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AFTER FOREVER – After Forever

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Grande y muy agradable ha sido mi sorpresa al encontrarme con esta maravilla tras las contradictorias sensaciones que me provocó el irregular y disperso “Remagine”, anterior trabajo de AFTER FOREVER y un álbum que, al menos en mi opinión, significó un pequeño tropiezo en una trayectoria discográfica ascendente y hasta el momento prácticamente impecable. Parece que la actual formación del grupo, estrenada en aquel álbum, ha necesitado un cierto tiempo para “engrasar la máquina” y demostrar todo su potencial, potencial que siempre he creído que atesoraba esta banda y que aquí exhiben con sus mejores galas.

Ciertamente “After Forever” es un álbum merecedor de llevar como título el nombre del grupo, pues muestra a los holandeses en su máximo esplendor. “After Forever” es la muestra inequívoca de una banda sin miedo a la evolución, una banda que ha sabido dar un gran paso hacia adelante sin dejarse nada por el camino. Porque este álbum suena realmente diferente a cualquier cosa que hayan hecho antes, y sin embargo sigue manteniendo intactos los elementos característicos que han definido el sonido del grupo a lo largo de estos años. Pero si hay algo que destaca en este trabajo es la calidad de los temas. Todos, absolutamente todos ellos tienen algo atractivo que los hace especiales; no soy capaz de encontrar relleno y, de hecho, tampoco de elegir favoritos. Siendo muy variados entre sí, el álbum suena tremendamente sólido en su conjunto y creo que da una verdadera sensación de unidad, tanto por sonido como por la distribución de los temas a lo largo del disco, aspecto que fallaba en “Remagine”.

Pero ¿a qué suena concretamente “After Forever”? Pues… a AFTER FOREVER. Eso sí, unos AFTER FOREVER modernos, actualizados y en cuya música ha ejercido una enorme influencia el joven teclista Joost van der Broek. Gran parte de la magia de este álbum reside en sus teclas, de donde saca toda una amalgama de sonidos, desde acordes absolutamente ambientales y “oníricos” hasta vertiginosos solos progresivos (indudable herencia de su primer maestro en el mundillo musical, Arjen Lucassen), así como elementos electrónicos y deliciosas secciones de piano. Por otra parte, y no menos importante, ha sido responsable de todos los arreglos orquestales, pues el disco cuenta con la colaboración de la Orquesta Sinfónica de Praga, la cual aparece en gran parte de los temas. Me ha gustado especialmente el uso que han dado a la orquesta, sin excesos ni grandilocuencias mal llevadas, simplemente otorgándole el protagonismo justo, muy bien equilibrada con el sonido metálico del álbum y el toque moderno de los teclados.

El disco suena oscuro, quizá menos oscuro que en los inicios del grupo pero más que su anterior trabajo, y agresivo, seguramente lo más agresivo que han hecho hasta la fecha, sin que ello haya restado espacio a los elementos más delicados y atmosféricos. Sin ser tan complejo como “Invisible Circles”, sí denota un exhaustivo trabajo de composición, con temas muy dinámicos, repletos de detalles que se van captando con las sucesivas escuchas. La producción es muy contundente y moderna, algo que me costó un poco digerir en un principio, aunque una vez asimilada, probablemente sea la más adecuada. Tal vez (y este es uno de los escasísimos puntos negativos que puedo encontrar, aunque es un gusto puramente personal) hubiese preferido un sonido de batería algo más natural, más acústico, como el del “Invisible Circles”…

Por supuesto, la estrella del disco es la portentosa voz de Floor Jansen, quien vuelve a dar una vez más toda una lección de versatilidad vocal y un perfecto equilibrio entre delicadeza y potencia, mayoritariamente utilizando su voz más rockera pero sin dejar de lado sus ocasionales registros operísticos. Como es habitual, el contrapunto está en las voces extremas del guitarrista Sander Gommans, quien aparece, con notable protagonismo, en 5 temas, aportando no solo su característica voz death sino también un cierto toque más black en algunos momentos. No faltan tampoco los coros operísticos ni la voz del otro guitarrista Bas Maas, quien canta en un tema.

Por primera vez no hay intro abriendo el disco; “Discord” es un tema llevado por las majestuosas melodías de la orquesta con un gran ritmo a medio tiempo, muy heavy, en cuyas estrofas se intercalan constantemente las voces de Sander y Floor al estilo de temas como “My Pledge of Allegiance 1” o “Through Square Eyes”. Contiene un pequeño fragmento pianístico que precede a un pasaje coral antes de encarar el último estribillo.

“Evoke” posee unos teclados de corte electrónico que me recuerdan irremediablemente a Labyrinth. La canción en sí tiene un ritmo muy vivo, es muy dinámica y perfecta para el lucimiento de una Floor Jansen que muestra toda la potencia de su voz, así como su sutileza en la parte intermedia. En el pasaje instrumental se enlazan de forma brillante los riffs de guitarra con unos deliciosos y sutiles teclados y posteriormente la orquesta.

“Transitory” es un corte acelerado y muy agresivo, con abundancia de voces guturales, de nuevo una estructura dinámica y cambiante, Floor Jansen aportando excelentes melodías con una voz profunda y poderosa, teclados algo “chirriantes” (me viene a la mente Derek Sherinian), y una parte intermedia muy heavy y rítmica ideal para el “headbanging”.

Deespués vienen dos canciones similares entre sí, “Energize Me” (primer single) y “Equally Destructive”, mucho más accesibles y pegadizas, con cierto gancho hardrockero y excelentes desde el punto de vista melódico, realmente logradas y para mí superiores a los otros temas de este estilo que han hecho en el pasado.

“Withering Time” probablemente se convierta en la favorita de quienes añoran los tiempos de Mark Jansen (Epica) en AFTER FOREVER, cuyo estribillo coral y melodías árabes traen ecos del pasado de la banda, aunque mucho más heavy, conteniendo algunos de los pasajes más extremos que AFTER FOREVER han hecho hasta el momento. Curioso el guiño a Opeth hacia la mitad del tema, cuando entra un riff similar al de “The Grand Conjuration” de los suecos que desemboca en un precioso fragmento acústico.

“De-Energized” comienza como una banda sonora para evolucionar hacia derroteros muy agresivos de nuevo, con Sander Gommans desgarrando su voz en las estrofas utilizando registros a medio camino entre el black y el death. La melodía que canta Floor en el estribillo solo se me ocurre describirla como “irónica”, es algo similar a lo que cantaba en el tema “Attendance” del anterior disco, escuchadlo y lo entenderéis. Tiene una parte instrumental hacia el final realmente llamativa, con un deje progresivo que recuerda a bandas como Arcturus e incluso Beyond Twilight por la forma de entrelazarse guitarras y teclados. El gran Jeff Waters (Annihilator) aporta dos vertiginosos solos de guitarra como invitado de excepción.

La balada del disco llega con “Cry with a Smile”, quizá más bien un medio tiempo de corte baladístico, con guitarras heavies, melodías orquestales y un buen estribillo, cantado por Floor con mucha pasión. “Envision” es un corte muy melódico, con buenos riffs, en el que destaca el sutil y bello aporte de las teclas de Joost van der Broek en las estrofas y, una vez más, un delicioso pasaje instrumental con piano y guitarras que va “in crescendo” hasta desembocar en el último estribillo.

“Who I Am” comienza con un riff monolítico que podría estar sacado del “Mutter” de Rammstein, o de algún tema de los últimos Samael, influencia que ha impregnado en cierta manera a AFTER FOREVER en los últimos tiempos. Ni más ni menos que la legendaria Doro Pesch colabora en este tema cantándolo a dúo con Floor Jansen (y qué bien queda la voz de Doro en la música de AFTER FOREVER, en contraste con la de Floor…). Hacia la mitad aparecen unas melodías arábigas que casi podrían pasar por homenaje al riff inicial de “Wherever I May Roam” de Metallica.

“Dreamflight” es un corte cuyo título parece pertenecer a algún álbum de Ayreon, pero no solo eso, sus más de 11 minutos de duración podrían estar firmados por el propio mago de las óperas rock Arjen Lucassen. Suave inicio orquestal, acústicas y breve aparición de la voz rockera de Bas Maas, justo cuando el tema entra en una dinámica de cambios que ofrecen prácticamente todo lo que AFTER FOREVER son, partes rápidas donde Floor canta con mucha fuerza, la voz extrema de Sander Gommans combinándose con coros dramáticos, un pasaje intermedio absolutamente atmosférico y onírico que trae a la mente a gente como Enya o similares, orquestaciones épicas sobre un muro de guitarras rítmicas al más puro estilo Dimmu Borgir y, por último, unos desarrollos progresivos que desembocan en el último estribillo para acabar desvaneciéndose en unas guitarras acústicas…

Finalmente, “Empty Memories” es un delicado medio tiempo, de cadencia casi hímnica, un poco en la onda del tema “Life’s Vortex” que cierra el “Invisible Circles”, con un coro final de aire religioso al estilo de un Requiem de algún compositor clásico.

Seguramente “After Forever” no sea un álbum revolucionario ni merezca el calificativo de obra maestra atemporal, pero, en mi opinión, se trata de lo mejor que he escuchado en este estilo de música y, como tal, considero sinceramente que merece la máxima calificación. Uno de esos discos “redondos” y de especial frescura que salen de cuando en cuando.

Saúl Miguel Garrido

Track list:

  1. Discord
  2. Evoke
  3. Transitory
  4. Energize Me
  5. Equally Destructive
  6. Withering Time
  7. De-Energized
  8. Cry With A Smile
  9. Envision
  10. Who I Am
  11. Dreamflight
  12. Empty Memories
  13. Lonely
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