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IDI BIHOTZ – Odola Sutan

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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ALDEARAAN
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Es una lastima que grupos de la talla de los vizcaínos IDI BIHOTZ pasen completamente desapercibidos dentro del panorama metálico nacional, calidad y buen sonido tienen para regalar, pero es algo que cualquier banda de la zona sabe de antemano al elegir el euskera como idioma a la hora de cantar, para bien o para mal es algo que limita mucho a cualquier formación, aunque tengas el nivel de estos o de bandas como los mismísimos SU TA GAR, mejor prueba de lo dicho no hay.

Diez años son los que llevan nada más y nada menos esta gente luchando por hacerse un hueco en esto del metal, ni mucho menos son unos novatos ya que este “Odola sutan” (“Fuego en la sangre”) es su quinto trabajo de estudio, para el que han contando con la colaboración vocal de Maite Itoiz, quién ya les hecho una mano a Mikel(voz) y cia en su otro protecto, FLYIN’ FREAK, a quienes pudimos ver taloneando nada más y nada menos que a WHITESNAKE. Para está ocasión han prescindido prácticamente de los teclados, uniéndose al grupo Pekkory, segundo guitarra que da un mayor empuje al grupo , y encargándose de los puntuales teclados y guitarras acústicas John Kelly, más conocido por ser uno de los miembros de aquella peculiar familia Kelly o “The Kelly family”. El resto de la formación la componen Albaro (batería), Gorka (guitarra y coros) e Iban (bajo).

El álbum comienza con el corte que da nombre al disco, “Odola sutan”, fiel a sus raíces power metaleras y al metal alemán de mediados de los 90 en general, un tema potente y cañero, aunque nada comparado con un inicio thrasher al 100% como es el de “Amets merkatua” (“Mercado de sueños”), que deja de lado los dobles bombos típicos del power (salvo en momentos puntuales) y se centra en la crudeza de las guitarras.

En “Bidea zuregana”(“Camino hacia ti”) siguen por la senda de riffs más pesados y protagonismo absoluto para las guitarras, se trata de un tema con mucho sentimiento, algo bastante difícil de reflejar a toda velocidad como es lógico. “Ke ilun garra” (“Llama de humo oscuro”, más o menos) retoma la senda del power metal con cierto parecido en las guitarras de los siempre acelerados METALIUM, aunque la voz de Mikel, grave y sin subidas de tonos, nada tiene que ver con los agudos imposibles de Henning Basse.

“Maitasunaren indarkeria” (“La violencia del amor”) trata de un tema de triste actualidad, la violencia de genero, de forma sutil y de nuevo a medio gas y rabia contenida, conformando un tema con mucha fuerza en su contenido. “Egiaren itzala” (“La sombra de la verdad”) rezuma rock por los cuatros costados, alejándose una vez más del más sencillo power metal, senda que retoman a toda pastilla con “Zoramenaren giltza” (“La llave de la locura”), grito a lo Coverdale incluido (bonito detalle) y con una letra dedicada a nuestro amado papa Benedicto, alias “Ratzinger Z” según estos chicos, seguro que le encantaría a su excelentísima señoría.

“Libre naiz” (“Soy libre”) tiene un innegable toque Stonner en sus guitarras y mucho parecido con los temas más duros de los BLACK LABEL SOCIETY de Zakk Wylde, aunque todo dentro de un contesto más acelerado como es el power, mezclado con los riffs más pesados del thrash; un tema potente, poderoso y de marcados cambios de ritmo. “In memorian” es nuevamente un corte veloz, aunque dentro de la tónica general del disco, trabajo en el que han madurado a grandes pasos imprimiéndole una mayor agresividad en todas sus pistas. Y llegando al final creo poder decir que nos encontraremos con una de las mayores sorpresas, ya que “Argia amatatu arte” (“Hasta que se apague la luz”) se trata de una bellísima balada acústica en la dulce voz de Maite Itoiz sirve de acompañamiento a Mikel, creando una atmósfera única, con más sentimiento del que tienen y tendrán muchísimos de los temas que nos venden últimamente como baladas.

Es más que probable que sean unos absolutos desconocidos para la mayoría de los oídos metálicos de este país, algo en parte debido al hecho de cantar en euskera, pero doy fe de que quien acuda a uno de sus conciertos o les preste unos minutos de su tiempo para escuchar este trabajo quedará altamente satisfecho.

Ángel Ruiz