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IRON MAIDEN – A Matter Of Life And Death

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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Oscuro, progresivo, denso, elaborado, épico, profundo, sorprendente, atmosférico, arriesgado, largo, maduro, heterogéneo, complejo, potente, inesperado, serio. Son adjetivos válidos pero insuficientes para perfilar un álbum como “A Matter Of Life And Death”.

Es una tarea ardua despojarme de veteranos fanatismos en pos de la objetividad cuando escribo sobre Iron Maiden, pero estoy siendo riguroso cuando digo que “A Matter Of Life And Death” es un álbum excelente, aprovechable y recomendable de principio a fin. Eso sí, no es un álbum fácil de escuchar, ni capaz de convencer plenamente a la primera tentativa, siendo la confirmación del movimiento del sonido de la Doncella a derroteros más progresivos.

Este progresivo cambio mostró sus primeros destellos en “Seventh Son Of A Seventh Son”, siendo perpetuados en las siguientes entregas, acentuados en “Brave New World”, ampliados en “Dance Of Death”, y llegando a su culminación en el presente “A Matter Of Life And Death” de temas largos, medios tiempos, composiciones elaboradas, complejos pasajes instrumentales y lírica seria y comprometida. Es un álbum que invita a profundizar en él, obliga a descubrir su infinidad de detalles y consigue despertar más curiosidad cuanto más se escucha. Es diverso y sorprende como parecía impensable en un grupo como Maiden, con un sonido tan definidamente característico, expandido en una entrega donde se han explorado sus rincones más escondidos sin perder un ápice de su esencia.

“A Matter Of Life And Death” es la reencarnación del espíritu innovador de “Seventh Son Of A Seventh Son” en el siglo actual, tiene canciones al más puro estilo “Powerslave”, hereda la sobriedad de “The X-Factor”, alberga ritmos e himnos de corte “Brave New World”, y sin duda va un paso más allá de “Dance Of Death”.

Asentado casi permanentemente en el medio tiempo, con chispas de velocidad y algún que otro alarde de contundencia, “A Matter Of Life And Death” ha llevado al extremo algunos de los aspectos diferenciales de Maiden, aparte de estirar la cuerda en los más ambientales. Los instantes lentos del álbum son lo más pausado, atmosférico y oscuro que jamás haya grabado Maiden, apreciables en las intros de “These Colours Don’t Run”, la asíncrona “Brighter Than A Thousand Suns”, “The Reincarnation Of Benjamin Breeg “, “Out Of The Shadows”, “The Longest Day” o “For The Greater Good Of God”. Temas como los sombríos y misteriosos “Lord Of Light” o “The Legacy” magnifican tal sensación. Precisamente en este último se exagera otra de las características del álbum, los pasajes instrumentales altamente progresivos, encontrando sorpresas inesperadas como el interludio de “Out Of The Shadows”, completamente distinto a lo escuchado en Maiden a día de hoy.

“A Matter Of Life And Death” es enemigo de hits, entendidos como singles cortos y directos de estribillos cantables y saltables en directo. La excepción es “Different Worlds”, que abre de manera engañosa el álbum, transmisora de optimismo y alegría, siendo la canción más accesible del álbum amén de su patrón similar a “Brave New World”. Pero la concepción general del álbum es bien distinta, tal y como anunció “The Reincarnation Of Benjamin Breeg”, desgraciadamente el único legado de Dave Murray en “A Matter Of Life And Death”.

Mención aparte merece la voz de Bruce Dickinson, pletórico en todo el álbum, acertado en la aplicación del acento más adecuado para expresar convincentemente la lírica que recita, respaldado a tal efecto con la sorprendente exploración de registros inéditos hasta ahora. Este hecho es más que evidente en los temas en los que ha participado en su gestación, arriesgando con sus cuerdas y donde su palpable aportación los acerca a un sonido más propio de sus andares en solitario.

Pero no solo Bruce Dickinson consigue transmitir el mensaje de “A Matter Of Life Of Death”, en lo general alegaciones al terrorismo, la guerra y la religión. Iron Maiden al completo tradicionalmente son capaces de transmitir sentimientos con un acorde, ambientar situaciones con una bajada de ritmo, o provocar una estampida en su subida. Un ejemplo claro es “The Longest Day”, que consigue transportarte a las playas normandas viviendo la inquietud previa al desembarco así como sufriendo en el avance de las tropas el día “D”.

Respecto a la producción, habrá opiniones para todos los gustos. Yo tengo una sensación contrapuesta. A mi entender es demasiado lineal, directa, poco profunda para albergar un contenido como el de “A Matter Of Life And Death”. Por otro lado, este aspecto puede obtener buenos resultados, al no sobrecargar un álbum tan denso. Sí es cierto que en algún momento la batería o el bajo sobresalen demasiado, y la voz de Bruce Dickinson y algún solo están demasiado escondidos, pero por lo general no es un aspecto tan exagerado como para desmerecer al álbum.

Paso a detallar las canciones.

“Differerent World” abre el disco de manera engañosa, pues poco tiene que ver con el desenlace del álbum. Es curioso escuchar el grito inicial (imagino que de Nicko), detalle frívolo/cómico para un disco de tal serio calibre. Puramente Iron Maiden, es el tema que cualquier teórico del grupo habría señalado como el primer single del disco, por ser la canción más fresca, accesible y puramente Maiden de todo el álbum. De hecho por minutaje es de las pocas que podrían aspirar a un puesto en los charts de singles británicas. De corte muy similar a “Brave New World”, típico producto de la factoría Smith, se abre paso entre riffs marcas de la casa, alentado por un estribillo alegre que contrasta con el halo sobrio del resto del álbum.

“These Colours Don’t Run” es una canción que detalla la motivación de los soldados para empujarles matar al enemigo, encubriendo una crítica de Dickinson a ciertos ciudadanos norteamericanos non-gratos. Más en la tónica del álbum en general, en cuanto a concepción y duración, nace con una intro lenta ambiental, para desembocar en un medio tiempo en el que Bruce suelta toda su rabia al micrófono. Escuchando el estribillo puedo imaginarme a todo el grupo saltando sobre el escenario, acompañado por el público. El intermedio instrumental sorprende por la gran presencia de teclados, en un estilo muy similar al que disfrutamos en “Seventh Son Of A Seventh Son”, el álbum que supuso el cambio sin el cuál hoy no podríamos disponer de un álbum como “A Matter Of Life And Death”. En él también escuchamos unas líneas de guitarra que incitan, como previsiblemente sucede, al típico canto que se une para acompañarlas. La intro es usada como outro, recurso que se repetirá en temas posteriores, como en el siguiente “Brighter Than A Thousand Suns”.

“Brighter Than A Thousand Suns” es uno de los mejores temas del álbum, y también uno de los que presenta los riffs más contundentes. Con cierto aire asíncrono y progresivo, tormentoso en los sentimientos que transmite, relata las vergüenzas de la bomba atómica. El estribillo es excepcional, que vía crescendo culmina con uno de los instantes más interesantes del álbum. Cambios de ritmo constantes hacen de la canción una muestra de originalidad y que engancha por su capacidad de sorpresa. Atención a todas y cada una de las notas de los solos que no solo lo adornan sino que lo completan conceptualmente. Bruce Dickinson experimenta con su voz como nunca lo hemos oído en una entrega de Maiden, disfrutando de un tema en el que se nota sin duda su inspiración.

“The Pilgrim” es una de las dos aportaciones compositivas de Gers. De toques árabes, es un tema más en la línea de los Maiden más clásicos. En él Bruce Dickinson vuelve a hacer uso de un predominante registro grave en el estribillo de voces dobladas. Es un tema que parece simple en comparación con el resto del disco, aunque si te adentras en sus matices descubres que no lo es en absoluto. Los cambios de ritmo, los solos, los juegos de guitarra que acompañan a la melodía en un segundo plano, la compleja mezcla de ambientación mesopotámica que consiguen los teclados y riffs marca de la casa hacen de “The Pilgrim” un tema muy interesante.

“The Longest Day” es otro trallazo. Un viaje a las costas de Normandía el día D, transmite sónicamente la sensación de intriga y miedo previo al ataque en algunos momentos y la desesperación por la incertidumbre de su desenlace. Asemejándose a una orquestación clásica, Maiden consiguen transmitir la situación de un soldado en medio de una situación tan extrema. Este hecho, unido a la gran calidad musical del tema, lo hace uno de los más destacados. Con muchos pasajes instrumentales remarcados, en donde puedes escuchar disparos de metralletas a golpe de contundentes riff o vislumbrar el horizonte con melosas notas combinadas perfectamente por el genial “triguitartito” británico, muestra de nuevo a un Bruce Dickinson de pletórico en su salsa.

“Out Of the Shadows” podría considerarse una balada en toda regla, sobretodo tratándose de Iron Maiden, combinando guitarras eléctricas con sus hermanas acústicas. Sin duda el corte más dickinsiano del álbum, con claras reminiscencias a “Tears Of The Dragon”, especialmente en el estribillo. Con la calidad insuperable de unos Maiden en el trasfondo, la canción sale de las sombras acompañada en su camino por solos de gran calidad, atípicamente casi blueseros, preciosos y destacados en su culminación final. Empieza como un vendaval progresivo, para llegar a unas cotas de suavidad casi inéditas, sorprendiendo con un interludio instrumental completamente inesperado y distinto a lo habitual.

“The Reincarnation Of Benjamin Breeg” es el curioso single escogido para dar a conocer el álbum al mundo, número uno de ventas en nuestro país, cosa significativa teniendo en cuenta que estaba disponible en la web del grupo. Se desenvuelve envuelto en un halo de oscuridad y misterio, acrecentado por la voz de Dickinson en la lenta intro, rota tras un silencio por pesados riffs que avanzan amenazantes. Pero tras tal sobriedad se esconde uno de los temas más épicos, coreables y pegadizos, que seguro será seguido por las miles de gargantas que disfruten de su directo en la próxima gira. Un simple detalle más de los muchos que apunta el tema pero que le dan mucha riquieza: el variado juego que Nicko McBrain da a su charles.

“For The Greater Good Of God” muestra otros de los temas tratados en el álbum, la religión y la el mal uso de ella que hacen ciertos visionarios. Compuesta en exclusividad por Harris, respira sus cuatro cuerdas de principio a fin, omnipresentes en todo el álbum, presentando un estribillo épico acompañado por unas rápidas líneas de guitarra e inquisidores coros. Interesante la conversión que hace la intro. Pasa de la sensación de lentitud y misteriosa calma a un inicio enérgico y potente mediante una simple adición de riffs y golpes de timbalas, manteniendo el ritmo inicial. Basado en guitarras y ritmos cabalgantes, como le gusta a Steve, encuentra la brillantez definitiva en el juego de guitarras de su estribillo, ambientado a golpe de tecla.

“Lord Of Light”. Casualmente bajo este título se esconde uno de los temas más oscuros y curiosos del álbum, en el que Bruce Dickinson hace gala de sus recursos más contrastados. Una canción extraña incluso para un álbum como “A Matter Of Life And Death”, donde la melodía de la hipnotizante intro, lenta y con Bruce Dickinson cantando melosamente, se cuela de nuevo dentro del innovador y sorprendente tema, adquiriendo un cariz más psicodélico. También curiosos son los sonidos de guitarra previos al intercambio de solos final (donde el segundo apenas se escucha, en un a mi entender fallo de producción).

“The Legacy” es la sorpresa final, magnánimo colofón del álbum, que transcurre por aguas calmadas en la mayoría de su tramo de guitarras acústicas, que se tornan turbulentas en progresivos instantes donde cobran velocidad arrasando con todo a su paso. Espectacular es el momento final que alterna dobladas voces y guitarras, en uno de los picos compositivos del álbum, gratamente inspirado por Janick Gers.

Comentar que la edición limitada contiene un DVD en el que podemos ver principalmente el “Making Of “ de “A Matter Of Life And Death”, narrado en inglés por los componentes del grupo, y donde se muestran los entresijos de su gestación. Muestra grabaciones en el estudio, entrevistas a los músicos y a Kevin Shirley, las clásicas bromas de Nicko, presentación de los instrumentos…Una lástima que no contenga subtítulos.

Viene acompañado por el vídeo clip de “The Reincarnation Of Benjamin Breeg”, por una interpretación en el estudio de “Different World” y una galería de fotos realizadas durante la grabación del álbum.

Sin duda “A Matter Of Life And Death” es tan arriesgado como su título marca, una cuestión de vida o muerte. Recomendable para todo fan de la banda que haya seguido su evolución desde el inicio y no reniegue de “Dance Of Death” (o en general de su sonido post-Birch). Aconsejable a los amantes de la música progresiva que miraban de reojo al grupo.

Sé que una nota tan alta a muchos parecerá exagerada, sobretodo aquellos que hayan encontrado “A Matter Of Life And Death” un disco aburrido. Pero me parece un álbum excelente (más que notable pero sin ser perfecto, obviamente). El medio punto de más se lo he añadido por su capacidad de sorpresa e innovación, realmente inesperado por un servidor a estas alturas de su carrera.

Será odiado o venerado, como suele suceder con todo lo producido por Maiden. Prácticamente no hay lugar para la indiferencia y el término medio. Yo me apunto ya mismo a la veneración, en la que gustosamente me he aposentado tras varias escuchas.

Hèctor Prat

1 COMENTARIO

  1. Curioso, en su día este disco ni fu ni fa. Hace un par de días me dio por escucharlo de nuevo y no lo he soltado desde entonces, dicho esto, no puedo estar más de acuerdo en lo que pones sobre “Es un álbum que invita a profundizar en él, obliga a descubrir su infinidad de detalles y consigue despertar más curiosidad cuanto más se escucha.”
    Muy buen disco.