, y en el 2003, su tercer trabajo”Let Battle Commence” es encumbrado por varias publicaciones especializadas tanto griegas como italianas, declarándolo uno de los mejores trabajos del año.

Y así, hasta llegar 10 años después hasta este momento. ¿Y qué son y qué representan DOOMSWORD?, pues muchas cosas compañeros. El Metal, no es solo música, sobretodo para aquellos quienes vivimos este movimiento cultural de una manera más intensa. En ocasiones, se pierde mucha esencia detrás de escalas imposibles y de desvaríos a la velocidad de la luz. Estos guerreros, han mantenido vivo el espíritu del Metal más épico, y cuando digo épico me refiero a lo que es y representa. Su música es guerra, es batalla, es odio, es furor… nada de batallitas, esto es real!!!! El espíritu de los primeros MANOWAR, de los viejos BATHORY está condensado en estos nueve cortes. En ocasiones la densidad de su música, la lentitud y pesadez de algunos pasajes, puede recordar al Doom de unos CANDLEMASS, pero el impetú de su música va más allá, victorias y derrotas forman parte de una lírica enfocada de forma dramática, transmitiendo odio y venganza a partes iguales. Reconozco que hacía mucho tiempo que una nueva banda no me transmitía todo esto.

Y es que solo hay que escuchar el inicio de “Death Of Ferdia” para entender lo que tenemos entre manos. Intentar no mover el cuello ante el marcado ritmo de la batalla no es fácil. La voz de Deathmaster fluye de forma espontánea, sin espectacularidades ni adornos, quizás alguna voz doblada en algún estribillo; su tesitura es casi operística, más cómodo en graves que en agudos, pero moviéndose con soltura dentro de sus parámetros, y es que no hace falta salir de ellos, la intensidad ya habla por si sola.

Temas extensos que oscilan entre los cinco y ocho minutos, que no aburren, no saturan, con una sencillez pasmosa, y oculta tras ese falso manto, escondidos dos guitarristas de relumbrón, capaces de contraponer cualquier idea con increíbles solos que no desentonan (Sacred Heart y The Forged son los responsables).

“Gergovia” tiene un inicio acústico con unos aires medievales, casi irlandeses, roto de cuaje nuevamente por la densidad, que a veces parece querer poner freno a un Metal desenfrenado que se atisba pero que no acaba de decidirse. Gritos de batalla en un estribillo abren paso a una armonía doblada, que se ahoga en un mar de poder. Parte final instrumental apoteósica, con clara influencia MAIDEN.

El hecho de ser italianos y practicar un Metal tan épico, nos puede traer en mente a dos formaciones de las cuales me declaro ferviente seguidor como son por un lado RHAPSODY, y por otro DOMINE. Nada que ver. Los primeros se basan en adornar su épica, los segundos en potenciarla, pero DOOMSWORD se encargan de elevarla.

“Days Of The High Adventure” reafirma la sensación de que estamos ante algo sublime. Un riff más veloz, sirve para aposentar la voz más melódica de Deathmaster, en una estrofa más accesible. “Steel Of My Axe” es la más veloz, con ruidos de espadas, con agudos, potencia, simplicidad arrogante… y por que no decirlo, con cierto paralelismo a MANOWAR.

“Claidheamh Solais”, tras dos muestras de épica veloz, vuelve a la épica más Doom. La portentosa voz se esfuerza en un estribillo cargado de rabia, arropada por un repetitivo riff que navega durante toda el tema. Quizás el corte más flojo del trabajo. “Thundercult” tiene una estrofa que por las melodías podría recordar a BLIND GUARDIAN, tiene una base más compleja, y un solo desquiciante.

“Luni” tiene una melodía coral difícilmente olvidable, y un ritmo machacón que por un instante podría recordar a FINNTROLL. “Once Glorious” es el más extenso, sus ocho minutos nos arrojan a la cara el paroxismo de la épica. La también extensa “The Great Horn” sirve para cerrar, una fantástica armonía se sustenta sobre un sencillo riff mientras las melodías vocales cargadas de misticismo descargan feroces su proclama, antes de llegar a un estribillo inolvidable, de lo mejor del disco; os aseguro que al escuchar semejante obra de arte se me acelera algo más que el corazón.

Impresionante, solo rogar a quién haya tenido acceso a sus obras anteriores que nos diga que tal suenan. De momento, “My Name Will Live On”, suena a guerra por todas partes, y me encanta.

Àlex Sánchez Cerro.
Alex_sanchez@rafabasa.com

Tracklist:

  1. Death Of Ferdia
  2. Gergovia
  3. Days Of High Adventure
  4. Steel Of My Axe
  5. Claidheamh Solais (Sword Of Light)
  6. Thundercult
  7. Luni
  8. Once Glorious
  9. The Great Horn