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CRÓNICA Y FOTOS de WHITESNAKE y QUEENSRYCHE + Resumen

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Sábado 17 de Junio de 2006 – Lorca – Murcia

WHITESNAKE

Are you Ready?????? Desde luego que estaba listo. Y es que tras más de 25 años oyendo Rock era para mí la primera vez que veía a Coverdale en directo. Como para no estar preparado. Años de decepciones por haberme perdido sus descargas. Horas y más horas desmenuzando sus discos, sus videos. Desde los momentos mágicos con PURPLE (con el permiso de otro monstruo llamado Hughes) hasta sus últimos conciertos en España, resumidos en su último DVD que es uno de los mejores conciertos que he visto grabados. Dispuesto a sentir a Coverdale y con hambre de sentir al caballero del rock, al gran vocalista bello y a la vez cálido. Lejano y cercano al mismo tiempo, la clase y la pasión.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Es difícil explicar lo que se siente cuando tras ese grito, rompiendo el vocerío del recinto principal de LORCA ROCK, suenan los acordes de una de las más coreadas y versioneadas canciones de la historia. “Burn” nos puso los pelos de punta con un Coverdale pletórico en el centro del escenario, con imagen impecable, sudando desde el primer momento la camisa, y tratando de superar un sonido del cual seguir hablando nos llevaría al aburrimiento. Llegando a lo más alto, llegando aunque sea a coste de forzar la voz y mostrar que, efectivamente, los años pasan, por más que la cirugía pueda hacer milagros con la piel.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Con “Slide it in” la locura se apoderó de todos nosotros. Apretados como sardinas en lata y empapados literalmente con nuestro sudor, era imposible dejar de bailar. Y si comienza a sonar “Love aint no stranger”, uno de los grandes temas de la historia del Hard Rock, ya el dejarnos la garganta fue todo uno.

Dough Aldrich es un guitarrista maravilloso, y aunque todo el mundo me lo había avisado, fue hasta tenerle allí, cerca, marcando unos riff brutales y al mismo tiempo plantado con una imagen excelente, cuando me sentí disfrutar como un niño. Aunque en ningún momento podemos desmerecer al resto de la banda. WHITESNAKE es desde hace años el grupo en el que Coverdale va haciendo pasar grandes músicos, y aunque a veces sean menos conocidos, poder disfrutar de monstruos como Tommy Aldridge aporreando, con o sin baquetas, la batería es místico. Sin que Reb Beach o Uriah Duffi puedan quedarse atrás. Gran banda que interpretando “Fool for your loving” seguían demostrando qué tipo de grupos son los que perviven más allá de todas las dificultades.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Con “Is this love” llegó el momento de la canción más conocida del grupo. No para la audiencia rockera, pero sí en todo el mundo. Millones de veces habrá sonado en todo tipo de emisoras este tema, que no es precisamente el mejor del grupo, pero que por historia ya se ha hecho parte indispensable en sus shows, y que permite bajar un poco la tensión y fijarse en la puesta en escena, en las luces, pocas pero efectivas, en el gran telón del fondo, con la serpiente amenazadora, e incluso en los bordados de la elegante camisa de Coverdale.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Y preparados para seguir con el boggie qué mejor que cantar a tope “Ready and Willing”, auténtica satisfacción para los sentidos que hizo imposible que alguien dejase de saltar. No quiero comparar con el pasado. No quiero y no puedo. Pero sí que es real que a partir de este momento del show la voz de Coverdale necesita tomar un suspiro. Y mientras la “dulce satisfacción” del tema es coreada por miles de gargantas, los dos guitarristas se prepararon para dejar tomar aire a David.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Solos a cargo de Aldrich, primero y Beach después. Largos y que enfriaron un pelín el ambiente, a pesar del dechado de virtuosismo que ambos le imprimen a las seis cuerdas. Pero solo necesario a fin de cuentas para que Coverdale continúe dando lecciones con sus 55 añitos a punto de ser cumplidos. Y solo que a ritmo de blues poderoso enlazó con “Crying in the rain”, algo lastrado por la sempiterna acústica nefasta. Nadie juega con el pie de micro como Coverdale. Es sin duda un cantante con un magnetismo tremendo, aunque también es cierto que su voz ha perdido algo que la hizo grande durante décadas. Esa calidez negroide en algunos matices se ha vuelto más rasgada, más agresiva. No está mal, pero el prurito de la nostalgia es imposible que no aparezca, al menos cada vez que David desaparece por el lateral del escenario para tomar resuello. Aliento que es ayudado por un solo de batería demasiado cercano al parón anterior y excesivamente largo. Eso sí, ¿Por qué usar unas baquetas pudiendo aporrear con las manos?

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

De nuevo a tiempos pretéritos, “In the Heart of the city” convirtió el blues en Hard Rock, y las voces de miles de asistentes se mezclaron para gritarle al corazón de la ciudad. Apoyo fundamental que siguió en “Give me all your loving”, vacilona y bailable como la que más.

Había un momento soñado por muchos y que llegaba finalmente. Ahí estábamos de nuevo, todos gritando como uno sólo el estribillo de “Here i go again”, la canción que más veces a grabado Coverdale y que después de tantos años sigue funcionando maravillosamente en directo. Arrancando los oeh oeh oeh del público que tanto emocionan a los músicos anglosajones y que no dejaban impasible al veterano cantante. Y seguíamos yéndonos atrás. Con “Take me with you” disfrutábamos de uno de los riff más potentes de WHITESNAKE. Lástima que casi no se oyera, pero aun así, lo que se atisbaba era una actualización a los tiempos de hoy sencillamente perfecta.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Tras la prehistoria del Hard, su evolución natural. “Still of the night” y lo que supuso en la historia de nuestra música, interpretado por su creador. Mucho reverb, mucho efecto para mantener la voz, pero efectiva como la que más, emocionante e impactante.

El final “premio” con una nueva salida a las tablas, y con una banda feliz, quedó a cargo de una versión correcta del “Soldier of Fortune” realizada a capella y la locura última de “Bad Boys” que nos llevaba de nuevo a tocar el cielo.

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez

Habían sido muchas horas de festival. El sonido había resultado nefasto. La voz ya no era la de los ochenta. Pero las caras de los asistentes a la descarga de WHITESNAKE no dejaban lugar a dudas. Si hubiéramos estado hablando de fútbol, estábamos en la Champion , y con uno de sus campeones.

QUEENSRŸCHE

Eran las tres y diez de la madrugada cuando finalmente comenzaban QUEENSRŸCHE su actuación. Y no voy a negar que mi cansancio ya era rotundo, con más de 40 horas sin dormir, y de concierto en concierto. Pero su primera actuación en España era histórica y no estaba dispuesto a perdérmela. Y a pesar del sueño, del inmenso cansancio que llevó a que necesitara irme a apoyar a la zona de mezclas para no caerme dormido de pie, fue grandiosa. Por fin el sonido fue aceptable. Y lo que vimos superó el concepto que uno tiene de concierto de Heavy Metal. Es cierto que quedará para siempre en nuestra retina aquel “Operation Livecrime” imágenes irrepetibles de un concierto para la historia, y que hoy los QUEENSRŸCHE ofrecen un espectáculo completamente diferente. La banda está en un segundo nivel. El protagonismo se descarga en un Geoff Tate impresionante, tanto en el aspecto vocal como teatral, y en una no menos grande Pamela Moore, la voz de la Hermana Mary , omnipresente en toda la actuación, y que aporta un cromatismo especial a los agudos de Tate.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

Con Mike Stone en el escenario, entrando poco a poco el resto de los músicos, el inicio con “Revolution” fue impresionante. Tate ha ganado kilos, ha perdido algo de imagen, pero sigue teniendo una voz impactante. Uno de los temas más conocidos del grupo que unido a que las luces iluminaran permanentemente al público, volvía a este en protagonista de lo que ocurría y se celebraba en escena.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

Pamela Moore hacía su aparición en “Operation Mindcrime”, y desde un segundo lugar mantenía los coros perfectamente a un Tate enorme, y con un Michael Wilton gigantesco. Musicalmente perfectos y con gran teatralidad en escena “Spreading the desease” sonó perfecta, siendo acompañada por “Suite sister Mary” interpretada con un sentimiento que nos puso a todos los pelos de punta.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

En “The needle lies” apareció la famosa pistola que a punto estuvo de dar un susto a la banda por su tenencia y transporte a través de los aeropuertos de Europa. Es parte integrante del show, de la tortuosa vida del personaje que Tate interpreta, y lo que vemos nos transporta a la truculenta historia de “Operation Mindcrime”. Y tras “Silence” es momento para uno de esas situaciones que te llevan más allá de la mera presencia en un festival. “I don´t relieve in love” sonó perfecta, mágica. Incluso el cansancio parecía escapar mientras saltábamos al ritmo del clásico tema. Botes que no iban a parar acompañando a “I´m american”, tocada de forma superveloz y cantada lindando la perfección.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

Con “One foot in hell” era momento de recorrer la segunda parte de la Operación. Buen tema, menos impactante que los de la primera, pero pletórico de ritmo y ambiente. Tema al que acompañaría “Hostage”, también incluida en su último álbum y que servía para parar un tanto el ritmo frenético, pero que no rompía el ritmo de un concierto que estaba llevándonos a lo más alto. Y aun más allá iría “Hands” algo menos seguida por el público que sigue esperando temas más clásicos.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

“Murderer” iba a marcar el momento cumbre del show. Muchos no conocieron a la persona que salía con los ojos tapados y atado con cuerdas, sentado en una silla, en actitud suplicante, mientras Tate amenzaba con dispararle, haciéndolo posteriormente. Duro y dramático. Bien, no desvelaremos aquí del todo la incógnita, pero digamos que tenía mucho, mucho que ver con la organización de LORCA… En fin, al margen de la broma macabra, bien por él que se prestó para ser “asesinado” en escena.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

Tras su crimen, el loco aparece sujeto a una camisa de fuerza, cantando con un micro inalámbrico “Eyes of a Stranger”. Impresionante, de nuevo, e impresionante la voz de Pamela, una vez más.

El show cerró con “Jet City Woman” y “Empire”, con algo menos de gente que los que habían disfrutado a WHITESNAKE o TWISTED SISTER, pero es que eran las cuatro y veinticinco de la madrugada, y pocas fuerzas quedaban. Aun así, las caras de todos los que allí habían estado reflejaban muy claramente un pensamiento. Tras casi 15 de horas de concierto, había valido la pena.

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez

A modo de resumen y apreciación editorial

LORCA ROCK es un festival que ha demostrado con creces no ser flor de un día. Es uno de los grandes por derecho dentro del panorama europeo, y año tras año sorprende por el esfuerzo que hace para superar el cartel anterior y ofrecer grupos difíciles de ver en nuestro país. La organización, personalizada en Marcos Rubio , impulsor del festival y persona cercana a todo aquel que le para y le pregunta, intenta hacer las cosas bien, me consta, pero aún así, hay aspectos de los cuáles conviene tomar nota para evitarlos en futuras ediciones.

Lorca Rock
Lorca Rock

Lo más importante de todo es el aspecto de la calidad del sonido. Bajo ningún concepto un festival con grupos del nivel del pasado fin de semana debería haber quedado lastrado por un sonido tan lamentable. Ya fueran las condiciones del lugar, ya fueran los técnicos de sonido, la realidad es que el sentir generalizado fue de descontento ante el ruido en el que se convertían, descarga tras descarga, los conciertos. Una banda puede sonar mal. Pero no todas. Y ese es un punto que habrá que tener muy presente para más adelante.

Lorca Rock
Lorca Rock

Hubo personas que pagaron un pase VIP sin saber bien en qué consistía, pero convencidas de que con él estarían cerca de sus artistas favoritos, y tendrían un trato diferenciado. Un pase que no era precisamente barato. Pero que tan sólo capacitaba para la entrada a la zona de prensa, zona en la que al margen de una barra (en la que había que pagar, eso sí, un euro menos) y unas cuantas mesas, poco más. Estuvo cerrada para los músicos durante gran parte del festival y muchos de ellos apenas fueron atisbados. Tal vez sea complicado organizar un “Meet & Greed” con las bandas, pero de ser imposible quizá sea preferible no vender ese tipo de entradas.

Lorca Rock
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Texto: Fernando Checa

Fotos: Tyrson

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WHITESNAKE

Whitesnake - Foto: Diego L. Pérez
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QUEENSRŸCHE

Queensrÿche - Foto: Diego L. Pérez
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