Inicio Conciertos Crónica Concierto JUDAS PRIEST – WHITESNAKE – México D.F.

JUDAS PRIEST – WHITESNAKE – México D.F.

0
LIVE VUVUZELA.ES
Century Media - PAIN OF SALVATION
LIVE VUVUZELA.ES
Century Media - PAIN OF SALVATION




Documento sin título


Sábado 3 de Septiembre de 2005 – Palacio de los Deportes – México D. F.

Después de una pausa prolongada por motivos fuera de mi control, por fin puedo regresar a los conciertos de metal, y con éste comienza la temporada fuerte en la ciudad de México, y vaya forma de comenzarla con el evento de esta noche, que sin lugar a dudas ha sido el concierto heavy del año, no sólo en esta ciudad sino en todo del país y no exagero. Desde temprana hora los rockers hicieron largas filas para presenciar por primera vez a WHITESNAKE tocando en estas tierras, y por supuesto la muy comentada reunión de JUDAS PRIEST. Dos grandes iconos de la música pesada que han sobrevivido más de tres décadas y que siguen haciendo mucho ruido se reunirían esta noche para ofrecernos un manjar sonoro.

Con un palacio de los deportes casi lleno, salió a escena Mr Coverdale al frente de WHITESNAKE ; cobijados por un impresionante telón con una gran serpiente, que encima de todo brillaba en la oscuridad, iniciaron la descarga con “Burn”. David Coverdale está completo, por supuesto que los años ya han hecho sus estragos, pero mantiene una energía que ya quisieran muchos jóvenes, se da el lujo de hilar el tema abridor con “Stormbringer” sin mostrar el menor problema en la voz. El hombre corre, baila, juega como es su costumbre con el micrófono y agradece la respuesta del público. Su primera vez en México y creo que él estaba tan feliz como los más de 15 mil asistentes al “domo de cobre”.

Para seguir la fiesta soltaron “Bad Boys”, que gozo es ver a estos músicos en escena, no necesitan pirotecnia ni luces impresionantes para hacer un gran show, sólo el talento y su presencia que llena el escenario con recuerdos de años y años de nuestras vidas. No necesito decir lo emocionante que es escuchar “Love Ain´t No Stranger” y “Slide it In” en directo, son temas que junto con “Gimme All Your Love” no dejan indiferente a los asistentes, ni siquiera a quienes no venían específicamente a ver a esta banda.

Doug Aldrich es todo un guitar hero en el buen sentido de la frase, sus poses arrogantes pero simpáticas le ganaron rápidamente la simpatía de la gente y principalmente de las damas que se encuentran en el recinto, musicalmente nada que agregar, es un gran guitarrista que con “Snake Dance” demuestra sus hechuras en las seis cuerdas.

Extraordinaria versión de “Crying in The Rain” que aprovechan para que cada uno de ellos pase al frente a demostrar su talento con su instrumento, solos moderados y bastante breves, desde el bajista Uriah Duffy, el discreto Reb Beach en la guitarra, pero quien se llevó el espectáculo es el baterista Tommy Aldrige que comienza su solo muy discreto, como dejándonos imaginar lo que sigue, con un ritmo moderado y elevando la velocidad, haciendo gritar a la gente al ritmo de su batería, lanzando baquetas al público y tocando ¡con las manos¡, a un ritmo endiablado y durante varios minutos dejó al respetable boquiabierto ante tal muestra de destreza. Vamos, que el hombre debe haber terminado metiendo las manos en hielo, que forma de pegarle a la batería.

Que buen show se montó este “jovencito”, y con el listón tan alto no podía menos que seguir para arriba; con esos temas que la gran mayoría queríamos escuchar, Coverdale se dirige a la audiencia y dedica a “todos lo que están enamorados” el tema que sigue, México… “Is this love”? y sueltan una versión un poco más heavy de esta balada que provoca la salida de los encendedores en todo el palacio de los deportes y por supuesto, grandes recuerdos, casi tantos como ” Fool For Your Loving” o “Here I Go Again ” que nos hacen sentir tan bien que no podemos menos que retribuirles con un sonoro aplauso.

Dos días antes WHITESNAKE se presentó en Monterrey aunque no estaban anunciados en el cartel y tocó solamente 45 minutos, aquí nos regalaron una hora de puro rock and roll cerrando de inmejorable forma con “Still of the Night”. Una hora de un excelente show por parte de la serpiente blanca que pareciera cambiar de piel para renovarse cada vez que sale al entarimado.

Los Metal Gods han ingresado al edificio…

¡Priest, Priest, Priest¡ es lo único que puede escucharse en el casi lleno Palacio de los Deportes que está ansioso por ver a JUDAS PRIEST, los Metal Gods, uno de los más grandes íconos de este género que tanto nos apasiona. Mientras colocan el escenario no puedo menos que estar nervioso, me encuentro a sólo unos metros del escenario y pensando en algunas reseñas que he leído donde se acusaba a Rob Halford de no entregarse del todo y ser demasiado apático, así que me invade la natural duda de qué pasará en unos minutos.

El escenario se ve simplemente impresionante, con la batería luciendo el logotipo de la banda, de fondo el telón con el “ojo eléctrico mirándonos” con una luz roja y por supuesto, los acordes de “Hellion” coreados por la concurrencia preceden a uno de los grandes himnos de la banda “Electric Eye”, vaya forma de comenzar, vaya muestra el poder de las guitarras de KK Downing y Glenn Tipton pese a los pequeños problemas de audio, por un momento perdieron los monitores y el ritmo, nada que una banda con su experiencia no pueda librar y todo vuelve a la normalidad, una completa locura.

Tienen montado todo un espectáculo, del ojo surge nada más y nada menos que su majestad Rob Halford, enfundado en una gabardina de cuero y protegido por unos lentes de sol, estático y descargando todo el poder de su garganta mientras desaparece y surge en otro sector del escenario para iniciar su descenso desde la parte alta, bailoteando y moviéndose lentamente, como si fuera un inmenso animal que no puede caminar por su tamaño y vaya que lo tiene, Rob Halford está noche se muestra entero, enorme como un gigantesco tiranosaurio, una bestia en pocas palabras. Un increíble “Metal Gods” inunda el recinto, Halford se pasea por el entarimado; el hombre está en gran forma, después de verlo con un poco de sobrepeso al inicio de la gira de reunión hoy luce imponente y con un carisma impresionante.

Comienzan con todo, sin hacer pausas pero manteniendo una comunicación con el público, Tipton y Hill se paran en los monitores, Downing es más discreto y sólo agita la melena en su sitio, y el “jovencito” Scott Travis hace una labor a la altura de las circunstancias. Siguen de frente como un tren de carga con “Riding With the Wind” y “Touch of Evil” que una vez concluida permite a Halford dirigirse al público, se quita los lentes oscuros y un “buenas noches México” provoca la gritería “Halford, Halford”… arrogante se despoja de los lentes oscuros y pregunta si estamos disfrutando el show. Vaya pregunta, la mayoría estábamos vueltos locos y “Judas Rising” mantiene la fiesta a tope. Ese primer tema de su nuevo disco fue muy bien recibido, lo mismo que “Revolution” que suena mucho más intensa que en estudio, más directa y rabiosa con un Rob magnifico, y una voz que sin ser la misma de hace 20 años se mantiene insuperable.

Uno de los momentos más esperados de su descarga llegó muy pronto, Hill, Downing y Glenn Tipton se alinean al centro del escenario, todos sabemos lo que viene, por supuesto, parados como en aquel video donde asaltan un banco, si si, ese mismo que están pensando… “Breaking the waht”????” “Breaking the Law”, el simple nombre del tema hace que los coros crezcan y retumbe el palacio mientras Halford toca la guitarra de Tipton, él la de Downing y éste el bajo de Hill. Obviamente todo mundo se sabe el estribillo y no se puede desaprovechar la oportunidad de gritarlo a toda garganta.

Todos aquí nos sentimos aludidos con “I´m a rocker”, gran tema que sirvió de preludio para una pausa; la banda desaparece del escenario y los técnicos colocan guitarras acústicas, unos por acá piden “The Green Manalishi”, otros murmuran, pero pocos se esperaban escuchar “Diamonds and Rust” en su versión acústica que suena, como dicen mis amigos regios ¡con madre!, una delicia de tema.

Halford sigue con su pose de arrogancia divertida antes de descargar “Deal With The Devil” sublime tema del nuevo disco que es ciento por ciento JUDAS PRIEST. ¿Cuántas veces habré escuchado el siguiente tema? seguramente ya suman cientos, pero sigue haciéndome vibrar, no es la más rapida de la banda ni mucho menos, pero tiene una fuerza que hace que se enchine la piel, “Beyond The Realms of Death” es para un servidor todo un himno que han bordado esta noche, majestuosa simplemente.

Uno de los temas menos esperados de la noche, claro está, “Turbo Lover” que no sonó nada mal y nos permitió divertirnos un poco haciendo el coro y moviéndonos un poco más relajados, no puedo decir que sea mi favorita, pero no sonó nada mal, aunque muchos la hubieran dejado fuera para meter algo del disco Defenders of The Faith”, pero como siempre digo, no se puede tener todo en la vida.

Bufff¡, como explicar lo mucho que gana en directo “Hell Rider”, es un buen tema, pero aquí sonó muy distinto que en disco, brutal, invitante a dejarnos la garganta aquí coreando el estribillo, sin duda hay que sentirlo para apreciarlo en todo su esplendor y dudo mucho que alguna vez lo hayan interpretado así, citando a mi amigo Miguel “parecía que es la última vez que la fueran a cantar”. “Victim of Changes”, “Exciter” y por fin la esperadísima “Pain Killer” que le exige todo a Rob; se deja alma, corazón y garganta sobre el escenario, lanzando algunos gruñidos de vez en cuando, poco usuales en él pero brutales, ahora que lo pienso, tal vez debió explotarlo más en su carrera. La muestra del esfuerzo es evidente, termina arrodillado en la parte superior del escenario, agotado, respirando con dificultad y escurriendo sudor; el efecto del aire acondicionado hace que desprenda vapor de su metalera humanidad, sólo hay que imaginar la escena. No puede, de ninguna forma, recriminársele que no se entregó esta noche. Esta canción la he escuchado muchas veces y ellos la habrán tocado más aún pero le ponen un par de huevos que no me permitian imaginar la intensidad de lo que venía.

Más de 6 cambios de ropa de Rob durante el concierto, pasando de las gabardinas a las chamarras de piel con los logotipos de la banda, y la que usó en el disco “Crucible” le dan un toque muy particular al show. Con una de ellas para salir un fin de semana me daría por bien servido. La banda abandona la escena, pero no se dan a desear, casi de inmediato se escucha el rugido de una motocicleta que entra en el escenario conducida por Halford que desgarra “Hell Bent For Leather” subido en el caballo de acero mientras Tripton nos acribilla con su guitarra, vaya que hasta se da la oportunidad de cantar recostado en el asiento de la motocicleta

Casi llegamos al final entre agradecimientos de la banda y el juego en el que Rob nos hace corear sus alaridos, como si alguien pudiera gritar como él, pero vaya es que carismático el hombre. Y encima hace el intento de hablar en español pidiendo que hagamos el coro de 15 mil voces una vez más mientras él se prepara para “Living alter Midnight”.

Van con todo a descargar “Another Thing Comig” entre el estruendo que causan los pies de al audiencia azotando contra el piso del inmueble que no sé como diablos aguanta, la vibración se siente en todo el edificio terminando así una fiesta verdaderamente infernal cortesía del “sacerdote”.

Lo hemos gozado, lo han gozado, tanto que se pasan casi 10 minutos despidiéndose de la gente, lanzando baquetas y plumillas, saludando y finalmente reuniéndose al centro para agradecer la respuesta de la gente; y el público que igualmente agradece el gran espectáculo suelta un sonoro aplauso. Esta fue la tercera vez que Mr Halford pisa esta ciudad y sin duda ha sido la mejor de todas, y dudo que alguien pueda refutarlo. Si JUDAS PRIEST se reunió sólo por dinero como se dice por ahí, la verdad es que a mi me da igual la razón, mientras sigan dando conciertos de este calibre.

Simplemente un concierto impresionante de las dos bandas, entregadas a morir sobre el escenario y haciéndonos temblar de emoción. Afónicos y agotados 15,676 greñudos y greñudas (con boleto pagado) hicieron una magnífica entrada en el palacio de los deportes que prácticamente se llenó, demostrando una vez más que el metal no está muerto y goza de muy buena salud; juntos le hemos gritado a esos que no confiaban en este género que el metal siempre ha estado ahí y seguirá hasta que la última garganta se calle, brutal noche. Un placer estar de nuevo con ustedes, saludos para la Gatita metalera que sin ser seguidora de esto sucumbió ante la contagiosa energía que hemos vivido. Carpe Diem.

Texto: Germán García (german_garcia@rafabasa.com)

fotos: www.judaspriest.com y whitesnake.com