Inicio Conciertos Crónica Concierto WARCRY – Triunfaron en Madrid y grabaron su DVD a lo grande…

WARCRY – Triunfaron en Madrid y grabaron su DVD a lo grande…

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Warcry

Sábado 5 de Noviembre de 2005 – Sala Aqualung – Madrid

Concierto de WARCRY en la Sala Aqualung. Evento importante ya que los asturianos grababan su primer DVD en directo, y tras los buenos resultados de su último disco en estudio “¿Dónde está la luz?” era el momento, tras una carrera breve pero intensa, de dejar constancia de su poder encima de un escenario.

Con 4 discos en el mercado WARCRY han conseguido hacerse un hueco entre los fans del Heavy Metal español, especialmente entre aquellos más jóvenes, que disfrutan con su forma de entender la música, con la melodía que destilan sus canciones, y con las letras, especialmente con los textos que aprendidos y memorizados coma a coma por miles de personas, son seguidos a voz en grito allá donde quiera que toquen.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

Con el cartel de “No hay entradas” colgado hace algunas semanas todos pensábamos que este concierto iba a ser uno de los grandes momentos del metal español de este año. No importó que el mismo día tocase un monstruo consagrado como STEVE VAI a poca distancia. Sin duda los públicos de ambas bandas son diferentes, pero algo de duda al coincidir las dos descargas en la misma fecha podía quedar. Disipada con esa masiva asistencia de público, tanto madrileño como de fuera de nuestra ciudad. Autobuses venidos de diferentes partes de España y un público muy joven, dispuesto a divertirse, muy heterogéneo, compuesto por casi mismo número de chicos que de chicas (algo no muy habitual en nuestra música), y locos por pasar una buena tarde de Rock.

Sin demasiados problemas a la hora de entrar, cosa que siempre es de agradecer dado que la sala iba a estar llena, nada más acceder a la misma ya se observaba que el despliegue de medios iba a ser importante. Pantallas gigantes para poder ver el desarrollo del concierto, pértigas con cámaras, cámaras autónomas para no perder un solo detalle, y un escenario que parecía más grande que en otras ocasiones. Del ambiente, qué más decir que un lleno rotundo supone que desde la primera a la última fila, cualquier espacio disponible era válido para poder observar lo que iba a ocurrir en el escenario, decorado para la ocasión con el logotipo de la banda. Sobrio , pero prometedor.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

A las 20:45 las luces de la sala se apagaban y desde las pantallas de vídeo se daba la bienvenida a los asistentes. La locura estaba a punto de desatarse mientras una introducción orquestal iba preparando un ambiente ya de sobra caldeado. Al fondo, los pequeños trozos de plástico iluminados como fogatas comenzaban a moverse como las llamas que iban a arrancar los seis músicos.

“Nuevo mundo” fue la primera canción que la banda tocó. El tema que abre su último disco era el punto de partida a la apertura de una locura generalizada que se iba a mantener durante las 2 horas y media que duró el concierto. Con un sonido muy cuidado, aunque tal vez algo bajo para ser bien escuchado en algunas zonas de la sala, el público se volcaba especialmente en el momento en el que Víctor hacía su aparición. Tal vez sus dotes vocales sean criticadas, pero de lo que no cabe duda es que en escena es un auténtico monstruo que mantiene la tensión desde el primer momento hasta el último. Buena parte del concierto se centra en su presencia y la gente le adora. Muchos años hacía que no se veía un “frontman” con tanto carisma, pero desde luego en este aspecto está a la altura de cualquiera de los grandes y consagrados vocalistas internacionales.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

La rápida melodía de “Luz del Norte” encajaba perfectamente como continuación al arranque del concierto y las voces de una sala totalmente entregada parecían desgarrarse acompañando hasta la última coma. Nuevamente resultaba muy “intenso” ver a decenas de chicas jovencísimas lanzarse a bote perdido sobre sus compañeros, saltando y cantando en una especie de comunión con el grupo como, he de reconocer, en pocas ocasiones he tenido ocasión de ver. Con “El regreso”, y tras un breve bajón de intensidad en el ritmo de la música aunque no así en la felicidad de los asistentes era momento de asistir al primer momento de lirismo de la noche. Un sonido realmente bueno, salvo en la voz, oculta por cientos de gargantas, una simple mirada a las pantallas mostraba que los chicos de producción estaban realizando su trabajo a conciencia. En las pantallas podíamos ver una banda grande, tocando en un escenario de gran tamaño y ante un público completamente entregado. Nada engañoso, por supuesto, pero perfectamente registrado.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

“Aire” iba a ser otro de los grandes momentos de la primera parte del concierto. Víctor pletórico lanzando el grito ya mítico de “me quema, me quema…” Fernando y Pablo excelentes en su labor guitarrera, y las bases de teclado que dan ese toque tan especial a la música de WARCRY deslizándose gozosamente en toda la canción.

La llegada de “Perdido” devolvía la melodía al primer plano. Al mismo tiempo es uno de los temas que se convertirán en grandes himnos para el grupo. Juro que mirase a donde mirase nadie dejaba de cantar. Podrán pasar muchas cosas dentro de la historia de la banda, pero desde luego con “Perdido” consiguieron crear esa mezcla única de fiereza y de calidad que a veces se convierte en algo imborrable.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

Según lo que el propio Víctor comentó al presentar “Despertar”, hacía bastante tiempo que no tocaban en directo este tema de “Alea Jacta Est”. Pero en un día tan especial pudimos volver a disfrutarlo, y especialmente la forma de doblarse las guitarras que de nuevo traían a mi cabeza a algunos de los mejores guitarristas del Metal. Guitarras que continuaron en un inicio acústico con “Tu ausencia” en un regreso a su último disco en estudio. Uno de los temas que menos me gusta de toda su carrera pero que sin embargo sonó potente, y mucho más duro, incluso en las partes intermedias semi acústicas.

Baja la iluminación, llega el momento de la seriedad, así presentado por el propio cantante. Es el “Hijo de la Ira “. El despliegue de luces es excepcional y el “foso” de la sala parece a punto de entrar en ebullición. Ebullición que se desata finalmente en la apoteosis de “Contra el viento”. Brazos en alto, empujones, gargantas cantando a la par. Es imposible no maravillarse ante el conjunto. Ni en viejos tiempos de BARÓN u OBÚS había visto semejante entrega por parte de un auditorio de Heavy Metal en castellano.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

Como todos los discos de la banda debían tener cabida en esta grabación, es momento de atacar un “viejo” tema poco tocado últimamente. “Señor” vuelve a mostrar a un Ardines perfecto en el doble bombo y a Pablo arañando un solo excelente.

Todos los conciertos tienen un momento mágico, y este nos ofreció dos por encima de todos. Si hasta ahí todo había funcionado a las mil maravillas, “El amor de una madre” cantado con una fiereza y un sentimiento brutal hizo que a muchos de los asistentes se nos pusieran los pelos de punta, de nuevo un teclado que sirvió como perfecto acompañamiento y una letra que es imposible no analizar mucho más allá de lo que supone una mera canción.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

Tras un breve sólo de batería, “Alejandro” ofrecía uno de los comienzos más rápidos de todo el concierto. La esencia del mejor Power Metal estaba presente y la voz de Víctor se elevaba por encima de las gargantas que le acompañaban. Con todos los clichés del género, con sus “ooooooh” con un doble bombo atronador y guitarras veloces. Otro de los momentos grandes del concierto.

Casi sin descanso siguieron sonando “En un lugar sin Dios”, con un Víctor que parece crecerse pese a llevar ya un tiempo considerable cantando y forzando, “Dispuesto a combatir”, tras un breve solo pero efectivo a cargo de Pablo, “El Anticristo” o “Trono del Metal” en los que la banda no podía estar más acompañada, seguida y empujada hasta la apoteosis.

Por encima de todas las canciones de WARCRY , “Tú Mismo” significa tanto para mí que no pude por menos que dejarme llevar por la locura generalizada. Si no se canta ese estribillo es que no se ve a WARCRY . Grandiosa canción y grandioso momento, musical y afectivo que junto con “Espíritu de amor” cerraban el concierto previamente a la salida para los bises.

Warcry - Foto: Diego L. Pérez
Warcry - Foto: Diego L. Pérez

Bises que arrancaron con “Guardián de Troya” pero que con la interpretación de “Nana” llegaron a la segunda situación totalmente apoteósica y mágica de la noche. Una canción que a veces no tocan en directo pero que por su ritmo épico, por su cadencia y por estar pensada para compartir en directo debería ser imprescindible. Cuando he vuelto a oírla en estudio no he podido evitar que los pelos se me pusieran de punta. Y no sólo por la letra, la forma de interpretar, sino por el recuerdo del sábado pasado.

“Capitán Lawrence” y “Hoy gano yo” suponían que el concierto llegaba a su final definitivo. Dos horas y media de descarga acompañados desde el primer segundo hasta el último. Cientos de chavales y chavalas empapados en sudor, con caras felices y la garganta destrozada quedaban felices y satisfechos. Habían visto a su grupo y habían sido tan protagonistas como él. Y es que la sencillez y la calidad en este caso empujaron a que incluso los menos convencidos de la música de WARCRY salieran de Aqualung conscientes de haber visto algo muy grande.

Texto: Fernando Checa

Fotos: Diego L. Pérez

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