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OPETH – Ghost Reveries

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Lo de OPETH es algo digno de la más ferviente admiración. Ocho discos en estudio que se cuentan por joyas, todos y cada uno de ellos. Desde aquellos inolvidables y de culto “Orchid” y “Morningrise” hasta este “Ghost Reveries” han seguido una trayectoria, siempre marcada por la evolución pero permaneciendo fieles a un sonido que ya es totalmente característico y “marca de la casa”, que les ha encumbrado como, si no la que más, una de las bandas con más talento de los últimos 10 años.

El controvertido fichaje por Roadrunner no sólo no ha afectado negativamente a la calidad musical de los suecos sino que parece haberles proporcionado, si cabe, nuevos bríos y frescura compositiva. Sin duda también tiene mucho que ver en esto la incorporación de un teclista fijo a su formación, Per Wiberg (también miembro de Spiritual Beggars), quien ya les había acompañado en la última gira para ayudar en la interpretación de los temas del “Damnation”, lo cual quedó reflejado en el reciente DVD “Lamentations”. Con este añadido, importante novedad en su música, ya que exceptuando el mencionado “Damnation” apenas habían usado teclados con anterioridad, han creado esta maravilla llamada “Ghost Reveries”, en la que las composiciones brillan como nunca por la tremenda cantidad de diferentes matices, tensiones y ambientes que proporcionan al oyente.

Los ecos de “Damnation” aún parecen resonar con fuerza en este nuevo álbum. Obviamente la agresividad, la distorsión y las voces guturales vuelven a estar presentes, pero “Ghost Reveries” es sin duda el trabajo más progresivo de OPETH y el más alejado del death metal (exceptuando lógicamente aquel disco), aunque los pasajes extremos siguen estando ahí, introducidos con gran acierto pero en menor medida que en el pasado. Los contrastes entre partes extremas y acústicas/atmosféricas se suceden sin cesar dotando a la música de un interés y dinamismo difícilmente igualables. En el aspecto vocal, Mikael Akerfeldt ha realizado probablemente su mejor labor hasta la fecha, pasando de las poderosísimas voces guturales a los aterciopelados registros limpios con una naturalidad magistral.

La mística y particular atmósfera de OPETH sigue intacta. Es sin duda la gran baza de esta banda y lo que les hace tan especiales y únicos. Ese aire por momentos añejo, algo así como “aroma a casa antigua”, y también tan melancólico, tan otoñal, evocador y místico: la magia de OPETH que les ha hecho ganarse la merecida reputación de banda “superclase” y elegante como pocas. Un sentimiento realzado por la magnífica producción, realizada por ellos mismos, que permite apreciar con nitidez cristalina todos los infinitos detalles de su sonido.

Desde el primer tema, “Ghost of Perdition”, dejan clara su propuesta actual: a los ya clásicos elementos musicales de OPETH les han añadido aún más riqueza compositiva, más variedad y un sutil pero preciosista trabajo de teclados. Exquisitas armonías de guitarra y un gran solo hacia la parte final redondean la que es una de las mejores composiciones en la historia del grupo, impecable.

“The Baying of the Hounds” presenta un comienzo agresivo donde las guturales de Akerfeldt toman las riendas para ir dejando paso a pasajes más relajados con órganos Hammond, pianos, acústicas… que conforman un largo y bello interludio que vuelve a endurecerse hacia el final.

La sorpresa llega en “Beneath the Mire”, cuando son los teclados los que marcan la melodía principal por encima del riff de guitarra, algo inédito hasta el momento en OPETH. Me gustaría destacar que, muy acertadamente, han sabido introducir los teclados como un elemento fresco y novedoso en lugar de utilizarlos como sustituto de sus característicos pasajes acústicos, que era uno de mis infundados temores antes de escuchar el álbum. Sensacional el solo de guitarra que cierra el tema.

“Atonement” constituye otra importante sorpresa dentro del sonido de OPETH. Es un corte experimental, ambiental y con cierto aire psicodélico, caracterizado por una melodía de guitarra que se va sucediendo periódicamente a lo largo de su desarrollo. Envolventes teclados y percusiones tribales arropan las suaves vocalizaciones de Akerfeldt.

“Reverie/Harlequin Forest” es la canción más extensa. Superando los 12 minutos, presenta todo tipo de tensiones musicales, desde el inicio con voces limpias que se va volviendo más extremo con el paso de los minutos, acústicas que dan paso a una bellísima melodía instrumental hacia la mitad del tema y, cerrando el mismo, un potente y monolítico riff sobre el que “flota” una guitarra muy etérea; típico tema de OPETH y otra monumental composición.

“Hours of Wealth” trae ecos del “Damnation” en su inicio, donde unos ascendentes teclados se funden exquisitamente con los limpios arpegios de guitarra. Sorprende la interpretación de Akerfeldt, utilizando una voz cercana al blues, blues que también impregna de sentimiento el posterior solo con el que concluye este tema.

La cara extrema de OPETH retorna en “The Grand Conjuration”, otra extensa composición que combina partes muy agresivas con otras más suaves y muy sugerentes, donde la voz de Akerfeldt susurra aportando un notable dramatismo. Los teclados, voces de fondo y percusiones añaden un toque realmente oscuro y maléfico, muy acorde con el título. Quizá el único pero sería el riff principal que se hace algo repetitivo.

Para concluir, otro precioso corte al más puro estilo “Damnation” repleto de elegancia y clase: “Isolation Years”. Gran final para un disco extraordinario.

Saúl Miguel Garrido

Track listing

1. Ghost Of Perdition
2. The Baying Of The Hounds
3. Beneath The Mire
4. Atonement
5. Reverie/Harlequin Forest
6. Hours Of Wealth
7. The Grand Conjuration
8. Isolation Years