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PAUL DI´ANNO + SARGON – Barcelona – Conclusiones y corta entrevista…

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+ SARGON

Sábado 30 de Octubre de 2005 – Sala Razzmatazz – Barcelona

Presente vividor del pasado, PAUL DI’ANNO puso sus pies de nuevo sobre una Barcelona prácticamente indiferente a su visita. El hombre contradictorio, ángel caído auto-proclamado demonio, hizo alarde de sus virtudes y carencias en su visita a la Ciudad Condal.

El eterno ex-vocalista de MAIDEN sigue siendo respetado mayoritariamente por quien fue y no por quien es, hecho que sin duda disgusta ostentosamente al británico afincado en Brasil. A petición de temas de la doncella en sus directos responde con un descarado “si habéis venido a escuchar canciones de MAIDEN, iros a casa a escuchar sus discos. Este es mi show”. Lo dice quien ha conformado un set list con más del 60% de temas de IRON MAIDEN, a sabiendas de que si tal cifra se invirtiera a favor de temas propios (referido a los posteriores a su paso por IRON MAIDEN), el que bajaría sería el ya de por sí reducido porcentaje de asistencia a sus conciertos.

Su perenne declaración de intenciones de dejar atrás su lastre de MAIDEN es poco menos que creíble, pues su MAIDEN-dependencia es total y absoluta para subsistir en el medio que le da de comer. En un constante puedo y no quiero, solicita al seguidor de a pie lo que no exige para sí mismo, olvidar con hechos su paso por el grupo que le sacó del anonimato y gracias al cual nunca volverá a recaer en él.

Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat

No se puede negar que intentó romper por completo con su pasado en MAIDEN, pero siempre que se le ha presentado la ocasión ha cedido a sus encantos. Nunca se ha tapado los oídos para no escuchar el canto de la sirena, es más, se ha ido acercando cada vez más a la orilla para oírlo mejor. Tras un EP con Clive Burr y un casi desconocido Janick Gers, conocidos como Gogmagog, inició los que han sido sus intentos más decididos de labrarse una carrera independiente y mirando hacia delante, DI’ANNO y Battlezone. Ni rastro de los temas de MAIDEN en ambos proyectos, buen comienzo.

Pero no satisfecho con los resultados (comerciales, que no musicales) surge su primera concesión al pasado del que intentó liberarse, formando Killers y empezando a incorporar temas de MAIDEN como relleno de sus álbumes en estudio (dos) y como base de sus álbumes en directo y recopilatorios (cuatro). El acto más claro del todo vale y de su absoluta rendición al poder de la bestia son sus álbumes con su odiado Dennis Stratton, haciéndose llamar “The Original Iron Men”, o publicando “Hard As Iron”, que grabaron sin ni siquiera verse el uno con el otro. Su álbum “Nomad”, publicado de nuevo como DI’ANNO, fue otro gran intento (y musicalmente muy acertado) de volver a encauzar una carrera en solitario coherente. Pero ese mismo año aparece “The Beast Live”, directo de contenido íntegramente IRON MAIDEN, por si con “Nomad” a alguien se le había olvidado que un día él fue la voz de Harris & Co.

Infinidad de recopilatorios y directos incluyendo una y otra vez los mismos temas, superando en número a los álbumes originales, villancicos metaleros y conciertos entre cómicos y vergonzosos han corroborado su casi total pérdida de rumbo. “Es culpa de mi manager , es amigo mío y no le puedo negar nada de lo que me pide”, me comenta en referencia a tanta publicación mediocre. Así pues, toda la culpa de sus más de dos décadas de vivir del pasado reside en el pobre Lea Hart, DI’ANNO no tiene poder de decisión en su carrera profesional.

Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat
Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat

Esperando en la recepción del hotel a que llegue de su concierto en Valencia, escucho en mi discman sus por mí venerados temas del debut “IRON MAIDEN”, e imaginándomelo en el RAINBOW un halo de Di’Annismo me invade llevándome irrefrenablemente al nerviosismo. Recupero todo el respeto que su pasado me puede aportar, y le espero con devoción de fan. Su llegada levanta expectación entre los presentes en el hall del hotel, un PAUL DI’ANNO cojeando y con cara de pocos amigos se mueve nerviosamente de un lado a otro. Junto a él, un grupo de jóvenes suecos que a la postre son la banda de turno que le acompaña. Pero antes de explicarme su presente y futuro, me pide que retrase mi entrevista un momento para ir a comer. Completamente comprensible, aunque una espera de dos horas en la recepción me llenaron de desesperación y aburrimiento. El momento más emocionante e hilarante de la espera fue la charla del conductor del autobús de la gira con la simpática recepcionista. “Son IRON MAIDEN”, comenta el conductor, lo que hace saltar un emocionado “¿Ah sí? ¿Estos no son los de ‘The Final Countdown’?, ¡Cómo me gustaba esa canción!” de la recepcionista, pregunta a la que responde afirmativamente el instigador de tal conversación.

Tras 120 minutos aparece un hiperactivo PAUL DI’ANNO. Se sienta a mi lado y me dice que únicamente tengo 10 minutos para hacerle las preguntas que quiera. No está mal tras una espera de dos horas, más sabiendo que el motivo de tanta prisa es que quiere ir a dormir. En la conversación que tuvimos, entre furtivas miradas a su reloj, me comentó que había hecho historia al haber hecho la gira más larga que se haya hecho jamás en Rusia, tocando incluso en Siberia. Una gira muy dura.

De su última visita a España, hace tres años, recuerda que “mi grupo era una mierda, eran jodidamente malos. Ahora vengo con unos chicos nuevos, la mejor banda con la que he tocado jamás”, anteponiéndolos a IRON MAIDEN, interesante.

Preguntado acerca del jaleo de grupos de su era post-maiden, comenta que es un tema de su manager , que es algo logístico, pero que con su actual banda él es un miembro más del grupo “Paul Di’Anno And The Kalashnikov 1847”, al que quiere mantener y con quien quiere grabar un álbum, harto de tanto cambio de formación. Comenta que su voz está mejor que nunca, que es muy amigo de Max Cavalera, que tiene seis hijos repartidos por el mundo, y que no piensa llegar a tener diez (tal y como eran en el clan DI’ANNO). No le hizo gracia que le preguntara acerca de los villancicos metaleros que grabó para algunos recopilatorios, sobretodo cuando le pregunté si los sentía al cantar. Me cortó con un “no hablemos de esta mierda.”

Respecto a la inclusión de tantos temas de MAIDEN en el set list, comenta que “lo hacemos por los fans. Intentamos que caigan del set list, pero no es posible, la gente no lo permitiría. Lo único que podemos hacer es hacer el set más largo para incluir más temas nuevos, hacerlo durar dos horas y luego morir “.

Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat
Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat

“Qué vas a hacer, es tu trabajo”, le comento, a lo que responde que “no, nunca ha sido un trabajo, me gusta la música, es lo único que he hecho en mi vida. Nunca he cantado por dinero, soy afortunado porque no lo necesito”. Cuando le comento que si es consciente de que la gente viene a verle por su pasado con MAIDEN y no por su carrera posterior, comenta que no está de acuerdo, y que si realmente es así “que se vayan a casa y escuchen sus discos. Esta gente es la que no me deja crecer. Van a haber cambios serios en el futuro el próximo año. Cuando alguien desde el público me de una patada en el culo pidiendo canciones de MAIDEN, le diré que se joda, que no pienso cantar nada de MAIDEN, solo música ‘cool’. Estoy muy orgulloso de haber formado parte de IRON MAIDEN, pero he de crecer. Vendo más discos en todo el mundo que los que vende MAIDEN actualmente”.

No perderé el tiempo recopilando cifras para desmontar las fantasías comerciales del señor DI’ANNO, pero sí quisiera hablar de sus problemas de crecimiento musical. Es muy osado e injusto acusar a los seguidores de su falta de calcio artístico. Todo artista es dueño de su propio futuro y creaciones, siempre y cuando sea coherente con sus aspiraciones. Otra cosa es que renuncie a sus inquietudes en pos de intereses monetarios. No entraré en el debate de cuán interesante para el público resultan los frutos de la actual creatividad de PAUL DI’ANNO, lo que sí está claro es que no le está reportando grandes demostraciones de aceptación, al menos en Europa.

Sí, porque alejado de la era de la globalización, el problema de la incomprensión hacia su percepción musical reside únicamente en el Viejo Continente: “quizás podamos encontrarnos a nosotros mismos en Sudamérica, en Europa los fans son más simples de mente”.

Acabamos la corta entrevista con la promesa de continuarla en los camerinos después del concierto. Se despide, y mientras recojo mis bártulos vuelve a la recepción de muy mala uva, saltándose la cola de turistas alojados en el hotel que preguntan por las bellezas de Barcelona para, dando golpes en la mesa, reclamar una tarjeta que funcione correctamente y que abra su habitación. “Siempre pasa lo mismo en España, siempre tengo problemas en los hoteles”. La asustada recepcionista le atiende para calmarle y le proporciona la llave electrónica que le proporcionó el descanso que tanto anhelaba. “The Beast Is Resting”.

Sargon - Foto: Héctor Prat
Sargon - Foto: Héctor Prat

Hora de acercarse al Razz II, junto a un centenar de personas más, para asistir al concierto de “The Beast”.

Como teloneros un grupo joven de Granollers, SARGON, que merecen mención especial en esta crónica. Demostraron gran calidad y proyección presentando su primer álbum “Transcriptions”. En él pudimos disfrutar de su propuesta de metal con tintes trasheros y aires árabes.

Precisamente con danzas orientales empezó el concierto, al que le siguieron “Perfect”, “In The Sand”, la instrumental “Desert Sunset”, “Gods Struggle”, una muy bien cantada “Nida” y una impresionante versión del clásico de METALLICA “Battery”. Como bises interpretaron la moresca “Ziggurat” y su himno metalero “The Legend Of Sargon”.

La poco más de media hora que estuvieron en escena fue una gran muestra de lo que son capaces de ofrecer, música de calidad y con interesantes destellos de originalidad sobre una base de garra y juventud. Un grupo a seguir la pista y que seguro dará de qué hablar.

Sargon - Foto: Héctor Prat
Sargon - Foto: Héctor Prat

Y llegó el turno de PAUL DI’ANNO. Aparece sobre el escenario con una imagen más punk que con la que se dejaba ver últimamente sobre las tablas, abandonando su imagen clónica de Mike Muir, dejando en el armario las camisetas de fútbol americano y despojándose de los gangsta-pañuelos. La actitud de la banda también desprendió fresco aire punk-rocker, y el resultado global del concierto fue más que aceptable.

Y eso que los pronósticos no eran para mi nada halagüeños, tras las dos últimas ocasiones en que había visto a DI’ANNO, donde destrozó uno tras otro todo el legado más añejo de la bestia. Pero esta vez abandonó las pretensiones de llevar los temas a su terreno más punkómico, y se ciñó a hacerles justicia, cantando en un registro similar al original. Regaló grandes detalles de voz, que recordaron al venerado DI’ANNO de los ochenta, acompañado por un grupo de calidad, que cumplió con creces con la difícil papeleta de hacer sonar sus instrumentos tal y como Harris, Murray, Burr, y Stratton o Smith hicieran más de veinte años atrás. Y le dieron un sonido más contemporáneo a los temas, algo inevitable, pero sin perder de vista ni oído a las grabaciones originales. Concierto ameno, entretenido y un buen revival para los nostálgicos de la primera época de MAIDEN, que no son pocos (sin duda muchos más de los que nos congregamos en el Razzmatazz II).

El marcador de temas al final de la contienda fue: IRON MAIDEN 10, Post-Maiden 6. De los diez de Iron Maiden (“The Ides Of March”, “Wrathchild”, “Prowler”, “Murders In The Rue Morgue”, “Remember Tomorrow”, “Killers”, “Phantom Of The Opera”, “Transylvania”, “Running Free” y “Sanctuary”), Paul comparte créditos con Steve Harris únicamente en cuatro de ellos.

Los seis propiamente DI’ANNO fueron las habituales de su grupo Killers, “Marshall Lokjaw”, “The Beast Arises”, “Children Of The Revolution”, “Impaler” y “Faith Healer”. Y como tributo a los desaparecidos Ramones, disfrutamos de una cañera versión de “Blitzkrieg Bop”.

Como era de esperar, los temas más celebrados fueron los de IRON MAIDEN, y la baja asistencia hizo que las peticiones de sus temas se magnificaran, se hicieran más audibles. La respuesta de un muy cabreado Paul Di’Anno no se hizo esperar, invitando al solicitante de turno a abandonar la sala entre improperios anglosajones. En ese momento sí percibí la rabia y la impotencia de PAUL DI’ANNO ante la evidencia de su mal llevado intento de crecimiento.

“No volveré nunca más a Barcelona, ¿Cataluña? (y hace un gesto tal cual se estuviera masturbando)” me comenta ya en los camerinos, puro en boca y alcohol en mano. Le comenté que se le vio enfadado en muchas ocasiones, sobretodo cuando le pedían temas de MAIDEN. “La rabia es parte de nuestro show, no somos los jodidos Stryper”, comenta. “Ya, pero tú cantas Villancicos”, respondo, con lo que en actitud bromista me empujó fuera del sofá donde estaba sentado y me invitó a abandonar el camerino.

Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat
Paul Di'anno - Foto: Héctor Prat

Es el momento de preguntarle por IRON MAIDEN. “No responderé nada referente a IRON MAIDEN, porque ya está todo dicho. Te doy dos millones de dólares si me preguntas algo que no me hayan preguntado referente a IRON MAIDEN”. Bien, acepto el reto “¿Cuál es la pregunta de IRON MAIDEN que nunca te han hecho y siempre has querido responder?”. Reconoce que nunca le habían hecho esta pregunta, pero me quedo sin el dinero. Tampoco me responde a la pregunta, simplemente me comenta “no me gusta la prensa, la odio”. Tras explicarle el altruismo de mi periodismo aficionado, y que ha de entender que le he de hacer preguntas de MAIDEN, me responde con un cierto “¿Sí, tienes que hacerlas? Pues yo no tengo por qué respondértelas”.

No me rindo, continúo insistiendo. Me comenta que no ha escuchado el nuevo álbum de MAIDEN, y que no sabe si su voz encajaría en su nuevo material porque lo desconoce. Se muestra muy apenado con la situación por la que está pasando Clive Burr, reconociendo incluso que se cambiaría por él si pudiera.

Le pregunto por los incidentes del Ozzfest. Aquí sí parece animarse a hablar, “te diré una cosa. Me gusta Bruce, es un chico majo a veces. Pero se ha olvidado de por qué está donde está. Está donde está gracias a los fans. Es un tío muy arrogante. Recuerdo una vez que no quiso firmar autógrafos a unos seguidores alegando que era su día de descanso. Creo que se merece lo que le pasó en el Ozzfest, porque a veces se cree que es un Dios. Bruce Dickinson a veces puede ser muy gilipollas, necesitaba a alguien que le bajara de nuevo al mundo real y hacerle tocar con los pies en el suelo”. Suerte que le parecía majo, el chico.

No coincidió con ninguno de sus compañeros para la grabación del reportaje que aparece en el DVD “The Early Days”, a excepción de Clive Burr, y acerca de su libro comenta que está completamente agotado en las tiendas. Hablando de su familia, de la que es muy receloso, dice que se asustó cuando alguien en Valencia le preguntó por su hija, quien baila flamenco en Sevilla, pero lo que más le extrañó es que supieran su nombre. También comenta que su hijo mayor toca en un grupo hardcore, pero que no se quiere inmiscuir en su música ni facilitarle promoción, tal como hace Steve Harris con su hija.

Antes de despedirnos repite que no volverá a Barcelona, “bueno, quizás haga un concierto más aquí, pero si vuelve a ser como hoy no volveré nunca más”. Gracias por la oportunidad.

Le deseo mucha suerte con su nuevo proyecto, y le pido que me firme la página de la biografía oficial de IRON MAIDEN donde se habla de él. Vuelvo a casa con sentimientos contrapuestos, embargado en el espíritu de contradicción de PAUL DI’ANNO. Siento la alegría de quien ha conseguido un preciado tesoro, al haber compartido unos minutos con alguien a quien he admirado durante años, pero con la tristeza de haberme encontrado con alguien atrapado en su propia trampa, culpando a otros de haberla puesto, gritando para salir de ella, pero sin hacer ningún esfuerzo por liberarse. Como cebo, un suculento y alimenticio pasado con IRON MAIDEN.

Texto y Fotos: Hèctor Prat

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